{"id":27507,"date":"2022-05-07T13:44:29","date_gmt":"2022-05-07T19:44:29","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=27507"},"modified":"2022-05-07T13:44:29","modified_gmt":"2022-05-07T19:44:29","slug":"vivir-con-haydee","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=27507","title":{"rendered":"VIVIR CON HAYDEE"},"content":{"rendered":"<h3>VIVIR CON HAYDEE<\/h3>\n<p>Comienzo este \u00faltimo cap\u00edtulo con una an\u00e9cdota personal.<\/p>\n<p>En una tarde de junio de 2017 camin\u00e9 sin rumbo fijo desde el Hospital CIMEQ, en La Habana, y fui a parar a una peque\u00f1a cala del litoral habanero, que est\u00e1 a unos 2 km de la instituci\u00f3n sanitaria. All\u00ed estuve sentada, frente al mar, 2 horas, quiz\u00e1s m\u00e1s\u2026 Pasaba por una dolorosa situaci\u00f3n familiar.<\/p>\n<p>Cuando por fin ca\u00ed en la cuenta de que ten\u00eda que retornar, tom\u00e9 otra calle para el regreso, una que a diferencia de la anterior que terminaba en la cala, topaba con una casa rodeada de un alto muro. El mar debe haber renovado mis fuerzas para seguir luchado por la salud de mi hija. Pero resulta que las coincidencias existen. El 18 de julio de 2020 fui a conocer a Libia Ortiz y resulta que ella vive pr\u00e1cticamente frente a esa peque\u00f1a entrada de mar.<\/p>\n<p>A unos 200 metros de su apartamento est\u00e1 la casa donde vivi\u00f3 Haydee Santamar\u00eda sus \u00faltimos 15 a\u00f1os y donde puso fin a su existencia con un disparo el 28 de julio de 1980. Aquella casa del muro alto era la misma que desde 2014, en que film\u00e1bamos el documental <em>Nuestra Haydee<\/em><sup>1<\/sup>, yo quer\u00eda conocer. Mi hija venci\u00f3 a la enfermedad. Yo no he conseguido entrar en la casa donde vivi\u00f3 y muri\u00f3 Haydee. Pero en estos d\u00edas s\u00ed he podido acceder a las memorias de algunas de las personas que conocieron a Haydee Santamar\u00eda puertas adentro de su vida hogare\u00f1a, de su entorno familiar. Tambi\u00e9n he podido redescubrir en mis apuntes que es imposible \u00abseparar a la Haydee ser humano de la dirigente porque en ella esos dos aspectos estaban fundidos\u00bb.<\/p>\n<p>Son las palabras de Roberto Fern\u00e1ndez Retamar que contin\u00faan: \u00abCuando yo me enfermaba, me enviaba medicinas, sopa y una carta que firmaba como Juana P\u00e9rez. Ella mezclaba un humanismo extraordinario con el rigor y la profunda vocaci\u00f3n revolucionaria (\u2026) Haydee dec\u00eda, por ejemplo, que era importante que a la entrada de la Casa hubiera un b\u00facaro con flores, que esa era una tarea revolucionaria, aunque no lo pareciera (\u2026) Sent\u00edamos un inmenso respeto por ella, pero tambi\u00e9n cari\u00f1o y amor\u00bb.<sup>2<\/sup> El humanismo y la sensibilidad eran dos de las caracter\u00edsticas esenciales de la personalidad de Haydee Santamar\u00eda, cualidades que ella desplegaba en todas las direcciones: en la lucha por la justicia y la libertad de Cuba, en su labor cultural despu\u00e9s del triunfo de la Revoluci\u00f3n y en el \u00e1mbito de la familia y las amistades. Aqu\u00ed vienen sus palabras a explicar esta idea mejor que nadie:<\/p>\n<p>Me impresion\u00f3 ver morir a un enemigo<sup>3<\/sup>, ver caer a aqu\u00e9l al que ven\u00edamos a combatir, tanto que me paralic\u00e9, pens\u00e9 que aquel hombre ten\u00eda madre, hijos tal vez, mujer, y no hab\u00eda nacido ni bueno ni malo, me impresion\u00f3 tanto que por mucho tiempo no olvid\u00e9 aquella ca\u00edda. Soy enemiga ya