{"id":26510,"date":"2022-02-27T09:29:51","date_gmt":"2022-02-27T15:29:51","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=26510"},"modified":"2022-02-28T10:46:06","modified_gmt":"2022-02-28T16:46:06","slug":"latigos-y-cajas-musicales-la-narrativa-de-yoko-ogawa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=26510","title":{"rendered":"L\u00e1tigos y cajas musicales: la narrativa de Yoko Ogawa"},"content":{"rendered":"<h4 class=\"ljs-merri\">Nuevas narradoras japonesas | L\u00e1tigos y cajas musicales: la narrativa de Yoko Ogawa<\/h4>\n<p><span class=\"sem-autor\">Eve Gil<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<div>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"img-fluid\" title=\"Yoko-Ogawa.jpg\" src=\"https:\/\/semanal.jornada.com.mx\/2022\/02\/26\/nuevas-narradoras-japonesas-latigos-y-cajas-musicales-la-narrativa-de-yoko-ogawa-7715.html\/yoko-ogawa.jpg-968.html\/@@images\/19056e9c-a409-45ce-ad06-17121e28af7f.jpeg\" alt=\"Yoko-Ogawa.jpg\" width=\"620\" height=\"499\" \/><\/p>\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Yoko Ogawa.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">Breve glosa y aproximaci\u00f3n a las obras de la narradora japonesa Yoko Ogawa (1962): &#8216;El embarazo de mi hermana&#8217;, &#8216;Hotel Iris&#8217;, &#8216;La f\u00f3rmula preferida del profesor&#8217; y &#8216;La polic\u00eda de la memoria&#8217;, poco conocidas en nuestro idioma y ganadoras de varios premios importantes, como el Premio Akutogawa.<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><i>Aunque es verdad que las novelas han ardido, eso no significa que tu mente, creadora de novelas, haya ardido con ellas\u2026<\/i><\/p>\n<p align=\"RIGHT\">Yoko Ogawa,\u00a0<i>La polic\u00eda de la memoria<\/i><\/p>\n<p>Nacida en la prefectura de Okayama, el 30 de marzo de 1962, Yoko Ogawa curs\u00f3 estudios en la Universidad Waseda de Tokio e inici\u00f3 su exitosa carrera literaria a muy temprana edad, en 1986, con la publicaci\u00f3n de la novela\u00a0<i>Cuando la mariposa se descompone<\/i>. En 1991, con su segunda novela,\u00a0<i>El embarazo de mi hermana<\/i>, se hace acreedora al Premio Akutogawa. Qued\u00f3 sumamente afectada tras leer el\u00a0<i>Diario de Anne Frank<\/i>, sobre el que escribi\u00f3 un ensayo en 1998 y se refleja a trav\u00e9s de gui\u00f1os a lo largo de su obra, expresamente en su m\u00e1s reciente novela,\u00a0<i>La polic\u00eda de la memoria<\/i>. Se reconoce asimismo influida por el Nobel, Kenzaburo O\u00e9, obcecado por diversas formas de monstruosidad. Dicho efecto es llevado al delirio en\u00a0<i>Hotel Iris<\/i>, cuya protagonista, Mari, una adolescente de diecisiete a\u00f1os, hija de la due\u00f1a del hotel que da t\u00edtulo a la novela, forma parte del inmueble y es explotada laboralmente por su propia madre que insiste en peinarla a diario con aceite de camelia. Mari se encarga de la recepci\u00f3n y ocasionalmente suple a las camaristas. Un altercado entre una prostituta y su cliente alarma a los hu\u00e9spedes. Parece ser la primera vez que la inocente Mari confronta situaci\u00f3n semejante. Ve salir a la mujer desgre\u00f1ada y despavorida, y a sus espaldas alguien exclama: \u00a1c\u00e1llate puta! La fisonom\u00eda del due\u00f1o de la voz no corresponde al rugido que la ha impactado: enjuto, m\u00e1s a\u00fan, inocuo; lo bastante viejo para ser su abuelo. Se gana la vida traduciendo instructivos del ruso y por\u00a0<i>hobby\u00a0<\/i>traduce una truculenta novela rusa sobre un cuaderno pautado, con caligraf\u00eda