{"id":25013,"date":"2021-11-20T08:24:48","date_gmt":"2021-11-20T14:24:48","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=25013"},"modified":"2021-11-20T08:24:48","modified_gmt":"2021-11-20T14:24:48","slug":"la-primera-pintura-abstracta-es-la-muerte-de-marat-de-jacques-louis-david-1793","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=25013","title":{"rendered":"la primera pintura abstracta, es\u00a0\u00abLa muerte de Marat\u00bb\u00a0de Jacques Louis David (1793)."},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">La revoluci\u00f3n por fin comienza un s\u00e1bado<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Fabrizio Mej\u00eda Madrid<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">Hace unos a\u00f1os, cuando\u00a0le preguntaron al historiador del arte, TJ Clark, cu\u00e1l era la primera pintura abstracta, respondi\u00f3 que era\u00a0<em>La muerte de Marat<\/em>\u00a0de Jacques Louis David (1793). La parte del cuadro hacia donde se dirige la mirada es un vac\u00edo, una carencia,\u00a0<q>la nada como representaci\u00f3n de la acci\u00f3n<\/q>, dijo. La otra parte es la escena de un crimen en la que un jacobino, Jean Paul Marat, ha sido apu\u00f1alado en una tina curativa de agua y vinagre por alguien que no aparece en la escena a pesar de que no trat\u00f3 de huir,\u00a0<em>La Girondina<\/em>, Madame Charlotte Corday. David pint\u00f3 la pared vac\u00eda a pesar de que el cuarto donde viv\u00eda su amigo y correligionario en la Asamblea Nacional usaba hojas de su peri\u00f3dico como papel tapiz. En la nada de esa pared se ha le\u00eddo una met\u00e1fora de la ausencia de Dios y, tambi\u00e9n, como lo hizo Eric Santner, de la imposibilidad de representar la soberan\u00eda popular. Sin duda, entre esa pared y los cuadros con capas de pintura de Mark Rothko no parece existir el siglo y medio de distancia. El acto de pintar representado por un vac\u00edo acab\u00f3 por simbolizar a la revoluci\u00f3n misma, como un lugar donde se encuentran la contingencia pol\u00edtica y el riesgo permanente del desencanto. La pol\u00edtica, en su recurrente invocaci\u00f3n de palabras que exceden su significado y toda acci\u00f3n posible \u2013pueblo, democracia, transformaci\u00f3n\u2013 genera ese hueco en torno al cual construimos pr\u00e1cticas, diferencias, conflictos,\u00a0<q>sue\u00f1os de d\u00eda<\/q>; esperanzas y desilusiones.<\/div>\n<p>Sin mayor pretexto que la fecha de hoy \u201320 de noviembre\u2013 traigo aqu\u00ed el libro que Enzo Traverso escribi\u00f3, durante su encierro por el Covid, sobre la idea de revoluci\u00f3n. En \u00e9l, aparece la Revoluci\u00f3n mexicana a la par de la francesa y la rusa con esa misma ansiedad por llenar el vac\u00edo de sus propios contornos populares. Los mexicanos aparecen como expertos en el uso de los trenes como casas ambulantes. Traverso hace un relectura de los ferrocarriles porfiristas empleados como armas revolucionarias para mover tropas, estrellarlos contra fortalezas o llevar comida y heridos. Pero m\u00e1s notable es la transgresi\u00f3n que significa mezclarse dentro de ellos \u2013sin respetar las divisiones de clase\u2013, comer en sus pisos o dormir en sus techos. Si la revoluci\u00f3n significa algo, adem\u00e1s de ruptura de coordenadas, es la creaci\u00f3n de esos espacios ef\u00edmeros llenos de gente donde se prefigura una igualdad, libertad y fraternidades que muy probablemente no puedan instituirse en formas de gobierno. Al igual que las barricadas de Par\u00eds o el circo abandonado que Trotsky usaba para, seg\u00fan \u00e9l mismo, servir de\u00a0<q>ventr\u00edlocuo<\/q>\u00a0de las asambleas bolcheviques, la gente haciendo pol\u00edtica tiene esa doble cualidad de ser multitud indignada y de no poder ser representada m\u00e1s que por la pared vac\u00eda. La llenamos con la palabra\u00a0<q>soberan\u00eda<\/q>\u00a0que existe s\u00f3lo en el momento de ser entregada a un representante popular, pero que antes se materializa