no de matar por gusto, soy hasta enemiga de, por gusto, ser violenta. No lo hac\u00edamos por gusto, sino por una necesidad, hay que hacer un gran esfuerzo. Lo que no se puede perder ante eso es la sensibilidad, hay que seguir con la misma sensibilidad y calidad humana porque, aunque se haya matado por una necesidad, es un dolor matar. En la clandestinidad si hab\u00eda que poner una bomba, escog\u00eda al que ten\u00eda m\u00e1s calidad humana para que no sintiera placer en poner una bomba, para que le doliera, pero que la necesidad lo llevara a ponerla.<sup>4<\/sup><\/p>\n<p>Uno de sus compa\u00f1eros en la lucha clandestina, Gerardo P\u00e9rez Puelles recuerda: \u201cHaydee vivi\u00f3 en la clandestinidad, por etapas, en casas de familias colaboradoras del Movimiento. Era asombroso su buen car\u00e1cter y su optimismo y la forma en que influ\u00eda en esas familias para imprimirles seguridad. Trabajaba en la casa, ayudaba en todo, era servicial y agradecida con la familia donde estuviera y as\u00ed captaba la amistad de esa familia y era as\u00ed en todas las casas por las que pas\u00f3.\u201d<sup>5<\/sup><\/p>\n<p>Por temperamento me cuelo en la casa de cualquiera. Cuando voy al extranjero, los l\u00edos que me busco son grandes porque quiero visitar a la gente, quiero ir a la casa del gu\u00eda que me ponen, conocer a sus hijos. Me encanta eso. Es que soy del interior, de un central azucarero, ustedes saben como son la gente de un central, que se levanta por la ma\u00f1ana y a todos les pregunta c\u00f3mo amanecieron, qu\u00e9 comieron, como est\u00e1n\u2026 En un central te dicen lo que van a cocinar y si tienen un poquito de esto o de lo otro\u2026<sup>6<\/sup> Yo les puedo asegurar qu\u00e9 distinto es todo cuando pasa algo en un peque\u00f1o pueblo o cuando pasa en la gran ciudad y les digo esto acord\u00e1ndome de d\u00edas y a\u00f1os cuando pas\u00e1bamos por profundas tristezas, nuestra m\u00e1s grande alegr\u00eda era pensar que nuestra familia, que mis padres viv\u00edan en un peque\u00f1o pueblo y en aquellos momentos no estaban solos, porque hab\u00eda un pueblo junto a nuestros padres\u2026 Cuando visito un peque\u00f1o pueblo siento ansias de vivir en \u00e9l, de pertenecer a un Poder local, porque todas las caras se conocen\u2026<sup>7<\/sup><\/p>\n<p>\u201cLa impresi\u00f3n que yo tengo es que valoraba mucho la amistad\u201d, relata Georgina Leyva (Sonia en la clandestinidad). \u201cSi tu compart\u00edas sus sentimientos de independencia y justicia, ya formabas parte de su c\u00edrculo de amistad. En 1961 la oposici\u00f3n secuestr\u00f3 a Camacho<sup>8<\/sup> , hab\u00eda mucha especulaci\u00f3n en torno a si era un secuestro o si \u00e9l hab\u00eda traicionado. Estaba desaparecido. Yey\u00e9 se enter\u00f3 y dijo: <em>\u00bfSonia est\u00e1 aqu\u00ed? Entonces no se ha ido, o est\u00e1 secuestrado o muerto. Tenemos que darle respaldo a Sonia.<\/em> Yo valor\u00e9 eso como un gesto muy importante. Camacho estaba preso en Opa-locka, EE.UU. Fue una demostraci\u00f3n de la confianza y de c\u00f3mo Yey\u00e9 nos hab\u00eda conocido bien\u201d.<sup>9<\/sup> Otro de sus dones, la valent\u00eda. Haydee la puso al servicio no solo de la causa revolucionaria sino de todo lo que ella entendiera por un principio justo y otra vez ser\u00e1 as\u00ed en cualquier terreno. En cierta ocasi\u00f3n, al enemigo lo enfrent\u00f3 tambi\u00e9n por amor:<\/p>\n<p>&lt;(\u2026) llam\u00e9 a Chaviano<sup>10<\/sup> y le dije: usted una vez acab\u00f3 con lo que era mi vida y en aquella ocasi\u00f3n consider\u00e9 que usted era un monstruo construido por la sociedad. Si usted acaba con Armando<sup>11<\/sup> , si usted acaba con mi vida otra vez, lo voy a matar, porque lo mismo que no me he dedicado a perseguirlo y matarlo y me he dedicado a luchar por una nueva sociedad, me dedicar\u00e9 a perseguirlo.