{"id":26399,"date":"2022-02-20T11:33:07","date_gmt":"2022-02-20T17:33:07","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=26399"},"modified":"2022-02-20T11:33:07","modified_gmt":"2022-02-20T17:33:07","slug":"se-celebra-la-gran-novela-del-siglo-xx-ulises-de-james-joyce-1882-1941","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=26399","title":{"rendered":"Se celebra, la gran novela del siglo XX, &#8216;Ulises&#8217;, de James Joyce (1882-1941)"},"content":{"rendered":"<h4 class=\"ljs-merri\">Bloomsday&#8217;: el d\u00eda m\u00e1s largo del mundo (A 100 a\u00f1os de &#8216;Ulises&#8217;, de James Joyce)<\/h4>\n<p><span class=\"sem-autor\">\u00c1lvaro Rojas Salazar<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">La Jornada Semanal<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">En este ensayo se conmemora y se celebra, con atinado sentido cr\u00edtico e hist\u00f3rico, la gran novela del siglo XX, &#8216;Ulises&#8217;, de James Joyce (1882-1941), enormemente compleja y a la vez renovadora de la literatura occidental, y de la cual, dice Jorge Luis Borges en un verso: \u201cEntre el alba y la noche est\u00e1 la historia universal.\u201d<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>Cada 16 de junio en Dubl\u00edn se celebra el d\u00eda de Bloom, en conmemoraci\u00f3n de aquel m\u00edtico d\u00eda que comenz\u00f3 a las ocho de la ma\u00f1ana del jueves 16 de junio de 1904 y termin\u00f3 cerca de las cuatro de la madrugada del viernes 17 de junio de ese mismo a\u00f1o. Son menos de veinticuatro horas contadas en ochocientas p\u00e1ginas, que por s\u00ed mismas muestran la complejidad de la vida humana, todo aquello que est\u00e1 impl\u00edcito en un matrimonio desdichado, compuesto por una ruina de hombre y por una mujer inestable, hermosa y ad\u00faltera.<\/p>\n<p>Al terminar\u00a0<i>Dublineses<\/i>, James Joyce pens\u00f3 agregarle al volumen un relato m\u00e1s. Dur\u00f3 siete a\u00f1os escribi\u00e9ndolo y cuando lo termin\u00f3 ya no era un cuento sino la novela m\u00e1s complicada y demencial de toda la literatura moderna, una obra endemoniadamente renovadora que hoy, cuando acaba de cumplir cien a\u00f1os, no existe otra forma de calificarla m\u00e1s que como una verdadera revoluci\u00f3n narrativa, una de las cimas de la literatura universal, un fest\u00edn de la t\u00e9cnica literaria, una escuela para escritores, un reto para los lectores y un laberinto para los cr\u00edticos.<\/p>\n<p>\u201cEntre el alba y la noche est\u00e1 la historia universal,\u201d dice Borges en un poema que le dedica a Joyce y a su\u00a0<i>Ulises<\/i>, esa novela que tiene como referencia al h\u00e9roe de la\u00a0<i>Odisea<\/i>\u00a0y al resto de los personajes que lo acompa\u00f1an en la epopeya hom\u00e9rica. Sin embargo, esta es una referencia prescindible, pues el\u00a0<i>Ulises<\/i>, de la\u00a0<i>Odisea<\/i>\u00a0queda el esqueleto: un hombre que sale de su casa, vaga por el mundo por un tiempo y despu\u00e9s regresa al punto de partida donde lo espera Pen\u00e9lope, su esposa fiel en el caso de la\u00a0<i>Odisea<\/i>, Molly Bloom, la esposa infiel en el caso de<i>\u00a0Ulises<\/i>.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Joyce,\u00a0<i>Ulises<\/i>\u00a0\u201ces una epopeya de dos razas (israelita-irlandesa) y al mismo tiempo el ciclo del cuerpo humano, as\u00ed como una peque\u00f1a historia de un d\u00eda (vida).