exquisita. Nunca conoceremos el nombre de este personaje a quien se alude simplemente como \u201cel traductor\u201d, en min\u00fasculas, Tampoco el autor ni el t\u00edtulo de la novela que traduce. El hombrecillo no tarda en advertir el acecho de Mari. Su reacci\u00f3n inicial es violenta, pero no tarda en descubrir en aquella chiquilla de grandes ojos lo que siempre ha buscado: una v\u00edctima voluntaria. Permite entonces que Mari ingrese a su solitario y torcido mundo de l\u00e1tigos y navajas, y ella descubre el placer del miedo y del dolor a trav\u00e9s, primero, de un violento desfloramiento que la vuelve consciente de su cuerpo, infinita herida en carne viva. Lo mejor viene tras el suplicio: \u201cel traductor\u201d se muestra tierno y considerado, como el padre que no alcanz\u00f3 a conocer. Es viudo y en la isla se rumora que mat\u00f3 a su esposa. Mari no s\u00f3lo ha cre\u00eddo la historia: la emociona. Particularmente cuando se topa con la mascada con que, se supone, se llev\u00f3 a cabo el estrangulamiento, cuidadosamente doblada en un caj\u00f3n, m\u00e1s como prenda de uso habitual que como tesoro. Ante su madre, Mari inventa excusas delirantes para acudir a sus citas con \u201cel traductor\u201d. Lo \u00fanico que pudiera haber de an\u00f3malo en su relaci\u00f3n, piensa, es que sea lo bastante viejo para ser su abuelo, y ni eso. Hasta que toca a su puerta un enigm\u00e1tico muchacho mudo de cuyo cuello pende una libreta de notas y que \u201cel traductor\u201d presenta a Mari como su sobrino pol\u00edtico. Por primera vez un tercero se incorpora a aquella perfecta intimidad. El sobrino, que tampoco tiene nombre, se presenta como la pieza clave para descubrir la verdad sobre la muerte de la esposa de \u201cel traductor\u201d.<\/p>\n<p><i>El embarazo de mi hermana\u00a0<\/i>pareciera la ant\u00edtesis de\u00a0<i>Hotel iris<\/i>. Aborda los pormenores del embarazo de una joven, narrados en tercera persona por la observadora m\u00e1s inmediata: la hermana que cuida de ella. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 cuidarla si parece felizmente casada con un t\u00e9cnico dental? La novela arranca con los primeros s\u00edntomas de la embarazada (amenorrea, mareos, nauseas) y culmina con un parto\u2026 \u00bfmonstruoso? De la narradora s\u00f3lo sabemos que es universitaria y se costea sus estudios trabajando como demostradora en un supermercado. Fuera de la radiante prosa de Yoko, \u201cminimalista\u201d, la califican sus cr\u00edticos, pareciera un personaje ordinario; excepcional, si acaso, por la abnegaci\u00f3n con que procura la comodidad de su hermana, colocando fuera de su alcance los olores que mueven su nausea y procur\u00e1ndole todos sus antojos. En el \u00ednterin, detalla los extraordinarios cambios fisiol\u00f3gicos y emocionales que detecta en la embaraza, con precisi\u00f3n casi cient\u00edfica, dejando entrever cierto desprecio: \u201cDe todas formas, no soy capaz de entender el \u2018matrimonio\u2019. Me parece una especie de extra\u00f1o gas impenetrable. Un gas huidizo que no tiene ni contornos, ni color, dif\u00edcil de distinguir bajo el cristal transparente de un frasco triangular del laboratorio.