<sup>12<\/sup><\/p>\n<p>Silvio Rodr\u00edguez ten\u00eda 21 a\u00f1os cuando la conoci\u00f3: \u201cYo hablaba poco delante de ella porque me abrumaba su presencia. Pero su trato fue tan humano, desenfadado, fraterno, a veces tan maternal, que empez\u00f3 a borrar esa sensaci\u00f3n que al menos yo ten\u00eda cuando la ve\u00eda de un respeto casi solemne. Ella se dio cuenta y empez\u00f3 a tratarnos de una manera campechana\u201d. Haydee se arm\u00f3 de valor para cobijar y promover a Silvio y a muchos otros j\u00f3venes que empezaban a hacer un nuevo tipo de canci\u00f3n en Cuba en los a\u00f1os 60 y que eran incomprendidos y rechazados por una parte de la institucionalidad cultural. Es una historia muchas veces contada: \u201cNunca se qued\u00f3 callada, nunca se guard\u00f3 una interrogante, aunque a veces ya ella sospechaba la respuesta. Ella indagaba: \u00bfY por qu\u00e9 t\u00fa dices esto? Yo le respond\u00eda. A veces le daba explicaciones que no le daba a nadie porque ella me preguntaba de una manera tan abierta, franca, tan poco inquisidora, que realmente me apetec\u00eda darle explicaciones que no le daba a otra gente.\u201d<sup>13<\/sup> Esos di\u00e1logos los presenci\u00f3 Libia Ortiz, porque tanto Silvio como muchos otros frecuentaban la casa de Haydee y Libia vivi\u00f3 all\u00ed durante 20 a\u00f1os: \u00abConocerla creo que fue el premio m\u00e1s grande que me dio la vida. En realidad, a quien conoc\u00ed fue a Mar\u00eda<sup>14<\/sup> , no a Haydee. Yo estaba en EE.UU., en la casa de Yuyo del Valle<sup>15<\/sup> . Yo era empleada, cuidaba los tres ni\u00f1os del matrimonio, era muy jovencita y no ten\u00eda mucha educaci\u00f3n. Sal\u00ed de Medialuna directo a trabajar en la casa de Yuyo en La Habana y de ah\u00ed a Miami. Y all\u00ed lleg\u00f3 Mar\u00eda. Despu\u00e9s de 1959 vine a saber que era Haydee Santamar\u00eda. Un d\u00eda ella estaba leyendo debajo de un almendro en el patio de esa casa en Miami y me dijo: <em>cuando tenga mis hijos t\u00fa me los vas a criar.<\/em>\u00bb Y as\u00ed fue, Libia Ortiz tiene ahora 80 a\u00f1os. En 1959 regres\u00f3 a Medialuna y Haydee la mand\u00f3 a buscar un a\u00f1o despu\u00e9s: \u00abMi hermana me pas\u00f3 un telegrama porque cuando Haydee estaba embarazada de Abel ya me andaba buscando. Vine cuando Haydee ten\u00eda 7 meses de embarazo. Y me dijo: <em>si no tienes donde estar, te puedes quedar aqu\u00ed conmigo<\/em>. En esa etapa ella trajo tambi\u00e9n a un ni\u00f1o de la Sierra Maestra, Celedonio, que ten\u00eda como 10 a\u00f1os y era poliomiel\u00edtico. Lo conoci\u00f3 cuando subi\u00f3 a la Sierra y le prometi\u00f3 a la familia que cuando triunfara la Revoluci\u00f3n, se lo llevaba. Y lo trajo para darle atenci\u00f3n m\u00e9dica, pero tambi\u00e9n viv\u00eda con nosotros, hasta que mejor\u00f3 y regres\u00f3 con su familia\u00bb.<sup>16<\/sup> Tambi\u00e9n a Leonor Gonz\u00e1lez, Haydee le propuso llevarla con ella a La Habana para que estudiara: \u201cEra mi madrina y muy amiga de mi mam\u00e1\u201d, cuenta Leonor desde el portal de su casa en el batey del Central Constancia. \u201cYo ten\u00eda 11 a\u00f1os cuando triunf\u00f3 la Revoluci\u00f3n y no quise separarme de mi mam\u00e1. Pero Yey\u00e9 siempre me atendi\u00f3. Ella era una persona muy humana y no solo conmigo que era su ahijada, con todos.