{"id":25782,"date":"2022-01-09T19:36:48","date_gmt":"2022-01-10T01:36:48","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=25782"},"modified":"2022-01-09T19:36:48","modified_gmt":"2022-01-10T01:36:48","slug":"no-fue-el-dia-que-murio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=25782","title":{"rendered":"No fue el d\u00eda que muri\u00f3"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">No fue el d\u00eda que muri\u00f3<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">David Huerta Meza*<\/span><\/p>\n<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p align=\"RIGHT\">\u2026<i>y a veces, cuando una persona sufre mucho en la vida, casi es un bien perder la memoria.<\/i><\/p>\n<p align=\"RIGHT\">Hebe Uhart<\/p>\n<p align=\"RIGHT\">\n<p>El lodo le llegaba a media espinilla. Estaba chicloso, m\u00e1s que espeso. A cada zancada \u2013alta, trabajosa, lenta\u2013 se preguntaba c\u00f3mo hab\u00eda llegado a ese lugar, o qu\u00e9 o qui\u00e9n la hab\u00eda llevado, y todav\u00eda peor, por qu\u00e9 la hab\u00edan dejado ah\u00ed. Pa acabarla de amolar no era de ese lodo como engrudo sino del otro, el de los r\u00edos, ese lisito lisito, el podrido, en el que hasta las piedras se echan a perder y no nom\u00e1s los pobres chilolitos, los cuerpecitos de los pescaditos mordidos por las tortugas y las ramas de huizache, o de pirul, de \u00e9se que con tantito que se remueva jiede bien harto a poxcaguado o a choquijia.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Mientras, su nieta se acordaba de esa vez que le dijo t\u00fa no vayas a hacer lo de tu padre, que dir\u00e1s que no sabe que se desentendi\u00f3 de una vida. Te cases o te juntes, b\u00fascate a alguien bueno, que no le d\u00e9 por pegar. Ira, con todo y todo, yo estoy agradecida con tu abuelito, nunca me dijo una mala palabra ni me levant\u00f3 la mano, tampoco nos falt\u00f3, a mis hijos y a m\u00ed, ni comida ni medecinas. Pero t\u00fa no te vayas a agachar, t\u00fa no has de buscar a alguien que te quiera dar tu lugar, sino a alguien que sepa que t\u00fa ya lo tienes, que sepa que t\u00fa naciste con \u00e9l y que est\u00e1 donde t\u00fa quieras que est\u00e9; tambi\u00e9n de la vez que se enoj\u00f3 con ella, o que se espant\u00f3, m\u00e1s bien, y por eso le dijo que no, que eso s\u00ed que no, que desiar no ber nacido era pior que desiarle la muerte a alguien, que renegar de la vida era tambi\u00e9n renegar de su mam\u00e1 y de dios, que esas cosas ni siquiera hab\u00eda que pensarlas y ella quiso responderle abuelita, es que yo no las pienso, las siento, pero la viejita ni siquiera dej\u00f3 que saliera de su boca rematando que esas cosas no estaban bien y de paso aprovech\u00f3 pa preguntarle meramente pues si ya hab\u00eda dejado de creer, si en la escuela le dec\u00edan que ya no fuera a misa, no, abuelita, nadie me dice eso, y pens\u00f3 \u2013pero no se lo dijo\u2013 por qu\u00e9 esta vida malvada mand\u00f3 a mi nieta tan lejos, a esa ciudad ingrata, lejos de m\u00ed, onde a las personas de guarachis nos ven mal, t\u00fa \u2013y eso s\u00ed lo dijo en voz alta\u2013 est\u00e1s todav\u00eda muy chica pa vivir tan lejos y solita, rodeada de qui\u00e9n sabe qu\u00e9 gentes; de la vez que la hizo llorar cuando se le chisp\u00f3 el abuelita, yo a veces creo que ya nunca voy a regresar a<br \/>\nvivir aqu\u00ed y quiso disculparse con ella misma dici\u00e9ndose que lo dijo como se dan los buenos d\u00edas o se pide la bendici\u00f3n, pero termin\u00f3 maldiciendo las palabras que empujaron a la viejita<br \/>\nal llanto.