{"id":27610,"date":"2022-05-15T08:34:51","date_gmt":"2022-05-15T14:34:51","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=27610"},"modified":"2022-05-15T08:34:51","modified_gmt":"2022-05-15T14:34:51","slug":"rainer-maria-rilke-un-poeta-en-tiempos-de-guerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=27610","title":{"rendered":"Rainer Maria Rilke: un poeta en tiempos de guerra"},"content":{"rendered":"<h3 class=\"ljs-merri\">Rainer Maria Rilke: un poeta en tiempos de guerra<\/h3>\n<p><span class=\"sem-autor\">W.H. Auden<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">En 1940, en plena segunda guerra mundial, mientras Londres era bombardeada por las tropas nazis, a Inglaterra arrib\u00f3 desde Nueva York el libro &#8216;Wartime letters&#8217;, que, como indica el t\u00edtulo, contiene una amplia selecci\u00f3n de cartas escritas por uno de los autores m\u00e1s destacados en la lengua alemana del siglo XX, el poeta y narrador austr\u00edaco Rainer Maria Rilke. &#8216;Wartime letters&#8217;, que tradujo y seleccion\u00f3 la editora estadunidense Mary D. Herter Norton, no pas\u00f3 desapercibido en aquel pa\u00eds, de tal modo que el poeta y ensayista brit\u00e1nico W.H. Auden lo rese\u00f1\u00f3 el 7 de julio de 1940.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p><b>&#8212;&#8212;&#8212;-<\/b><\/p>\n<p class=\"A-TXT-Capitular\">En cierto sentido, el t\u00edtulo de esta selecci\u00f3n de cartas de Rilke,\u00a0<i>Wartime letters,<\/i>\u00a0es un malentendido: menos de la mitad fueron escritas antes del Armisticio y ni siquiera se puede decir que \u00e9stas se\u00a0<i>refieren<\/i>\u00a0a la guerra. Si uno define como experiencia lo que ilumina la comprensi\u00f3n y libera el poder creativo casi como una descarga el\u00e9ctrica, sin duda para Rilke la guerra no fue de ning\u00fan modo una experiencia. Para otras personas \u2013como [el poeta] Wilfred Owen\u2013 fue el acontecimiento decisivo de sus vidas, pero eran luchadores. Para Rilke, esos cuatro a\u00f1os fueron un horror negativo y paralizante que congel\u00f3 su impulso po\u00e9tico, una anulaci\u00f3n de lo inteligible. Durante una o dos semanas estuvo envuelto por el \u201cfen\u00f3meno del dios de la guerra\u201d y se sumergi\u00f3 \u201cen ese coraz\u00f3n universal repentinamente reanimado y abierto\u201d, aunque pronto sobrevino la desilusi\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"Textogeneral\">La agon\u00eda y la muerte que implican cada guerra le parec\u00edan suficientemente aterradoras, pero lo que advert\u00eda como m\u00e1s espantoso era el hecho de que \u201cla presi\u00f3n de la guerra ha llevado al hombre a mostrarse tal como es en el interior, oblig\u00e1ndolo \u2013tanto en lo individual como en lo colectivo\u2013 a encontrarse cara a cara con Dios como s\u00f3lo los grandes sufrimientos del pasado fueron capaces de hacerlo\u201d. Todo lo que Rilke pudo hacer fue negarse a ser un lector de peri\u00f3dicos, pasar el tiempo \u201cesperando en Munich, siempre pensando que<i>\u00a0ten\u00eda\u00a0<\/i>que llegar a su fin, sin comprender, sin entender nada.\u00a0<i>No entenderlo jam\u00e1s<\/i>: s\u00ed, esa fue toda mi ocupaci\u00f3n en estos a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p class=\"Textogeneral\">Llamar a esto una actitud de torre de marfil ser\u00eda una mentira barata y perversa. Resistirse a compensar el sentimiento de culpa que experimentan todos los que no batallan, porque no comparten los sufrimientos f\u00edsicos con los que est\u00e1n al frente, entreg\u00e1ndose a una org\u00eda de odio patri\u00f3tico cada vez m\u00e1s violento cuanto resulta m\u00e1s est\u00e9ril; estar consciente, pero rehusarse a comprenderlo, es un acto positivo que exige un coraje de orden superior. Distinguir esta actitud de la indiferencia ego\u00edsta o cobarde, podr\u00eda ser una operaci\u00f3n dif\u00edcil si se hace desde el exterior, pero la poes\u00eda y estas cartas de Rilke son prueba suficiente de su integridad y de su verdadero sufrimiento, que lo llevaron a concebir como \u201carbitrario e insincero recurrir a un \u00e1rbol, a un campo, a la clemencia de la tarde, porque este \u00e1rbol, este campo y el paisaje, aunque existen, \u00bfqu\u00e9 saben del ser humano desafortunado, devastador y asesino?\u201d<\/p>\n<p class=\"Textogeneral\">Ahora, en esta segunda y a\u00fan m\u00e1s temible guerra, existen pocos escritores a los que dirigirse con mayor provecho, no por consuelo \u2013porque Rilke no lo ofrece\u2013, sino por la fuerza de resistencia ante las tentaciones enga\u00f1osas que se acercan a nosotros en forma de obligaciones necesarias. Las acciones requeridas de nuestros cuerpos var\u00edan de acuerdo a las circunstancias y las capacidades; tambi\u00e9n la actitud requerida por parte de nuestras mentes siempre es la misma para todos: que cada uno de nosotros \u201cdebe, desde el peque\u00f1o refugio, plantar una peque\u00f1a esperanza que \u2013cualesquiera que sean las tareas militares y pol\u00edticas en las que tengamos que tomar parte\u2013 no nos haga olvidar que la verdadera revoluci\u00f3n es la victoria sobre los abusos en beneficio de la m\u00e1s antigua tradici\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p