\u201d<sup>17<\/sup> No ser\u00eda Leonor, pero s\u00ed otros ni\u00f1os y j\u00f3venes los que vivir\u00edan con Yey\u00e9 como familia, por ejemplo, los hermanos Yajaira, Ricardo y Jes\u00fas, hijos de la guerrillera venezolana Trina Urbina, tambi\u00e9n una chilena, una uruguaya\u2026 \u201cYo cuidaba a Abel y a Celia y tambi\u00e9n a los otros que ven\u00edan los fines de semana\u201d -cuenta Libia. \u201cEl hecho de yo trabajar cuidando a sus hijos lo ve\u00eda como algo normal. Empec\u00e9 a verlos como familia. Ella siempre me dec\u00eda: <em>Libia, ayud\u00e1ndome a m\u00ed, est\u00e1s ayudando a la Revoluci\u00f3n<\/em>. Quiz\u00e1s me lo dec\u00eda pensando en la posibilidad de que yo quisiera irme a hacer otra cosa, pero yo nunca se lo dije porque nunca lo sent\u00ed. Lo que s\u00ed me oblig\u00f3 a ir a la escuela, porque yo cuando vine de Medialuna ten\u00eda tercer grado. Yo nunca me cuestion\u00e9 nada, para m\u00ed era la casa llena, en algunas etapas hab\u00eda alguien m\u00e1s que ayudaba en la casa. Ella siempre me llamaba y me dec\u00eda que no acostara a los ni\u00f1os muy temprano para poder verlos cuando ella y Armando llegaran. Me dejaba a m\u00ed establecer la disciplina de los ni\u00f1os en la casa, los horarios, etc. Hab\u00eda algo gracioso porque yo me fajaba con ella cuando llegaban regalos para los ni\u00f1os y ella los obligaba a regalarlos casi todos y quedarse solo con un juguete o una mu\u00f1eca. Y ella me dec\u00eda: <em>con uno que tengan basta, un d\u00eda t\u00fa me vas a entender<\/em>. Y les regalaba el resto a los ni\u00f1os de los alrededores. Y en el caso de los latinoamericanos, creo que ella sent\u00eda mucha l\u00e1stima por esos muchachos y por eso se hizo cargo de ellos. As\u00ed yo lo vi en aquel momento. Ella consideraba que ten\u00eda las posibilidades para hacerlo.\u201d<\/p>\n<p>Amo a mis hijos como amo a nuestro sol y nuestras palmas, porque son la alegr\u00eda de nuestros momentos ingratos. Ingratos son momentos como la p\u00e9rdida del Che, porque el trabajo para m\u00ed no es un momento ingrato. Lo \u00fanico que en aquellos momentos me daba tranquilidad era ver a mis hijos y hablar con ellos.<sup>18<\/sup><\/p>\n<p>En 1978 una joven pareja lleg\u00f3 a convivir con Haydee en su hogar del reparto Flores. \u201cNo ten\u00edamos d\u00f3nde vivir y ella nos ayud\u00f3 a preparar un apartamentico min\u00fasculo en la guarnici\u00f3n al lado de su casa\u201d, cuenta su sobrina Niurka Mart\u00edn Santamar\u00eda. \u201cMi t\u00eda era de una bondad tremenda, cuando t\u00fa estabas con ella te sent\u00edas protegida. Te daba consejos, te contaba historias, pero tambi\u00e9n te cambiaba la vida en unos minutos. Era mi t\u00eda, aunque yo supiera todo lo dem\u00e1s de su trayectoria. Cuando tuve mucha ira por cosas que me pasaron, estar con ella era como la paz, presentarle un problema a ella era saber que se iba a resolver. Eso era as\u00ed con toda la familia. Y armarme esa casita as\u00ed&#8230;\u201d<sup>19<\/sup> En otro punto de La Habana, el periodista Enrique Rom\u00e1n da continuidad a la frase de Niurka: \u201c\u2026 un d\u00eda ella misma se puso a cargar muebles de su casa para nuestro apartamentico\u201d. Rom\u00e1n la conoc\u00eda desde mediados de los 60 pero