{"id":26834,"date":"2022-03-21T10:31:09","date_gmt":"2022-03-21T16:31:09","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=26834"},"modified":"2022-03-21T10:31:09","modified_gmt":"2022-03-21T16:31:09","slug":"la-poesia-en-y-sobre-la-ciudad-de-mexico-inabarcable-como-la-ciudad-misma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=26834","title":{"rendered":"La poes\u00eda en y sobre la\u00a0Ciudad de M\u00e9xico, inabarcable como la ciudad misma."},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">Ciudad de la poes\u00eda de la ciudad<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Hermann Bellinghausen<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">La poes\u00eda en y sobre la\u00a0Ciudad de M\u00e9xico, inabarcable como la ciudad misma, ya no cabe en una antolog\u00eda como las de antes. Alguien la alaba, alguien la llora, alguien la odia todos los d\u00edas. Se autodestruye con un frenes\u00ed que parece entusiasmo y es quiz\u00e1 mera locura. De todos modos, Claudia Kerik emprendi\u00f3 la tarea de recopilar y espigar lo que los poetas nacidos en ella y los adoptivos le cantaron, lamentaron, susurraron o imprecaron en el largo siglo XX, que se interna discretamente dos d\u00e9cadas atr\u00e1s en el siglo XIX, y otras dos, tumultuosas y voraces, ya en el XXI.<\/div>\n<p><em>La ciudad de los poemas: Muestrario po\u00e9tico de la Ciudad de M\u00e9xico moderna\u00a0<\/em>(Ediciones del Lirio, 2021, 1113 pp) intenta lo imposible y nos presenta un mosaico monumental, casi brutal, irrepetible, de cuanto la urbe que fue Tenoch-titlan ha puesto a decir a los poetas en un castellano siempre moderno pues evoluciona.<\/p>\n<p>Se remonta al\u00a0<q>Corrido de la luz el\u00e9ctrica,<\/q>\u00a0pasqu\u00edn an\u00f3nimo publicado por Antonio Vanegas Arroyo en 1888 donde la ciudad saluda la llegada de la electricidad. Y concluye en marzo de 2021, al inicio de la pandemia, cuando\u00a0<q>los cuerpos son conducidos \/ al extra\u00f1amiento<\/q>\u00a0(Draupad\u00ed de Mora). Justo a la mitad del volumen confiesa Kyra Galv\u00e1n en un largo poema:\u00a0<q>C\u00f3mo no hablar de esta ciudad, \/ esta ciudad desgarrada y todos sus habitantes \/ vivi\u00e9ndose a s\u00ed mismos<\/q>.<\/p>\n<p>De tan completo, el museo de Kerik roba el aliento. Y sin embargo est\u00e1 incompleto. Por razones de fuerza mayor no aparece (aunque s\u00ed) Efra\u00edn Huerta, poeta, si alguno, de la Ciudad de los Palacios y los camiones Ju\u00e1rez-Loreto, con sus musas carnales, obreros y humos al alba.<\/p>\n<p>Se incluyen un prefacio y una introducci\u00f3n indispensables, breves presentaciones para sus cinco vastos cap\u00edtulos, m\u00e1s un heroico apartado de notas biblio y hemerogr\u00e1ficas. Estas son sus zonas:\u00a0<em>Postales de la megal\u00f3polis, Personajes capitalinos, El poeta y la ciudad, A pie o en transporte p\u00fablico: las visiones de un flaneur\u00a0<\/em>y\u00a0<em>El amor urbano.\u00a0<\/em>Las condimentan repentinos pasajes benjaminianos sobre arquitectura, literatura o recuerdos personales.<\/p>\n<p>Dos cosas se confirman aqu\u00ed. Una, que la ciudad pertenece a propios y extra\u00f1os. No importa de d\u00f3nde vengan, \u00e9sta se vuelve su casa. El jerezano, el tapat\u00edo, el veracruzano, el regio o el tuxtleco comparten derechos con los locales, los migrantes, los exilados de la Rep\u00fablica y de las dictaduras latinoamericanas, como la misma compiladora, Horacio Costa, Gelman, Mosches o Bola\u00f1o.