{"id":28063,"date":"2022-06-16T09:38:04","date_gmt":"2022-06-16T15:38:04","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28063"},"modified":"2022-06-16T09:38:04","modified_gmt":"2022-06-16T15:38:04","slug":"carmen-castellote-a-los-90-anos-ella-y-a-su-poesia-han-construido-la-tabla-a-la-que-aferrarse-en-un-oceano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28063","title":{"rendered":"Carmen Castellote a los 90 a\u00f1os, Ella y a su poes\u00eda, han construido la tabla a la que aferrarse en un oc\u00e9ano"},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont actuality\">\n<div class=\"cabeza\">El \u00fanico artilugio capaz de\u00a0<q>salvar al ser humano<\/q>\u00a0es la poes\u00eda: Carmen Castellote<\/div>\n<div class=\"sumarios\">\n<p>A sus 90 a\u00f1os insta a no hablar de ella, sino de su obra, pero eso no es tan f\u00e1cil: su vida es incre\u00edble<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"credito-autor\">Be\u00f1at Zaldua<\/div>\n<div class=\"credito-titulo\"><\/div>\n<div class=\"hemero\">La Jornada<\/p>\n<\/div>\n<p class=\"s-s\">Carmen Castellote no sab\u00eda que a los 90 a\u00f1os le esperaba una segunda vida. A ella y a su poes\u00eda, el \u00fanico artilugio capaz de\u00a0<q>salvar al ser humano<\/q>. Escribiendo ha construido la tabla a la que aferrarse en un oc\u00e9ano en el que el rumbo a menudo vino marcado por la trituradora de la historia.<\/p>\n<p>La \u00faltima poeta viva del exilio republicano naci\u00f3 en 1932 en Bilbo, hija del militante comunista Ricardo Castellote y de la zeberiarra y futura cocinera profesional Mar\u00eda Labat Zabala. Poco despu\u00e9s del bombardeo de Gernika, en 1937, sus padres la embarcaron en el\u00a0<em>Habana<\/em>\u00a0rumbo a Leningrado, junto con otros centenares de ni\u00f1os de la guerra. Iban a ser unos meses, pero Carmen jam\u00e1s ha vuelto a pisar Bilbo.<\/p>\n<p>Ochenta y cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde, Wladyslaw Ricardo Wolny Castellote abre la puerta de una vivienda en el piso 14 de una torre situada en la colonia Tlalpan, en el sur de la Ciudad de M\u00e9xico. Proh\u00edbe al invitado hablarle de usted y le hace pasar a una sala con grandes ventanales en la que espera su madre, una mujer a la que resulta imposible calcularle 90 a\u00f1os. Esto no va a ser una entrevista, el pacto queda sellado desde el inicio. La casa anda revolucionada desde el\u00a0<q>redescubrimiento<\/q>\u00a0de la poeta: hace unos d\u00edas pis\u00f3 este suelo Luis Garc\u00eda Montero, en calidad de director del Instituto Cervantes, y no son pocos los periodistas que ruegan por una entrevista. Castellote se niega de plano:\u00a0<q>La poes\u00eda cura, pero la herida del exilio nunca sana del todo, uno la lleva dentro y no sabe cu\u00e1ndo va a salir<\/q>. Hay todav\u00eda mucho dolor ah\u00ed dentro. La poes\u00eda es una manera de\u00a0<q>estrujarlo y sacarle un poco de belleza<\/q>, explica.<\/p>\n<p><q>No quiero que hables de m\u00ed, habla de mi poes\u00eda<\/q>, pide. Pero no es tan f\u00e1cil, porque su vida es incre\u00edble, y porque su poes\u00eda habla de ella y de sus mundos; de los de fuera, a menudo crueles pero a veces tiernos, y de los de dentro, \u00edntimos y ricamente poblados recovecos en los que se interroga constantemente acerca de una identidad que, desde luego, no debi\u00f3 de ser f\u00e1cil construir.