{"id":25776,"date":"2022-01-09T19:29:21","date_gmt":"2022-01-10T01:29:21","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=25776"},"modified":"2022-01-09T19:29:21","modified_gmt":"2022-01-10T01:29:21","slug":"gomez-de-la-serna-y-macedonio-fernandez-el-encanto-de-la-extravagancia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=25776","title":{"rendered":"G\u00f3mez de la Serna y Macedonio Fern\u00e1ndez: el encanto de la extravagancia"},"content":{"rendered":"<h4 class=\"ljs-merri\">Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna y Macedonio Fern\u00e1ndez: el secreto encanto de la extravagancia<\/h4>\n<p><span class=\"sem-autor\">Enrique H\u00e9ctor Gonz\u00e1lez<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna<\/p>\n<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">Dos grandes escritores que acaso poco o nada se preocuparon por serlo, Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna (1888-1963) y Macedonio Fern\u00e1ndez (1874-1952), pues ninguno de los dos crey\u00f3 \u201cen la trascendencia literaria, no movieron un dedo por su vigencia editorial\u201d, son evocados aqu\u00ed por su rasgo esencial: esa alt\u00edsima forma de la inteligencia que es el humor.<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p align=\"LEFT\">A diferencia de las obras de Petronio y Apuleyo en la \u00e9poca de la decadencia latina, o las de Du Bellay y Ronsard durante el Renacimiento franc\u00e9s, que no tienen tanto que ver entre s\u00ed a pesar de su casi estricta contemporaneidad, la literatura del espa\u00f1ol Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna (1888-1963) y la del argentino Macedonio Fern\u00e1ndez (1874-1952), celosamente inimitables, alientan un esp\u00edritu semejante: el secreto encanto de la extravagancia. Ninguno de los dos produjo un libro definitivo sino una obra consecuente con la personalidad de ambos autores, m\u00e1s voluminosa, eso s\u00ed, en el caso de Ram\u00f3n que en el de Macedonio. Y en efecto, si alguna tesitura los identifica es su ingeniosa excentricidad, aunque sean de \u00edndole tan distinta el desparpajo ramoniano, destinado a objetualizar la realidad, y la heterodoxia metaf\u00edsica de Macedonio.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">En su literatura sucede casi siempre una persecuci\u00f3n caprichosa de historias o instantes inarm\u00f3nicos que no temen parecer ininteligibles o pasmosos, prestos como Alberto Racq, personaje de la novela\u00a0<i>Adriana Buenos Aires\u00a0<\/i>(\u201c\u00faltima novela mala\u201d, como la califica el mismo Macedonio al subtitularla), \u201ca decir cualquier cosa que pase por su cabeza\u00a0en medio de la conversaci\u00f3n, sin atenci\u00f3n al tema y sin ninguna relaci\u00f3n con la verdad\u201d.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Se trata, en ambos, de un humor flotante que de pronto aparece como una nube en medio del texto, cobra cierta forma inusitada y de pronto se evapora o desaparece en una llovizna, en un mero vaho o vah\u00eddo que funciona a manera de puente con alg\u00fan otro asunto. Sus historias, hay que decirlo, parecen con frecuencia contrahechas o desmesuradas, tan\u00a0<i>nebulosas<\/i>\u00a0que hasta el mismo Ram\u00f3n calific\u00f3 a algunas de las suyas como tales, tan abstractas que Macedonio presumi\u00f3, desde la mera portada, que las hab\u00eda buenas y malas; pueden parecer con<br \/>\nfrecuencia improcedentes o llenas de circunstancias inocuas, pero la gracia de sus relatos reside menos en la configuraci\u00f3n de una an\u00e9cdota atractiva que en la prefiguraci\u00f3n de un mundo deliberadamente aleatorio.