<\/p>\n<p>Otra confirmaci\u00f3n es lo cerca que est\u00e1n la poes\u00eda y la cr\u00f3nica, algo ya intuido y documentado por Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Blanco (otra ausencia importante, como autor y como fuente), sea en Guti\u00e9rrez N\u00e1jera, Tablada, L\u00f3pez Velarde, Novo, Leduc o Pacheco. Comparecen sin orden grupos, escuelas, est\u00e9ticas encontradas e irreconciliables. Qui\u00e9n hubiera pensado que compartir\u00edan p\u00e1ginas Mario Santiago Papasquiaro y su n\u00e9mesis Gabriel Zaid. A bordo viajan modernistas, estridentistas, contempor\u00e1neos e infrarrealistas, Octavio Paz y Enrique Gonz\u00e1lez Rojo Arthur, La Espiga Amotinada y el padre Dur\u00e1n,\u00a0<em>Vuelta, Nexos\u00a0<\/em>y el suplemento de Monsiv\u00e1is en\u00a0<em>Siempre!,<\/em>\u00a0el Ateneo, los Agoristas, pri\u00edstas, surrealistas y espartaquistas, Gerardo Deniz y Abigael Boh\u00f3rquez.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>De manera un tanto caprichosa, Kerik a\u00f1ade algunas traducciones del yiddish, el ingl\u00e9s y el portugu\u00e9s. Otro muestrario posible y prometedor ser\u00eda el de autores que han cantado o retratado nuestra ciudad en otras lenguas. Tan s\u00f3lo del ingl\u00e9s estar\u00edan Lawrence, Lowry, Kerouac, Brodsky. Un tal John Ross, poeta y reportero neoyorquino, vivi\u00f3 m\u00e1s de 30 a\u00f1os en la calle de Isabel La Cat\u00f3lica, donde escribi\u00f3 poes\u00eda chilanga-beat-jazz\u00edstica y hasta una\u00a0<q>biograf\u00eda<\/q>\u00a0de la ciudad,\u00a0<em>El Monstruo,\u00a0<\/em>nada de lo cual tiene traducci\u00f3n al castellano.<\/p>\n<p>Pero no carguemos tinta a la feraz cosecha de Kerik haciendo valer su condici\u00f3n hist\u00f3rica de\u00a0<q>detective salvaje<\/q>\u00a0de los de Bola\u00f1o, en la saga absurda de esos\u00a0<q>j\u00f3venes poetas<\/q>\u00a0setenteros que le escupieron al\u00a0<em>establishment\u00a0<\/em>y hoy son mito, leyenda urbana. Tenemos la nostalgia de Efr\u00e9n Rebolledo, los pasos de Urbina, las pasiones de Tom\u00e1s Segovia y Bonifaz Nu\u00f1o, los rumbos callejeros de Moreno Villa, Aura, Trejo Villafuerte. La perspectiva a contracampo de Rosario Castellanos, Isabel Fraire, Elsa Cross, Ver\u00f3nica Volkow, Elisa D\u00edaz Castelo y otras subraya que \u00e9sta tambi\u00e9n es ciudad de las poetas.<\/p>\n<p>Por sus dimensiones no es un libro para andar cargando, y reto ser\u00eda leerlo en el Metro. Sin embargo, sus p\u00e1ginas son ligeras y fraternas, sus aires viven, sean floridos o pestilentes, dolorosos, abrumadores, reflexivos, terribles. Ciudad para encuentros cortazarianos, amores s\u00f3rdidos, rupturas inacabables, tipos pintorescos, cartograf\u00edas verbales, terremotos y la matanza de Tlatelolco.<\/p>\n<p>Sobre las ruinas sin fin del sitio, Kerik erige un monumento cargado de pasado y de futuro, retrato de millones en la voz de sus m\u00e1s famosos y sus m\u00e1s desconocidos poetas. Como en el incomparable paseo de Bu\u00f1uel, este muestrario sabe que la ilusi\u00f3n siempre viaja en tranv\u00eda.<\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><a href=\"https:\/\/www.jornada.com.mx\/2022\/03\/21\/opinion\/a09a1cul#texto\">Subir al inicio del texto<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"taboola-below-content-thumbnails\" class=\" trc_related_container trc_spotlight_widget tbl-feed-container tbl-feed-frame-DIVIDER  render-late-effect\" data-feed-container-num=\"1\" data-feed-main-container-id=\"taboola-below-content-thumbnails\" data-parent-placement-name=\"Below Content Thumbnails\" data-pub-lang=\"es\">\n<div class=\" tbl-feed-header tbl-logo-right-position\">\n<div class=\"tbl-feed-header-logo\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ciudad de la poes\u00eda de la ciudad Hermann Bellinghausen La poes\u00eda en y sobre la\u00a0Ciudad de M\u00e9xico, inabarcable como la ciudad misma, ya no cabe en una antolog\u00eda como las de antes. 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