{"id":27250,"date":"2022-04-20T10:56:36","date_gmt":"2022-04-20T16:56:36","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=27250"},"modified":"2022-04-20T10:56:36","modified_gmt":"2022-04-20T16:56:36","slug":"sus-endecasilabos-son-perfectos-pero-eso-no-es-poesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=27250","title":{"rendered":"\u00abSus endecas\u00edlabos son perfectos pero eso no es poes\u00eda\u00bb"},"content":{"rendered":"<div class=\"cabeza\">De cuentos y gatos<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Javier Aranda Luna<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text tbl-forkorts-article\">\n<div class=\"col\">\n<div class=\"inicial\">Hace tiempo, despu\u00e9s de una conferencia, se le acerc\u00f3 a Octavio Paz una c\u00e9lebre maestra de literatura. La preced\u00edan sus t\u00edtulos y la acompa\u00f1aba una cauda de estudiantes que demandaban su atenci\u00f3n. Los admiradores de la maestra y del poeta formaron un gran c\u00edrculo entorno a ellos.<\/div>\n<p>Ella le ofreci\u00f3 al escritor una hoja donde hab\u00eda escrito un poema y le pidi\u00f3 su opini\u00f3n.<\/p>\n<p>El poeta ley\u00f3 con detenimiento y le regres\u00f3 la hoja a su autora con una sonrisa mientras dec\u00eda, con voz clara, que era perfecto.<\/p>\n<p>Camino al estacionamiento le ped\u00ed al poeta que me recomendara alguno de los libros de la maestra para comprarlo.<\/p>\n<p>\u2013 No lo haga, sus endecas\u00edlabos son perfectos pero eso no es poes\u00eda.<\/p>\n<p>Algo similar ocurre con cuentos y novelas. Buenas historias echadas a perder con prosas tartamudas y prosas perfectas, esmeriladas palabra por palabra que no dicen nada.<\/p>\n<p>A las decenas de textos sobre la tragedia de Chernobil o la masacre del 68 se impusieron por su s\u00f3lida estructura literaria los libros de Svetlana Alexi\u00e9vich y Elena Poniatowska. Se convirtieron en la referencia que fijaron para siempre esas tragedias. Los libros se miden por la emoci\u00f3n que provocan.<\/p>\n<p>Al vizconde de Chateaubriand debemos los mejores ensayos y cr\u00f3nicas sobre un tema\u00a0<q>no sexi<\/q>: la burocracia napole\u00f3nica, pero tambi\u00e9n el inicio de la prosa moderna.\u00a0<em>Las memorias de ultratumba\u00a0<\/em>y otros de sus libros inspiraron al jovenc\u00edsimo V\u00edctor Hugo, quien s\u00f3lo buscaba escribir como \u00e9l. El rumor que dejaban las s\u00edlabas de Chateaubriand era emocionante.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n a un profesor de comunicaci\u00f3n visual debemos una de las m\u00e1s fascinantes novelas de los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os.<\/p>\n<p><em>El nombre de la rosa\u00a0<\/em>que, con\u00a0<em>Memorias de ultratumba<\/em>, renovaron, como pocos libros, la gana de contar.<\/p>\n<p>Pese a los grandes periodos de sequ\u00edas en materia literaria \u2013aunque las mesas de novedades en las librer\u00edas se desparramen\u2013, hay a\u00f1os ben\u00e9volos para los lectores.<\/p>\n<p>Hace medio siglo aparecieron, casi simult\u00e1neamente, tres libros que cumpl\u00edan aquella exigencia de Cort\u00e1zar sobre los cuentos, si lo son de veras: de caer parados como los gatos.<\/p>\n<p>\u201cEs curioso que muchos cuentistas no han reflexionado jam\u00e1s sobre el g\u00e9nero. No hablo de la reflexi\u00f3n estil\u00edstica \u2013nos dice Cort\u00e1zar\u2013, sino de esa meditaci\u00f3n primaria en la cual colaboran por partes iguales la inteligencia y el plexo, y que deber\u00eda mostrarle al cuentista lo riesgoso de su territorio\u2026 y la complejidad que supone. El cuento est\u00e1 desprestigiado por los cuentos.\u201d<\/p>\n<p>Hace medio siglo fueron publicados tres libros de cuentos de muy distinta inspiraci\u00f3n:\u00a0<em>Ojos de perro azul<\/em>, en el que Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez recopilaba sus primeros cuentos,\u00a0<em>El graf\u00f3grafo,\u00a0<\/em>donde Salvador Elizondo reflexionaba sobre la escritura misma y a quien Garc\u00eda M\u00e1rquez no bajaba de\u00a0<em>snob<\/em>\u00a0(antes, claro, de que uno de sus hijos se casara con P\u00eda Elizondo, hija de Salvador) y\u00a0<em>El Principio del placer,\u00a0<\/em>donde Jos\u00e9 Emilio Pacheco reuni\u00f3 algunos de sus deslumbrantes cuentos. Los tres libros de cuentos eran muy diferentes entre s\u00ed, aunque todos, como exig\u00eda Cort\u00e1zar, siempre ca\u00edan de pie.<\/p>\n<p>En medio siglo, se han publicado estupendos libros de cuentos, pero el mercado ha contribuido a volverlos invisibles en un cambiante mar de novedades. Hace a\u00f1os el sello editorial Joaqu\u00edn Mortiz garantizaba buenas lecturas. Hoy los sellos m\u00e1s prestigiosos nos dan con frecuencia gato por liebre.<\/p>\n<p>Recientemente el concurso de cuento Ventosa-Arufat-Fundaci\u00f3n Elena Poniatowska se ha propuesto visibilizar y circular los mejores cuentos de j\u00f3venes a trav\u00e9s de un premio y de la publicaci\u00f3n de sus trabajos.<\/p>\n<p>En el segundo concurso participaron como jurados la directora de Literatura de la UNAM, Anel P\u00e9rez, la traductora y divulgadora Laura Garc\u00eda y el escritor argentino Enrique Nanti, acompa\u00f1ados siempre por Elena Poniatowska, quien se puso a corregir algunas cosas m\u00ednimas de los mejores cuentos cuando era necesario.<\/p>\n<p>Celebro que un concurso literario busque promover los cuentos que caen de pie como los gatos. Es un estupendo ejercicio de simpat\u00eda por los lectores y un peque\u00f1o gui\u00f1o al Cronopio Mayor.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De cuentos y gatos Javier Aranda Luna Hace tiempo, despu\u00e9s de una conferencia, se le acerc\u00f3 a Octavio Paz una c\u00e9lebre maestra de literatura. La preced\u00edan sus t\u00edtulos y la acompa\u00f1aba una cauda de estudiantes que demandaban su atenci\u00f3n. Los admiradores de la maestra y del poeta formaron un gran c\u00edrculo entorno a ellos. 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