{"id":28017,"date":"2022-06-12T09:37:44","date_gmt":"2022-06-12T15:37:44","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28017"},"modified":"2022-06-12T09:37:44","modified_gmt":"2022-06-12T15:37:44","slug":"en-el-siglo-xvii-se-comenzo-a-generalizar-la-venta-de-libros-al-publico-en-tiendas-y-almacenes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28017","title":{"rendered":"En el siglo XVII se comenz\u00f3 a generalizar la venta de libros al p\u00fablico, en tiendas y almacenes"},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">Amor a los libros<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">\u00c1ngeles Gonz\u00e1lez Gamio<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">Mucho se discute en\u00a0estos tiempos si la vertiginosa era tecnol\u00f3gica que vivimos, que entre otras, ofrece la posibilidad de leer casi cualquier obra en medios electr\u00f3nicos, es el f\u00edn del libro de papel. Los de la generaci\u00f3n del Inapam sostenemos que nunca se va a acabar, que ambos soportes van a coexistir. Se insiste en el placer que brinda sentir el papel, su olor, en muchos casos disfrutar del dise\u00f1o y un bella portada; es un objeto personal.<\/div>\n<p>Esto trae a cuento el extraordinario libro que escribi\u00f3 hace casi tres d\u00e9cadas la maestra Juana Zahar Vergara:\u00a0<em>Historia de las librer\u00edas de la Ciudad de M\u00e9xico.<\/em>\u00a0Lo public\u00f3 la UNAM, tuvo tres ediciones hace a\u00f1os y ahora ser\u00eda muy importante que salga nuevamente a la luz.<\/p>\n<p>La obra es fruto de una exhaustiva investigaci\u00f3n que pein\u00f3 archivos y bibliotecas e incluy\u00f3 trabajo de campo, ya que entrevist\u00f3 a muchos de los principales libreros de fines del siglo XX.<\/p>\n<p>Se inicia con la llegada a la capital de la Nueva Espa\u00f1a de la imprenta de Juan Pablos, que va a establecerse en la llamada Casa de las Campanas, sobre cuya localizaci\u00f3n precisa hay una pol\u00e9mica.<\/p>\n<p>Sea cual fuere el sitio, el hecho es que en 1539 se comenzaron a imprimir los primeros libros que se hicieron en el continente americano. Los vol\u00famenes que iban a reproducirse y ejemplares para venta llegaban a Veracruz, y a San Juan de Ul\u00faa, donde los esperaban comerciantes que en ese mismo sitio los adquir\u00edan. Otros arribaban en las valijas de los viajeros y muchos ven\u00edan en calidad de pedidos especiales; as\u00ed, desde los primeros a\u00f1os de la Conquista, se estableci\u00f3 el comercio de libros en la metr\u00f3poli.<\/p>\n<p>La creciente importaci\u00f3n gener\u00f3 la necesidad de establecer controles aduaneros, tanto para el pago de impuestos como para controlar el acceso de obras censuradas por la Santa Inquisici\u00f3n, pues eran temidas las\u00a0<q>listas de libros prohibidos<\/q>. Ya desde entonces hablan los cronistas de los trucos que se practicaban para contrabandear los op\u00fasculos: en barriles, entre la ropa, entre los libros autorizados, con modificaciones en el t\u00edtulo y autor. A lo largo del siglo XVI, las transacciones se daban fundamentalmente entre particulares, con las bibliotecas de los conventos y de los colegios y de miembros cultos de la iglesia.<\/p>\n<p>En el siglo XVII se comenz\u00f3 a generalizar la venta al p\u00fablico, en tiendas y almacenes junto con otras mercanc\u00edas; surge una que otra librer\u00eda, principalmente en las casas impresoras. Unos y otros se localizaban en los alrededores de la Plaza Mayor.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>En el siglo XVIII toma auge la venta de libros, que se van a vender en lugares como el Mercado del Pari\u00e1n, que se encontraba en medio de la Plaza Mayor. Populares eran las llamadas\u00a0<q>tiendas<\/q>\u00a0y las\u00a0<q>imprentillas<\/q>. Destaca en ese siglo la labor impresora que ejerc\u00edan algunas viudas, como Rodr\u00edguez Lupercio y Rivera Calder\u00f3n.<\/p>\n<p>El siglo XIX ve aparecer las librer\u00edas propiamente dichas como sitios en donde solamente se expenden libros, aunque contin\u00faan funcionando los\u00a0<q>caxones<\/q>\u00a0y las\u00a0<q>alacenas<\/q>\u00a0que los venden con otras mercanc\u00edas. Se comienzan a popularizar las tertulias en las librer\u00edas. Varios portales se tornan lugares predilectos para negocios libreros; eran famosos el del \u00c1guila de Oro, situado en donde hoy est\u00e1 la Casa Boker, el de Las Flores, el de los Mercaderes y el de los Agustinos; estos tres ubicados alrededor de la Plaza Mayor.<\/p>\n<p>Una tertulia de fama fue la que se celebraba en la librer\u00eda de Jos\u00e9 Mar\u00eda Andrade, que se encontraba en el Portal de los Agustinos, en donde se reun\u00edan personalidades como Manuel Orozco y Berra, Lucas Alam\u00e1n, Joaqu\u00edn Garc\u00eda Icazbalceta, Jos\u00e9 Mar\u00eda Lafragua y Manuel Payno. Muchas de estas costumbres permanecieron en el siglo XX.<\/p>\n<p>La maestra Zahar nos lleva por un recorrido interesant\u00edsimo por las librer\u00edas y los libreros m\u00e1s destacados que surgieron en esa centuria, sin olvidar las que venden ejemplares viejos que contin\u00faan vigentes. Como bien dice la autora,\u00a0<q>todas las librer\u00edas son importantes e imprescindibles, porque han sido, son y seguir\u00e1n siendo, focos de luz que iluminan la Ciudad de M\u00e9xico<\/q>\u00a0y el esp\u00edritu de sus habitantes, a\u00f1adir\u00eda yo.<\/p>\n<p>El tentemp\u00ede de rigor decidimos ir a disfrutarlo a&#8230; una librer\u00eda. Optamos por El P\u00e9ndulo de la colonia Polanco, en Alejandro Dumas 81. Se autonombra cafebrer\u00eda y desde que naci\u00f3 en 1993, en la Condesa, ha combinado los libros con actividades culturales y la gastronom\u00eda. Todas sus sucursales cuentan con una arquitectura abierta y luminosa. Puede tomar desde un caf\u00e9 con un panqu\u00e9 casero, hasta una rica lasa\u00f1a con una copita de vino tinto.<\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"taboola-below-content-thumbnails\" class=\" trc_related_container trc_spotlight_widget tbl-feed-container tbl-feed-frame-DIVIDER  render-late-effect\" data-feed-container-num=\"1\" data-feed-main-container-id=\"taboola-below-content-thumbnails\" data-parent-placement-name=\"Below Content Thumbnails\" data-pub-lang=\"es\">\n<div class=\" tbl-feed-header tbl-logo-right-position\">\n<div class=\"tbl-feed-header-logo\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Amor a los libros \u00c1ngeles Gonz\u00e1lez Gamio Mucho se discute en\u00a0estos tiempos si la vertiginosa era tecnol\u00f3gica que vivimos, que entre otras, ofrece la posibilidad de leer casi cualquier obra en medios electr\u00f3nicos, es el f\u00edn del libro de papel. 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