{"id":25496,"date":"2021-12-19T19:57:25","date_gmt":"2021-12-20T01:57:25","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=25496"},"modified":"2021-12-19T19:57:25","modified_gmt":"2021-12-20T01:57:25","slug":"las-redes-sociales-contra-el-grafiti","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=25496","title":{"rendered":"Las redes sociales contra el grafiti"},"content":{"rendered":"<h4 class=\"ljs-merri\">Las redes sociales contra el grafiti<\/h4>\n<p><span class=\"sem-autor\">Jos\u00e9 Rivera Guadarrama<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Grafitis en Nueva York. 2020 Getty<\/p>\n<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">Desde la aparici\u00f3n y auge de las redes sociales digitales, el arte callejero, como el grafiti y otras muestras de creatividad colectiva y social, han disminuido en actividad. Esta problem\u00e1tica ha sido intensificada, adem\u00e1s, por la situaci\u00f3n pand\u00e9mica a nivel mundial. Sin que esto se tome a tragedia, s\u00ed puede afirmarse un notorio cambio en las actitudes de fomento a la libertad imaginativa. Al escuchar la palabra \u201cgrafiti\u201d o al ver trazos pict\u00f3ricos de esta actividad, se piensa en vandalismo, en cierta transgresi\u00f3n de espacios p\u00fablicos y privados. Sin embargo, este modo de expresi\u00f3n configura un testimonio de las relaciones entre ciertos sectores de la ciudadan\u00eda y el espacio urbano. Se puede entender tambi\u00e9n como espacio de conflicto y lugar de encuentro e intercambio, negaci\u00f3n desconstructiva o reconstructiva, o aportaci\u00f3n en b\u00fasqueda de la definici\u00f3n o redefinici\u00f3n del \u00e1mbito y los modos de vida de sus habitantes.<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En sus inicios, el grafiti en la calle respond\u00eda a una posici\u00f3n contracultural. Con el paso del tiempo, en la medida en que fue tomando relevancia, se generaron nuevas experiencias y se insert\u00f3 en la rutina de las sociedades alrededor del mundo, donde el individuo construye un entorno ficticio con un sinn\u00famero de est\u00edmulos visuales y sonoros de ambiente natural, que al mismo tiempo lo absorben y liberan de su cotidianidad.<\/p>\n<p>Todas las cargas negativas, la palabra o la actividad del grafiti hace referencia a dibujos o letras pintadas en la calle, en muros o paredes. Diversos estudios lo han relacionado a otras inscripciones gr\u00e1ficas a lo largo de la historia, dot\u00e1ndolo de una remota aparici\u00f3n. Etimol\u00f3gicamente el t\u00e9rmino proviene del griego\u00a0<i>graphein<\/i>, o del italiano, cuyo plural es\u00a0<i>graffito<\/i>, que en ambos idiomas significa \u201cmarcas\u201d o \u201crayas\u201d. Este vocablo, adem\u00e1s, fue empleado por el arque\u00f3logo Raffaele Garrucci, quien lo difundi\u00f3 en el siglo\u00a0xix, y de ah\u00ed se volvi\u00f3 un t\u00e9rmino com\u00fan para referirse a estas pintas que los arque\u00f3logos encontraban en diversas construcciones, antiguas o recientes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Marcar o definir un territorio<\/b><\/p>\n<p>No entraremos aqu\u00ed en el debate de si los inicios del grafiti contempor\u00e1neo se pueden ubicar en Filadelfia y no en Nueva York, como muchas veces se ha cre\u00eddo. Los estudios para determinarlo se concentran en un personaje que utilizaba el pseud\u00f3nimo de\u00a0<i>CornBread<\/i>\u00a0(pan de elote). Su nombre oficial es Darryl McCray, un chico afroamericano que creci\u00f3 en aquella ciudad en 1953. La historia cuenta que, debido a diversas circunstancias, pas\u00f3 un tiempo en un reformatorio. Ah\u00ed, todos los d\u00edas entraba a la cafeter\u00eda a molestar al cocinero pregunt\u00e1ndole: \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el pan de elote?\u201d Cuando obtuvo su libertad, comenz\u00f3 a usar el sobrenombre en las paredes de las calles de Estados Unidos.<\/p>\n<p>En torno a esta actividad se engloban otras formas de expresi\u00f3n como el rap, el hip-hop, el skate, etc\u00e9tera. El grafiti es hoy una actividad gen\u00e9rica que engloba a muchas escrituras de tipo mural, letras,\u00a0<i>stickers<\/i>, entre otras, tales como las realizadas en el\u00a0<i>street art<\/i>, sobre cualquier superficie y con cualquier tipo de contenido.