{"id":25380,"date":"2021-12-13T10:23:42","date_gmt":"2021-12-13T16:23:42","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=25380"},"modified":"2021-12-13T10:23:42","modified_gmt":"2021-12-13T16:23:42","slug":"la-radio-hipnotizo-a-los-abuelos-los-hacian-imaginar-lo-que-escuchaban","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=25380","title":{"rendered":"La radio hipnotiz\u00f3 a los abuelos los hac\u00edan imaginar lo que escuchaban"},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">La escuela del o\u00eddo<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Hermann Bellinghausen<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">Fuimos varias las generaciones\u00a0humanas que nacimos y crecimos con la radio. Medio siglo antes de la televisi\u00f3n comenz\u00f3 a proliferar el artefacto, nunca demasiado grande, que dar\u00eda inmediatez casera a las noticias y los hechos lejanos por primera vez en la historia. Llegados el momento y las antenas m\u00f3viles se instal\u00f3 en los carros, esa extensi\u00f3n del hogar. Modas posteriores lo integraron a la sala en feas consolas que inclu\u00edan televisi\u00f3n, tocadiscos, bocinas est\u00e9reo, radio AM y FM, y a veces hasta el bar.<\/div>\n<p>Los or\u00edgenes de la maravilla en ondas hertzianas que hipnotiz\u00f3 a los abuelos y bisabuelos eran sencillos, humildes, m\u00e1s rudimentarios de lo que las audiencias imaginaban, pues eso hac\u00edan: imaginar lo que escuchaban. Sus recursos limitados funcionaban mejor que los nuevos trucos cinematogr\u00e1ficos. Se sumaban a la voz humana tablas, zapatos, resortes, rasgaduras, celof\u00e1n estrujado, efectos musicales. Un arsenal que entusiasm\u00f3 a Bertolt Brecht, George Orwell, Walter Benjamin, Dylan Thomas, \u00a1Orson Wells!, Le\u00f3n Felipe, y sin embargo sirvi\u00f3 de arma letal en manos del fascismo (donde tuvo su partecita el necio de Ezra Pound desde Radio Roma).<\/p>\n<p>Recurso heroico en las peores guerras del siglo XX, simboliz\u00f3 a la familia reunida en torno al aparato, o al grupo de partisanos escondidos, escuchando qui\u00e9n ganaba o perd\u00eda en la guerra civil espa\u00f1ola, los bombardeos de Londres, la ocupaci\u00f3n de Par\u00eds. En tiempos normales la radio ocup\u00f3 el espacio cotidiano. Devino popular. Inmensamente popular. Teatro y cine de los pobres, los ciegos, los solitarios y tambi\u00e9n la orquesta para las fiestas y la de los conciertos sinf\u00f3nicos. Por d\u00e9cadas fue veh\u00edculo para\u00a0<q>presenciar<\/q>\u00a0un partido de futbol o beisbol. De ah\u00ed la agilidad verbal y mnemot\u00e9cnica de Fernando Marcos, \u00c1ngel Fern\u00e1ndez,\u00a0<em>Sonny\u00a0<\/em>Alarc\u00f3n,\u00a0<em>El R\u00e1pido\u00a0<\/em>Esquivel, Agust\u00edn Gonz\u00e1lez\u00a0<em>Escopeta.\u00a0<\/em>En otros rubros figuraban Agust\u00edn Lara, el\u00a0<em>Doctor IQ,<\/em>\u00a0Tom\u00e1s Perr\u00edn.<\/p>\n<p>Cada quien tiene su autobiograf\u00eda radiof\u00f3nica. Vengo de la \u00e9poca que la vida se interrump\u00eda a la hora de\u00a0<em>El derecho de nacer,\u00a0<\/em>interminable radionovela cubana que cautiv\u00f3 las l\u00e1grimas, las congojas y los prejuicios de abuelas, madres, hermanas. Para la risa la estrella tambi\u00e9n era cubana:\u00a0<em>Tres Patines.<\/em>\u00a0Y en materia de m\u00fasica, a las rancheras y\u00a0<em>La hora azul<\/em>\u00a0se sumaban al reino de las vecindades Benny Mor\u00e9 y D\u00e1maso P\u00e9rez Prado. Memorables historietas radiof\u00f3nicas como\u00a0<em>Porfirio Cadena: el Ojo de Vidrio,<\/em>\u00a0o\u00a0<em>Kalim\u00e1n: el Hombre Incre\u00edble.