\u201d Se regodea tambi\u00e9n en la descripci\u00f3n de las golosinas, de los obsequios, de las supersticiones que suscita el estado de su hermana\u2026 y de pronto, la maldici\u00f3n del pomelo: la narradora recibe una bolsa de pomelos americanos, cortes\u00eda de la administraci\u00f3n del s\u00faper donde trabaja, y en lo primero que piensa es en preparar con ellos una deliciosa mermelada para su hermana. Esta adquiere fijaci\u00f3n por dicha golosina y la narradora se cerciora de saciarla a toda hora. Se entera entonces de que la fruta est\u00e1 contaminada. Lo l\u00f3gico hubiera sido impedir que su hermana lo consumiera m\u00e1s, pero la muchacha contin\u00faa atiborrando a la embarazada de \u201cla mermelada que temblaba ligeramente como si estuviera asustada en el fondo de la olla\u201d.<\/p>\n<p><i>La f\u00f3rmula preferida del profesor<\/i>, considerada su obra maestra, ha merecido el elogio supremo que pueda atribu\u00edrsele a un novelista: denominarla \u201cgran haik\u00fa\u201d. Esto no s\u00f3lo implica la presencia de una prosa pulida como un brillante, tambi\u00e9n la posibilidad de la armon\u00eda cercana a la perfecci\u00f3n, que es lo que persiguen los cultores del haik\u00fa. Adem\u00e1s de premios literarios, se hace acreedora a un homenaje por parte de la Sociedad Nacional de Matem\u00e1ticas \u201cpor haber mostrado la belleza de esta disciplina\u201d. Y en efecto, hasta para el m\u00e1s cabezota en la materia, esta novela es un verdadero deleite. Lo que cualquier sensibilidad medianamente entrenada percibe es el desmesurado amor del Profesor por los n\u00fameros. En ese sentido, y contrario a las dos novelas anteriores de Yoko,\u00a0<i>La f\u00f3rmula preferida\u2026\u00a0<\/i>alumbra con antorchas aquello tan oscuro e inaccesible para la mayor\u00eda: el lado espiritual y rom\u00e1ntico de las matem\u00e1ticas. El alma de los n\u00fameros que, en palabras del Profesor, son el lenguaje de Dios: \u201cEs como transcribir l\u00ednea tras l\u00ednea una verdad que s\u00f3lo est\u00e1 escrita en el cuaderno de Dios. Nadie sabe d\u00f3nde est\u00e1 ese cuaderno ni cu\u00e1ndo se abre.\u201d<\/p>\n<p>Nuevamente la narradora es una mujer en apariencia sencilla, una joven trabajadora dom\u00e9stica, madre de un ni\u00f1o de diez a\u00f1os, contratada por la cu\u00f1ada del Profesor para cuidar de \u00e9ste. \u00c9l ha sufrido un da\u00f1o cerebral que le produce\u00a0lapsus de memoria de ochenta minutos; una rara forma de amnesia que lo fuerza a realizar una serie de extravagantes maniobras para lograr una cierta normalidad. Curiosamente no ha olvidado nada de lo sucedido previo a su accidente, pero su memoria fija se ha estacionado en el a\u00f1o en que este tuvo lugar, 1975. La joven, habituada a humillaciones e injusticias, se resigna a enfrentar una de las situaciones m\u00e1s embarazosas de su vida, pues todos los d\u00edas su rostro le resulta nuevo al patr\u00f3n cuya pregunta introductoria, por lo general, es \u00bfen qu\u00e9 d\u00eda naciste?, y con la fecha de nacimiento de la joven, 20 de febrero, act\u00faa como mago extrayendo conejos de un sombrero. El hijo de la empleada, del que nunca conoceremos el nombre \u2013como tampoco el de su madre ni el del Profesor\u2013 es nombrado Root por el anciano al advertir que su frente se asemeja al s\u00edmbolo de la ra\u00edz cuadrada. Su problema de memoria no es impedimento para que entre \u00e9l y el muchachito surja una preciosa amistad salpicada de circunstancias tragic\u00f3micas que representan una gran lecci\u00f3n tanto para el ni\u00f1o como para el viejo, que tienen en com\u00fan la afici\u00f3n por el beisbol\u2026 aunque el Profesor todav\u00eda no se entera de que la camiseta 28 de su equipo favorito, los Tigers, ya no es portada por su \u00eddolo, Enatsu, hecho que Root, con auxilio de su madre, se ve obligado a disfrazar de mil maneras para no romper el coraz\u00f3n de su amigo que, de cualquier manera, olvidar\u00eda el golpe al cabo de ochenta minutos.