{"id":27024,"date":"2022-04-05T09:50:16","date_gmt":"2022-04-05T15:50:16","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=27024"},"modified":"2022-04-05T09:50:16","modified_gmt":"2022-04-05T15:50:16","slug":"la-destruccion-de-guitarras-ritual-del-rocanrol-que-data-de-los-anos-50","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=27024","title":{"rendered":"La destrucci\u00f3n de guitarras, ritual del rocanrol que data de los a\u00f1os 50"},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont actuality\">\n<div class=\"cabeza\">La destrucci\u00f3n de guitarras, ritual del rocanrol que data de los a\u00f1os 50<\/div>\n<div class=\"sumarios\">\n<p>Para Jimi Hendrix, era un sacrificio de amor \/\/ Pete Townshend quer\u00eda la atenci\u00f3n de todo mundo \/\/ Matt Bellamy, el mayor asesino serial, rompi\u00f3 140 en 2004<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"foto\">\n<div class=\"pie-foto\">Instrumentos destrozados por Townshend; y Paul Simonon,<\/div>\n<div><\/div>\n<div class=\"pie-foto\">Mark Beaumont The Independent<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"credito-titulo\"><\/div>\n<div class=\"hemero\">La Jornada<\/p>\n<\/div>\n<p class=\"s-s\">El 31 de marzo de 1967, mientras las llamas surg\u00edan de las cuerdas de la guitarra de Jimi Hendrix, la multitud en el Finsbury Park Astoria de Londres parec\u00eda presenciar una mezcla de ceremonia sicod\u00e9lica con piroman\u00eda desatada. The Jimi Hendrix Experience cerraba su participaci\u00f3n en el concierto de The Walker Brothers con una nueva canci\u00f3n llamada\u00a0<em>Fire,<\/em>\u00a0cuando Hendrix tom\u00f3 una guitarra empapada en un l\u00edquido, la acost\u00f3 en el centro del escenario y encendi\u00f3 un cerillo.<\/p>\n<p>Hace 55 a\u00f1os, ese momento elev\u00f3 a Hendrix a un nivel en la mitolog\u00eda del rock sesentero. \u00bfPor qu\u00e9 lo hizo?\u00a0<q>Decid\u00ed destruir mi guitarra al final de una canci\u00f3n como un sacrificio<\/q>, se\u00f1al\u00f3 alguna vez.\u00a0<q>Uno sacrifica las cosas que ama. Yo amo mi guitarra<\/q>.<\/p>\n<p>La inmolaci\u00f3n por Hendrix de esa primera Fender Stratocaster \u2013que, seg\u00fan se dice, fue salvada y restaurada por Frank Zappa, y luego vendida en subasta por 280 mil libras en 2008\u2013 se volvi\u00f3 una representaci\u00f3n f\u00edsica del poder elemental del instrumento, que conectaba las emociones primigenias del rocanrol con el misticismo de los antiguos.<\/p>\n<p>En 1967, la destrucci\u00f3n de instrumentos se hab\u00eda vuelto esencial para dar al rocanrol esa actitud de peligro y rebeli\u00f3n. Sin embargo, la pr\u00e1ctica precede al g\u00e9nero, se dice que el cantante country Ira Louvin aplastaba mandolinas desafinadas en la d\u00e9cada de 1940.<\/p>\n<p>El primer ejemplo que los historiadores citan se remonta a 1956, cuando el trompetista de grandes bandas Rocky Rockwell se rebautiz\u00f3 como Rockin\u2019 Rocky Rockwell y se estrell\u00f3 una guitarra ac\u00fastica en la rodilla al final de una interpretaci\u00f3n sarc\u00e1stica de\u00a0<em>Hound Dog,<\/em>\u00a0de Elvis Presley, en el programa de Lawrence Welk.<\/p>\n<p>Sin embargo, los roqueros adoptaron pronto la idea. Hay relatos, tal vez ap\u00f3crifos, de que el notable maltratador de teclados Jerry Lee Lewis terminaba sus interpretaciones en vivo de\u00a0<em>Great Balls of Fire<\/em>\u00a0en la d\u00e9cada de 1950 prendiendo fuego a su piano.<\/p>\n<p>A principios de la d\u00e9cada de 1960, destruir instrumentos era dominio de los m\u00fasicos de concierto. Nam June Paik rompi\u00f3 un viol\u00edn de un golpe en una pieza titulada\u00a0<em>One for Violin Solo<\/em>\u00a0en 1962. Robin Page sac\u00f3 a patadas su guitarra del Instituto de Artes Contempor\u00e1neas. Y John Cale, futuro experimentador de Velvet Underground, rompi\u00f3 a hachazos su piano en el Conservatorio Eastman, en Massachusetts, en 1963.<\/p>\n<p>La intenci\u00f3n de esos artistas era destruir y reconstruir la ortodoxia cl\u00e1sica. Esos actos inspiraron a Pete Townshend a aplicar la misma actitud al rocanrol despu\u00e9s de romper por accidente su primera Rickenbacker contra el techo de la Railway Tavern, en Harrow &amp; Wealdstone, en 1964.<\/p>\n<p>\u201cYo esperaba que todo el mundo dijera \u2018Mira, rompi\u00f3 su guitarra\u2019\u201d, declar\u00f3 a\u00a0<em>Rolling Stone,<\/em>\u00a0<q>pero nadie hizo nada, lo cual me enoj\u00f3 en cierta forma, y me decidi\u00f3 a hacer que el p\u00fablico notara tan precioso suceso<\/q>. Y sin duda lo notaron cuando despu\u00e9s us\u00f3 el instrumento como martillo contra el piso y el amplificador.\u00a0<q>Hice a\u00f1icos la guitarra y brinqu\u00e9 sobre los pedazos, y luego tom\u00e9 la de 12 cuerdas y continu\u00e9 tocando como si nada hubiera pasado<\/q>, coment\u00f3 en un n\u00famero de\u00a0<em>Sound International<\/em>\u00a0en 1980.\u00a0<q>Al d\u00eda siguiente el lugar estaba atestado<\/q>.