{"id":24818,"date":"2021-11-08T10:16:52","date_gmt":"2021-11-08T16:16:52","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24818"},"modified":"2021-11-08T10:16:52","modified_gmt":"2021-11-08T16:16:52","slug":"el-escritor-auster-regresa-con-la-llama-inmortal-de-stephen-crane-novela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24818","title":{"rendered":"El escritor Auster regresa con \u00abLa llama inmortal de Stephen Crane\u00bb novela"},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont actuality\">\n<div class=\"cabeza\">La llama inmortal de Stephen Crane<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"credito-autor\">Paul Auster<\/div>\n<div class=\"credito-titulo\"><\/div>\n<div class=\"hemero\">La Jornada<\/p>\n<\/div>\n<p class=\"sumario\">El escritor estadunidense Paul Auster (Newark, 1947) regresa a la escena literaria, tras ausentarse por cuatro a\u00f1os, con La llama inmortal de Stephen Crane, novela que recrea la vida del joven poeta y periodista que cubri\u00f3 pugnas mundiales como la Guerra de Cuba. Aunque s\u00f3lo vivi\u00f3 29 a\u00f1os, la precocidad intelectual y narrativa de Crane (1871-1900) fue elogiada por afamados autores, como Joseph Conrad y Henry James. Con autorizaci\u00f3n de Grupo Planeta M\u00e9xico, publicamos un fragmento de este libro que ofrece, adem\u00e1s, una ventana a la vida en Nueva York y Londres a finales del siglo XIX. Fragmento del libro La llama inmortal de Stephen Crane (Seix Barral), \u00a9 2021, Paul Auster. Traducci\u00f3n: \u00a9 Benito G\u00f3mez Ib\u00e1\u00f1ez, 2021. Cortes\u00eda otorgada bajo el permiso de Grupo Planeta M\u00e9xico.<\/p>\n<p class=\"sumario\">STEVIE<\/p>\n<p class=\"sumario\">1<\/p>\n<p class=\"s-s\">Nacido el D\u00eda de los Difuntos y muerto cinco meses antes de su vig\u00e9simo noveno cumplea\u00f1os, Stephen Crane vivi\u00f3 cinco meses y cinco d\u00edas en el siglo XX, deshecho por la tuberculosis antes de haber tenido ocasi\u00f3n de conducir un autom\u00f3vil o contemplar un aeroplano, ver una pel\u00edcula proyectada en pantalla grande o escuchar la radio, un personaje del mundo del caballo y la calesa que se perdi\u00f3 el futuro que aguardaba a sus pares, no solo la creaci\u00f3n de aquellas m\u00e1quinas e inventos milagrosos, sino los horrores de la \u00e9poca tambi\u00e9n, incluida la aniquilaci\u00f3n de decenas de millones de vidas en las dos guerras mundiales. Fueron sus contempor\u00e1neos Henri Matisse (veintid\u00f3s meses m\u00e1s que \u00e9l), Vlad\u00edmir Lenin (diecisiete meses mayor), Marcel Proust (cuatro meses m\u00e1s), y escritores norteamericanos tales como W. E. B. Du Bois, Theodore Dreiser, Willa Cather, Gertrude Stein, Sherwood Anderson y Robert Frost, todos los cuales vivieron hasta bien entrado el nuevo siglo. Pero la obra de Crane, que rehuy\u00f3 las tradiciones de casi todo lo que se hab\u00eda producido antes de \u00e9l, fue tan radical para su tiempo que ahora se le puede considerar como el primer modernista norteamericano, el principal responsable de cambiar el modo en que vemos el mundo a trav\u00e9s de la lente de la palabra escrita.<\/p>\n<p>Vino al mundo en Mulberry Place, en Newark (Nueva Jersey), noveno hijo superviviente de los catorce que tuvieron sus devotos padres metodistas, Jonathan Townley Crane y Mary Helen Peck Crane, y como su padre era cl\u00e9rigo y en los \u00faltimos a\u00f1os de su larga carrera pastoral viajaba de parroquia en parroquia, el chico creci\u00f3 sin el habitual apego a la casa, el colegio y los amigos, se mud\u00f3 a los tres a\u00f1os de Newark a Bloomington (actualmente llamado South Bound Brook), a los cinco de Bloomington a Paterson, y abandon\u00f3 esa ciudad a los siete a\u00f1os para ir a donde su padre asumi\u00f3 el nuevo cargo de director de la congregaci\u00f3n de la iglesia metodista Drew en Port Jervis (Nueva York), una ciudad de nueve mil habitantes situada en la confluencia triestatal de Nueva Jersey, Pensilvania y Nueva York, donde convergen los r\u00edos Delaware y Neversink, y luego, cuando su padre muri\u00f3 de repente