{"id":26827,"date":"2022-03-20T10:58:54","date_gmt":"2022-03-20T16:58:54","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=26827"},"modified":"2022-03-20T10:58:54","modified_gmt":"2022-03-20T16:58:54","slug":"jose-ortega-y-gasset-la-rebelion-de-las-masas-y-la-importancia-de-la-organizacion-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=26827","title":{"rendered":"Jos\u00e9 Ortega y Gasset: La rebeli\u00f3n de las masas y la importancia de la organizaci\u00f3n social"},"content":{"rendered":"<h4 class=\"ljs-merri\">Jos\u00e9 Ortega y Gasset: La rebeli\u00f3n de las masas y la importancia de la organizaci\u00f3n social<\/h4>\n<p><span class=\"sem-autor\">Jos\u00e9 Rivera Guadarrama<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">A partir de las ideas de dos pensadores, Ortega y Gasset y Umberto Eco, y dos de sus libros, &#8216;La rebeli\u00f3n de las masas&#8217; y &#8216;Apocal\u00edpticos e integrados&#8217;, respectivamente, este ensayo reflexiona sobre el concepto de masa, sus componentes y su participaci\u00f3n en la conformaci\u00f3n de la sociedad y la cultura en nuestros tiempos.<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las expresiones multitudinarias van adquiriendo sentidos propios en la medida en que se hacen cada vez m\u00e1s frecuentes, continuas e identitarias. Es en los espacios p\u00fablicos en donde adquieren mayor notoriedad empleando herramientas performativas como im\u00e1genes, m\u00fasica, s\u00edmbolos, grafitis, coreograf\u00edas elaboradas en tem\u00e1ticas referentes a lo que se pretende dirimir. Mediante estos actos expresivos demuestran, sin duda, el poder que se puede lograr mediante la organizaci\u00f3n colectiva.<\/p>\n<p>Sin embargo, durante buena parte de los a\u00f1os previos, se intent\u00f3 desacreditar de muchas maneras a todo tipo de expresiones multitudinarias. Aquellos movimientos eran catalogados con diversas formas despectivas empleando, sobre todo, t\u00e9rminos como \u201clas masas\u201d, \u201camorfas\u201d, rest\u00e1ndoles todo tipo de estructura, de organizaci\u00f3n, de ideas, de prop\u00f3sitos. Por lo tanto, a estas alturas, la pregunta que intentaba responder a\u00a0<i>qu\u00e9 son las multitudes<\/i>, podr\u00eda sustituirse por la de\u00a0<i>qu\u00e9 es lo que pueden lograr las multitudes<\/i>.<\/p>\n<p>Es as\u00ed que la cultura, como una de las condiciones valiosas de la humanidad, no debe representar ning\u00fan tipo de obst\u00e1culo durante el progreso de los individuos. Al contrario, a nivel individual, los dota de m\u00e1s conocimientos. Al mismo tiempo, a nivel social, los hace m\u00e1s comprometidos con las problem\u00e1ticas que los rodean, incit\u00e1ndolos a participar como sujetos activos y como tomadores de decisiones de los procesos que afectan su entorno.<\/p>\n<p>Contrario a lo que pudiera interpretarse, Jos\u00e9 Ortega y Gasset pensaba en lo positivo de estos sectores de la sociedad. En su obra\u00a0<i>La rebeli\u00f3n de las masas\u00a0<\/i>(1929), desde aquellos a\u00f1os resaltaba su notoriedad argumentando que de pronto, la multitud \u201cse ha hecho visible, se ha instalado en los lugares preferentes de la sociedad. Antes, si exist\u00eda, pasaba inadvertida, ocupaba el fondo del escenario social. Ahora se ha adelantado a las bater\u00edas, es ella el personaje principal\u201d.<\/p>\n<p>De manera m\u00e1s espec\u00edfica, Ortega y Gasset hace una especie de anatom\u00eda de las multitudes, refiri\u00e9ndose a ellas de dos maneras. \u201cPrimera, las masas ejercitan hoy un repertorio vital que coincide, en gran parte, con el que antes parec\u00eda reservado a las minor\u00edas. Segunda, al propio tiempo, las masas se han hecho ind\u00f3ciles frente a las minor\u00edas: no las obedecen, no las siguen, no las respetan, sino que, por el contrario, las dan de lado y las suplantan\u201d.<\/p>\n<p>Llama la atenci\u00f3n este \u00faltimo t\u00e9rmino, el de\u00a0<i>suplantar<\/i>. Sobre todo, porque la historia natural demuestra que los sucesos hist\u00f3ricos, el de las sociedades humanas, es lento, paulatino, debe proyectarse en conjunto. Es decir, Ortega y Gasset est\u00e1 apelando a una gradual toma de conciencia, a un escalonado reconocimiento de las problem\u00e1ticas hist\u00f3ricas en las que, hasta hac\u00eda poco tiempo, las multitudes hab\u00edan estado ensimismadas. Y, por lo tanto, no ten\u00edan manera de suplantarlas.