{"id":25767,"date":"2022-01-09T19:12:02","date_gmt":"2022-01-10T01:12:02","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=25767"},"modified":"2022-01-09T19:12:02","modified_gmt":"2022-01-10T01:12:02","slug":"la-identidad-de-un-lugar-son-sus-sitios-para-comer-y-beber","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=25767","title":{"rendered":"La identidad de un lugar son sus sitios para comer y beber."},"content":{"rendered":"<div class=\"cabeza\">Lamentables p\u00e9rdidas<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">\u00c1ngeles Gonz\u00e1lez Gamio<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text tbl-forkorts-article\">\n<div class=\"col\">\n<div class=\"inicial\">Parte importante de la identidad de un lugar son sus sitios para comer y beber. El Centro Hist\u00f3rico de la Ciudad de M\u00e9xico se ha caracterizado por albergar los de mayor tradici\u00f3n de la capital.<\/div>\n<p>Aqu\u00ed nacieron, en el siglo XIX \u2013cuando era la Ciudad de M\u00e9xico\u2013, las cantinas y los restaurantes. Se dice que las primeras se establecieron en la \u00e9poca de la invasi\u00f3n estadunidense, en que la soldadesca yanqui extra\u00f1aba sus\u00a0<em>saloons<\/em>\u00a0con barra y estribo, sitios imperdibles en toda pel\u00edcula del viejo oeste.<\/p>\n<p>Por su parte, los segundos los trajeron los cocineros franceses que import\u00f3 la aristocracia porfirista, muchos se independizaron y crearon los restaurantes que habr\u00edan de sustituir a las fondas y mesones en el gusto de los capitalinos riquillos. Tambi\u00e9n hubo alemanes emprendedores, como el que fund\u00f3 El Sal\u00f3n Luz.<\/p>\n<p>Lamentablemente varios de esos establecimientos desaparecieron por la pandemia. Vamos a recordar algunos muy emblem\u00e1ticos. La calle Gante, al igual que 15 de Septiembre, se abrieron en la segunda mitad del sigo XIX para mutilar el convento de San Francisco, tras la exclaustraci\u00f3n de los bienes religiosos, uno de los efectos de las Leyes de Reforma.<\/p>\n<p>En la esquina con Venustiano Carranza se construy\u00f3 un precioso edificio afrancesado que alberg\u00f3 a la Compa\u00f1\u00eda de Luz. Un empresario germano, con buen ojo, abri\u00f3 un restaurante justo enfrente y lo nombr\u00f3 Sal\u00f3n Luz, que ofrec\u00eda platillos originarios de los pa\u00edses de Europa central, como milanesas, salchichas, carne cruda con pan de centeno, chuleta de cerdo, hamburguesa y su famosa sopa de la casa que reviv\u00eda a un muerto. Hace unos a\u00f1os lo ampliaron y adem\u00e1s de los gabinetes hicieron un sal\u00f3n para eventos. Ten\u00eda el encanto adicional de ofrecer cotidianamente m\u00fasica en vivo de salterio y una linda terraza en la calle. No pierdo la esperanza de que reabra.<\/p>\n<p>Mismo anhelo que tengo para la Hoster\u00eda de Santo Domingo, que presum\u00eda de ser el primer restaurante que se abri\u00f3 en la ciudad decimon\u00f3nica. Por a\u00f1os lo mantuvo como uno de los mejores el gentil Salvador Orozco. A su muerte continuaron las hijas. Su colorida decoraci\u00f3n mexicana, el piano de cola con el viol\u00edn \u2013que amenizaban la comida\u2013 y sus c\u00e9lebres chiles en nogada que ofrec\u00edan todo el a\u00f1o le daban un lugar especial a la gastronom\u00eda de la zona.<\/p>\n<p>Otra triste desaparici\u00f3n es la cantina La Vaquita, que se encontraba en los bajos de una preciosa casona del siglo XVIII, en la esquina de Isabel la Cat\u00f3lica y Mesones; alguna vez platicamos que aqu\u00ed tuvo su oficina don Juli\u00e1n, el padre del magnate Carlos Slim, y actualmente una parte la ocupa una de sus fundaciones. Tanto \u00e9sta como el Sal\u00f3n Luz y la Hoster\u00eda de Santo Domingo son protagonistas en unos programas de\u00a0<em>Cr\u00f3nicas y relatos de M\u00e9xico<\/em>, que grab\u00e9 en Canal 11 sobre restaurantes y cantinas de tradici\u00f3n; se pueden ver en YouTube.<\/p>\n<p>Otra cantina que muri\u00f3 fue La India, que se ubicaba en Rep\u00fablica de El Salvador y Bol\u00edvar. Seguramente muchos clientes la extra\u00f1aron la pasada Navidad porque daba servicio los 24 de diciembre a las almas solitarias que no ten\u00edan d\u00f3nde festejar la Nochebuena.<\/p>\n<p>Se cuenta que un cliente habitual era el brillante escritor Eusebio Ruvalcaba, quien ya falleci\u00f3, pero es muy querido y recordado por sus novelas\u00a0<em>Un hilito de sangre<\/em>\u00a0y\u00a0<em>Lo que t\u00fa necesitas es una bicicleta<\/em>, entre otras. Su bebida era un whisky JB al que llamaba\u00a0<em>Johannes Brahms<\/em>.<\/p>\n<p>Otra antigua cantina que feneci\u00f3 es La Flor Asturiana, que ocupaba una esquina de Puente de Alvarado \u2013hoy rebautizada como Calzada M\u00e9xico-Tenochtitlan\u2013, muy cerca del Museo de San Carlos.<\/p>\n<p>Para paliar la nostalgia por estas tristes desapariciones vamos al querido Sal\u00f3n Espa\u00f1a, que sigue lleno de vida en su esquina de Argentina y Luis Gonz\u00e1lez Obreg\u00f3n. Ni m\u00e1s ni menos que en el mismo edificio del ilustre Colegio Nacional. Los amables due\u00f1os Mart\u00edn y Ricardo Ascencio siempre est\u00e1n pendientes de que haya una esmerada atenci\u00f3n. La botana es apetitosa y abundante y las tortas suculentas. Presumen una impresionante colecci\u00f3n de distintas marcas de tequilas. Ya hemos comentado que es de las pocas cantinas que abre los domingos. Una buena escala en cualquier paseo dominical&#8230; sin bajar la guardia.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lamentables p\u00e9rdidas \u00c1ngeles Gonz\u00e1lez Gamio Parte importante de la identidad de un lugar son sus sitios para comer y beber. El Centro Hist\u00f3rico de la Ciudad de M\u00e9xico se ha caracterizado por albergar los de mayor tradici\u00f3n de la capital. 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