{"id":26121,"date":"2022-02-01T16:42:05","date_gmt":"2022-02-01T22:42:05","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=26121"},"modified":"2022-02-01T16:42:05","modified_gmt":"2022-02-01T22:42:05","slug":"los-limites-y-virtudes-del-capitalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=26121","title":{"rendered":"Los l\u00edmites (y virtudes) del capitalismo:"},"content":{"rendered":"<h4 class=\"ljs-merri\">Los l\u00edmites (y virtudes) del capitalismo:<\/h4>\n<h4 class=\"ljs-merri\">Nuevas reglas y concepciones contra la especulaci\u00f3n salvaje<\/h4>\n<p><span class=\"sem-autor\">Claudio Magris<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">La Jornada Semal<\/p>\n<p class=\"ljs-nota-pie\">El narrador, ensayista, traductor y profesor Claudio Magris (Trieste, 1939) es uno de los escritores e intelectuales italianos m\u00e1s prestigiados y premiados, autor, entre otros t\u00edtulos, de los libros &#8216;Danubio&#8217; e &#8216;\u00cdtaca y m\u00e1s all\u00e1&#8217;. En este breve ensayo se plantean ideas esenciales sobre los mecanismos del capitalismo que rige nuestras vidas, y lo hace con la mente abierta y rigurosa del pensador que sabe que hay m\u00e1s preguntas que respuestas.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En<i>\u00a0La familia Moskat\u00a0<\/i>de Singer, un personaje cree en el capitalismo porque lo considera sustentado en las leyes de la naturaleza y en la misma naturaleza humana. Es f\u00e1cil objetar que es una realidad hist\u00f3rica, cambiante y pasajera como cualquier otra; no por ello es menos \u201cnatural\u201d, en tanto que la Naturaleza es el incesante nacer y perecer de todas las cosas: continentes que emergen, especies que se extinguen, imperios que dominan y se disuelven, sociedades que decaen durante per\u00edodos prolongados, a veces tambi\u00e9n cortos. Por otra parte, la naturaleza y la vida \u2013y, por tanto, tambi\u00e9n un sistema econ\u00f3mico\u2013 no pueden ser respaldadas en todas sus manifestaciones: tratamos de combatir los terremotos, los tsunamis, las enfermedades y todo aquello que las provocan: el hambre y las condiciones pol\u00edticas y sociales son algunas de las causas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Los desastres del capitalismo<\/b><\/p>\n<p>La actual crisis econ\u00f3mica mundial, que colapsa en un lugar y detona en otro, como las alcantarillas obstruidas que hacen saltar primero uno y despu\u00e9s otro alcantarillado, no induce a cuestionar ideol\u00f3gicamente el capitalismo, sino a tratar de comprender el porqu\u00e9 de estos desastres y c\u00f3mo remediarlos. En su ensayo\u00a0<i>Chiesa e<br \/>\ncapitalismo<\/i>\u00a0\u2013no se trata de un ep\u00edteto, tampoco<br \/>\nde una contraposici\u00f3n, sino de un di\u00e1logo que busca corregir esos desastres\u2013 Giovanni Bazoli subraya que la expansi\u00f3n capitalista est\u00e1 ligada al progreso del nivel de vida de muchas personas y regiones del mundo, destacando tambi\u00e9n la creciente desigualdad entre los que viven dignamente y los innumerables condenados de la Tierra. Tratar de corregir los defectos de un sistema no significa desconocer sus virtudes y mucho menos declararlo \u201cfracasado\u201d, ni siquiera cuando un determinado orden hist\u00f3rico parece inadecuado para la nueva realidad. Existe la complacencia generalizada de declarar el fracaso de un movimiento (pol\u00edtico, social o econ\u00f3mico) cuando su fase progresiva parece terminada o en declive. Al final, todos pierden. Tambi\u00e9n Luis xiv, al concluir su reinado, dej\u00f3 una Francia despose\u00edda, as\u00ed como Napole\u00f3n termin\u00f3 derrotado en Waterloo, y exiliado. \u00bfDebemos considerar fallidas y fracasadas las pol\u00edticas del Rey Sol o del Imperio Napole\u00f3nico, que