{"id":25901,"date":"2022-01-18T10:05:09","date_gmt":"2022-01-18T16:05:09","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=25901"},"modified":"2022-01-18T10:05:09","modified_gmt":"2022-01-18T16:05:09","slug":"ensauvagement-ensalvajamiento-de-la-poblacion-neologismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=25901","title":{"rendered":"Ensauvagement\u00a0(ensalvajamiento) de la poblaci\u00f3n. neologismo"},"content":{"rendered":"<div class=\"cabeza\">Agresi\u00f3n inform\u00e1tica<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Vilma Fuentes<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col\">\n<div class=\"inicial\">En Francia, tanto en el\u00a0mundo de la comunicaci\u00f3n como en el pol\u00edtico y el sociol\u00f3gico, circula un nuevo concepto desde hace tiempo para designar las numerosas agresiones que se multiplican en la sociedad actual: se habla de\u00a0<em>ensauvagement\u00a0<\/em>(ensalvajamiento) de la poblaci\u00f3n. Con ese neologismo se evoca la violencia f\u00edsica provocada por individuos que parecen haber perdido cualquier forma de respeto por la persona de su adversario. Existe tambi\u00e9n otra manera de agresi\u00f3n, en apariencia m\u00e1s civilizada, que se manifiesta mediante la utilizaci\u00f3n de la t\u00e9cnica moderna de la comunicaci\u00f3n electr\u00f3nica por Internet, donde la pirater\u00eda permite desencadenar ataques temibles.<\/div>\n<p>Ejemplo vivido en persona: una serie de amenazas aparecieron de s\u00fabito en la pantalla de mi computadora mientras escrib\u00eda unas l\u00edneas. Al mismo tiempo, con todo el volumen que da mi aparato, una voz imperiosa me ordenaba telefonear al n\u00famero indicado debajo de los letreros para recibir ayuda y salir de la trampa donde hab\u00edamos ca\u00eddo mi computadora y yo. Despu\u00e9s de apagar el sonido que me ametrallaba los o\u00eddos, trat\u00e9 de escapar por cuanto medio se me ocurri\u00f3 tratando de hacer desaparecer los diversos letreros que se encimaban unos sobre otros para informarme de un virus desconocido que me atacaba. Apoy\u00e9 sobre\u00a0<em>escape<\/em>\u00a0y nada desapareci\u00f3. Al contrario, las amenazas iban en\u00a0<em>crescendo,<\/em>\u00a0m\u00e1s peligrosas cada vez para la salud de la computadora y todos los ficheros de los que se me predec\u00eda la vulnerabilidad y su pronto desvanecimiento en el vac\u00edo de la nada. Telefone\u00e9 a varias personas que me parecen m\u00e1s capaces que yo y, sobre todo, m\u00e1s calificadas en la inform\u00e1tica. Por desdicha, ninguna de estas personas estaba disponible esa ma\u00f1ana. Apagu\u00e9 y desconect\u00e9 el aparato habitado por el sospechoso virus. Volv\u00ed a encenderlo y todo segu\u00eda igual: los mismos letreros amenazantes segu\u00edan encim\u00e1ndose.<\/p>\n<p>Una buena hora m\u00e1s tarde, despu\u00e9s de perder mi tiempo y de paso tambi\u00e9n la cabeza, me decid\u00ed a marcar el n\u00famero telef\u00f3nico indicado en la pantalla. Ocupado varias veces, al fin logr\u00e9 escuchar una voz humana al otro lado de la l\u00ednea. Lo meloso de la voz, los elogios que hac\u00eda de mi inteligencia al escoger la marca de mi aparato, las alabanzas sobre mi computadora y su futura posible duraci\u00f3n&#8230; si yo segu\u00eda sus instrucciones para sacarme del atolladero, debieron haberme prevenido sobre la honestidad de mi interlocutor.\u00a0<em>Trop poli pour \u00eatre honn\u00eate<\/em>\u00a0(demasiado cort\u00e9s para ser honesto). Amedrentada por tantos peligros, segu\u00ed sus instrucciones envueltas en un palabrer\u00edo de lenguaje entre inform\u00e1tico, paternal, servil, prometedor como la luna, ofreci\u00e9ndome seis meses de atenci\u00f3n gratuita, despu\u00e9s de pedir mis datos, de darme su nombre y asegurarme que estar\u00eda siempre a mi disposici\u00f3n para atender cualquier problema de electr\u00f3nica, de inform\u00e1tica, de virus, de salud, sentimental&#8230; Logr\u00e9 interrumpirlo para preguntarle cu\u00e1nto iban a costarme sus servicios gratuitos. Tuve que repetir mi pregunta antes de que me respondiera: 100 euros.\u00a0<q>No pienso pagarle<\/q>, dije. La voz del tipo endureci\u00f3 para decirme que el virus no se ir\u00eda sin su auxilio. Colgu\u00e9.<\/p>\n<p>Logr\u00e9 abrir la p\u00e1gina donde trabajaba encim\u00e1ndola sobre las amenazas. Fue peor: a medida que escrib\u00eda, desaparec\u00edan l\u00edneas enteras. Abr\u00ed la ventana. Vi a mi vecino, Sam, un ingeniero en inform\u00e1tica. Ya hace unos meses, Sam salv\u00f3 todos mis ficheros que extrajo del disco duro muerto de mi vieja computadora. Solicit\u00e9 su ayuda. En menos de dos minutos, Sam expuls\u00f3 el virus: el pirata que pretend\u00eda ayudarme. Mago genial de la inform\u00e1tica, Sam me dijo que el virus es lanzado por las mismas personas que proponen su\u00a0<q>ayuda gratuita<\/q>. Esto se denomina\u00a0<q>toma de rehenes<\/q>\u00a0inform\u00e1tica.<\/p>\n<p>Ya no s\u00f3lo en la calle se ve uno agredido. Ahora, las agresiones llegan a nuestra intimidad a trav\u00e9s de los aparatos, someti\u00e9ndonos a la guerra comercial. Y nadie est\u00e1 a salvo. Habr\u00e1 que habituarse a vivir con muchos virus en el mundo moderno.<\/p>\n<p class=\"email\"><a href=\"mailto:%76%69%6c%6d%61%66%75%65%6e%74%65%73%32%32@%67%6d%61%69%6c.%63%6f%6d\">vilmafuentes22@gmail.com<\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Agresi\u00f3n inform\u00e1tica Vilma Fuentes En Francia, tanto en el\u00a0mundo de la comunicaci\u00f3n como en el pol\u00edtico y el sociol\u00f3gico, circula un nuevo concepto desde hace tiempo para designar las numerosas agresiones que se multiplican en la sociedad actual: se habla de\u00a0ensauvagement\u00a0(ensalvajamiento) de la poblaci\u00f3n. Con ese neologismo se evoca la violencia f\u00edsica provocada por individuos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":25902,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-25901","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25901","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=25901"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25901\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":25903,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/25901\/revisions\/25903"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/25902"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=25901"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=25901"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=25901"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}