en un acontecimiento pol\u00edtico. Hay la tentaci\u00f3n de hacerla un emblema. Traverso nos habla de la mujer con los pechos al aire y una bandera francesa deshilachada de Eugene Delacroix; del obrero indestructible, de voluntad de acero, del constructivismo ruso, y de los murales de Diego Rivera. Todos tratan de hacer corp\u00f3rea la acci\u00f3n, el evento pol\u00edtico, pero fracasan. De la intenci\u00f3n de Rivera en la restituci\u00f3n del mural destruido por Rockefeller por retratar a Lenin, Traverso escribe:\u00a0<q>es una vigorosa s\u00faplica para que haya una revoluci\u00f3n socialista<\/q>. Por todos lados surgen cuerpos que representen a la gente, al pueblo, a los ciudadanos, pero sus fervores, debilidades y fortalezas se desvanecen en cuanto se disuelven las asambleas, se desocupan las barricadas, los trenes se abandonan. Hay algo indecible de esas electricidades de lo colectivo, su euforia desesperada, que una bandera roja jacobina, un himno o un corrido s\u00f3lo pueden ser indicios.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>Como todas las revoluciones, la mexicana tuvo una p\u00e9rdida entre su irrupci\u00f3n y su instauraci\u00f3n. El momento en que m\u00e1s se acercaron ambos relojes fue, sin duda, el cardenismo con su cauda de reparto agrario, educaci\u00f3n popular, y defensa de la soberan\u00eda nacional. Al contrario del vac\u00edo multitudinario que es la soberan\u00eda del pueblo, sus edificios se\u00f1alan su derrota: el Arco del Triunfo de Napole\u00f3n, el mausoleo de Lenin y el Monumento a la Revoluci\u00f3n planteado por Obreg\u00f3n, se\u00f1alan la disoluci\u00f3n de esa fuerza de intenciones que, en alg\u00fan momento, destruy\u00f3 lo que se pensaba como el orden natural de las cosas. Entonces se dice que la revoluci\u00f3n fue traicionada o qued\u00f3 inconclusa, pero lo tangible es que son acontecimientos pol\u00edticos que mueven las ondas acu\u00e1ticas del orden pero cuya forma final jam\u00e1s se ha podido preveer.<\/p>\n<p>Lo nuevo surge de girar el pasado. Marx escribi\u00f3 que los revolucionarios franceses de 1789 hab\u00edan realizado lo imposible, el quiebre de cadenas milenarias,\u00a0<q>disfrazados de romanos<\/q>. La genealog\u00eda del concepto de revoluci\u00f3n siempre fue una regeneraci\u00f3n. Su origen viene de los astr\u00f3nomos y significa\u00a0<q>rotaci\u00f3n<\/q>, es decir, el restablecimiento de la estabilidad despu\u00e9s de una turbulencia, pero marcada por ella. As\u00ed, nos dice Traverso:\u00a0<q>la gloriosa revoluci\u00f3n de 1688 en Inglaterra es el regreso de la monarqu\u00eda despu\u00e9s de la irrupci\u00f3n del constitucionalismo<\/q>. Lo mismo puede decirse del bolchevismo y el zarismo o el porfirismo y el PRI. Todas las revoluciones fueron calificadas, al mismo tiempo, de regreso a la\u00a0<q>barbarie<\/q>\u00a0y de\u00a0<q>futuro<\/q>. En ellas vive esa contradicci\u00f3n. En todas hubo la escena de un crimen, con Marat apu\u00f1alado, y el cielo tormentoso de una pared vac\u00eda y saturada de posibilidad. La v\u00edctima y la poderosa s\u00faplica de que no muriera en vano.<\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"taboola-below-content-thumbnails\" class=\" trc_related_container trc_spotlight_widget tbl-feed-container tbl-feed-frame-DIVIDER  render-late-effect\" data-feed-container-num=\"1\" data-feed-main-container-id=\"taboola-below-content-thumbnails\" data-parent-placement-name=\"Below Content Thumbnails\" data-pub-lang=\"es\">\n<div class=\" tbl-feed-header tbl-logo-right-position\">\n<div class=\"tbl-feed-header-logo\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La revoluci\u00f3n por fin comienza un s\u00e1bado Fabrizio Mej\u00eda Madrid Hace unos a\u00f1os, cuando\u00a0le preguntaron al historiador del arte, TJ Clark, cu\u00e1l era la primera pintura abstracta, respondi\u00f3 que era\u00a0La muerte de Marat\u00a0de Jacques Louis David (1793). 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