{"id":25987,"date":"2022-01-24T10:02:28","date_gmt":"2022-01-24T16:02:28","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=25987"},"modified":"2022-01-24T10:02:28","modified_gmt":"2022-01-24T16:02:28","slug":"esta-pandemia-no-deja-fuera-a-nadie-del-pueblo-y-del-color-que-sea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=25987","title":{"rendered":"Esta pandemia no deja fuera a nadie del pueblo y del color que sea."},"content":{"rendered":"<div class=\"cabeza\">Covid 19: una cruz de olvido<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Hermann Bellinghausen<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text tbl-forkorts-article\">\n<div class=\"col\">\n<div class=\"inicial\">Una experiencia in\u00e9dita por\u00a0real (en libros y cine ya imaginamos muchas) hizo de las gentes, otras. Se replantearon las distancias geogr\u00e1ficas y personales, se volvi\u00f3 expl\u00edcito y relevante el concepto de lo\u00a0<q>presencial<\/q>\u00a0como un privilegio, opuesto a lo extendido de los\u00a0<q>encuentros<\/q>\u00a0a distancia.<\/div>\n<div><\/div>\n<div class=\"inicial\">El evento pand\u00e9mico, tan contundente como sus millones de sobrevivientes en diversos grados, se ha convertido en una novedad antigua que no nos deja en paz; como escribe Jos\u00e9 Luis Peixoto, a cada segundo se ha ido transformando\u00a0<q>en un incre\u00edble convencimiento<\/q>.<\/div>\n<p>Nos podemos pasar el d\u00eda hablando mal de esta plaga egipciaca que no deja fuera a nadie, del pueblo y del color que sea. D\u00edas espantados, lampareados, que no falta quienes nieguen su existencia sin cerrar los ojos y se salgan con la suya: si no queremos, esto no existe, es un invento medi\u00e1tico de magnates oscuros. Los humanos hemos integrado a nuestro sistema nervioso central una tecla de\u00a0<em>delete<\/em>, usada m\u00e1s por unos que por otros pero ya instalada en las neuronas correspondientes.<\/p>\n<p>El humor no es bien visto porque hoy la risa puede ser culpable. Son tiempos serios. Los buenos chistes hoy son gr\u00e1ficos y an\u00f3nimos cuando apuntan a lo real. Quien los firmara ser\u00eda linchado.<\/p>\n<p>Peixoto, interesante narrador portugu\u00e9s (1974) tambi\u00e9n poeta, se intern\u00f3 en nuestro a\u00f1o de la peste con su poema\u00a0<q>Cuarentena<\/q>\u00a0(abril de 2020) . Necesitaba confirmar que est\u00e1 aqu\u00ed,\u00a0<q>rodeado por realidad y temperatura<\/q>, que la verdad existencial, simple como parece, se llen\u00f3 con las cifras diarias de una cat\u00e1strofe incontrolable pero organizada. Una existencia donde pese a todo\u00a0<q>el aire mantiene su talento transparente para separar las cosas<\/q>\u00a0(<em>La Otra Revista<\/em>, enero de 2022, en traducci\u00f3n de Diana Alcaraz:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.laotrarevista.com\/2022\/01\/cuarentena-jose-luis-peixoto\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.laotrarevista.com\/2022\/01\/ cuarentena-jose-luis-peixoto\/<\/a>).<\/p>\n<p>La determinaci\u00f3n de aferrarse a la sensatez, a la tierra s\u00f3lida, con el peso del propio cuerpo y de los cuerpos al alcance, dificultaba a Peixoto vislumbrar un despu\u00e9s, por m\u00e1s que supiera que \u00e9ste suceder\u00e1 y este presente ser\u00eda\u00a0<q>lata de fruta que pas\u00f3 de la fecha de caducidad<\/q>. Dos a\u00f1os despu\u00e9s del poema, debidamente fechado, sus plazos se estiran; a la vez confirman percepciones generales y lo poroso del calendario:\u00a0<q>miro hacia lo lejos, a la distancia de un mes, de un a\u00f1o,\/ pero mi mirada colisiona en un muro opaco, los ladrillos\/ son preguntas, los cimientos son preguntas \u00bffuturo?