{"id":25630,"date":"2021-12-29T09:49:31","date_gmt":"2021-12-29T15:49:31","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=25630"},"modified":"2021-12-29T09:49:31","modified_gmt":"2021-12-29T15:49:31","slug":"centenario-de-augusto-monterroso-escritor-que-siempre-estara-alli","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=25630","title":{"rendered":"Centenario de Augusto Monterroso, escritor que  siempre estar\u00e1 all\u00ed"},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">Cuando despert\u00f3, Monterroso todav\u00eda estaba all\u00ed<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Sergio Ram\u00edrez<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">Este 21 de diciembre\u00a0se cumpli\u00f3 el centenario del nacimiento de Augusto Monterroso, un escritor que seguir\u00e1 despertando y siempre estar\u00e1 all\u00ed, como el famoso dinosaurio de su cuento de pocas l\u00edneas, obra maestra de la brevedad, el ingenio y la ligereza, que tan caro era a Italo Calvino.<\/div>\n<p>Un cuento de una sola l\u00ednea, una sola coma y un solo punto que es, adem\u00e1s, el \u00fanico cuento que puede aprenderse entero de memoria, como muchos lo hemos aprendido, y que hoy cabr\u00eda en la estricta medida de un tuit, con lo que Monterroso, mal que le pese, pasa a ser un adelantado de la posmodernidad.<\/p>\n<p>Al primero a quien la solemnidad de este aniversario habr\u00eda divertido es a \u00e9l mismo, desconfiado siempre de la pompa del bronce y los laureles. Un humor sosegado, para nada estridente. Como era corto de estatura, dec\u00eda que los bajitos ten\u00edan un sexto sentido para reconocerse entre ellos. Y se declaraba tambi\u00e9n embajador plenipotenciario de los Pa\u00edses Bajos.<\/p>\n<p>Ya el hecho de que, en lugar de Augusto, su nombre de pila, lo llamaran Tito, era pasar del terreno de la majestad imperial, despojado a gusto de su t\u00edtulo de emperador romano, al de un diminutivo que lo hac\u00eda sentirse confiado en s\u00ed mismo, maestro como fue de la brevedad tambi\u00e9n por regla literaria.<\/p>\n<p>La brevedad no s\u00f3lo en cuanto a la extensi\u00f3n de sus textos, sino en cuanto a su obra toda, que nunca lleg\u00f3 a ser abundante debido a su recato frente a las palabras y a los graves riesgos que para \u00e9l entra\u00f1aban los textos excesivos. La regla de la rigurosa escasez. En esto se parec\u00eda a Bartleby, el escribiente solitario del cuento de Herman Melville, a quien, cuando se le quer\u00eda confiar una nueva tarea de oficina, sol\u00eda responder, t\u00edmida pero tozudamente:\u00a0<q>Preferir\u00eda no hacerlo<\/q>.<\/p>\n<p>Como suele ocurrir con las accidentadas vidas centroamericanas, naci\u00f3 en Tegucigalpa, de padre guatemalteco y madre hondure\u00f1a, venido de una parentela de gambusinos como los de las pel\u00edculas del oeste, que colaban el oro recogido en la corriente de los r\u00edos, tal como lo cuenta en su libro biogr\u00e1fico de 1993,\u00a0<em>Los buscadores de oro<\/em>.<\/p>\n<p>Vivi\u00f3 su infancia y adolescencia en Guatemala bajo la dictadura de Jorge Ubico, y cuando \u00e9ste fue derrocado, respald\u00f3 de estudiante la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica que se inici\u00f3 en 1944 con el presidente Juan Jos\u00e9 Ar\u00e9valo; sali\u00f3 al exilio tras la ca\u00edda de Jacobo \u00c1rbenz en 1953, y vivi\u00f3 primero en Chile, para luego recalar en M\u00e9xico, donde se qued\u00f3 el resto de su vida.<\/p>\n<p>Balzac, el copioso, ven\u00eda a ser todo lo contrario de su concepci\u00f3n de la literatura, esa parquedad que se volv\u00eda una especie de pudor verbal, y a la vista de aquella cordillera de crestas que se repiten sin fin en el horizonte que es\u00a0<em>La comedia humana<\/em>, Monterroso, frugal, exclama, lleno de graciosas \u00ednfulas:\u00a0<q>Hoy he escrito una l\u00ednea, hoy me siento un Balzac<\/q>.