<\/p>\n<p>Contrastando el t\u00e9rmino, la idea de masa o de multitudes, tambi\u00e9n fue analizada de forma negativa por diversos pensadores a partir del siglo xix. Sus apuntes iban dirigidos a los nuevos modos de vida y a las transformaciones sociales de las que estaban siendo part\u00edcipes durante aquellas d\u00e9cadas. Sobre todo, indicaban que con ello se preve\u00eda un proceso de uniformizaci\u00f3n y\u00a0<i>mediocrizaci\u00f3n<\/i>\u00a0de la cultura, a decir de los principales cr\u00edticos de la Escuela de Frankfurt.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos generales, aquellas reflexiones sobre las multitudes eran situadas en tres \u00e1mbitos: Una, respecto a las convulsiones pol\u00edticas, en las que la participaci\u00f3n multitudinaria se presentaba como decisiva. Segunda, las transformaciones econ\u00f3micas sobre las que se desarrollar\u00edan las teor\u00edas de la alienaci\u00f3n. Tercera, los nuevos espect\u00e1culos y medios de comunicaci\u00f3n, que prefiguraban un nuevo tipo de p\u00fablico en las sociedades urbanas.<\/p>\n<p>Por lo tanto, con lo anterior, la preocupaci\u00f3n por la masa reca\u00eda en una doble reacci\u00f3n. Por una parte, la corriente elitista le asignaba condiciones negativas a las masas, atribuy\u00e9ndoles falta de gusto, de sentido est\u00e9tico. Por otro lado, la corriente revolucionaria, asum\u00eda una concepci\u00f3n positiva y rupturista de la multitud, otorg\u00e1ndole la capacidad de fuerza social, transformadora, mediante la movilizaci\u00f3n y acci\u00f3n colectiva directa.<\/p>\n<p>De manera que, en la actualidad, no hay forma de pensar una sociedad, de construirla y fomentarla, sin la aparici\u00f3n de este sector fundamental. Es dentro de estas din\u00e1micas en donde prevalecen las divergencias. Esta es la principal caracter\u00edstica de las multitudes, que mediante ellas se resalta la riqueza de las diferencias. Se hacen m\u00e1s claras y complejas al mismo tiempo. Esto fue observado por los movimientos contraculturales, quienes partieron de aquella premisa apropi\u00e1ndose de los espacios p\u00fablicos, desacralizando la cultura y poni\u00e9ndola al servicio y disfrute de todos, de la pluralidad, haciendo a un lado la exclusividad. Mostrando sobre todo que, m\u00e1s que agotarse en sus transgresiones, las multitudes tienden a explorar o exponer alternativas.<\/p>\n<p>A estas actividades, Ortega y Gasset las engloba en la idea de \u201cmundo\u201d, el cual, asegura, \u201ces el repertorio de nuestras posibilidades vitales\u201d. Sobre todo, porque estas din\u00e1micas representan lo que podemos ser, \u201cnuestra potencialidad vital\u201d dentro de las sociedades junto a todas sus divergencias. Para \u00e9l, estos desenvolvimientos demuestran la manera en la que ha crecido la vida de la especie humana en la dimensi\u00f3n de potencialidad. Ahora, cada individuo cuenta con \u201cun \u00e1mbito de posibilidades mayor que nunca\u201d. Dentro de este orden intelectual, los individuos encuentran \u201cm\u00e1s caminos de posible ideaci\u00f3n, m\u00e1s problemas, m\u00e1s datos, m\u00e1s ciencias, m\u00e1s puntos de vista\u201d. Mientras que, antes de estos desarrollos, los oficios o carreras en la vida primitiva se limitaban a los de ser pastor, cazador, guerrero, mago. Eran m\u00e1s limitados.<\/p>\n<p>Ortega y Gasset apela a que hab\u00eda menos posibilidades para las multitudes. No ten\u00edan forma de suplantar las objeciones que los grupos minoritarios, las \u00e9lites aristocr\u00e1ticas, les hab\u00edan asignado. En ese sentido tambi\u00e9n apunta Umberto Eco, otro pensador a quien, muchas veces, de forma err\u00f3nea se le atribuyen razonamientos en contra de las multitudes. En su obra\u00a0<i>Apocal\u00edpticos e integrados\u00a0<\/i>(1984) se\u00f1ala que \u201cno carece de motivos buscar en la base de todo acto de intolerancia hacia la cultura de masas una ra\u00edz aristocr\u00e1tica\u201d. Para \u00e9l, mediante esos actos, se evidencia \u201cun desprecio a toda la masa\u201d.