{"id":24982,"date":"2021-11-18T09:13:11","date_gmt":"2021-11-18T15:13:11","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24982"},"modified":"2021-11-18T09:13:11","modified_gmt":"2021-11-18T15:13:11","slug":"como-pagar-la-deuda-climatica-de-las-naciones-ricas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24982","title":{"rendered":"C\u00f3mo pagar la deuda clim\u00e1tica de las naciones ricas"},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">C\u00f3mo pagar la deuda clim\u00e1tica de las naciones ricas<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">L\u00e9once Ndikumana*<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">Por primera vez, el grueso de los<em>\u00a0<\/em>deudores no est\u00e1 en \u00c1frica o en Am\u00e9rica Latina, sino en el norte. Me refiero a la deuda clim\u00e1tica, por supuesto, en un momento en que las cat\u00e1strofes naturales se multiplican y la lucha contra el cambio clim\u00e1tico se ha convertido en una cuesti\u00f3n existencial. Los pa\u00edses industrializados han utilizado el espacio atmosf\u00e9rico disponible para desarrollarse y enriquecerse con la explotaci\u00f3n de los combustibles f\u00f3siles. Deber\u00edan haber aprovechado la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Clim\u00e1tico (COP26) que se celebr\u00f3 en Glasgow para reconocer y honrar esta deuda clim\u00e1tica con los pa\u00edses en desarrollo. No lo hicieron.<\/div>\n<p>Con 6 por ciento de las emisiones mundiales, Am\u00e9rica Latina ha contribuido muy poco al calentamiento global. Sin embargo, la regi\u00f3n ya est\u00e1 sufriendo sus consecuencias. Las peores sequ\u00edas en 50 a\u00f1os en el sur de la Amazonia y el r\u00e9cord de huracanes e inundaciones en Centroam\u00e9rica durante 2020 son la nueva normalidad que espera a los latinoamericanos.<\/p>\n<p>Esta injusticia no es s\u00f3lo una herencia del pasado. Incluso hoy, los pa\u00edses ricos siguen siendo los campeones de las emisiones de gases de efecto invernadero. En Estados Unidos, cada persona emite una media de 20 toneladas de di\u00f3xido de carbono al a\u00f1o, frente a las 10 toneladas de un europeo. En China, una persona emite un promedio de ocho toneladas, frente a 4.8 toneladas en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Cumplir con su deuda clim\u00e1tica significa que los pa\u00edses del norte deben ayudar a las naciones en desarrollo a adaptarse a las cat\u00e1strofes ambientales y darles los medios para emprender su transici\u00f3n energ\u00e9tica hacia fuentes menos contaminantes. Este esfuerzo asciende a cientos de miles de millones de d\u00f3lares.<\/p>\n<p>Estos fondos existen, como acaba de recordar la publicaci\u00f3n de los\u00a0<em>Papeles de Pandora<\/em>, y hay que buscarlos donde est\u00e1n: en las cuentas ocultas en para\u00edsos fiscales de multinacionales y multimillonarios que durante d\u00e9cadas no han pagado su parte justa de impuestos. Sobre todo, porque, en el mundo, los mayores contaminantes son tambi\u00e9n los m\u00e1s ricos. El Laboratorio de Desigualdad Global acaba de demostrar que el 1 por ciento de las personas m\u00e1s ricas del mundo produce 17 por ciento de las emisiones de carbono, mientras la mitad m\u00e1s pobre de la humanidad (3 mil 800 millones de personas) es responsable de 12 por ciento de estas emisiones.