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">No temen al neologismo ni a la afectaci\u00f3n porque son maestros de la ocurrencia ingobernable, de la \u201cblandicia delicada\u201d y el \u201cvaniloquio mortal\u201d de sus \u201clibros lobulados\u201d, para decirlo en palabras de G\u00f3mez de la Serna; porque sus textos son eso, antes que novelas o cuentos o ensayos en toda regla, escritos que se avienen a su impulsividad metaf\u00edsica, productos tan poco naturales como la manera en que articulamos una segunda lengua, siempre derrotados de antemano por nuestra prosodia de origen, que en el caso de Ram\u00f3n y Macedonio es su propia expresi\u00f3n verbal en estado puro, irremediablemente aturdida por una suerte de \u201cprovechosa enfermedad\u201d l\u00fadica que va de la exactitud graciosa (\u201cDe la primera novela de Ad\u00e1n y Eva se han tirado demasiados ejemplares\u201d, Ram\u00f3n\u00a0<i>dixit<\/i>) al simple desplante con su algo de locura bisiesta: una observaci\u00f3n producto del ingenio o la ingenuidad.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">El escritor espa\u00f1ol es de todos conocido por esas frases breves, a veces contundentes, a menudo intraducibles, llamadas greguer\u00edas, de las que escribi\u00f3 m\u00e1s de quince mil. Sin pregonarlos como \u201cobjetos de estilo\u201d, Macedonio tambi\u00e9n sol\u00eda incurrir en el mecanismo de generar aforismos absurdos y sugerentes que se colaban en su prosa porosa como amenos huecos de insensatez: \u201cPero de qu\u00e9 color ser\u00e1 verde la alfalfa.\u201d Como en Ram\u00f3n, la variedad e implicaciones de estos hachazos verbales hechiza a veces conceptos definitivos que atinan en el alma de ciertas ideas. As\u00ed, se lee en Ram\u00f3n: \u201cLo malo para quienes no piensan en la muerte es que la muerte no deja de pensar en ellos.\u201d Y en Macedonio: \u201cEl ego\u00edsmo es la \u00fanica verdadera soledad.\u201d<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\u201cIngeniando procedimientos que ingeniaran favorablemente su mente\u201d, escribe el argentino sin temor a la evidente tautolog\u00eda y como alertando al lector acerca de la actitud de ambos escritores, los dos trabajaban a partir de una suerte de corazonadas verbales que no dudan en obedecer y convertir en rasgo de estilo sin el menor escr\u00fapulo. Octavio Paz estima que la obra de Macedonio Fern\u00e1ndez no est\u00e1 propiamente en sus textos po\u00e9ticos o en sus novelas, \u201csino en lo que nos cuentan Borges y sus otros amigos del hombre, sus dichos y sentencias\u201d. Asimismo, a G\u00f3mez de la Serna, lamentablemente, se le recuerda m\u00e1s de lo que se lo lee. Pocos escritores han vivido tanto de lo que se sabe de ellos, de su magn\u00e9tica personalidad, antes que de la influencia ejercida directamente por su literatura en las generaciones posteriores. Quiz\u00e1 la explicaci\u00f3n sea sencilla: ni Ram\u00f3n ni Macedonio creyeron en la trascendencia literaria, no movieron un dedo por su vigencia editorial, pues para ambos escribir signific\u00f3 una manera de adaptarse al mundo, algo tan personal y necesario como absurdo ser\u00eda querer pasar a la historia por nuestra manera de estornudar o de\u00a0<i>amenizar<\/i>\u00a0un guiso, as\u00ed sea con el indefinible y definitivo ingrediente, como es su caso, del condimento humor\u00edstico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna y Macedonio Fern\u00e1ndez: el secreto encanto de la extravagancia Enrique H\u00e9ctor Gonz\u00e1lez Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna La Jornada Semanal Dos grandes escritores que acaso poco o nada se preocuparon por serlo, Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna (1888-1963) y Macedonio Fern\u00e1ndez (1874-1952), pues ninguno de los dos crey\u00f3 \u201cen la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":25777,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-25776","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25776","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=25776"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25776\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":25778,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25776\/revisions\/25778"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/25777"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=25776"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=25776"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=25776"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}