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>En su cuento\u00a0<q>El zorro es m\u00e1s sabio<\/q>, de\u00a0<em>La oveja negra y dem\u00e1s f\u00e1bulas<\/em>, escuchamos la historia del Zorro escritor a quien siempre ped\u00edan un nuevo libro, a pesar de que ya hab\u00eda publicado dos, aclamados por la cr\u00edtica.\u00a0<q>En realidad lo que \u00e9stos quieren es que yo publique un libro malo, pero como soy el Zorro, no lo voy a hacer<\/q>, pensaba el Zorro.<\/p>\n<p>En el personaje del Zorro escritor no pocos descubren al discreto Juan Rulfo, que se neg\u00f3 a escribir un tercer libro, o invent\u00f3 que estaba escribiendo uno que se llamar\u00eda\u00a0<em>La cordillera,\u00a0<\/em>para que lo dejaran en paz, pero nunca lo empez\u00f3. Tambi\u00e9n Rulfo ten\u00eda ese vicio de la parquedad.<\/p>\n<p>Recuerdo, adem\u00e1s, una broma de Monterroso frente a un grupo de estudiantes guatemaltecos que planeaban editar una revista y llegaron a visitarlo a su casa en la Ciudad de M\u00e9xico para pedirle una colaboraci\u00f3n literaria. Los mand\u00f3 con otro escritor, poeta compatriota suyo, \u00e9ste s\u00ed abundante hasta la desmesura, y mal poeta, tambi\u00e9n en el exilio, dici\u00e9ndoles:\u00a0<q>P\u00eddanle a \u00e9l, \u00e9se tiene bastante<\/q>.<\/p>\n<p><em>Obras completas y otros cuentos<\/em>, su primer libro, se public\u00f3 en 1959. Luego, una d\u00e9cada despu\u00e9s, vendr\u00eda\u00a0<em>La oveja negra y dem\u00e1s f\u00e1bulas<\/em>, e, igual que su zorro, Monterroso empez\u00f3 a prevenirse de no caer en las provocaciones del escribir demasiado para acrecentar su fama.<\/p>\n<p>Cuando alguna vez le dije que nunca hab\u00eda escrito una sola l\u00ednea mala, me respondi\u00f3, antes de soltar su risa sosegada, que era porque escrib\u00eda poco. La ilustre compa\u00f1\u00eda de Bartleby. Recomendaba, adem\u00e1s, a sus alumnos de los talleres literarios, frente a la p\u00e1gina que uno cre\u00eda perfecta, agregar alg\u00fan error, para lograr as\u00ed la imperfecci\u00f3n, que es siempre una obra humana.<\/p>\n<p>Igual que sus antepasados que se met\u00edan en las corrientes de los r\u00edos a colar la arena en busca de pepitas de oro, Monterroso lo hizo con las palabras. Mucha arena colada y poco oro.<\/p>\n<p>Y cuando despierte dentro de otros 100 a\u00f1os, seguir\u00e1 all\u00ed.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"taboola-below-content-thumbnails\" class=\" trc_related_container trc_spotlight_widget tbl-feed-container tbl-feed-frame-DIVIDER  render-late-effect\" data-feed-container-num=\"1\" data-feed-main-container-id=\"taboola-below-content-thumbnails\" data-parent-placement-name=\"Below Content Thumbnails\" data-pub-lang=\"es\">\n<div class=\" tbl-feed-header tbl-logo-right-position\">\n<div class=\"tbl-feed-header-logo\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando despert\u00f3, Monterroso todav\u00eda estaba all\u00ed Sergio Ram\u00edrez Este 21 de diciembre\u00a0se cumpli\u00f3 el centenario del nacimiento de Augusto Monterroso, un escritor que seguir\u00e1 despertando y siempre estar\u00e1 all\u00ed, como el famoso dinosaurio de su cuento de pocas l\u00edneas, obra maestra de la brevedad, el ingenio y la ligereza, que tan caro era a Italo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":25631,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-25630","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25630","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=25630"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25630\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":25632,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25630\/revisions\/25632"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/25631"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=25630"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=25630"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=25630"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}