<\/p>\n<p>El primer poemario de Castellote,\u00a0<em>Con suavidad de fr\u00edo<\/em>, vio la luz en M\u00e9xico en 1976 y ahora abre la edici\u00f3n de su poes\u00eda completa, publicada bajo el t\u00edtulo\u00a0<em>Kil\u00f3metros de tiempo<\/em>\u00a0(Torremozas). Un recorrido tan bello como estremecedor a trav\u00e9s de aquella huida, poblada por trenes, mares y ancianos\u00a0<q>que atan sus ra\u00edces a la choza, como los firmes capitanes que hunden su barco a\u00fan vivo<\/q>, porque\u00a0<q>dos muertes no hay, mas una no es posible evitarla<\/q>.<\/p>\n<p>La ni\u00f1a huye de la guerra mientras la infancia huye de la ni\u00f1a. El recuerdo de los aviones pis\u00e1ndole los talones, el hambre, la sed y las m\u00faltiples p\u00e9rdidas marcan para siempre su biograf\u00eda.<\/p>\n<p>Acabada la guerra, regresaron a Mosc\u00fa, donde Castellote sigui\u00f3 su itinerario acad\u00e9mico y vital, con la casa de estudiantes como eje gravitatorio. All\u00ed conoci\u00f3 a un joven polaco llamado Tadeusz Wolny, se licenci\u00f3 y curs\u00f3 estudios de posgrado en historia, aunque siempre permaneci\u00f3 ligada a la literatura. Tanto, que en 1987 recibi\u00f3 la medalla Pushkin como reconocimiento a un ensayo acerca de la literatura rusa. Ten\u00eda que llover mucho, sin embargo, antes de llegar a aquellos a\u00f1os. La vida se aceler\u00f3 en 1957, cuando se casaron en la misma casa de estudiantes y se mudaron a Polonia, donde naci\u00f3 su hijo Wlady. No ten\u00eda ni dos a\u00f1os cuando volvieron a cambiar de tercio, pero esta vez rumbo a M\u00e9xico.<\/p>\n<p>En M\u00e9xico viv\u00edan \u2013exiliados desde 1939\u2013 los padres de Carmen. M\u00e1s de dos d\u00e9cadas sin verse. Embarcaron a una ni\u00f1a de 5 a\u00f1os en Bilbo y recibieron a una madre de casi 30 en M\u00e9xico.\u00a0<q>El exilio rompe muchas cosas<\/q>, rememora Castellote, quien sin embargo habla de su padre con un cari\u00f1o infinito. Est\u00e1 presente, de hecho, en varios de sus poemas, con uno dedicado especialmente a \u00e9l con motivo de su fallecimiento.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<div class=\"foto\">\n<div class=\"pie-foto\">Carmen Castellote, la \u00faltima poeta viva del exilio republicano.<\/div>\n<div><\/div>\n<div class=\"pie-foto\">Castellote se introdujo r\u00e1pidamente, de la mano de su padre, en el c\u00edrculo del exilio republicano en M\u00e9xico, donde conoci\u00f3 a poetas de la talla de Luis Cernuda o Le\u00f3n Felipe y trab\u00f3 gran amistad con Juan Rejano, mientras trabajaba en la editorial Uteha. Een M\u00e9xico, Castellote, superados los 40 a\u00f1os y con un engrasado castellano, en buena medida oxidado, empieza a publicar sus poemarios.<\/div>\n<\/div>\n<p>En su obra es evidente la gratitud hacia el pa\u00eds de acogida, en el que la\u00a0<q>acunan los volcanes<\/q>\u00a0y se llega a sentir, a ratos,\u00a0<q>una m\u00e1s entre las palmas<\/q>.\u00a0<q>Puse en tus hombros mi nostalgia y busqu\u00e9 la cumbre m\u00e1s pr\u00f3xima al miedo para inventar sue\u00f1os en la altura<\/q>, le canta a M\u00e9xico.