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Le ped\u00eda ayuda a san Judas Tadeo porque parec\u00eda que, en lugar de avanzar, se hund\u00eda y se hund\u00eda, que el lodo ya le llegaba casi a la rodilla. Eso parec\u00eda. No hab\u00eda podido ser dios. En una de \u00e9sas hab\u00eda sido un duende o un nahual, \u00a1ay Jes\u00fas!, porque por diosito santo que no sab\u00eda qu\u00e9 hac\u00eda ah\u00ed, y como pudo se aferr\u00f3 al escapulario \u00a1ay, Virgencita!, ay\u00fadame. Ten\u00eda que haber sido alguien m\u00e1s. Tal vez hab\u00eda ido buscar a la ausencia que era su padre \u2013y no se acordaba\u2013, pero acab\u00f3 ah\u00ed atascada en la pestilencia de ese lodo de a\u00f1os, a la mejor fue \u00e9l el que me empuj\u00f3 hasta aqu\u00ed, \u00bfo fue usted, mamacita?, que en vez de guardarme en su regazo me llev\u00f3 al de mi abuelita, o capaz que me arrastraron hasta aqu\u00ed t\u00fa, Faustino y tus no es cierto, hija, habladur\u00edas de la gente, pero a\u00f1os despu\u00e9s llegabas con otra criatura jurando que iba a ser la \u00faltima vez, o qu\u00e9 tal que fuites t\u00fa, Lutgarda, que aqu\u00ed pisates tierra ajena y se te olvid\u00f3 que comites y dormites en mis entra\u00f1as y ni siquiera una palabra tuya mandabas para sanarme, o a la mejor fueron tus hermanos, que cre\u00edan que porque estaban lejos no me enteraba de sus peleas de brutos, de que se pegaban como si quisieran matarse, pero no a trompadas o a patadas sino desquitando sus penas, ech\u00e1ndose en cara sus culpas y rencores, escupi\u00e9ndose bilis y sus dolores. Y de repente clarito sinti\u00f3 c\u00f3mo la agarraban de los brazos y crey\u00f3 primero que la quer\u00edan hundir todav\u00eda m\u00e1s \u00a1su\u00e9ltenme ingratos! Y despu\u00e9s se sinti\u00f3 chiquita, ni\u00f1a, pero no, si yo ya estoy grande, ya estoy vieja y por m\u00e1s que quiso ya no pudo parar el pensamiento que la amenazaba, que el Maligno era el que la hab\u00eda arrastrado hasta ah\u00ed, e invoc\u00f3 entonces con todas sus fuerzas la ayuda del padre, pero no a la ausencia sino a esa presencia que sab\u00eda eterna. \u00a1Ay, Se\u00f1or, gracias! Y c\u00f3mo se calm\u00f3 al principio, cuando escuch\u00f3 los murmullos que no ve\u00eda, claro, pero como que se le hac\u00edan conocidos y luego, conforme las voces iban tomando forma, se iba indignando \u00a1c\u00f3mo consienten traerme aqu\u00ed! Y ya despu\u00e9s de plano se enoj\u00f3 \u00a1ora pues onde me traen!, y sus pasos eran cada vez m\u00e1s altos, sus pisadas con mucha m\u00e1s muina, pero temblorosas, \u00a1qu\u00e9 no est\u00e1n viendo que a duras penas y ando!<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Mientras, su nieta, desde la sala, ve\u00eda a Lutgarda, la menor y a Agust\u00edn, el mayor sostener a su mam\u00e1 como con miedo de que se les desmoronara. Le costaba reconocer a su abuelita en aquella mujer atrapada en la lodacera que dej\u00f3 el aguacero de qui\u00e9n sabe qu\u00e9 recuerdos, dando vueltas por su cuarto.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\n<p align=\"LEFT\"><b>* David Huerta Meza.<\/b>\u00a0Narrador, ha publicado, entre otros medios, en C\u00edrculo de poes\u00eda, revista poblana de literatura,\u00a0Opci\u00f3n, revista estudiantil del itam y en\u00a0Otros Di\u00e1logos, revista cultural de El Colegio de M\u00e9xico.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No fue el d\u00eda que muri\u00f3 David Huerta Meza* La Jornada Semanal \u2026y a veces, cuando una persona sufre mucho en la vida, casi es un bien perder la memoria. Hebe Uhart El lodo le llegaba a media espinilla. Estaba chicloso, m\u00e1s que espeso. 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