de un ataque al coraz\u00f3n a los sesenta a\u00f1os, tres meses antes de su octavo cumplea\u00f1os, la familia se vio obligada a abandonar la casa parroquial: su madre se traslad\u00f3 a Roseville (Nueva Jersey), una comunidad\/barriada aut\u00f3noma dentro de los l\u00edmites de Bloomfield y East Orange, en Newark, mientras el ni\u00f1o y su hermano Edmund (catorce a\u00f1os mayor que \u00e9l) se iban a alojar en una granja del condado de Sussex; todos se reagruparon a la larga en Port Jervis para vivir con otro hermano, William (diecisiete a\u00f1os mayor), despu\u00e9s de lo cual, en 1883, su madre compr\u00f3 una casa en la tur\u00edstica ciudad de Asbury Park, en Nueva Jersey (<q>la meca del metodismo norteamericano en verano<\/q>), donde el adolescente Crane empez\u00f3 su carrera de escritor componiendo s\u00e1tiras veraniegas para otro de sus hermanos (Townley, dieciocho a\u00f1os mayor), que dirig\u00eda una agencia de noticias de la localidad para el\u00a0<em>New York Tribune\u00a0<\/em>y la Associated Press. Por entonces hab\u00edan muerto otros dos hermanos suyos: en 1884, su hermana Agnes Elizabeth, de veintiocho a\u00f1os \u2013maestra de escuela y autora de relatos cortos que hab\u00eda sido tan madre para \u00e9l como la suya propia y hab\u00eda alentado su inter\u00e9s por los libros\u2013, falleci\u00f3 de meningitis, y en 1886, su hermano Luther, de veintitr\u00e9s a\u00f1os, muri\u00f3 aplastado al caer bajo un tren en marcha cuando trabajaba de guardav\u00eda y guardafrenos en el Erie Railroad.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un a\u00f1o insatisfactorio y fallido en la universidad (un semestre en Lafayette seguido por otro en Syracuse, donde jug\u00f3 en el equipo de beisbol y solo estuvo inscrito un curso), Crane se dirigi\u00f3 de vuelta al sur, a los destinos gemelos de Asbury Park y Nueva York, resuelto a abrirse paso como escritor profesional. A\u00fan no hab\u00eda cumplido veinte a\u00f1os. El 28 de septiembre, a solo unas manzanas de donde pronto vivir\u00eda Crane en Manhattan, muri\u00f3 Herman Melville, sin lectores y casi olvidado. El 10 de noviembre, a miles de kil\u00f3metros, en Francia, al este de Marsella, mor\u00eda Arthur Rimbaud a los treinta y siete a\u00f1os. Veintisiete d\u00edas despu\u00e9s, la madre de Crane mor\u00eda de c\u00e1ncer a los sesenta y cuatro a\u00f1os. Al reciente hu\u00e9rfano y escritor en ciernes solo le quedaban ocho a\u00f1os y medio de vida, pero en ese breve tiempo produjo una obra maestra en forma de novela\u00a0<em>(La roja insignia del valor),<\/em>\u00a0dos novelas cortas exquisitas y audazmente concebidas\u00a0<em>(Maggie: una chica de la calle\u00a0<\/em>y\u00a0<em>El monstruo),\u00a0<\/em>cerca de tres docenas de relatos de irreprochable brillantez (entre ellos\u00a0<q>El bote abierto<\/q>\u00a0y\u00a0<q>El hotel azul<\/q>), dos recopilaciones de algunos de los poemas m\u00e1s extra\u00f1os y feroces del siglo XIX\u00a0<em>(Los jinetes negros\u00a0<\/em>y<em>\u00a0War is Kind<\/em>\u00a0[<q>La guerra es buena<\/q>]), y m\u00e1s de doscientos art\u00edculos period\u00edsticos, muchos de ellos tan buenos que est\u00e1n a la altura de su obra literaria. Muchacho fogoso de rara precocidad a quien se le cerr\u00f3 el paso antes de alcanzar la plenitud de la edad adulta, constituye la respuesta norteamericana a Keats y Shelley, a Schubert y Mozart, y si hoy contin\u00faa tan vivo como ellos, es porque su obra no ha envejecido. Ciento veinte a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, Stephen Crane sigue ardiendo.