{"id":27218,"date":"2022-04-18T09:45:35","date_gmt":"2022-04-18T15:45:35","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=27218"},"modified":"2022-04-18T09:45:35","modified_gmt":"2022-04-18T15:45:35","slug":"la-narracion-de-la-pintura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=27218","title":{"rendered":"La narraci\u00f3n de la pintura"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Jes\u00fas Gardea y Hermenegildo Bustos: la narraci\u00f3n de la pintura<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Roberto Bernal<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active carousel-item-left\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Jes\u00fas Gardea<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">Escribir y pintar, dos artes y dos m\u00e9todos de creaci\u00f3n totalmente distintos que sin embargo se entrelazan o se nutren mutuamente, como bien demuestra este art\u00edculo sobre el oficio de un pintor, Hermenegildo Bustos (1832-1907) y el de un escritor, Jes\u00fas Gardea (1939-2000): \u201cel lenguaje de la escritura tambi\u00e9n es alumbramiento, una vela que ilumina y nos ayuda a ver lo oculto\u201d.<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><i>Para los maestros Agust\u00edn Ramos<br \/>\ny Enrique Flores<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>La luz de las llamas<\/b><\/p>\n<p>En la sala de recepci\u00f3n del hotel Hacienda del Norte, en Delicias, Chihuahua, hay una peque\u00f1a acuarela que representa a la regi\u00f3n hace setenta u ochenta a\u00f1os: una fila de chozas levantadas en medio del desierto, entre mezquites, y la sombra inclinada de un solo hombre.<\/p>\n<p>Durante esa \u00e9poca, una carreta impulsada por mulas era el \u00fanico transporte p\u00fablico en Delicias. La conduc\u00eda un hombre que lo perdi\u00f3 todo \u2013incluso la carreta y las mulas\u2013 en un juego de cartas. En esa misma carreta, la familia Gardea hizo varias veces el camino a la estaci\u00f3n del tren en direcci\u00f3n a Chihuahua Capital. All\u00e1 estaba hospitalizado don Vicente Gardea, padre de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>En Delicias no hab\u00eda electricidad. Por la noche era habitual para Jes\u00fas Gardea ver los rostros de su familia detr\u00e1s de una vela. En alguna de esas noches, \u00e9l y su hermana Graciela, todav\u00eda peque\u00f1os, se quedaron dormidos con la luz de la vela encendida encima del bur\u00f3. Horas m\u00e1s tarde, el cuarto estaba en llamas.<\/p>\n<p>Ya desde entonces la luz del fuego fue jerarqu\u00eda para Gardea.<\/p>\n<p>A Jes\u00fas Gardea le interesaba bastante el trabajo del destacado pintor y retratista Hermenegildo Bustos; tanto, que ofreci\u00f3 conferencias sobre sus pinturas en la Universidad de Wisconsin-Madison, en 1988. En estos retratos, Bustos arroja luz sobre rostros y manos, el resto lo deja a la sombra. Son, casi siempre, retratos con fondos oscuros y grises, difusos, sin ning\u00fan decorado<em>. Esta composici\u00f3n de los personajes desde las penumbras parece crearle afinidades con Jan Lievens; pero en Lievens la luz es beatitud y los personajes la reciben incluso con sumisi\u00f3n.<\/em>\u00a0En Bustos, en cambio, el valor tonal implica tambi\u00e9n despojo: es la luz y los personajes, a los que se suman \u2013con bastante sutileza\u2013 el tintineo de un arete, un medall\u00f3n, un anillo, incluso una moneda, como un candor, del mismo modo que en Jes\u00fas Gardea el ojo se encandila ante el brillo de una chapa, un foco, una cuchara.<\/p>\n<p>Los personajes de Bustos aparecen desconcertados y malhumorados, en otros hay un evidente gesto de desaprobaci\u00f3n frente a la luz que los revela y los saca de las sombras. En Gardea hay esta misma labor pict\u00f3rica: la iluminaci\u00f3n como creadora de hechos y gestos sutiles. Vemos un sombrero que crea media sombra en el rostro, ojos que se cierran a la luz, \u00e1rboles que crean hilos de sombra, cajas de cart\u00f3n como m\u00e1scaras, plazas que son fuga de sombras. La huida es hacia la bruma, hacia la alteraci\u00f3n de la sintaxis.<\/p>\n<p>Aunque era mestizo, a Bustos le gustaba decir que era \u201cindio\u201d, y lo dec\u00eda con orgullo. En 1852, apenas unos d\u00edas despu\u00e9s de haber sido nombrado presidente de la Rep\u00fablica, Benito Ju\u00e1rez visit\u00f3 la Pur\u00edsima del Rinc\u00f3n, Guanajuato, donde naci\u00f3 y vivi\u00f3 Bustos toda su vida. Un d\u00eda, Bustos fue a ver al presidente y le pidi\u00f3 permiso para hacerle un retrato. Ju\u00e1rez accedi\u00f3. Sin embargo, d\u00e9cadas despu\u00e9s, en una revuelta, el retrato fue quemado. Ya estaba ah\u00ed la luz de las llamas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>La escritura como fuente\u00a0de iluminaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Pero es en los exvotos de Hermenegildo Bustos donde la narrativa de Jes\u00fas Gardea encontr\u00f3 su mayor v\u00ednculo con el trabajo del pintor nacido en Guanajuato. Sobre todo en el procedimiento, uno, adem\u00e1s, inverso.