\/ las respuestas se aver\u00edan como juguetes antiguos\/ de cuerda, o de pila, las respuestas fueron canceladas,\/vuelos cancelados a pa\u00edses que dejaron de existir<\/q>.<\/p>\n<p>La actual informaci\u00f3n, cient\u00edfica o m\u00e1gica, corre muy aprisa, nos llena de aprensiones y nos enoja con los otros porque no piensan igual que uno, y con nosotros mismos por hacerlo tan a tientas. Traemos una fabulaci\u00f3n dist\u00f3pica grabada en el\u00a0<em>chip<\/em>\u00a0de la imaginaci\u00f3n. \u00bfSer\u00e1 el futuro un territorio de humanos averiados por las incontables secuelas del virus y sus hijitos de nombre griego?<\/p>\n<p>La aver\u00eda definitiva se confina a las fosas y las estad\u00edsticas. La colecci\u00f3n de secuelas en los sobrevivientes y la previsi\u00f3n de m\u00e1s se incrementa a la par del n\u00famero de personas infectadas y afectadas.<\/p>\n<p>La consigna inicial,\u00a0<q>lo principal es que no te d\u00e9<\/q>, evolucion\u00f3 a\u00a0<q>que no te d\u00e9 tan fuerte<\/q>. Que no te tumbe ni hospitalice, no te asfixie ni desfalque. Que no te lisie.<\/p>\n<p>En esa distop\u00eda alimentada por datos cl\u00ednicos a gran escala, los humanos del actual periodo hist\u00f3rico respiraremos con dificultad, o nos doler\u00e1n \u00f3rganos y miembros de manera cr\u00f3nica, los ri\u00f1ones, el p\u00e1ncreas y el h\u00edgado flaquear\u00e1n aceleradamente con m\u00faltiples consecuencias, perderemos el olfato, el gusto o el o\u00eddo, se sumar\u00e1n nuevas cefaleas a las habituales, nos deprimiremos de repente, el insomnio se ensa\u00f1ar\u00e1, el intestino se descontrolar\u00e1, y para colmo perderemos la memoria, la reciente por ahora, y la capacidad de concentraci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfAndaremos poniendo etiquetas\u00a0<q>con un hisopo entintado<\/q>\u00a0en cada cosa con su nombre: mesa, silla, reloj, puerta, pared, cama, cacerola, como la gente de Macondo? Jos\u00e9 Arcadio Buend\u00eda, nos dice Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez en\u00a0<em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em>, \u201cfue al corral y marc\u00f3 los animales y las plantas: vaca, chivo, puerco, gallina, yuca, malanca, guineo.<\/p>\n<p>Poco a poco, estudiando las infinitas posibilidades del olvido, se dio cuenta de que pod\u00eda llegar un d\u00eda en que se reconocieran las cosas por sus inscripciones, pero no se recordara su utilidad.\u201d<\/p>\n<p>\u00bfO como en\u00a0<em>Memento<\/em>\u00a0de Christopher Nolan, escribiremos palabras y datos en nuestra piel y en\u00a0<em>stickers<\/em>\u00a0pegados a la pared?<\/p>\n<p>Durante la peste del olvido, en Macondo\u00a0<q>continuaron viviendo en una realidad escurridiza, moment\u00e1neamente capturada por las palabras, pero que hab\u00eda de fugarse sin remedio cuando olvidaron los valores de la letra escrita<\/q>.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Covid 19: una cruz de olvido Hermann Bellinghausen Una experiencia in\u00e9dita por\u00a0real (en libros y cine ya imaginamos muchas) hizo de las gentes, otras. 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