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<div class=\"foto\">\n<div class=\"pie-foto\">2<\/div>\n<\/div>\n<p class=\"s-s\">Puede que est\u00e9 exagerando un poco. Que Crane sigue ardiendo es indiscutible, pero menos claro est\u00e1 el hecho de si contin\u00faa existiendo con la misma brillantez que otros muchachos fogosos que tambi\u00e9n se extinguieron demasiado pronto. Hubo una \u00e9poca en que<em>\u00a0La roja insignia del valor\u00a0<\/em>era lectura obligada para casi todos los estudiantes de preuniversitario de Estados Unidos. Yo ten\u00eda quince a\u00f1os en 1962, cuando me encontr\u00e9 por primera vez con la novela, y para m\u00ed fue un descubrimiento tan explosivo y trascendental como para la mayor\u00eda de mis compa\u00f1eros de clase (chicos y chicas por igual), pero ahora, por motivos que me resultan dif\u00edciles de entender, el libro parece haberse ca\u00eddo de la lista de lecturas obligatorias, lo que tiene el doble efecto de privar a los j\u00f3venes estudiantes de una importante experiencia literaria y de relegar a Crane a las sombras del olvido, porque si mis compa\u00f1eros y yo no hubi\u00e9ramos descubierto\u00a0<em>La roja insignia del valor,\u00a0<\/em>es dudoso que hubi\u00e9ramos tenido la iniciativa de considerar otras obras de Crane, los poemas, por ejemplo (que pueden causar un impacto repentino y generalizado en el sistema nervioso), los relatos breves o la brutal descripci\u00f3n de\u00a0<em>Maggie<\/em>\u00a0de la vida en los barrios bajos de Nueva York. No es m\u00e1s que una corroboraci\u00f3n puramente anecd\u00f3tica, pero cuando hace poco pregunt\u00e9 a mi hija, de treinta a\u00f1os, si hab\u00edan estudiado el libro en la preparatoria, me dijo que no, lo que me impuls\u00f3 a realizar una encuesta informal entre sus amigos, quince o veinte chicos y chicas que hab\u00edan asistido a preparatorias en diversas partes remotas del pa\u00eds, y hacerles la misma pregunta que a ella, y uno por uno tambi\u00e9n me contestaron que no. M\u00e1s sorprendente a\u00fan, solo uno de mis conocidos del \u00e1mbito literario de pa\u00edses no anglohablantes hab\u00eda o\u00eddo hablar de Crane, lo que tambi\u00e9n es cierto con respecto a la amplia mayor\u00eda de mis colegas ingleses, aunque Crane fue en vida tan c\u00e9lebre en Inglaterra como en Estados Unidos. Mis amigos no estadounidenses est\u00e1n familiarizados con Twain, Poe, Hawthorne, Emerson, Whitman, Henry James y los otrora no reconocidos Melville y Dickinson, pero Crane, que merece su propio lugar entre esos dioses (en mi opini\u00f3n), es un cero a la izquierda. Eso no quiere decir que Crane ya no exista. Sus principales obras pueden encontrarse f\u00e1cilmente en numerosas ediciones de bolsillo, a\u00fan circulan sus obras completas, publicadas en 1970 por la University Press of Virginia en diez vol\u00famenes, hay una excelente compilaci\u00f3n de su prosa y poes\u00eda que llega casi a las mil cuatrocientas p\u00e1ginas en la Library of America, contin\u00faan ense\u00f1\u00e1ndose sus novelas y relatos en las asignaturas universitarias de Literatura norteamericana, y existe una verdadera industria de estudios sobre Stephen Crane en el mundo acad\u00e9mico. Todo eso es tranquilizador, pero al mismo tiempo me da la impresi\u00f3n de que Crane est\u00e1 ahora en manos de los especialistas, licenciados, aspirantes al doctorado y catedr\u00e1ticos de Literatura, mientras que el ej\u00e9rcito invisible que forma el llamado lector general, es decir, quienes no son ni universitarios ni escritores, los mismos que a\u00fan disfrutan leyendo a cl\u00e1sicos consolidados como Melville y Whitman, ya no leen a Crane.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"taboola-below-content-thumbnails\" class=\" trc_related_container trc_spotlight_widget tbl-feed-container tbl-feed-frame-DIVIDER  render-late-effect\" data-feed-container-num=\"1\" data-feed-main-container-id=\"taboola-below-content-thumbnails\" data-parent-placement-name=\"Below Content Thumbnails\" data-pub-lang=\"es\">\n<div class=\" tbl-feed-header tbl-logo-right-position\">\n<div class=\"tbl-feed-header-logo\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La llama inmortal de Stephen Crane Paul Auster La Jornada El escritor estadunidense Paul Auster (Newark, 1947) regresa a la escena literaria, tras ausentarse por cuatro a\u00f1os, con La llama inmortal de Stephen Crane, novela que recrea la vida del joven poeta y periodista que cubri\u00f3 pugnas mundiales como la Guerra de Cuba. 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