<\/p>\n<p>Como contradiscurso, durante sus primeros a\u00f1os de utilidad el grafiti evidenciaba un determinado trasfondo de las problem\u00e1ticas sociales y econ\u00f3micas que se generaban dentro del desarrollo multicultural de las urbes. Era, adem\u00e1s, una forma de expresi\u00f3n libre, regida por algunos trazos que daban significado o pretend\u00edan evocar algo. Esto es natural, debido a que nuestra mirada selecciona, prioriza, secunda, omite o sobredimensiona los aspectos presentes en diversos espacios a la hora de caracterizarlos y, por tanto, dotarlos de una identidad o personalidad concreta. En este hecho juega un papel imprescindible el uso de lo est\u00e9tico en el marco del\u00a0espacio p\u00fablico, de la calle, como elemento distintivo a la hora de caracterizar determinados lugares. En la\u00a0urbanidad, en lo exterior, en la calle, en los muros, se marcan o definen territorios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Redes sociales: la creatividad cooptada<\/b><\/p>\n<p>En las redes sociales digitales sucede algo muy curioso. En ellas nos circunscribimos a lo que apreciamos de los dem\u00e1s, a una cierta sobredimensi\u00f3n de lo narrado o expresado por nuestros contactos, tambi\u00e9n llamados \u201camigos virtuales\u201d. En estas \u00faltimas din\u00e1micas se genera una falsa configuraci\u00f3n o alteraci\u00f3n de situaciones, adversas o ben\u00e9ficas, que casi nunca coinciden con lo que se expresa. Aunado a ello, y m\u00e1s alarmante, es que no debemos olvidar que el posteo en las redes sociales est\u00e1 originado por una cuesti\u00f3n comercial y comercializable, no sin antes adaptarse a las pautas o condiciones establecidas por los due\u00f1os de esas plataformas, que al mismo tiempo se podr\u00edan convertir en propietarios intelectuales de todo el contenido vertido en ellas, enriqueci\u00e9ndose con los datos que cada uno de nosotros proporciona.<\/p>\n<p>Lo anterior no tiene nada que ver con estar en contra del uso recreativo o humor\u00edstico de esas herramientas digitales. Incuso, las podemos utilizar como herramientas de trabajo, y funcionan muy bien en esos aspectos. Adem\u00e1s, la recreaci\u00f3n o el goce es parte del desarrollo de la historia humana. Ya Mark Cousins, en su obra\u00a0<i>Historia y arte de la mirada<\/i>, cita la forma en la que los griegos manejaban sus comedias c\u00f3micas; otros textos antiguos ten\u00edan entremeses c\u00f3micos; en Shakespeare abundan la locura humana, la confusi\u00f3n de g\u00e9nero y la obscenidad. En general, en la literatura el g\u00e9nero c\u00f3mico tiene un final feliz que proporciona escapismo o da un respiro, como en la comedia tradicional. Tambi\u00e9n en la pintura y en otras artes la mofa es tan vieja como el tiempo.<\/p>\n<p>En condiciones normales, fuera de las redes digitales, nada nos parece tan seguro y establecido como la sensaci\u00f3n de nuestra mismidad, de nuestro propio yo. Este yo se nos presenta como algo independiente y unitario, bien demarcado frente a todo lo dem\u00e1s. Esta autonom\u00eda es la que resalta en el acto, vand\u00e1lico o legal, de la est\u00e9tica urbana propia del grafiti. Aqu\u00ed, el individuo est\u00e1 siendo y haciendo al mismo tiempo; est\u00e1 provocando una discursividad que engloba toda una problem\u00e1tica que requiere ser discutida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>La homogenizaci\u00f3n del individuo<\/b><\/p>\n<p>Con las redes sociales sucede lo que Sigmund Freud indica al inicio de su obra\u00a0<i>El malestar en la cultura<\/i>, cuando afirma que \u201cno podemos eludir la impresi\u00f3n de que el hombre suele aplicar c\u00e1nones falsos en sus apreciaciones, pues mientras anhela para s\u00ed y admira en los dem\u00e1s el poder\u00edo, el \u00e9xito y la riqueza, menosprecia, en cambio, los valores genuinos que la vida le ofrece\u201d.