fue en esos a\u00f1os finales de la vida de Haydee cuando m\u00e1s cercano a ella estuvo: \u201cNiurka y yo nos casamos en 1978. Por alguna raz\u00f3n que no sabr\u00eda explicar, tuve una gran comunicaci\u00f3n con Haydee. Era muy caracter\u00edstico de ella coger una idea y llevarla hasta las \u00faltimas consecuencias. No era una mujer de oficina y adem\u00e1s ten\u00eda varias responsabilidades. As\u00ed que pose\u00eda un estilo muy peculiar de organizar las cosas, por ejemplo ven\u00edan grupos, no solo los jurados del Premio Casa de las Am\u00e9ricas, y se hac\u00edan actividades y se les daba una comida, pero no se hac\u00eda en un restaurante o en la Casa, sino en las casas de los trabajadores. Ella iba a la Casa a los Consejos de direcci\u00f3n y se sab\u00eda cu\u00e1ndo ten\u00edan que empezar pero nadie sab\u00eda cu\u00e1ndo terminar\u00edan. Y al final se aparec\u00eda Ren\u00e9, el chofer, con cazuelas y espumaderas que ella mandaba a buscar a su casa, y se pon\u00eda a cocinar para todos, a hacer espaguetis. Pod\u00eda ser muy divertida, le encantaba cocinar, todos las Santamar\u00eda concinaban bien, y creo que mis hijas lo heredaron. Hice una qu\u00edmica con ella y me contaba cosas, por ejemplo que iba los 13 de agosto a cocinarle a Fidel. Haydee era la gallina con sus pollitos. Para donde ella iba, todos iban. Y se hac\u00edan las cosas como ella las organizaba.Ten\u00eda un cuarto con literas que lo hab\u00eda preparado para que los amigos de sus hijos pudieron ir a jugar y, como la casa estaba en un lugar un poco apartado, que estuvieran hasta que quisieran y pudieran quedarse a dormir\u201d<sup>20<\/sup>. En esos a\u00f1os, estaba muy cercano el final de Haydee: \u201cYa ella estaba en un momento de mucho desequilibrio ps\u00edquico y emocional, su conducta en los \u00faltimos tiempos fue muy oscilante, pod\u00eda ser una fiesta, lo mismo nos invitaba de pronto a la playa, muy contenta, y despu\u00e9s pod\u00eda deprimirse\u201d, relata Rom\u00e1n 40 a\u00f1os m\u00e1s tarde. Y recuerdo entonces las numerosas veces en que se sinti\u00f3 atra\u00edda por la muerte:<\/p>\n<p>Hace 14 a\u00f1os veo morir a seres tan inmensamente queridos, que hoy me siento casanda de vivir, creo que ya he vivido demasiado, el sol no lo veo tan bello, la palma, no siento placer en verla; a veces, como ahora, a pesar de gustarme tanto la vida, que por esas dos cosas vale la pena abrir los ojos cada ma\u00f1ana, siento deseos de tenerlos cerrados como ellos, como t\u00fa.<sup>21<\/sup><\/p>\n<p>Pero no voy a terminar con un pasaje triste. Detallar la bondad de Haydee Santamar\u00eda requerir\u00eda escribir <em>hasta el infinito<\/em>, esa frase qe tanto ella sol\u00eda emplear. Por lo tanto, concluir\u00e9 con dos an\u00e9cdotas optimistas -y en alguna medida graciosas- que, nuevamente, confirman esa indisoluble unidad entre ternura, valor y compromiso con la revoluci\u00f3n. Cuenta su sobrina Niurka: \u201cAcababa de triunfar la Revoluci\u00f3n sandinista y ten\u00eda lugar el acto del 26 de julio de 1979, que cont\u00f3 con la presencia de combatientes y comandantes nicarag\u00fcenses. Es ah\u00ed cuando Fidel dice: <em>vamos a mandar maestros a Nicaragua.