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>La demolici\u00f3n de guitarras se volvi\u00f3 una forma de arte autodestructivo para Townshend y fue adoptada con entusiasmo por el baterista maniaco de The Who, Keith Moon. Mientras Townshend destru\u00eda su guitarra, Moon devastaba su bater\u00eda detr\u00e1s de \u00e9l, a veces dos en una noche. En 1967, al final de una interpretaci\u00f3n en televisi\u00f3n de\u00a0<em>My Generation,<\/em>\u00a0Moon llen\u00f3 de explosivos un bombo. La explosi\u00f3n encendi\u00f3 el cabello de Townshend, y Bette Davis, invitada al programa, se desmay\u00f3.<\/p>\n<p>Jeff Beck hizo trizas a pisotones una Hofner Senator en la cinta\u00a0<em>Blow Up<\/em>, en 1966, y pronto se volvi\u00f3 un suceso regular en los\u00a0<em>shows\u00a0<\/em>de rock duro de la d\u00e9cada de 1970, en la que numerosas guitarras tuvieron un fin violento en manos de Ritchie Blackmore, de Deep Purple, y Paul Stanley, de Kiss.<\/p>\n<p class=\"sumario\">Noci\u00f3n rom\u00e1ntica<\/p>\n<p class=\"s-s\">Estos momentos glosaron la noci\u00f3n rom\u00e1ntica del rocanrol como una fuerza m\u00e1s grande que cualquier instrumento usado para crearla. Que, una vez que una canci\u00f3n termina, el instrumento ha servido a su fin \u00faltimo y que la m\u00fasica, el momento en s\u00ed, es m\u00e1s valioso que cualquier guitarra. Por eso Prince lanz\u00f3 su guitarra tan alto al final de su solo abrasador en\u00a0<em>While My Guitar Gently Weeps<\/em>\u00a0en la ceremonia de inducci\u00f3n al Sal\u00f3n de la Fama del Rocanrol en 2004.<\/p>\n<p>Por eso tambi\u00e9n Nirvana apil\u00f3 su bater\u00eda el frente del escenario al concluir su participaci\u00f3n en el Festival Reading 1992 y lanz\u00f3 sus guitarras contra ella.<\/p>\n<p>Algunos expertos consideran que la demolici\u00f3n de instrumentos es una muestra extrema de la ansiedad del ejecutante.\u00a0<q>Los artistas ponen gran esfuerzo en sus ejecuciones<\/q>, dice el sicoterapeuta musical Tamsin Embleton.\u00a0<q>Requieren mucha preparaci\u00f3n mental y f\u00edsica, vulnerabilidad, valor&#8230; Pero, desde luego, las cosas no siempre salen como se planea. A veces el p\u00fablico desilusiona; muestra poco inter\u00e9s, se burla. Un ejecutante puede sentirse rechazado o avergonzado; estas emociones pueden generar ataques de ira<\/q>.<\/p>\n<p>El mayor asesino serial de guitarras es Matt Bellamy, de la banda brit\u00e1nica Muse, quien destruy\u00f3 140 nada m\u00e1s en 2004. Sus tendencias destructivas empezaron en sus primeras actuaciones, cuando destru\u00eda cualquier guitarra desafinada que sus inexpertos asistentes le presentaran. Con el tiempo se volvi\u00f3 un acto de gozosa rebeld\u00eda; Bellamy sol\u00eda terminar sus\u00a0<em>shows<\/em>\u00a0arponeando la bater\u00eda de Dom Howard con el m\u00e1stil de su guitarra.<\/p>\n<p>Esos apetitos de destrucci\u00f3n son una nader\u00eda comparados con la reina de todos los tiempos en la aniquilaci\u00f3n roquera. En un espect\u00e1culo en el Pier 62 de Nueva York, en 1980, la hero\u00edna punk Wendy O Williams, de los Plasmatics \u2013quienes ya se hab\u00edan hecho c\u00e9lebres por cortar guitarras a la mitad con motosierras\u2013 irrumpi\u00f3 en el escenario en un Cadillac lleno de explosivos, y salt\u00f3 del veh\u00edculo segundos antes de que todo el espect\u00e1culo estallara en llamas. Fue lo que podr\u00eda llamarse\u00a0<q>Hendrix elevado al m\u00e1ximo<\/q>.<\/p>\n<p>\u00a9 The Independent<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: Jorge Anaya<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"taboola-below-content-thumbnails\" class=\" trc_related_container trc_spotlight_widget tbl-feed-container tbl-feed-frame-DIVIDER  render-late-effect\" data-feed-container-num=\"1\" data-feed-main-container-id=\"taboola-below-content-thumbnails\" data-parent-placement-name=\"Below Content Thumbnails\" data-pub-lang=\"es\">\n<div class=\" tbl-feed-header tbl-logo-right-position\">\n<div class=\"tbl-feed-header-logo\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La destrucci\u00f3n de guitarras, ritual del rocanrol que data de los a\u00f1os 50 Para Jimi Hendrix, era un sacrificio de amor \/\/ Pete Townshend quer\u00eda la atenci\u00f3n de todo mundo \/\/ Matt Bellamy, el mayor asesino serial, rompi\u00f3 140 en 2004 Instrumentos destrozados por Townshend; y Paul Simonon, Mark Beaumont The Independent La Jornada El [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":27025,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-27024","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/27024","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=27024"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/27024\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27026,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/27024\/revisions\/27026"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/27025"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=27024"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=27024"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=27024"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}