<\/p>\n<p>En esta orientaci\u00f3n est\u00e9tica del grafiti, la belleza no tiene utilidad evidente ni es manifiesta su necesidad cultural y, sin embargo, la cultura no podr\u00eda prescindir de ella. Mientras, en las redes digitales el concepto de belleza es sustituido y falseado por una utilidad comercial. Una especie de\u00a0<i>thelos<\/i>\u00a0a la deriva, sin un sustento que lo revalorice. De ah\u00ed que sea evidente la confusi\u00f3n de t\u00e9rminos y grados de propiedad individual o colectiva, humana.<\/p>\n<p>Contrario a esto, en la calle, podemos elegir detenernos a observar determinados trazos, dibujos, una flor o \u00e1rboles. En cambio, en las redes sociales no podemos saltarnos cada post de nuestros contactos. No es extra\u00f1o, en un momento hist\u00f3rico donde lo visual y la imagen adquieren una notable importancia cultural y son fundamentales en la configuraci\u00f3n de un frente visual o presentaci\u00f3n p\u00fablica de lo que es o se pretende que sea un territorio.<\/p>\n<p>Todo lo anterior puede tener diversas consecuencias, que ya hab\u00eda analizado Walter Benjamin, quien dec\u00eda que la reproductividad t\u00e9cnica contribuy\u00f3 a homogenizar a los individuos transformando su comportamiento, present\u00e1ndoles muchas cosas a su servicio para su supuesto confort; de igual manera, llev\u00f3 a que los individuos centraran su atenci\u00f3n en esos distractores, desviando su atenci\u00f3n de aspectos de verdad importantes para su vida como la pol\u00edtica, lo que se constituy\u00f3 en uno de los muchos factores que contribuyeron a la instalaci\u00f3n de reg\u00edmenes totalitarios en la primera mitad del siglo\u00a0xx, que supieron explotar la propaganda y todos los instrumentos de publicidad existentes para generar la atm\u00f3sfera propicia para hacerse con el poder.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>La catarsis digital<\/b><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 nos ofrece la mayor\u00eda de las actividades en las redes sociales? De manera jer\u00e1rquica, los mismos usuarios de esas herramientas digitales han realizado clasificaciones. Por ejemplo, a Facebook le dan la definici\u00f3n de una plataforma llena de malos comentarios, de usuarios que emiten juicios y opiniones denigrantes y provocadoras. Twitter era, al comienzo, una plataforma con comentarios positivos, breves pero no hirientes, bien aceptada por los consumidores. Sin embargo, ahora ha sido acaparada por el odio, el revanchismo y los diletantes, mientras que\u00a0<i>Tictoc<\/i>\u00a0e\u00a0<i>Instagram<\/i>\u00a0son, por ahora, los favoritos de las redes. Estos internautas aseguran que ah\u00ed prevalece el buen comportamiento, la buena convivencia. Esto, de igual manera, puede ser generado por la sensaci\u00f3n de posibilidad que otorgan estas redes sociales. Al tener diversidad de herramientas, las posibilidades para crear nuestros propios memes, dibujos, videos o enlaces, nos hacen recrearnos en ellos y as\u00ed disminuye la necesidad de salir a expresarlo en las calles, sobre todo en lugares prohibidos o en otros espacios creados para estos prop\u00f3sitos.<\/p>\n<p>El efecto est\u00e9tico de la catarsis obedece al crecimiento desmesurado de las ciudades y la complejidad de su desarrollo. Lo digital tambi\u00e9n es una barrera, un muro, no es en realidad un entrecruzamiento de experiencias o aprendizajes, sino el resultante de una linealidad encaminada a productos comerciales y mercantilizables.<\/p>\n<p>El grafiti surgi\u00f3 en la intransigencia y se expone en la ilegalidad; de ah\u00ed que se le clasifique como una especie de actividad marginal. Sin embargo, en las redes sociales digitales hay algo m\u00e1s perverso en el fondo: en ellas se ocultan m\u00faltiples irregularidades y, sobre todo, mediante dichas redes las empresas multinacionales lucran con nuestros datos e informaci\u00f3n que deber\u00edan, por ley, ser preservadas y nunca dejar de ser confidenciales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las redes sociales contra el grafiti Jos\u00e9 Rivera Guadarrama Grafitis en Nueva York. 2020 Getty La Jornada Semanal Desde la aparici\u00f3n y auge de las redes sociales digitales, el arte callejero, como el grafiti y otras muestras de creatividad colectiva y social, han disminuido en actividad. 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