{"id":26428,"date":"2022-02-22T10:04:07","date_gmt":"2022-02-22T16:04:07","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=26428"},"modified":"2022-02-22T10:04:07","modified_gmt":"2022-02-22T16:04:07","slug":"retrospectiva-de-la-obra-de-graciela-iturbide-titulada-heliotropo-37","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=26428","title":{"rendered":"Retrospectiva de la obra de Graciela Iturbide, titulada\u00a0\u00abHeliotropo 37\u00bb"},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">Lo asombroso de Graciela Iturbide<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Vilma Fuentes<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">En nuestra moderna\u00a0actualidad, cuando las fotograf\u00edas parecen multiplicarse sin cesar reproduciendo cada parcela de la realidad, no puede dejar de ser sorprendente el \u00e9xito de una exposici\u00f3n fotogr\u00e1fica. Sin embargo, las muy numerosas reservaciones para visitar la retrospectiva de la obra de Graciela Iturbide, titulada\u00a0<em>Heliotropo 37,<\/em>\u00a0en la Fundaci\u00f3n Cartier de Arte Contempor\u00e1neo de Par\u00eds, son la prueba misma de este inter\u00e9s del p\u00fablico, a pesar de las restricciones obligadas por la pandemia que filtran la asistencia de los visitantes, tan curiosos como \u00e1vidos.<\/div>\n<p>Cabe, entonces, preguntarse qu\u00e9 resorte despierta esta curiosidad, qu\u00e9 im\u00e1n suscita esta avidez por las im\u00e1genes fotogr\u00e1ficas de Iturbide. \u00bfQu\u00e9 es, pues, el fen\u00f3meno que se opera para dar a cada foto la condici\u00f3n de ser \u00fanica? Es decir, excepcional como es siempre la obra de arte maestra. \u00bfPor qu\u00e9 sorprende la imagen de un cielo donde vuelan los p\u00e1jaros? \u00bfA qu\u00e9 se debe el asombro ante un gigantesco cactus asediado por zopilotes al elevarse hacia un cielo cubierto de nubarrones oscuros? Me arriesgar\u00eda a decir que es su mirada. Pero su mirada a trav\u00e9s del lente de la c\u00e1mara fotogr\u00e1fica. Recuerdo a una amiga, que, de visita en casa de Graciela, situada en otro n\u00famero de la calle de Heliotropo, le pregunt\u00f3 c\u00f3mo nos ve\u00eda, c\u00f3mo saldr\u00edamos en una fotograf\u00eda suya. Interrogaciones que apenas ocultaban sus deseos de ser fotografiada por Graciela, quien sonri\u00f3 al responder:\u00a0<q>Ver tras el lente de la c\u00e1mara es distinto, la fotograf\u00eda da otra imagen<\/q>. Con su respuesta, \u00bfquiso acaso decir que prefer\u00eda seguir vi\u00e9ndonos tal cual \u00e9ramos? Porque, a trav\u00e9s del ojo de su c\u00e1mara, Graciela revela lo ins\u00f3lito, es decir, lo evidente. Esa realidad, tal cual, m\u00e1s enigm\u00e1tica que cualquier misterio por su evidencia misma.<\/p>\n<p>Al atrapar la realidad con su c\u00e1mara y transformarla en una imagen de luz congelada, como se\u00f1al\u00f3 Salvador Elizondo al escribir de la fotograf\u00eda, Iturbide congela el tiempo en ese instante. Inm\u00f3vil y palpitante, imagen a la vez fija y viva para siempre porque la muerte no puede ejercer su siniestro poder contra lo imaginario. Siete a\u00f1os despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n de su hijita, una ni\u00f1a, Graciela prosegu\u00eda su duelo en sus peregrinaciones a cementerios donde fotografiaba las sepulturas de angelitos, ni\u00f1os que entran al sue\u00f1o eterno en ata\u00fades blancos. En 1977, en la ciudad de Dolores, caminaba tras un hombre que la guiaba por el cementerio. De pronto, el hombre se volvi\u00f3 hacia ella. \u201cSe parec\u00eda a la muerte y me dijo: \u2018ya basta\u2019\u201d. El mandato era claro. Ces\u00f3 de fotografiar tumbas de angelitos y logr\u00f3, en un instante s\u00f3lo visible a quienes fallecen, fotografiar a la muerte. Si fue una visi\u00f3n, la fotograf\u00eda la plasm\u00f3.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>Fotograf\u00edas vistas en sue\u00f1os premonitorios.\u00a0<q>En mi tierra sembrar\u00e9 con p\u00e1jaros<\/q>, so\u00f1\u00f3 que le dec\u00eda un hombre. Tiempo despu\u00e9s, durante un viaje a las Islas Mar\u00edas, Graciela tom\u00f3 la foto del\u00a0<em>Se\u00f1or de los p\u00e1jaros:<\/em>\u00a0el hombre mira el vuelo de las aves con su rostro de p\u00e1jaro carpintero.<\/p>\n<p><q>Busqu\u00e9 la sorpresa en lo ordinario, un ordinario que habr\u00eda podido encontrar en cualquier parte del mundo<\/q>, dice esta incansable viajera. Lo ordinario es una bicicleta con cabeza de animal, el vuelo de unos papalotes, las sombras de fantasmas en los muros, el absurdo mismo. Porque la realidad es absurda, simplemente.<\/p>\n<p>La retrospectiva exhibe m\u00e1s de 200 fotograf\u00edas de la artista, tomada desde los a\u00f1os 70 hasta nuestros d\u00edas. Exposici\u00f3n que permite descubrir la obra a quien la mira por vez primera, pero que revela nuevos enigmas a quienes hemos visto antes algunas de su fotos.\u00a0<q>Mis sue\u00f1os son en blanco y negro<\/q>, dec\u00eda Graciela, quien, por vez primera, decidi\u00f3 utilizar el color para fotografiar el alabastro y el \u00f3nix, cuya materia parece respirar ante la mirada de la c\u00e1mara de Iturbide. Como palpitan los seres que forman el pante\u00f3n fotogr\u00e1fico de esta inolvidable artista.<\/p>\n<p class=\"email\"><a href=\"mailto:%76%69%6c%6d%61%66%75%65%6e%74%65%73%32%32@%67%6d%61%69%6c.%63%6f%6d\">vilmafuentes22@gmail.com<\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo asombroso de Graciela Iturbide Vilma Fuentes En nuestra moderna\u00a0actualidad, cuando las fotograf\u00edas parecen multiplicarse sin cesar reproduciendo cada parcela de la realidad, no puede dejar de ser sorprendente el \u00e9xito de una exposici\u00f3n fotogr\u00e1fica. 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