{"id":28110,"date":"2022-06-19T09:14:32","date_gmt":"2022-06-19T15:14:32","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28110"},"modified":"2022-06-19T09:14:32","modified_gmt":"2022-06-19T15:14:32","slug":"dicen-los-pesimistas-que-el-amor-es-finito-en-caso-de-que-exista-claro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28110","title":{"rendered":"Dicen los pesimistas que el amor es finito\u2026 en caso de que exista, claro"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Biblioteca fantasma<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Eve Gil<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Elizabeth Strout<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">Ay William, ay Lucy<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dicen los pesimistas que el amor es finito\u2026 en caso de que exista, claro, porque la ciencia se ha tomado el atrevimiento no s\u00f3lo de encontrarle un origen fisiol\u00f3gico sino de afirmar categ\u00f3ricamente que tiene una fecha de caducidad de seis meses. En esta ecuaci\u00f3n, claro, lo que se estudian son las reacciones f\u00edsicas ante el fen\u00f3meno del enamoramiento, no los v\u00ednculos emocionales que se crean entre dos que sienten amarse, y la novela\u00a0<i>Ay William<\/i>, de Elizabeth Strout (Portland, 1956) nos obliga a reflexionar sobre la posibilidad de que un amor perdurable no implique, por fuerza, que los involucrados est\u00e9n hechos para vivir juntos. O que la separaci\u00f3n de cuerpos, por decirlo de alg\u00fan modo, corte de tajo un v\u00ednculo sagrado que no necesariamente tenga que ver con la paternidad compartida. Porque por m\u00e1s infidelidades, sufrimientos, mentiras y malentendidos que existan entre Lucy Barton y William Gerhardt, tales ofensas tienen que ver con defectos de car\u00e1cter de cada cual, no con la autenticidad de su amor que trasciende, por mucho, la sexualidad.<\/p>\n<p>Al momento de arrancar\u00a0<i>Ay William\u00a0<\/i>(Alfaguara, M\u00e9xico, 2022), Lucy, de sesenta y tres a\u00f1os, y William, de setenta, llevan varios a\u00f1os divorciados. M\u00e1s de divorciados que de haberse conocido. \u00c9l ha tenido dos matrimonios posteriores. Ella, uno. Sus hijas, Becka y Chrissie, unas ni\u00f1as al momento de disolver su uni\u00f3n, est\u00e1n ya casadas y son profesionistas. Lucy reci\u00e9n ha enviudado de su segundo esposo, David, y William la est\u00e1 pasando mal con Estelle, su jovenc\u00edsima tercera esposa. Desde el divorcio no han dejado de frecuentarse, m\u00e1s a\u00fan, son viejos amigos, posiblemente el mejor amigo con que cuentan cada uno, lo cual no deber\u00eda extra\u00f1arnos pues, dadas sus complejas personalidades, resulta dif\u00edcil que alguien m\u00e1s los comprenda mejor. Con David, Lucy conoci\u00f3 un tipo de felicidad que William nunca le proporcion\u00f3, \u00e9sa que brindan la seguridad, la estabilidad, la confianza sin sobresaltos er\u00f3ticos, porque David nunca tuvo ojos para ninguna otra mujer, mientras que a William la monogamia no se le da muy bien que digamos, al extremo de enga\u00f1ar a Lucy con la mejor amiga de \u00e9sta, Joanne, quien se convertir\u00eda, ef\u00edmera y accidentadamente, en su segunda esposa, tras la petici\u00f3n de divorcio de la ofendida. No cualquier mujer perdona, mucho menos olvida, una ofensa tan grave. Lucy, olvid\u00e9 mencionar, no es una mujer cualquiera: es una escritora famosa (aunque ella no se reconoce como tal, no deja de sorprenderle que sus lectores la reconozcan y le pidan su aut\u00f3grafo), cuyas novelas autobiogr\u00e1ficas la obligan a sumergirse en la psique de sus m\u00e1s allegados, William el que m\u00e1s: su personaje. Esto podr\u00eda explicar, en gran medida, el hecho de que esta pareja se complemente en forma tan extraordinaria, por m\u00e1s que Lucy afirme que no termina de conocer a William, ni \u00e9l a ella. Considero imposible tener certezas absolutas respecto a otro ser humano, a menos que \u00e9stos nunca cambien. Y William ha cambiado, no tanto Lucy.<\/p>\n<p>Una circunstancia, digamos, simp\u00e1tica, lleva a William a indagar, casi sin ganas, en su pasado\u2026 y descubre que tiene una hermana mayor. Una de la que su madre, Catherine, que tambi\u00e9n fue como una madre para Lucy (y una muy devota, mucho m\u00e1s que su madre verdadera con quien tuvo una relaci\u00f3n distante y dolorosa) jam\u00e1s le habl\u00f3, pese a ser fruto de un primer matrimonio del que \u00e9l estuvo enterado desde siempre. Pero Lucy est\u00e1 all\u00ed no s\u00f3lo para paliar su confusi\u00f3n, tambi\u00e9n para acompa\u00f1arlo en busca de esa hermana inexplicablemente dejada de lado. A trav\u00e9s de este periplo, el esposo abandonado y la esposa viuda indagar\u00e1n qui\u00e9nes son por separado y en pareja; por qu\u00e9 no han dejado de hablar ni un d\u00eda desde el instante en que Lucy decidi\u00f3 divorciarse (cosa que \u00e9l no deseaba hacer) y, principalmente, qu\u00e9 llev\u00f3 a dos seres tan diametralmente distintos a iniciar una apasionada relaci\u00f3n que habr\u00eda de transformarse en la m\u00e1s entra\u00f1able amistad que pueda existir entre un hombre y una mujer. Tema m\u00e1s que necesario en estos infortunados tiempos de juicios medi\u00e1ticos que confrontan, no a dos seres humanos, sino a dos g\u00e9neros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Biblioteca fantasma Eve Gil Elizabeth Strout Ay William, ay Lucy &nbsp; Dicen los pesimistas que el amor es finito\u2026 en caso de que exista, claro, porque la ciencia se ha tomado el atrevimiento no s\u00f3lo de encontrarle un origen fisiol\u00f3gico sino de afirmar categ\u00f3ricamente que tiene una fecha de caducidad de seis meses. 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