{"id":24921,"date":"2021-11-14T08:43:57","date_gmt":"2021-11-14T14:43:57","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24921"},"modified":"2021-11-14T08:43:57","modified_gmt":"2021-11-14T14:43:57","slug":"del-relato-oral-al-microchip-memoria-natural-y-artificial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24921","title":{"rendered":"Del relato oral al microchip: memoria natural y artificial"},"content":{"rendered":"<h4 class=\"ljs-merri\">Del relato oral al microchip: memoria natural y artificial<\/h4>\n<p><span class=\"sem-autor\">Jos\u00e9 Rivera Guadarrama<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">La Jornada Semanal.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">Los asombrosos avances tecnol\u00f3gicos de nuestro tiempo generan una enorme variedad de reflexiones sobre los alcances naturales de nuestras capacidades innatas. Este art\u00edculo versa sobre una de esas capacidades, la memoria, ante los dispositivos externos para almacenar informaci\u00f3n. \u00bfSer\u00e1 que lo mismo ocurrir\u00e1 con la experiencia?<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p align=\"LEFT\">La\u00a0memoria, esa inquietante funci\u00f3n cerebral que parec\u00eda exclusiva de algunos seres vivos, incre\u00edble en cuanto a su actividad, est\u00e1 adquiriendo otras formas de almacenamiento. Durante siglos, ejercitarla hab\u00eda sido parte fundamental para el perfeccionamiento de los saberes humanos. Sin embargo, a estas alturas de la historia, las formas de acumulaci\u00f3n ya no s\u00f3lo est\u00e1n depositadas en el cerebro, ahora contamos con dispositivos artificiales digitales con enormes capacidades de retenci\u00f3n y procesamiento de datos. As\u00ed, el almacenamiento digital de informaci\u00f3n es la actual forma de memoria y, al mismo tiempo, una de las m\u00e1s inquietantes.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">En la Antig\u00fcedad se considera que el inventor del arte de la memoria fue el poeta griego Sim\u00f3nides de Ceos, siglo IV aC, aunque esto pueda resultar controversial. La an\u00e9cdota es que, luego de haber recitado un poema en una especie de banquete, tuvo que salir de aquel sitio. Una vez fuera se desplom\u00f3 el techo del recinto, aplastando a todos los invitados. Fue tal el destrozo que los cad\u00e1veres quedaron irreconocibles. Pero Sim\u00f3nides, quien sali\u00f3 ileso, recordaba los lugares en los que hab\u00edan estado sentados cada uno de ellos y, por eso, fue capaz de indicar a los familiares de los deudos cu\u00e1les eran sus muertos (Yates, 2005).<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Para adquirir una buena memoria era indispensable lograr una disposici\u00f3n ordenada de im\u00e1genes, de situaciones o de los elementos que deb\u00edan intervenir para esos prop\u00f3sitos, incluida la secuencialidad que involucra esta actividad cerebral. De manera que las sociedades sin papel, sin fotograf\u00edas, sin grabadoras de ning\u00fan tipo, depend\u00edan de la memorizaci\u00f3n y la fortalec\u00edan con manuales o ejercicios repetitivos. Incluso, mucho tiempo antes de que se utilizara la escritura como principal forma de comunicaci\u00f3n, el adiestramiento de la memoria era fundamental. De ah\u00ed que la ret\u00f3rica fuera considerada como una de las artes m\u00e1s representativas dentro de esa actividad. Mediante ella, se priorizaba el uso de lenguajes cifrados para almacenar la mayor cantidad de recuerdos, utilizando objetos que pudieran funcionar como dep\u00f3sitos de s\u00edmbolos. As\u00ed, los discursos eran construidos mediante secuencias espaciales; se recurr\u00eda a im\u00e1genes cautivadoras o capaces de perturbar al p\u00fablico mediante yuxtaposiciones de figuras dram\u00e1ticas. Para lograrlo, el orador deb\u00eda colocar las im\u00e1genes inquietantes en los distintos espacios de su esquema mental. A partir de eso, lograba trazar el recorrido en su mente e iba desplegando dichas etapas frente al p\u00fablico.