<\/p>\n<p>La obra traducida al espa\u00f1ol de Yoko Ogawa es dif\u00edcil de conseguir, la mayor\u00eda de sus t\u00edtulos figuran en el cat\u00e1logo de la editorial madrile\u00f1a El Funambulista, pero en 2021 Tusquets publica su novela m\u00e1s reciente,\u00a0<i>La polic\u00eda de la memoria<\/i>, y ha anunciado la reedici\u00f3n de\u00a0<i>La formula preferida del profesor<\/i>.\u00a0<i>La polic\u00eda de la memoria<\/i>, traducida del japon\u00e9s por Juan Francisco Gonz\u00e1lez S\u00e1nchez, es de sus obras m\u00e1s sutiles; de las m\u00e1s melanc\u00f3licas tambi\u00e9n, mucho m\u00e1s pr\u00f3xima a la extra\u00f1eza que a la fantas\u00eda. Otra donde \u201cla memoria\u201d es central. Nunca m\u00e1s justificada la ausencia de nombre en los personajes. La narradora es una joven novelista que habita una isla, asimismo innombrada, donde objetos, plantas y animales desaparecen paulatinamente, borr\u00e1ndose incluso de la memoria de sus habitantes. En consecuencia, caen en desuso oficios y profesiones, aunque los afectados se las ingenian para sobrevivir. No olvidar representa no s\u00f3lo una anomal\u00eda: es un crimen. La madre de la narradora, que sol\u00eda conservar \u201crecuerdos\u201d, f\u00edsicos y mentales, es apresada y desaparecida por \u201cla polic\u00eda de la memoria\u201d siendo aqu\u00e9lla una ni\u00f1a y eso s\u00ed que no se olvida. Por ello no duda en ayudar a su editor cuando \u00e9ste le confiesa que su memoria permanece intacta e incluso conserva cosas que ya nadie recuerda. En complicidad con su \u00fanico amigo, un anciano, la joven improvisa en el s\u00f3tano de su propia casa un refugio para el Se\u00f1or r, quien vivir\u00e1 silenciado ante la inminencia de una inspecci\u00f3n sorpresiva de la polic\u00eda de la memoria. Las cosas no dejan de desaparecer ni el Se\u00f1or R de recordarlas. Cuando incluyen miembros del cuerpo, que no desaparecen f\u00edsica sino funcionalmente, fen\u00f3meno que no afecta a los polic\u00edas, la protagonista se entrega a su gradual desaparici\u00f3n que no necesariamente implica la muerte, pero\u2026 \u00bfqui\u00e9n habr\u00e1 de cuidar del se\u00f1or r cuando \u00e9ste sea el \u00fanico civil capaz de moverse y caminar?<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuevas narradoras japonesas | L\u00e1tigos y cajas musicales: la narrativa de Yoko Ogawa Eve Gil Yoko Ogawa. Breve glosa y aproximaci\u00f3n a las obras de la narradora japonesa Yoko Ogawa (1962): &#8216;El embarazo de mi hermana&#8217;, &#8216;Hotel Iris&#8217;, &#8216;La f\u00f3rmula preferida del profesor&#8217; y &#8216;La polic\u00eda de la memoria&#8217;, poco conocidas en nuestro idioma y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":26535,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-26510","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/26510","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=26510"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/26510\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26536,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/26510\/revisions\/26536"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/26535"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=26510"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=26510"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=26510"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}