<\/em><\/p>\n<p>Tuve en suerte que en mi casa se escucharan desde primera hora las estaciones de m\u00fasica cl\u00e1sica por cortes\u00eda de mi madre. En primer lugar, Radio Universidad (RU) y XELA, ambas a mitad exacta del cuadrante. La mejor escuela del o\u00eddo. Adem\u00e1s del caudal de m\u00fasica barroca, rom\u00e1ntica, coral, concreta, \u00f3pera, jazz y, justo en mi adolescencia, el mejor rock, con Luis Cardoza y Arag\u00f3n y Juan Garc\u00eda Ponce, all\u00ed aprend\u00ed de pintura antes de verla. Salvador Elizondo insist\u00eda en Monsieur Teste, y los domingos, Carlos Monsiv\u00e1is, Nancy C\u00e1rdenas y sus amigos debrayaban de lo lindo en\u00a0<em>El cine y la cr\u00edtica,<\/em>\u00a0programa de enga\u00f1oso nombre. El son y la m\u00fasica andina se adelantaron 10 a\u00f1os a las modas setenteras, de la mano de Ren\u00e9 Villanueva y la Fonoteca Helmer.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>Ah, d\u00edas de radio. El hambre de rock ingl\u00e9s y yanqui me fij\u00f3 a La Pantera, Radio \u00c9xitos (que trasmit\u00eda\u00a0<em>La Hora de los Beatles\u00a0<\/em>tres veces al d\u00eda), Radio Capital y su Ola Inglesa. Ah, los largos programas nocturnos a luz apagada:\u00a0<em>Vibraciones, Proyecci\u00f3n 590,\u00a0<\/em>y en RU,\u00a0<em>La respuesta est\u00e1 en el aire,\u00a0<\/em>cuya primera emisi\u00f3n se dedic\u00f3, recuerdo bien, a Frank Zappa y Las Madres de la Invenci\u00f3n, y me acompa\u00f1\u00f3 toda la preparatoria.<\/p>\n<p>Veh\u00edculo de informaci\u00f3n y mentiras, llamados de solidaridad, de ignominia (los nazis, la\u00a0<q>revoluci\u00f3n cultural<\/q>\u00a0China, las masacres en Ruanda), de indoctrinamiento, enga\u00f1o consumista y\u00a0<q>sano<\/q>\u00a0entretenimiento. Tambi\u00e9n el cultivo de la mente, la expansi\u00f3n de las fronteras de los sue\u00f1os. Llegados a hoy, la radio ha cambiado. Y no. En\u00a0<em>streaming,\u00a0<\/em>podcasts, archivos descargables y redes sociales uno accede al espacio radiof\u00f3nico con liquidez baumaniana, aunque sigue siendo el b\u00e1lsamo de la nostalgia con\u00a0<q>la m\u00fasica que lleg\u00f3 para quedarse<\/q>, fuente de bromas atroces y buz\u00f3n en vivo de los enamorados.<\/p>\n<p>Memorables noticieros en RU durante 1968 y 1994, o los programas cr\u00edticos de Granados Chapa, Guti\u00e9rrez Viv\u00f3 y Paco Huerta. Lleg\u00f3 un tiempo en que Radio Educaci\u00f3n, el\u00a0<em>patito feo\u00a0<\/em>de la SEP, subi\u00f3 a un rango mayor y dio en divulgar la cultura popular m\u00e1s culta que quepa imaginar; los nuevos periodistas, roqueros, folcloristas y escritores tuvieron d\u00f3nde cotorrear. A\u00f1\u00e1danse sus bellos programas para madrugadores\u00a0<em>Del campo y la ciudad,<\/em>\u00a0y\u00a0<em>De puntitas.<\/em><\/p>\n<p>Ya no escucho la radio. Hablo con la a\u00f1oranza del ex adicto. S\u00e9 que sigue siendo esencial para discursos presidenciales y comentaristas cr\u00edticos, noticieros buenos y malos, entrevistas callejeras, trivialidades de far\u00e1ndula y los nuevos gustos musicales que tanto me disgustan. Por fortuna sigue habiendo inteligentes artesanos radiof\u00f3nicos.<\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"taboola-below-content-thumbnails\" class=\" trc_related_container trc_spotlight_widget tbl-feed-container tbl-feed-frame-DIVIDER  render-late-effect\" data-feed-container-num=\"1\" data-feed-main-container-id=\"taboola-below-content-thumbnails\" data-parent-placement-name=\"Below Content Thumbnails\" data-pub-lang=\"es\">\n<div class=\" tbl-feed-header tbl-logo-right-position\">\n<div class=\"tbl-feed-header-logo\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La escuela del o\u00eddo Hermann Bellinghausen Fuimos varias las generaciones\u00a0humanas que nacimos y crecimos con la radio. 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