<\/p>\n<h2 align=\"LEFT\">El no-lugar de la memoria<\/h2>\n<p align=\"LEFT\">M\u00e1s adelante, en la Edad Media, esta pr\u00e1ctica tambi\u00e9n ocup\u00f3 un lugar central, sobre todo impulsada por los escol\u00e1sticos. Durante el Renacimiento, su uso estuvo relacionado con la imaginer\u00eda medieval del conjunto del arte, junto a la arquitectura y los grandes monumentos literarios. Sin embargo, aun con todas aquellas actividades, incluyendo los innumerables ejercicios que han existido, nuestra memoria tiene fallas. Se equivoca. Olvida. Confunde. Agust\u00edn de Hipona dec\u00eda que se puede recorrer la memoria como si de un laberinto se tratara. Pero, al intentar describirla o fundamentarla, descubr\u00eda que era m\u00e1s compleja: \u201c\u00bfy por qu\u00e9 ando buscando el lugar en que moras, como si ah\u00ed dentro hubiese lugares? No hay lugar alguno. Vamos hacia adelante y hacia atr\u00e1s y no hay lugar\u201d. No hay en d\u00f3nde situarla. Tampoco se puede explicar a s\u00ed misma. Es compleja.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Se dice, adem\u00e1s, que el orador Marco Anneo S\u00e9neca era capaz de repetir dos mil nombres en el mismo orden en que se le hab\u00edan dicho, incluida la capacidad de recitar grandes cantidades de versos invirtiendo su orden, es decir, del \u00faltimo al primero. La\u00a0<i>Il\u00edada<\/i>, antes de ser escrita por Homero, era recitada de memoria. Previo a esta versi\u00f3n, existieron otras antes de la de este autor. Tambi\u00e9n\u00a0<i>Don Quijote<\/i>\u00a0juega con los conceptos de memoria; las primeras palabras aluden al nombre de un lugar en espec\u00edfico, pero que al mismo tiempo el autor prefiere no recordar. Es, quiz\u00e1, una desmemoria intencionada. Una especie de\u00a0<i>docta ignorantia<\/i>\u00a0a la manera de Nicol\u00e1s de Cusa.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">La p\u00e9rdida de memoria del camino que lleva de regreso a casa tambi\u00e9n genera angustia. Como ejemplo est\u00e1 el cuento\u00a0<i>Hansel y Grettel<\/i>, de los hermanos Grimm. Por su parte, Tem\u00edstocles se negaba a aprender el arte de la memoria diciendo que \u00e9l prefer\u00eda el olvido y no el recuerdo.<\/p>\n<h2 align=\"LEFT\">El nuevo recinto de la memoria<\/h2>\n<p align=\"LEFT\">De ese modo llegamos a nuestros tiempos, cuando pasamos de objetos de almacenamiento de conocimiento como la escritura, los grabados o los libros, a instrumentos digitales con enormes capacidades de procesamiento. La memoria externa. El ejemplo m\u00e1s destacado e inquietante dentro de este \u00e1mbito es el llamado GPT-3, que est\u00e1n perfeccionando cada vez m\u00e1s en el laboratorio Openai, en Estados Unidos, enfocado a la inteligencia artificial. Se trata de un sistema desarrollado a partir de 2020, y que tiene la capacidad de aprender, memorizar y utilizar el lenguaje humano. No s\u00f3lo es capaz de escribir tweets y poemas, ahora realiza funciones m\u00e1s complejas a partir de datos previos.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Al inicio, los investigadores crearon al GPT-3 como parte de una propuesta tecnol\u00f3gica conocida como \u201cmodelo de lenguaje universal\u201d. Su objetivo era desarrollar una red neuronal que sirviera para predecir la siguiente palabra a partir de analizar la secuencia de letras precedentes. Sin embargo, el prototipo ha superado las expectativas de los investigadores. Esta red neuronal artificial ya est\u00e1 siendo entrenada con grandes bases de datos; incluso puede escribir c\u00f3digos para computadoras. Adem\u00e1s, el GPT-3 realiza tareas para las cuales no hab\u00eda sido dise\u00f1ado, todo sin cambiarle ning\u00fan c\u00f3digo, s\u00f3lo insertando algunos pocos ejemplos referentes a un nuevo tema. Para lograrlo, este sistema obtiene toda la informaci\u00f3n de los libros y publicaciones especializadas disponibles en millones de p\u00e1ginas de internet. De alguna manera, de ah\u00ed obtiene todo el conocimiento. Su memoria es toda la web.