<\/p>\n<p>En este contexto, resulta exasperante que el mundo acabe de privarse de preciosos recursos financieros al adoptar un acuerdo global a precio de saldo sobre la fiscalidad de las multinacionales. Impuesta por los capitales del norte, tras unas negociaciones que no tuvieron en cuenta las exigencias de los pa\u00edses en desarrollo, esta reforma ha dado lugar a un modesto tipo impositivo m\u00ednimo global de 15 por ciento. \u00bfEl objetivo? Acabar con la devastadora competencia entre estados en materia de impuestos de sociedades, con la ilusi\u00f3n de atraer m\u00e1s inversiones. Los grav\u00e1menes impositivos nominales mundiales sobre los beneficios de las empresas han ca\u00eddo desde una media de 40 por ciento en los a\u00f1os 80 hasta 23 por ciento en 2018. Si el descenso contin\u00faa al mismo ritmo, el impuesto de sociedades podr\u00eda llegar a cero en 2052.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>Para frenar esta ca\u00edda, Estados Unidos propuso un impuesto m\u00ednimo global de 21 por ciento, que habr\u00eda generado m\u00e1s de 250 mil millones de d\u00f3lares de ingresos fiscales adicionales en todo el mundo. La Comisi\u00f3n Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional, de la que soy miembro junto con economistas como Thomas Piketty, Gabriel Zucman y Jayati Ghosh, abog\u00f3 por un tipo impositivo de 25 por ciento, que recuperar\u00eda la mayor parte de los 240 mil millones de d\u00f3lares que se pierden cada a\u00f1o por lo que se llama modestamente optimizaci\u00f3n fiscal. Sin embargo, ha prevalecido la falta de ambici\u00f3n finalmente, con un gravamen m\u00ednimo global de 15 por ciento, que apenas supera el aplicado por para\u00edsos fiscales como Irlanda, y que no se espera que genere m\u00e1s de 150 mil millones de d\u00f3lares de recursos adicionales.<\/p>\n<p>Con 15 por ciento, el riesgo es que un impuesto m\u00ednimo global tan bajo se convierta en la norma mundial, y que una reforma que pretend\u00eda obligar a las multinacionales a pagar su parte justa de obligaciones fiscales al empujar a los pa\u00edses con niveles impositivos m\u00e1s altos \u2013como los latinoamericanos\u2013 a bajarlos para equipararse al resto del mundo. Adem\u00e1s, los pa\u00edses firmantes del acuerdo se comprometen a no introducir impuestos a las multinacionales digitales, priv\u00e1ndose de preciosos recursos fiscales.<\/p>\n<p>En medio de una pandemia mundial, y despu\u00e9s de ver c\u00f3mo los pa\u00edses ricos monopolizan y acaparan las vacunas, este acuerdo plantea dudas sobre si los pa\u00edses ricos cumplir\u00e1n por s\u00ed solos con su deuda clim\u00e1tica. Am\u00e9rica Latina debe hacer o\u00edr su voz ali\u00e1ndose con otros pa\u00edses en desarrollo y exigiendo una nueva ronda de negociaciones sobre la fiscalidad de las multinacionales que tenga en cuenta las necesidades del sur. Es indiscutible: el cambio clim\u00e1tico no puede detenerse sin abordar las desigualdades que existen no s\u00f3lo entre los pa\u00edses, sino tambi\u00e9n dentro.<\/p>\n<p><em>*L\u00e9once Ndikumana es profesor de Econom\u00eda y director del Programa de Pol\u00edtica de Desarrollo de \u00c1frica en el Instituto de Investigaci\u00f3n de Econom\u00eda Pol\u00edtica (PERI) de la Universidad de Massachusetts Amherst<\/em>.<\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"taboola-below-content-thumbnails\" class=\" trc_related_container trc_spotlight_widget tbl-feed-container tbl-feed-frame-DIVIDER  render-late-effect\" data-feed-container-num=\"1\" data-feed-main-container-id=\"taboola-below-content-thumbnails\" data-parent-placement-name=\"Below Content Thumbnails\" data-pub-lang=\"es\">\n<div class=\" tbl-feed-header tbl-logo-right-position\">\n<div class=\"tbl-feed-header-logo\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00f3mo pagar la deuda clim\u00e1tica de las naciones ricas L\u00e9once Ndikumana* Por primera vez, el grueso de los\u00a0deudores no est\u00e1 en \u00c1frica o en Am\u00e9rica Latina, sino en el norte. 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