{"id":25607,"date":"2021-12-27T23:45:29","date_gmt":"2021-12-28T05:45:29","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=25607"},"modified":"2021-12-27T23:45:29","modified_gmt":"2021-12-28T05:45:29","slug":"los-mercados-del-valle-de-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=25607","title":{"rendered":"Los mercados del Valle de M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">Mercados de nuestro valle<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Hermann Bellinghausen<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">En esta ciudad de\u00a0olores mixtos, si no revueltos, encimados, ape\u00f1uscados, borrosos, desagradables, resulta gratificante deambular por un mercado p\u00fablico de los que hay en los barrios y colonias del valle de M\u00e9xico. B\u00f3vedas habitualmente limpias y un hermoso\u00a0<em>horror vacui\u00a0<\/em>porque el que no ense\u00f1a bonito no vende. La n\u00f3mina com\u00fan de carnes, frutas y verduras reclama un recuento demasiado obvio, pero sabroso.<\/div>\n<p>Los b\u00e1sicos hongos (sin ahondar en los silvestres) ya no necesitan ser de temporada gracias a los invernaderos: champi\u00f1ones, cremini, shiitake, hui-tlacoche, setas, en ocasiones negras o rosas. La cebolla adquiere hasta cinco personalidades en color, forma y acci\u00f3n lacrim\u00f3gena, sin contar al echalote ni al poro. A su sombra siempre asoman los ajos y a su lado los nopales de Milpa Alta. En materia de flores el jard\u00edn dispone de mastuerzo, cempas\u00fachil, dalia, flor de calabaza, con suerte cocolmeca y zompantle. Y la rubicundez de jitomates bola, saladet y variedades enanas, a m\u00e1s de tomate verde y amarillo. En comercios vecinos, para otros fines, se consiguen mieles, p\u00f3lenes, prop\u00f3leo y cera de colmena; el camino de la flor es asistido por el viento y un esforzado contingente de abejas, mariposas, murci\u00e9lagos, colibr\u00edes en pie de guerra florida y otros polinizadores del agro nacional.<\/p>\n<p>Mango del que haya, el de Manila en temporada, as\u00ed como aguacates injertados como el Hass, o los de pellejo comestible. Pl\u00e1tanos as\u00ed y as\u00e1, macho, dominico, tabasco, manzano; las manzanas importadas e imperecederas a causa de conservadores qu\u00edmicos que las hacen tan cachetonas como ins\u00edpidas; las pi\u00f1as en su cama de mel\u00f3n, sand\u00eda, papaya, calabaza y uno que otro coco pel\u00f3n. Pera, guayaba, el poco agraciado tejocote, fresas, frambuesas, zarzamoras, zapote prieto, con suerte nanche, cerezas, ciruela roja, verde o china, colorines, uvas, higos, mameyes, chicozapotes, tunas, guan\u00e1bana, naranja, toronja, limas y limones, mandarinas, tangerinas bailarinas.<\/p>\n<p>La do\u00f1a que s\u00e1bados y domingos se pone con tlayudas de ma\u00edz martajado y las cl\u00e1sicas de Oaxaca, chapulines, sal de gusano y hormiga chicatana, calabacitas en flor, p\u00e1palo, limones jugos\u00edsimos, gengibre, habas crudas y preparadas, ensalada de nopal, nopales diminutos y ricas salsas roja, verde, de comal y aguacatosa con cilantro crudo. Las pilas de chayote verde, blanco o espinudo. Los puestos intermitentes de tortillas azules y blancas, tlacoyos rellenos de espinaca, huitlacoche, frijol, reques\u00f3n, chicharr\u00f3n prensado, haba y flor, sopes, chalupas, huaraches y gorditas. Por las ma\u00f1anas se consiguen tamales, atole, caf\u00e9 y pan dulce.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>Al rey ma\u00edz lo exhiben como elote fresco blanco, azul, rojo, amarillo, dulce, cacahuxintle y hasta palomero. Sus hojas para tamal, su masa para tortillas, sus granos sueltos para sopas y esquites, triturados para los pollos, olotes para los puercos o m\u00e1s bien los botes de basura. Combinan pl\u00e1stica e intr\u00ednsecamente con los expendios de garbanzo, ch\u00edcharo y semillas que la variedad de frijol lustroso convierte en pedrer\u00eda.<\/p>\n<p>Vayamos a las ra\u00edces. Zanahorias de colores con predominio anaranjado, papa grande y chica, blanca, roja o negra, r\u00e1bano, camote, betabel con hoja, j\u00edcama, nabo y otros lujos subterr\u00e1neos. El xoconoxtle, esa tuna extra\u00f1a, se ubica cerca de su majestad el chile serrano y toda la excitante parentela de la capsaicina: cuaresme\u00f1o, de \u00e1rbol fresco, jalape\u00f1o, poblano, g\u00fcero, chilaca, chiltep\u00edn del norte, habanero, manzano, piqu\u00edn, bola, y los que secos pasan a llamarse morita, cascabel, ancho, chipotle, guajillo, pasilla. Sus primos blandos: pimientos verdes, amarillos, rojos. Los chiles se entreveran con cacao, pepita y ciertas hierbas para crear moles y pipianes. No lejos encontramos bloques de adobo y achiote.<\/p>\n<p>Las ensaladas requieren lechugas de apellido mediterr\u00e1neo, panzonas u orejonas, pepino, apio, espinaca, ceboll\u00edn, acelga, col morada o verde claro. No faltan coliflor ni berenjena. Abigarrados huauzontles arman con romeritos, verdolagas, berros, quelites y quintoniles un batall\u00f3n verde que te quiero verde, verde br\u00f3coli, verde menta o hierba santa. Perejil y cilantro, la pareja dispareja; or\u00e9gano, laurel, epazote, albahaca, eneldo, hierbabuena, manzanilla, toronjil, chilcuague y multitud de t\u00e9s a base de tila, gordolobo, buganvilia y flor silvestre. Las abejas pululan sobre el piloncillo y la fruta seca, cristalizada, en melcocha o almibarada.<\/p>\n<p>La secci\u00f3n de carnes tiene sus propios olores y ruidos. Por ella corren sangre, pellejos, huesos y grasa a cargo de cuchillos, trinches, descamadores, sierras, mazos para aplanar pechugas, bisteces, arracheras, filetes de res, puerco, huachinango y mero. Cerca de la calle, expendios de chorizo, longaniza, salchichas, salami, moronga, jamones, tocino, mortadela y quesos.<\/p>\n<p>Tanta materia que llama la olla. Tanta vida para mantener la vida. Ad\u00e1n y Eva debieron conocerse en un mercado p\u00fablico o alguna de sus extensiones itinerantes, los indispensables tianguis.<\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"taboola-below-content-thumbnails\" class=\" trc_related_container trc_spotlight_widget tbl-feed-container tbl-feed-frame-DIVIDER  render-late-effect\" data-feed-container-num=\"1\" data-feed-main-container-id=\"taboola-below-content-thumbnails\" data-parent-placement-name=\"Below Content Thumbnails\" data-pub-lang=\"es\">\n<div class=\" tbl-feed-header tbl-logo-right-position\">\n<div class=\"tbl-feed-header-logo\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mercados de nuestro valle Hermann Bellinghausen En esta ciudad de\u00a0olores mixtos, si no revueltos, encimados, ape\u00f1uscados, borrosos, desagradables, resulta gratificante deambular por un mercado p\u00fablico de los que hay en los barrios y colonias del valle de M\u00e9xico. 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