<\/p>\n<p>Esta denostaci\u00f3n, dice Eco, se hace evidente porque, \u201cen el fondo, existe siempre la nostalgia por una \u00e9poca en que los valores culturales eran un privilegio de clases, y no eran puestos a disposici\u00f3n de todos de manera indiscriminada\u201d.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, esta cultura de masas, argumenta, \u201cno es t\u00edpica de un r\u00e9gimen capitalista\u201d. M\u00e1s bien, asegura que naci\u00f3 \u201cen una sociedad en que la masa de ciudadanos participa con igualdad de derechos en la vida p\u00fablica, en el consumo, en el disfrute de las comunicaciones\u201d. Es decir que, mediante todas estas actividades contempor\u00e1neas, las multitudes est\u00e1n generando notorias renovaciones estil\u00edsticas, que, adem\u00e1s, provocan constantes repercusiones en el plano de las artes llamadas superiores, promoviendo su desarrollo. De ah\u00ed la importancia de que lo contempor\u00e1neo permita avanzar reinterpretando el estado presente de nuestra cultura.<\/p>\n<p>Por lo tanto, para estos dos pensadores, las multitudes hacen que se tenga en cuenta una eventual complejidad de la circulaci\u00f3n de valores est\u00e9ticos, pr\u00e1cticos, te\u00f3ricos, econ\u00f3micos, pol\u00edticos, etc\u00e9tera. Ahora, contamos con sociedades participativas, las cuales ya no est\u00e1n dejando las decisiones en las minor\u00edas.<\/p>\n<p>Hasta antes de esta irrupci\u00f3n positiva, a las multitudes no se las invitaba a formar parte de ning\u00fan tipo de proyecto. Al contrario, la mayor\u00eda de las veces se les impon\u00eda a que actuaran dentro de algo que otros, sin su consentimiento, ya hab\u00edan proyectado.<\/p>\n<p>Sin duda, cada etapa hist\u00f3rica manifiesta una sensaci\u00f3n diferente ante ese extra\u00f1o fen\u00f3meno de la altitud vital. La civilizaci\u00f3n, cuanto m\u00e1s avanza, se hace m\u00e1s compleja, m\u00e1s dif\u00edcil. Y en \u00e9pocas de crisis, son las multitudes quienes asumen la responsabilidad social del progreso, del trabajo, de la econom\u00eda, de las organizaciones populares. Todo cuanto afecta a la cultura y a su progreso, se pone en funci\u00f3n de la actividad colectiva.<\/p>\n<p>Es a partir de eso, indica Ortega y Gasset, que nuestra vida, como repertorio de posibilidades, es magn\u00edfica, exuberante, superior a todas las conocidas con anterioridad. Y, por lo mismo que su formato es mayor, ha desbordado todos los cauces, los principios, las normas y los ideales legados por la tradici\u00f3n. Lo contempor\u00e1neo es m\u00e1s v\u00edvido que todo lo previo, y, por lo mismo, m\u00e1s problem\u00e1tico. No puede orientarse en el pret\u00e9rito, por lo tanto, tiene que inventar su propio destino.<\/p>\n<p>Ser part\u00edcipes de esta evoluci\u00f3n del gusto colectivo debe ser parte de nuestras inquietudes. S\u00f3lo mediante la participaci\u00f3n colectiva y propositiva de las multitudes, el disfrute se har\u00e1 m\u00e1s amplio, suplantando en todas sus formas al nivel hasta antes restringido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Ortega y Gasset: La rebeli\u00f3n de las masas y la importancia de la organizaci\u00f3n social Jos\u00e9 Rivera Guadarrama A partir de las ideas de dos pensadores, Ortega y Gasset y Umberto Eco, y dos de sus libros, &#8216;La rebeli\u00f3n de las masas&#8217; y &#8216;Apocal\u00edpticos e integrados&#8217;, respectivamente, este ensayo reflexiona sobre el concepto de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":26828,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-26827","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/26827","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=26827"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/26827\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26829,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/26827\/revisions\/26829"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/26828"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=26827"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=26827"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=26827"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}