\u201d<\/p>\n<h2>La novela monstruo<\/h2>\n<p><i>Ulises\u00a0<\/i>comienza con tres cap\u00edtulos dedicados al joven intelectual Stephen Dedalus, tres cap\u00edtulos que pueden leerse como la continuaci\u00f3n del\u00a0<i>Retrato del artista adolescente<\/i>. Luego contin\u00faa con quince cap\u00edtulos que hablan, cada uno desde una perspectiva narrativa distinta, del vagabundeo de Leopold Bloom por Dubl\u00edn: la preparaci\u00f3n del desayuno, el ba\u00f1o, la carta del amante de su esposa, la carta de su hija, el entierro de Mr. Dignam, el anuncio en el peri\u00f3dico, el almuerzo ins\u00edpido, \u201cla visita al museo y a la Biblioteca Nacional, la b\u00fasqueda del libro a lo largo de Bedford Row, Merchants Arch, Wellington Quay, la m\u00fasica en el Hotel Ormond, el altercado en los locales de Bernard Kiernan, un trayecto en coche, visita a casa de luto, una despedida, el erotismo producido por el exhibicionismo femenino, el prolongado parto de la se\u00f1ora Mina Purefoy, la visita a la irregular casa de la se\u00f1ora Bella Cohen, calle Lower Tyrone 82 y subsiguiente ri\u00f1a y pelea fortuita en la calle Beaver, perambulaci\u00f3n nocturna hacia y desde el refugio del Cochero\u201d, regreso a casa, el mon\u00f3logo interior de Molly Bloom mientras pasa la duermevela en su cama, con Leopold ya derrotado a su lado.<\/p>\n<p>Desde la ma\u00f1ana, Leopold Bloom sabe que esa tarde su esposa le ser\u00e1 infiel con Boylan, su promotor art\u00edstico. Molly Bloom es cantante y naci\u00f3 en Gibraltar, Leopold es agente de publicidad y es hijo de un jud\u00edo h\u00fangaro de apellido Virag, apellido que se transform\u00f3 en Bloom cuando Virag desembarc\u00f3 en Irlanda. En Leopold se re\u00fane el desamparo del hombre moderno y los mitos constitutivos del pueblo jud\u00edo y de la naci\u00f3n irlandesa, el primero errante por el mundo, la segunda sometida por Roma y por Inglaterra; riqu\u00edsimas referencias hist\u00f3ricas y mitol\u00f3gicas presentadas en di\u00e1logos que se interpolan, en conversaciones entre estudiantes o entre taberneros, di\u00e1logos que exponen argumentos nacionalistas, reflexiones sobre Shakespeare, las luchas del Sinn Fein, el pasado Celta, las invasiones vikingas, la c\u00e1bala, la m\u00edstica jud\u00eda que llega a Irlanda y se mezcla con las ense\u00f1anzas druidas, las costumbres hebreas, el odio contra \u201cla p\u00e9rfida Albi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Nada en\u00a0<i>Ulises\u00a0<\/i>est\u00e1 contado de manera di\u00e1fana o expl\u00edcita, la informaci\u00f3n de los personajes que le dan vida a esta historia se suministra a cuentagotas, mediante complej\u00edsimas formas narrativas que esconden datos e incluso a los mismos personajes; entonces descubrimos qui\u00e9nes son aquellos que hablan o piensan por las referencias que se hace de ellos en otros cap\u00edtulos, en otras voces. La narraci\u00f3n objetiva se alterna con los di\u00e1logos, los di\u00e1logos con el estilo indirecto libre y \u00e9ste con el mon\u00f3logo interior, ese descubrimiento joyceano que muestra el funcionamiento autom\u00e1tico de la mente solitaria mientras interact\u00faa con el mundo o es asaltada por recuerdos y afectos, ese fluir de la conciencia, excesivamente ling\u00fc\u00edstico, que en ocasiones llega a explotar en alucinaciones, para encontramos de pronto expuestos al dominio de un narrador que sabe las t\u00e9cnicas narrativas que abren la puerta del inconsciente, principalmente el de Bloom y el de Dedalus, al final tambi\u00e9n el de Molly. Dice Mario Vargas Llosa que Joyce no es posible sin Freud y esa estructura mediante la cual el padre del psicoan\u00e1lisis explic\u00f3 la subjetividad.