<\/p>\n<p>En estos exvotos apreciamos distintas personas que ofrecieron su testimonio acerca de haber sido socorridos por la voluntad divina. Personas que libraron la muerte o que salieron de una enfermedad incurable. En todo caso, el pintor entrevist\u00f3 directamente a sus personajes para escuchar de viva voz cu\u00e1l fue y c\u00f3mo ocurri\u00f3 el milagro. Y tomaba nota, es decir, redactaba su propia narraci\u00f3n del relato. Tal necesidad obedec\u00eda a una raz\u00f3n muy puntual: sin esta narraci\u00f3n escrita, lleg\u00f3 a decir el propio Bustos, no pod\u00eda sacar adelante el trabajo de sus pinturas.<\/p>\n<p>Para Jes\u00fas Gardea debi\u00f3 ser significativo el hallazgo \u2013posiblemente entre los a\u00f1os 1983 y 1984\u2013 del procedimiento de Bustos, y cobrar\u00eda una incidencia destacada en su escritura. En 1985, con la publicaci\u00f3n de la novela\u00a0<i>Los m\u00fasicos y el fuego,<\/i>\u00a0inaugur\u00f3 un cambio radical en su prosa, no s\u00f3lo por una puntuaci\u00f3n ahora notablemente abrupta y que se sum\u00f3 a la elipsis y el hip\u00e9rbaton \u2013dos rasgos caracter\u00edsticos de su escritura\u2013, sino porque el\u00a0<i>tempo<\/i>\u00a0narrativo ahora es regulado por la iluminaci\u00f3n. Lo que consigui\u00f3 con ello Jes\u00fas Gardea es la fragmentaci\u00f3n o dispersi\u00f3n de la imagen, digamos algo semejante a un gran vitral, como un rompecabezas que el propio narrador va armando con lentitud y con una aut\u00e9ntica paciencia de alfarero, de tal manera que la imagen parece est\u00e1tica o \u2013como ocurre en muchos casos\u2013 petrificada. Ahora los hechos, tanto como los escenarios, son producidos por la iluminaci\u00f3n y el color. En realidad este procedimiento de Jes\u00fas Gardea, el de pintar y dibujar, ten\u00eda como objetivo revelar la trama de la novela, el del cuento, del mismo modo como Bustos revelaba la pintura a trav\u00e9s del relato. Unos pocos versos del poeta italiano Valerio Magrelli sintetizan el\u00a0procedimiento del narrador chihuahuense:<br \/>\n\u201cAhora dibujo\/ mientras relato lo\/ que el bosquejo va diciendo.\u201d<\/p>\n<p>\u201cEscribir es como dibujar, [\u2026] porque cuando uno est\u00e1 escribiendo es como si estuviera haciendo un dibujo de Ingres; yo sigo una l\u00ednea precisa y vibrante como la de \u00e9l\u201d, dijo alguna vez Jes\u00fas Gardea, y agreg\u00f3: \u201cMe gusta contemplar la obra de arte: el grabado, el dibujo. Eso me lleva a escribir de la manera que escribo. Mi ojo me lleva a relacionarme con el lenguaje.\u201d Es muy probable que el escritor chihuahuense estuviera al tanto de la poes\u00eda y de la narraci\u00f3n ecfr\u00e1stica, esto es, la descripci\u00f3n v\u00edvida, detallada y precisa de un objeto pl\u00e1stico o de un objeto visual, su representaci\u00f3n verbal. No cabe duda de que nada podr\u00eda describir mejor el cuerpo general de la obra de Jes\u00fas Gardea. Sin embargo, la gran pregunta que nos plantea esta escritura tan original es la siguiente: \u00bfes posible la representaci\u00f3n de un objeto oculto? Es la propia narrativa de Gardea \u2013quien, de acuerdo con sus propias palabras, nunca sab\u00eda sobre qu\u00e9 iba a escribir\u2013 la que nos responde positivamente: el lenguaje de la escritura tambi\u00e9n es alumbramiento, una vela que ilumina y nos ayuda a ver lo oculto. Si nos apropiamos de las palabras del pintor holand\u00e9s Bram van Velde, podr\u00edamos decir que para Jes\u00fas Gardea escribir significaba \u201cun intento por ir. Ir a ver. Ir hacia la visi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas Gardea y Hermenegildo Bustos: la narraci\u00f3n de la pintura Roberto Bernal Jes\u00fas Gardea Escribir y pintar, dos artes y dos m\u00e9todos de creaci\u00f3n totalmente distintos que sin embargo se entrelazan o se nutren mutuamente, como bien demuestra este art\u00edculo sobre el oficio de un pintor, Hermenegildo Bustos (1832-1907) y el de un escritor, Jes\u00fas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":27219,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-27218","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/27218","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=27218"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/27218\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27220,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/27218\/revisions\/27220"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/27219"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=27218"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=27218"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=27218"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}