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Nosotros, los humanos, desconocemos la capacidad de nuestra mente. No sabemos cu\u00e1nta cantidad de informaci\u00f3n podemos almacenar en ella. Y, sobre todo, ignoramos ese procedimiento natural con el que ella misma se desarrolla. En su obra<i>\u00a0El cerebro y el mito del Yo\u00a0<\/i>(2004), Rodolfo Llin\u00e1s asegura que la funci\u00f3n del cerebro, en t\u00e9rminos generales, es la de generar la cognici\u00f3n y la emoci\u00f3n humana, a partir del registro sensorial del mundo externo y del estado corporal asistido por las neuronas. Mediante la s\u00edntesis de estas dos informaciones se logra la representaci\u00f3n interna de la realidad externa y de nuestra corporalidad, mediando las respuestas motoras generadas frente a las demandas del medio.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Otros resultados cient\u00edficos determinan que nuestro crecimiento cerebral significa que somos organismos prematuros, inmaduros, y que para madurar en lo f\u00edsico y psicol\u00f3gico necesitamos de una infancia prolongada; es decir, estamos abiertos al aprendizaje y, debido a la plasticidad cerebral, podemos ser parte de todas las formas de experiencia durante toda la vida. Eso explica, de alguna manera, por qu\u00e9 en la Antig\u00fcedad y en el Renacimiento, junto con todas las culturas alrededor del mundo, se han admirado las proezas notables de la memoria.<\/p>\n<h2 align=\"LEFT\">El arte de la memoria<\/h2>\n<p align=\"LEFT\">El conocimiento y la forma de preservarlo ha sido una preocupaci\u00f3n de todos los tiempos. Desde aquellas comunidades remotas se ha trabajado con las bases materiales disponibles en el momento. Ahora, las formas de almacenamiento de informaci\u00f3n y conocimiento se extienden m\u00e1s all\u00e1 de la memoria natural. Esto, sin duda, transformar\u00e1 la forma de ver y hacer toda posterior labor intelectual.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Lo sorprendente de nuestra memoria contempor\u00e1nea, fluida, integrada, flexible en el manejo de informaci\u00f3n procesada, no se form\u00f3 de inmediato. Se manifest\u00f3 hace casi 60 mil a\u00f1os, cuando el ser humano fue capaz de generar la evoluci\u00f3n cultural. Es el resultado de la mente del<i>\u00a0homo sapiens sapiens<\/i>, que se ha venido fraguando desde hace m\u00e1s de 3.8 millones de a\u00f1os, de manera que la trama de la pel\u00edcula\u00a0<i>Matrix<\/i>, as\u00ed como buena parte de la ciencia ficci\u00f3n, no son simples delirios creativos o imaginarios. Ya es posible el desarrollo e instalaci\u00f3n de programas de aprendizaje. En alg\u00fan momento de la historia podremos, quiz\u00e1, aprender a partir de programas elaborados que contengan todas las instrucciones, todo sin necesidad de realizar ejercicios de repetici\u00f3n o de asimilaci\u00f3n y reduciendo, adem\u00e1s, el temor a equivocarnos.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">En su obra<i>\u00a0Lo que las computadoras no pueden hacer<\/i>\u00a0(1979), Hubert Dreyfus dec\u00eda que \u201cel primer hombre en subir a un \u00e1r0bol podr\u00eda decir que ha hecho un progreso tangible para acercarse a la luna\u201d. Lo mismo puede anticiparse con los dispositivos actuales de almacenamiento digital. Son los principios de la memoria externa. O de otra inteligencia, tal vez superior a la nuestra. Con menos riesgo, quiz\u00e1, de equivocarse. O con la posibilidad de superarnos; el comienzo de un<i>\u00a0ars memorativa\u00a0<\/i>artificial que competir\u00e1 con la natura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Del relato oral al microchip: memoria natural y artificial Jos\u00e9 Rivera Guadarrama La Jornada Semanal. Los asombrosos avances tecnol\u00f3gicos de nuestro tiempo generan una enorme variedad de reflexiones sobre los alcances naturales de nuestras capacidades innatas. 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