<\/em> Yo estaba con mi t\u00eda y dije: yo voy. Ella r\u00e1pidamente me dijo: <em>ese es tu Moncada<\/em>. Cuando me fui a inscribir, tuve que decir que era asm\u00e1tica y entonces me dijeron: no puedes ir. Yo dije: a m\u00ed no me pueden prohibir esto por ser asm\u00e1tica, si el Che era asm\u00e1tico y Haydee Santamar\u00eda tambi\u00e9n. Tuve la dicha de que mi t\u00eda fuera a Nicaragua a inicios de 1980. Yo estaba en un lugar intrincado y en unas condiciones terribles. Me mand\u00f3 a buscar desde Managua y pas\u00e9 con ella un par de d\u00edas. Cuando yo le cont\u00e9 c\u00f3mo viv\u00eda, en una casa con techo pero sin paredes y que hab\u00eda 8 varones entre 16, 17 y 18 a\u00f1os m\u00e1s o menos y yo ten\u00eda 22, me hab\u00edan puesto como unas telas colgando para darme un poquito de privacidad, ella dijo: <em>hay que comprarte un orinal<\/em>. Y recorri\u00f3 todo Managua hasta que por fin me consigui\u00f3 el orinal. A ella le gust\u00f3 mucho ese viaje a Nicaragua, por otras muchas razones por supuesto\u201d. Libia fue la \u00faltima persona que vio con vida a Haydee Santamar\u00eda, pero en estos 40 a\u00f1os ha preferido recordar siempre los momentos felices: \u201cDesde el principio no quer\u00eda que la tratara de usted, me dec\u00eda: <em>yo no soy se\u00f1ora, soy tu compa\u00f1era y amiga tuya. As\u00ed nos vamos a llevar mejor<\/em>. Yo no la llamaba Haydee ni Yey\u00e9, yo le dec\u00eda Hayde. Sus pocos momentos libres los dedicaba a detalles de la vida cotidiana. Yo le dec\u00eda: \u00bft\u00fa trabajaste en El Encanto?, por las envolturas que hac\u00eda, por la manera en que forraba las libretas de los ni\u00f1os y las m\u00edas tambi\u00e9n, c\u00f3mo preparaba los regalos. Le gustaba coser e inventar cosas en la cocina, y eso lo hac\u00eda sobre todo en los momentos tristes de ella. Siempre necesitaba estar en algo, regaba un jardincito que hab\u00eda en la casa o iba a jugar con los ni\u00f1os en la parte de atr\u00e1s. Ah y siempre haciendo maldades. Eso era en el poco tiempo libre que ten\u00eda porque a veces me pasaba d\u00edas sin verla. Ella me dec\u00eda: <em>d\u00e9jamelo todo escrito<\/em>, las cosas de la casa, pero tambi\u00e9n personas que llamaban o ven\u00edan a pedirle ayuda para distintos problemas, ped\u00edan camas o refrigeradores o sillas de rueda. Todos esos recados yo ten\u00eda que dej\u00e1rselos escritos que ella los revisaba a la hora que llegara, me rectificaba la ortograf\u00eda y despu\u00e9s se ocupaba de resolver todos esos problemas. Me dec\u00eda: <em>anota bien todo, toma el nombre y la direcci\u00f3n<\/em>. Resolvi\u00f3 un mont\u00f3n de casos. Muchas personas hoy tienen un techo gracias a ella\u201d. Libia y yo nos tom\u00e1bamos un caf\u00e9 y mir\u00e1bamos las fotos de su boda, cuando lleg\u00f3 su hijastra, a quien ella ha cri\u00f3 desde los 5 a\u00f1os: \u201cMucho gusto, Haydee\u201d. A Libia le he preguntado si me acompa\u00f1ar\u00eda a recorrer la casa de Haydee Santamar\u00eda, en caso de que pueda yo lograr ese objetivo: \u201cNunca he vuelto a entrar. S\u00ed, tal vez lo haga, pero no en estos d\u00edas\u201d. Como una de las frases que escrib\u00ed para el documental <em>Nuestra Haydee<\/em> cuando la joven que investiga su vida se impone el desaf\u00edo de conocerla y comprenderla, digo con ella: ese es ahora mi prop\u00f3sito.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIVIR CON HAYDEE Comienzo este \u00faltimo cap\u00edtulo con una an\u00e9cdota personal. En una tarde de junio de 2017 camin\u00e9 sin rumbo fijo desde el Hospital CIMEQ, en La Habana, y fui a parar a una peque\u00f1a cala del litoral habanero, que est\u00e1 a unos 2 km de la instituci\u00f3n sanitaria. 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