con sus leyes propagaron los derechos civiles en casi toda Europa? Actualmente hay quien se lava la boca con el fracaso \u2013o decadencia\u2013 del socialismo, olvidando, con un min\u00fasculo resentimiento ideol\u00f3gico, lo que logr\u00f3 y lo que significa el socialismo en su propia historia, lo que ser\u00edamos sin sus conquistas, adem\u00e1s hoy, con la posibilidad de revisarlas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/b><\/p>\n<p>Pero Bazoli se detiene sobre todo en los males generados por un capitalismo felizmente salvaje que se ha alimentado e hinchado de burbujas de aire m\u00e1s que de econom\u00eda real, y que corre el riesgo de la ruina al perseguir con codicia miope el beneficio inmediato, lo cual resulta contraproducente para todos. Tambi\u00e9n el capitalismo plantea a su clase dirigente la pregunta que en su tiempo el comunismo planteaba a la propia: \u00bfQu\u00e9 hacer? De hecho as\u00ed se titula el ensayo de Lenin de 1902, derivado de una novela de Chernyshevski. Bazoli invoca esencialmente dos cosas: nuevas normas y una transformaci\u00f3n en la percepci\u00f3n de empresarios y accionistas. Su catolicismo lo impulsa a poner un fuerte acento en la autorrenovaci\u00f3n espiritual y en el compromiso personal; el cristianismo es esencialmente\u00a0<i>metanoia<\/i>, renacimiento radical hacia una nueva vida que comprende a todos los hombres en todos los \u00e1mbitos de su existencia y, por tanto, tambi\u00e9n en el de su actividad econ\u00f3mica. Pero en este caso la situaci\u00f3n es especialmente complicada. Un solo individuo puede elegir una manera m\u00e1s sabia, m\u00e1s humana y a la larga m\u00e1s satisfactoria de llevar su vida y, por lo tanto, tambi\u00e9n su negocio, incluso aceptando un menor beneficio inmediato a cambio de perspectivas m\u00e1s seguras y tranquilas; en lo que a \u00e9l respecta personalmente, puede hacer esta elecci\u00f3n aunque los dem\u00e1s se comporten de manera distinta. Pero si un empresario \u2013de cuya ganancia dependen tambi\u00e9n sus empleados\u2013 opera en una situaci\u00f3n en la que domina una carrera salvaje contra la ganancia inmediata, incluso a costa de peligrosos desequilibrios, dif\u00edcilmente tambi\u00e9n podr\u00e1 permitirse permanecer rezagado por un breve per\u00edodo, con el riesgo de da\u00f1ar irreparablemente a su empresa y a aquellos que de ah\u00ed obtienen trabajo y sustento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Carrera salvaje<\/b><\/p>\n<p>Es como si en un cine todos se pusieran de pie: es un disparate porque no es posible sentarse si se quiere ver la pel\u00edcula. El fren\u00e9tico absurdo de ponerse de pie en el cine es, por lo dem\u00e1s, un s\u00edmbolo de toda nuestra vida y de nuestra manera de conducirnos. Tambi\u00e9n en la promoci\u00f3n cultural la necesidad de aparecer, de mostrarse y de \u201cparticipar\u201d es por s\u00ed misma una calamidad ruinosa contra la vida y sus placeres vinculados al ocio y a la libertad mundana, oblig\u00e1ndonos a utilizarla casi todo el tiempo para hablar de lo que se es y lo que ya se ha hecho, obstaculizando la invenci\u00f3n y la b\u00fasqueda de nuevas experiencias. Pero esta calamidad es inevitable, porque un artista que se sienta mientras todos se levantan, no s\u00f3lo no ve, sino que \u2013lo que es peor\u2013 no es visto. El beneficio salvaje y urgente, perseguido con ventaja en lo inmediato y desventaja a largo plazo, no s\u00f3lo caracteriza el campo espec\u00edficamente econ\u00f3mico, sino que predomina en todo los dem\u00e1s y en particular en eso \u2013tambi\u00e9n de orden econ\u00f3mico\u2013 que es la producci\u00f3n y el consumo cultural. Ahora la carrera es tan salvaje, desordenada y descarada, que es dif\u00edcil sobrevivir, al menos provisionalmente, sin estar a su paso. Es dif\u00edcil saltar del tren en marcha, especialmente para aquellos que de esa manera arrastrar\u00edan a otros, aunque se sabe que antes o despu\u00e9s del tren descarrilar\u00e1 desastrosamente para todos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>\u00bfCu\u00e1les reglas?