{"id":26723,"date":"2022-03-13T10:44:29","date_gmt":"2022-03-13T16:44:29","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=26723"},"modified":"2022-03-13T10:44:29","modified_gmt":"2022-03-13T16:44:29","slug":"mi-relacion-personal-con-juan-ramon-jimenez-es-de-muy-vieja-data","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=26723","title":{"rendered":"Mi relaci\u00f3n personal con Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez es de muy vieja data."},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Cartas desde Alemania<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Ricardo Bada<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">De lo pintado a lo vivo<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mi relaci\u00f3n personal con Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez es de muy vieja data. Es de tan vieja data que se remonta a los d\u00edas de mi infancia, de cuando aprend\u00ed a leer y me escapaba horas y horas al alpende de la casa donde nac\u00ed, en el n\u00famero 21 de la calle de los Tumbados, la misma que mis paisanos j\u00f3venes tal vez s\u00f3lo conozcan como calle de Alonso S\u00e1nchez. Y desde aquella altura, en realidad peque\u00f1a para las dimensiones seudorrascacielistas de hoy, mi vista se alzaba a veces del libro que le\u00eda y se me escapaba a lo lejos, hacia el sur, y yo ve\u00eda desde mi casa toda la orilla del Tinto desde algo m\u00e1s ac\u00e1 de San Juan del Puerto, hasta el estero de Domingo Rubio, y en ese panorama brillaban con perfiles siniguales el convento de la R\u00e1bida, el monumento de 1892, y los caser\u00edos de Palos y Moguer, \u00e9ste con la torre de la iglesia que todav\u00eda hoy, gracias a esa imagen di\u00e1fana con que la defini\u00f3 el poeta moguere\u00f1o, nos sigue pareciendo, \u201cde cerca, como una Giralda vista de lejos\u201d.<\/p>\n<p class=\"Textogeneral\">A\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1961, en la reci\u00e9n fundada Radio Popular de Huelva, alguien me habl\u00f3 acerca de una persona, Francisco Romero G\u00f3mez, ocho a\u00f1os m\u00e1s joven que Juan Ram\u00f3n, y que trabaj\u00f3 durante doce para la familia Jim\u00e9nez, justo cuando el poeta estaba gestando\u00a0<i>Platero y yo<\/i>. Lo citamos en la emisora, vino y lo pudimos entrevistar, y fue una entrevista muy pedag\u00f3gica, porque Francisco, a sus setenta y dos a\u00f1os bien cumplidos, desmont\u00f3 con sus recuerdos varios de los cap\u00edtulos del libro. Por ejemplo \u201cLa fantasma\u201d, donde Juan Ram\u00f3n nos narra con su mirada cinematogr\u00e1fica un cortometraje perfecto:<\/p>\n<p class=\"Textogeneral\">\u201cLa mayor diversi\u00f3n de Anilla la Manteca, cuya fogosa y fresca juventud fue manadero sin fin de alegrones, era vestirse de fantasma. Se envolv\u00eda toda en una s\u00e1bana, a\u00f1ad\u00eda harina al azucen\u00f3n de su rostro, se pon\u00eda dientes de ajo en los dientes, y cuando, ya despu\u00e9s de cenar, so\u00f1\u00e1bamos, medio dormidos, en la salita, aparec\u00eda ella de improviso por la escalera de m\u00e1rmol, con un farol encendido, andando lenta, imponente y muda. Era, vestida ella de aquel modo, como si su desnudez se hubiese hecho t\u00fanica. S\u00ed. Daba espanto la visi\u00f3n sepulcral que tra\u00eda de los altos oscuros, pero, al mismo tiempo, fascinaba su blancura sola, con no s\u00e9 qu\u00e9 plenitud sensual&#8230;<\/p>\n<p class=\"Textogeneral\">\u201dNunca olvidar\u00e9, Platero, aquella noche de setiembre. La tormenta palpitaba sobre el pueblo hac\u00eda una hora, como un coraz\u00f3n malo, descargando agua y piedra entre la desesperadora insistencia del rel\u00e1mpago y del trueno. Rebosaba ya el aljibe e inundaba el patio. Los \u00faltimos acompa\u00f1amientos \u2013el coche de las nueve, las \u00e1nimas, el cartero\u2013 hab\u00edan ya pasado&#8230; Fui, tembloroso, a beber al comedor, y en la verde blancura de un rel\u00e1mpago, vi el eucalipto de las Velarde \u2013el \u00e1rbol del cuco, como le dec\u00edamos, que cay\u00f3 aquella noche\u2013, doblado todo sobre el tejado del alpende&#8230;<\/p>\n<p class=\"Textogeneral\">\u201dDe pronto, un espantoso ruido seco, como la sombra de un grito de luz que nos dej\u00f3 ciegos, conmovi\u00f3 la casa. Cuando volvimos a la realidad, todos est\u00e1bamos en sitio diferente del que ten\u00edamos un momento antes y como solos todos, sin af\u00e1n ni sentimiento de los dem\u00e1s. Uno se quejaba de la cabeza, otro de los ojos, otro del coraz\u00f3n&#8230; Poco a poco fuimos tornando a nuestros sitios.<\/p>\n<p class=\"Textogeneral\">\u201dSe alejaba la tormenta&#8230; La luna, entre unas nubes enormes que se rajaban de abajo a arriba, encend\u00eda de blanco en el patio el agua que todo lo colmaba. Fuimos mir\u00e1ndolo todo. Lord iba y ven\u00eda a la escalera del corral, ladrando loco. Lo seguimos&#8230; Platero: abajo ya, junto a la flor de noche que, mojada, exhalaba un nauseabundo olor, la pobre Anilla, vestida de fantasma, estaba muerta, a\u00fan encendido el farol en su mano negra por el rayo\u201d.<\/p>\n<p class=\"Textogeneral\">Se lo le\u00edmos a Francisco Romero G\u00f3mez, quien nos hab\u00eda asegurado antes que no hab\u00eda le\u00eddo el libro aunque s\u00ed o\u00eddo hablar mucho de \u00e9l (\u00a1c\u00f3mo no, si en Moguer est\u00e1 Juan Ram\u00f3n hasta en el aire que se respira!), y al terminar ese cap\u00edtulo le pregunt\u00e9 si fue as\u00ed como muri\u00f3 Anilla la Manteca, y Francisco, sin vacilar, me respondi\u00f3: \u201cNo se\u00f1\u00f3, la Anilla muri\u00f3 en su cama, de su muerte natur\u00e1.\u201d<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cartas desde Alemania Ricardo Bada De lo pintado a lo vivo &nbsp; Mi relaci\u00f3n personal con Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez es de muy vieja data. 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