<\/p>\n<p>Junto al capitalismo, lo m\u00e1s importante de la modernidad es el sujeto que surge en ella, esos individuos escindidos y desgarrados, l\u00facidos y atormentados, seres que hacen la vida de las ciudades, relativamente conscientes de la historia que se mueve bajo sus pies. Ese sujeto es estudiado por fil\u00f3sofos y psic\u00f3logos, pero en ninguna parte aparece mejor descrito que en las novelas de Dostoievski, de Marcel Proust, de Virginia Woolf, de James Joyce y de William Faulkner, y ellos exportan al resto del mundo esa forma de contar historias que descubrieron gracias a su talento, al estudio de la literatura y a la observaci\u00f3n atenta del comportamiento humano en la \u00e9poca en la cual les toc\u00f3 vivir.<\/p>\n<h2>Un 16 de junio censurado, envidiado y festejado<\/h2>\n<p>La an\u00e9cdota de\u00a0<i>Ulises<\/i>\u00a0es sencilla: Leopold cuenta con treinta y ocho a\u00f1os y Molly con cuatro menos, tienen una hija que ya no vive con ellos y diez a\u00f1os antes perdieron un hijo de once d\u00edas de nacido. Desde ese momento el matrimonio se da\u00f1\u00f3, desde ese entonces no tienen relaciones sexuales, a duras penas Leopold se desahoga por mano propia en las nalgas de Molly, principalmente cuando est\u00e1 celoso. Ella se resiste a sentirse acabada en materia de amores, no quiere ser despreciada nunca m\u00e1s, le estimula saberse gustada por los hombres, tiene una lista de amantes que Leopold contabiliza. \u00c9l fantasea y coquetea con otras mujeres, escribe cartas, a\u00f1ora parejas anteriores, lo asaltan deseos homosexuales. Ese 16 de junio \u00e9l sale a un entierro, camina por Dubl\u00edn, se encuentra con gente, hombres que lo desprecian por jud\u00edo y por cornudo, se excita en una playa en aquel juego er\u00f3tico de miradas y gestos con la jovencita coja y hermosa Gerty Mac Dowell, en uno de los mejores cap\u00edtulos de la novela, el trece; adem\u00e1s, Leopold ve en Dedalus (Tel\u00e9maco) al joven que \u00e9l fue y al hijo que perdi\u00f3, lo sigue por la calle, lo rescata de un prost\u00edbulo en el alucinante cap\u00edtulo quince, en el que todo es iluminado por el sol de la medianoche y las percepciones est\u00e1n alteradas por el alcohol y por la explosi\u00f3n del inconsciente que se cuenta mediante la estructura de una subyugante obra de teatro en la que el narrador, euf\u00f3rico, de pronto grita que est\u00e1 en medio de \u201cla fiesta de la raz\u00f3n pura\u201d. Leopold y Dedalus conversan por las calles, regresan a \u00cdtaca, la casa de Bloom, Dedalus no acepta la invitaci\u00f3n a quedarse a dormir, se va mientras un gato entra a esa casa donde Molly duerme. Ella se despierta mientras Leopold se mete a su cama ya desahogado y, finalmente, recapitulamos toda la historia desde la perspectiva de Molly, desde ese mon\u00f3logo interior, contado sin signos de puntuaci\u00f3n, que nos expone la manera de pensar de aquella mujer ad\u00faltera, la falsa o la otra Pen\u00e9lope.<\/p>\n<p>Los ingleses no quisieron publicar esta novela, la censuraron por moralismo. Lo mismo pas\u00f3 en Estados Unidos hasta que un juez, varios a\u00f1os despu\u00e9s de haberse publicado en Par\u00eds, dict\u00f3 una curiosa sentencia a su favor. Ezra Pound la defendi\u00f3 en un brillante art\u00edculo, Virginia Woolf no la quiso imprimir y despu\u00e9s tuvo manifestaciones ambivalentes sobre ella. Poco antes de suicidarse expres\u00f3 que Mr. Joyce hab\u00eda escrito mejor todo lo que ella hab\u00eda intentado hacer.<\/p>\n<p>La an\u00e9cdota es sencilla y, sin embargo, est\u00e1 contada de una manera tan compleja porque\u00a0<i>Ulises<\/i>\u00a0forma parte de esas obras, como el\u00a0<i>Quijote, como Gargant\u00faa y Pantagruel<\/i>, como Tristram Shandy, que no s\u00f3lo pretenden contar una historia, sino que adem\u00e1s quieren transformar la tradici\u00f3n literaria a la que pertenecen.