{"id":28123,"date":"2022-06-20T09:44:53","date_gmt":"2022-06-20T15:44:53","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28123"},"modified":"2022-06-20T09:44:53","modified_gmt":"2022-06-20T15:44:53","slug":"por-muertes-con-armas-de-fuego-en-estados-unidos-es-casi-como-en-el-congo-e-irak","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28123","title":{"rendered":"Por muertes con armas de fuego en Estados Unidos es casi c\u00f3mo en el Congo e Irak,"},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">Una sucia guerra dom\u00e9stica<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Hermann Bellinghausen<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">Los humanos han mostrado\u00a0siempre una tendencia brutal por matarse unos a otros. Viven en guerra con su especie con una suerte de esp\u00edritu deportivo, mientras persiste la idea de que la cacer\u00eda es un\u00a0<q>deporte<\/q>. Pero ninguna naci\u00f3n del mundo practica tal deporte con mayor intensidad y entusiasmo que Estados Unidos contra seres humanos. En lo que va de 2022 se han registrado cerca de 260\u00a0<q>tiroteos<\/q>\u00a0(como los llama la polic\u00eda), algunos con 10 o m\u00e1s personas\u00a0<q>cazadas<\/q>\u00a0a sangre fr\u00eda por tiradores solitarios.<\/div>\n<p>Como resultado, la tasa de muertes por armas de fuego en Estados Unidos es s\u00f3lo ligeramente menor que en la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo e Irak, atrapados en sucesivas y horrendas guerras civiles. En 2016, la revista\u00a0<em>Atlantic<\/em>\u00a0public\u00f3 un mapa de Estados Unidos muy revelador, elaborado por Zara Mattheson. Comparaba la tasa de homicidios en ciudades estadunidenses con pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina y otras regiones del mundo. La tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes en Nueva Orleans era de 62.1 y en Honduras de 68.4. En Detroit, cercana a la de El Salvador (35.9 contra 39.9). As\u00ed Baltimore con Guatemala, Washington con Brasil, Colombia con Miami, Phoenix con M\u00e9xico (10.6 y 10, respectivamente) y Atlanta con Sud\u00e1frica.<\/p>\n<p>Los eventos que m\u00e1s nos horrorizan son las ejecuciones masivas que cometen ciudadanos\u00a0<q>comunes<\/q>, casi siempre blancos. Esta suerte de autoterrorismo irracional y enfermo no es la suma de casos aislados, sino un resultado de\u00a0<q>tradiciones<\/q>\u00a0aberrantes asociadas con el colonialismo interno, el racismo supremacista blanco y los desquiciamientos que ello genera. No olvidemos que, mientras los estadunidenses jugaban juegos de masacre contra la poblaci\u00f3n originaria se enfrascaron en una de las guerras civiles m\u00e1s salvajes del siglo XIX, cuando se demostr\u00f3 la disposici\u00f3n de los blancos para exterminarse mutuamente sin piedad.<\/p>\n<p>Con m\u00e1s armas que habitantes, y muchos de ellos encantados con ellas, estamos hablando del pa\u00eds m\u00e1s peligroso, tanto para s\u00ed mismo como para el resto del mundo, al cual mantiene en un estado de guerra y militarizaci\u00f3n permanentes sin parang\u00f3n en la historia humana.<\/p>\n<p>Roxanne Dunbar-Ortiz nos recuerda algunos datos apabullantes:\u00a0<q>Al comienzo del siglo XXI, Estados Unidos administraba ma?s de 900 bases militares en el mundo: 287 en Alemania, 130 en Japo?n, 106 en Corea del Sur, 89 en Italia, 57 en las islas brita?nicas, 21 en Portugal y 18 en Turqui?a, entre otras. El nu?mero inclui?a bases adicionales o instalaciones militares en Aruba, Australia, Yibuti, Egipto, Israel, Singapur, Tailandia, Kirguista?n, Kuwait, Qatar, Bare?in, los Emiratos A?rabes Unidos, Creta, Sicilia, Islandia, Rumania, Bulgaria, Honduras, Colombia y Cuba (Guanta?namo), entre otras localizaciones en unos 150 pai?ses, junto con las que se instalaron recientemente en Irak y Afganista?n<\/q>\u00a0<em>(La historia ind\u00edgena de Estados Unidos,<\/em>\u00a02014). Esto sin contar las bases militares desplegadas en toda la Uni\u00f3n Americana, donde las fuerzas armadas ocupan muy grandes porciones de territorio, marcadamente en lo que fueron antes territorios ind\u00edgenas, que, como ha documentado la activista ojibwe Wynona La Duke, siguen siendo las v\u00edctimas primeras de esta violencia considerada legal y leg\u00edtima por la poblaci\u00f3n blanca.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>Dunbar-Ortiz continu\u00f3 su an\u00e1lisis en\u00a0<em>Loaded: A Disarming History of the Second Amendment<\/em>\u00a0(City Lights, 2018). All\u00ed deja claro que, como en otros aspectos, en esa naci\u00f3n de presuntos iguales no todos tienen los mismos derechos. Por ejemplo, armarse. La poblaci\u00f3n negra, si lo hace, es considerada criminal. Cuando en los a\u00f1os 60 los Panteras Negras pasaron a las armas para defenderse, fueron combatidos a sangre y fuego. Los afroamericanos siempre ser\u00e1n los primeros en pagar las consecuencias de la mera posesi\u00f3n de armas, por lo dem\u00e1s legales en dicha sociedad.<\/p>\n<p>La\u00a0<q>defensa de la propiedad privada<\/q>, la limpieza racial, los vigilantes, los cazamigrantes y los asesinos masivos heredan la\u00a0<q>justa<\/q>\u00a0ejecuci\u00f3n de ind\u00edgenas que\u00a0<q>traspasaban<\/q>\u00a0las nuevas propiedades de los colonos blancos. El derecho a matar indios era sagrado. Consumado el despojo, los asesinos no se detuvieron. Devino com\u00fan el linchamiento de\u00a0<em>nigroes.<\/em><\/p>\n<p>Recordemos el documental\u00a0<em>Bowling for Columbine,<\/em>\u00a0de Michael Moore, a ra\u00edz de una de las peores matanzas escolares en a\u00f1os recientes. Desnuda a la infame American Rifle Association, a los promotores y simpatizantes de las armas en el Congreso, a los blancos resentidos y paranoicos que luego apoyar\u00edan a Donald Trump y tienen a Estados Unidos al borde de otra guerra civil o un retorno electoral aterrador. La milicias blancas son una bomba de tiempo.<\/p>\n<p>Dunbar-Ortiz fue en los a\u00f1os 70 una activista que consider\u00f3 adecuado armarse para hacer la revoluci\u00f3n. No teme a las armas. Sabe usarlas. Pero comprendi\u00f3 que la resistencia armada est\u00e1 condenada de antemano en un pa\u00eds erizado de poder de fuego: la sociedad suicida por antonomasia en el mundo moderno.<\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"taboola-below-content-thumbnails\" class=\" trc_related_container trc_spotlight_widget tbl-feed-container tbl-feed-frame-DIVIDER  render-late-effect\" data-feed-container-num=\"1\" data-feed-main-container-id=\"taboola-below-content-thumbnails\" data-parent-placement-name=\"Below Content Thumbnails\" data-pub-lang=\"es\">\n<div class=\" tbl-feed-header tbl-logo-right-position\">\n<div class=\"tbl-feed-header-logo\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una sucia guerra dom\u00e9stica Hermann Bellinghausen Los humanos han mostrado\u00a0siempre una tendencia brutal por matarse unos a otros. 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