<\/p>\n<p class=\"sumario\">Carlos Olalla, el culpable<\/p>\n<p class=\"s-s\"><q>\u00c9l es el culpable de mi descubrimiento<\/q>, lo dice riendo porque Carmen Castellote s\u00f3lo tiene palabras de amor y agradecimiento para Carlos Olalla, principal responsable de que estemos hablando de la \u00faltima poeta viva del exilio republicano. Hombre de artes, actor y escritor, en 2018 Olalla estaba buscando material para preparar un mon\u00f3logo sobre las mujeres y el exilio republicano cuando se top\u00f3, en Internet, con tres versos sueltos de Castellote. Qued\u00f3 cautivo, tanto de los poemas como de la aparente ausencia de cualquier informaci\u00f3n sobre la obra de esta ni\u00f1a de la guerra que, por lo visto, hab\u00eda vivido en M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Con lo poco que encontr\u00f3, escribi\u00f3 una entrada en el blog y ah\u00ed fue cuando las redes, efectivamente, empezaron a hacer su magia. Un nieto de Castellote agradeci\u00f3 por Twitter a Olalla la referencia en su blog. Gratamente sorprendido, pero pensando que la protagonista habr\u00eda fallecido hac\u00eda a\u00f1os, le contest\u00f3 pidi\u00e9ndole toda la informaci\u00f3n disponible acerca de su abuela: \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s escribi\u00f3, d\u00f3nde vivi\u00f3, c\u00f3mo fue ella\u2026?\u00a0<q>No, no, lo que mi abuela quiere es que me d\u00e9 usted su direcci\u00f3n porque quiere enviarle todos sus libros<\/q>. La respuesta del nieto fue el inicio de una amistad trasatl\u00e1ntica que ambos abonan con mimo y disfrutan con asombro por v\u00eda postal y telef\u00f3nica.<\/p>\n<p>Este encuentro supuso tambi\u00e9n el inicio de la publicaci\u00f3n de la obra de Castellote en el Estado espa\u00f1ol. En diciembre de 2019, Olalla recibi\u00f3 un paquete con todos los libros de la poeta, con numerosos in\u00e9ditos, y con un tesoro en forma de fotograf\u00edas de su vida. La editorial Torremozas, especializada en rescatar del olvido la literatura escrita por mujeres, se hizo cargo de la publicaci\u00f3n de la obra de esta autora del exilio republicano, cuyo eco apenas hab\u00eda cruzado hasta ahora el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico. En enero de este a\u00f1o se public\u00f3\u00a0<em>Kil\u00f3metros de tiempo<\/em>, su poes\u00eda completa, y en abril pasado vio la luz\u00a0<em>Cartas a m\u00ed misma<\/em>, un libro en el que conversa con la ni\u00f1a que fue y que la sigue habitando.<\/p>\n<p>De forma paralela, Olalla ha estrenado un recital a dos voces y acorde\u00f3n sobre la vida y obra de Castellote, que ha llevado ya a diferentes centros culturales.\u00a0<q>Nuestro sue\u00f1o es llevarlo a institutos, universidades y prisiones<\/q>, explica, pero no est\u00e1 resultando f\u00e1cil.\u00a0<q>Me encantar\u00eda poder llevarlos a Euskal Herria<\/q>, a\u00f1ade. Ojal\u00e1 estas l\u00edneas hagan tambi\u00e9n su magia.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"taboola-below-content-thumbnails\" class=\" trc_related_container trc_spotlight_widget tbl-feed-container tbl-feed-frame-DIVIDER  render-late-effect\" data-feed-container-num=\"1\" data-feed-main-container-id=\"taboola-below-content-thumbnails\" data-parent-placement-name=\"Below Content Thumbnails\" data-pub-lang=\"es\">\n<div class=\" tbl-feed-header tbl-logo-right-position\">\n<div class=\"tbl-feed-header-logo\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El \u00fanico artilugio capaz de\u00a0salvar al ser humano\u00a0es la poes\u00eda: Carmen Castellote A sus 90 a\u00f1os insta a no hablar de ella, sino de su obra, pero eso no es tan f\u00e1cil: su vida es incre\u00edble Be\u00f1at Zaldua La Jornada Carmen Castellote no sab\u00eda que a los 90 a\u00f1os le esperaba una segunda vida. 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