<\/b><\/p>\n<p>Por tanto, es dif\u00edcil confiar en ese cambio deseable de mentalidad, de cultura y de \u00e9tica para corregir la ley de una jungla cada vez m\u00e1s y m\u00e1s desenfrenada. Igualmente la crisis que afecta \u2013parece que desde la ra\u00edz\u2013 nuestra realidad econ\u00f3mica, con todas las consecuencias sociales y pol\u00edticas imaginables, corre el riesgo de hacer pat\u00e9ticas o al menos noblemente abstractas y ret\u00f3ricas las discusiones sobre la renovaci\u00f3n moral y espiritual. Quedan, pues, las reglas, los mecanismos \u2013generales y concretos\u2013 necesarios en la sociedad civil para que cada uno, respet\u00e1ndolas y cuidando que se respeten, pueda vivir serenamente \u201csu vida c\u00e1lida\u201d, como la llamaba Saba. Es un problema cada vez m\u00e1s recurrente, como ha mostrado la reciente discusi\u00f3n entre Guido Rossi y Giulio Tremonti sobre el libro de Michele Salvati, y tantos debates e intervenciones que siguen sucedi\u00e9ndose. Pero \u00bfqu\u00e9 reglas, exactamente? \u00bfY garantizadas por qu\u00e9 fuerza pueden realmente hacerse cumplir? \u00bfLas normas deber\u00e1n tener al menos una estabilidad relativa acerca de c\u00f3mo se pueden afrontar los vertiginosos cambios de la crisis, como se\u00f1al\u00f3 recientemente en el\u00a0<i>Il sole 24 ore\u00a0<\/i>Giuliano Amato a prop\u00f3sito de la postura europea, que ha cambiado tan r\u00e1pidamente con respecto a los mercados financieros? Un ignorante de econom\u00eda como yo, cuando lee que se necesitan medidas de austeridad, pero que un Premio Nobel de la econom\u00eda como Stiglitz, exconsejero de Clinton y en la cima del Banco Mundial, las considera un desastre, genera la impresi\u00f3n de un barco sin tim\u00f3n en una gran tormenta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Preguntas<\/b><\/p>\n<p>Aparte de todo esto, el nuevo capitalismo, que tan a menudo se ha lavado la boca con la \u201cdesregulaci\u00f3n\u201d, \u00bfpodr\u00e1 aceptar \u2013sin atascarse en la ruina de todos\u2013 reglas estrictas y neutrales, es decir, l\u00edmites a su expansi\u00f3n, o ha ido demasiado lejos para detenerse o incluso para moderar la velocidad de su espiral? \u00bfPodr\u00e1 corregirse a fin de ofrecer posibilidades a todos, para que no suceda, como en la par\u00e1bola evang\u00e9lica de los obreros de la vi\u00f1a, que algunos o, m\u00e1s a\u00fan, muchos no tengan ninguna oportunidad? En la par\u00e1bola evang\u00e9lica, subraya Bazoli, a los obreros que llegan a \u00faltima hora se les paga como a los dem\u00e1s obreros que han trabajado todo el d\u00eda, porque antes de esa hora nadie les hab\u00eda dado la posibilidad de trabajar. Pero, \u00bfc\u00f3mo puede un empresario, incluso el m\u00e1s honesto, comportarse como el Se\u00f1or? Preguntas, preguntas, preguntas, preguntas, dec\u00eda Brecht.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Traducci\u00f3n de Roberto Bernal.<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los l\u00edmites (y virtudes) del capitalismo: Nuevas reglas y concepciones contra la especulaci\u00f3n salvaje Claudio Magris La Jornada Semal El narrador, ensayista, traductor y profesor Claudio Magris (Trieste, 1939) es uno de los escritores e intelectuales italianos m\u00e1s prestigiados y premiados, autor, entre otros t\u00edtulos, de los libros &#8216;Danubio&#8217; e &#8216;\u00cdtaca y m\u00e1s all\u00e1&#8217;. 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