class=\"Textogeneral\">Pocos como \u00e9l refutaron mejor el grito de Hitler, \u201cS\u00ed, somos unos b\u00e1rbaros\u201d: \u201cSi el hombre dejara de invocar la crueldad de la naturaleza para excusar la suya&#8230; Olvida cu\u00e1n infinitamente inocente es todo lo terrible que ocurre en la Naturaleza; ella no observa lo que sucede, no tiene una perspectiva para eso; ella\u00a0<i>permanece<\/i>\u00a0inmersa en lo m\u00e1s horrible \u2013incluso cuando es est\u00e9ril\u2013, pero sigue siendo generosa, porque ella lo contiene\u00a0<i>todo<\/i>, tambi\u00e9n la crueldad. Pero el hombre, que jam\u00e1s podr\u00e1 abarcarlo todo, nunca est\u00e1 seguro cuando elige lo terrible\u00a0 digamos el asesinato\u2013 a cambio de detener desde ya este abismo, y de ese modo su elecci\u00f3n, en el mismo momento de hacerla \u00fanica, lo condena a ser una criatura aislada, unilateral, que ya no est\u00e1 conectada con el todo\u201d.<\/p>\n<p class=\"Textogeneral\">Pocos vieron tan claramente las barreras tan particulares a las que est\u00e1 expuesto el intelectual en una \u00e9poca revolucionaria como la nuestra: \u201c\u00c9l, m\u00e1s que nadie, conoce la lentitud con la que se realizan los cambios importantes, los duraderos&#8230; como la Naturaleza, en su af\u00e1n constructivo, apenas permite que las fuerzas intelectuales emerjan a la luz. Sin embargo, es este mismo intelectual quien, por la fuerza de su intuici\u00f3n, se impacienta cuando ve en qu\u00e9 condiciones err\u00f3neas y confusas se complacen y persisten las cosas humanas.\u201d Y en una \u00e9poca en el que, como respuesta al diletantismo est\u00e9tico, es sustituido por un diletantismo pol\u00edtico, que es tanto o m\u00e1s producto del miedo y la presunci\u00f3n, pocos han definido con mayor claridad el deber del artista: \u201cProductividad&#8230; incluso la m\u00e1s f\u00e9rtil s\u00f3lo sirve para generar una cierta constante interior, y tal vez el arte llega a tanto s\u00f3lo porque algunas de sus creaciones m\u00e1s puras otorgan garant\u00edas para el logro de una disposici\u00f3n interior m\u00e1s fiable\u2026\u201d<\/p>\n<p class=\"Textogeneral\">Una vez m\u00e1s, la se\u00f1ora [Mary D. Herter] Norton y su marido\u00a0[<a href=\"https:\/\/en-m-wikipedia-org.translate.goog\/wiki\/William_Warder_Norton?_x_tr_sl=en&amp;_x_tr_tl=es&amp;_x_tr_hl=es&amp;_x_tr_pto=sc\">William Warder Norton<\/a>] nos han hecho estar en deuda con ellos.<\/p>\n<p class=\"Textogeneral\">No soy lo suficientemente erudito para hacer una cr\u00edtica justa de las traducciones del se\u00f1or Maclntyre acerca de los cincuenta poemas seleccionados de<i>\u00a0Das Buch der Bilder y Die Neue Gedichte<\/i>. En mi opini\u00f3n, se ha permitido sabiamente la licencia de la asonancia y la rima media para ser lo m\u00e1s literal posible. Algunas de sus frases me desconciertan. No veo por qu\u00e9 para \u201cdie dich nicht sieht.\/ Du musst dein Leben andern\u201d, tuvo que regalarnos \u201cAhora cuando puedes esconderte.\/ Deber\u00edas cambiar tu vida\u201d, considerando que se pudo hacer una interpretaci\u00f3n literal de la primera mitad de la frase sin sacrificar el ritmo.<\/p>\n<p class=\"Textogeneral\">Adem\u00e1s, uno podr\u00eda desear que, sea cual sea su opini\u00f3n sobre las\u00a0<i>Duineser Elegien y Die Sonette an Orpheus<\/i>, no hubiera considerado oportuno \u2013en su introducci\u00f3n y notas\u2013 adoptar una especie de tono seco y serio, que coincide singularmente mal con su tema. Pero hay que agradecer todo intento de dar a conocer la poes\u00eda de Rilke, y al menos algunas de las traducciones \u2013como Eine von den Altcn, Der Alchimist, Die Gazelle y Aus einer Sturmnacht\u2013 me parecen excelentemente logradas. A pesar de algunos puntos dudosos, logra, creo, transmitir alg\u00fan sentido de la extraordinaria intuici\u00f3n de este gran poeta que se neg\u00f3 a \u201centender\u201d el odio y la destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"Textogeneral\">\n<p class=\"Textogeneral\">Traducci\u00f3n de Roberto Bernal.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rainer Maria Rilke: un poeta en tiempos de guerra W.H. Auden En 1940, en plena segunda guerra mundial, mientras Londres era bombardeada por las tropas nazis, a Inglaterra arrib\u00f3 desde Nueva York el libro &#8216;Wartime letters&#8217;, que, como indica el t\u00edtulo, contiene una amplia selecci\u00f3n de cartas escritas por uno de los autores m\u00e1s destacados [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":27611,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-27610","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/27610","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=27610"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/27610\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27612,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/27610\/revisions\/27612"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/27611"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=27610"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=27610"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=27610"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}