<i>\u00a0Ulises<\/i>\u00a0est\u00e1 contada de una manera tan compleja porque nada en la vida humana es simple, porque un d\u00eda lleva consigo la historia universal, porque, como dice Borges, un hombre es todos los hombres, porque los hombres y las mujeres tenemos cosas que ni a nosotros mismos nos contamos, porque un ruinoso agente de publicidad, socialista y mas\u00f3n, es Irlanda y es Israel; porque en el presente est\u00e1n, todos revueltos y entremezclados, el pasado y el futuro; porque el ordinario, inquietante y perturbador Leopold Bloom es el hombre moderno, cuyas aventuras no son \u00e9picas, sino m\u00e1s bien mediocres, cotidianas, urbanas y conyugales.<\/p>\n<p>Bajo el aparente moralismo cat\u00f3lico y bajo la fr\u00eda racionalidad subyacen, y de vez en cuando revientan, las bajas pasiones, la transgresora e irreprimible sexualidad, los odios y la maldad, la perversi\u00f3n, los mitos colectivos de culturas silenciadas o colonizadas. Bajo la aparente normalidad de una ciudad moderna, perif\u00e9rica como Dubl\u00edn o como las capitales latinoamericanas, la gente sufre y esconde sus verg\u00fcenzas en rincones a los que un genio supo llegar, rincones que Joyce descubri\u00f3 c\u00f3mo exponer y presentar vali\u00e9ndose de su potencia expresiva y de nuevos lugares para ubicar al narrador, un narrador que en\u00a0<i>Ulises<\/i>\u00a0est\u00e1 siempre cambiando; en esta novela cambia el narrador, cambian los tiempos y cambian los estilos, la narraci\u00f3n rosa le deja paso a la period\u00edstica y \u00e9sta a la m\u00e9dico-jur\u00eddica. En\u00a0<i>Ulises\u00a0<\/i>se parodian distintos hitos de la literatura inglesa, se inventan palabras, los di\u00e1logos conviven con los mon\u00f3logos y los cuestionarios con el teatro, todo ordenado tras el aparente caos; cada estilo, cada forma ha sido escogida con inteligencia de acuerdo con el contenido de los cap\u00edtulos y al momento emocional de los personajes.<\/p>\n<p>Se dice en<i>\u00a0Ulises<\/i>\u00a0que Irlanda es una isla de santos y de sabios. No creo que Joyce haya sido un santo, pero sin duda es uno de los grandes sabios de la literatura, un hombre que llev\u00f3 las posibilidades de la novela a l\u00edmites insospechados. Cien a\u00f1os cumple\u00a0<i>Ulises<\/i>\u00a0y est\u00e1 m\u00e1s joven que nunca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Costa Rica, 1975. Master en Literatura Latinoamericana por la Universidad de Costa Rica. Es autor de la colecci\u00f3n de ensayos\u00a0<i>Con el l\u00e1piz en la mano<\/i>\u00a0(2016) y ha publicado, entre otras revistas y suplementos culturales, en\u00a0<i>Literofilia<\/i>,\u00a0<i>Istmo<\/i>,\u00a0<i>Los Li<\/i><i>bros<\/i>\u00a0y\u00a0<i>\u00c1ncora.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bloomsday&#8217;: el d\u00eda m\u00e1s largo del mundo (A 100 a\u00f1os de &#8216;Ulises&#8217;, de James Joyce) \u00c1lvaro Rojas Salazar La Jornada Semanal En este ensayo se conmemora y se celebra, con atinado sentido cr\u00edtico e hist\u00f3rico, la gran novela del siglo XX, &#8216;Ulises&#8217;, de James Joyce (1882-1941), enormemente compleja y a la vez renovadora de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":26400,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-26399","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/26399","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=26399"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/26399\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26401,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/26399\/revisions\/26401"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/26400"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=26399"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=26399"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=26399"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}