{"id":28314,"date":"2022-07-03T10:04:25","date_gmt":"2022-07-03T16:04:25","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28314"},"modified":"2022-07-03T10:04:25","modified_gmt":"2022-07-03T16:04:25","slug":"la-musa-escribe-al-poeta-la-voltereta-mas-ruda-de-lo-que-parece-y-poco-grata-para-casi-cualquier-poeta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28314","title":{"rendered":"!La musa escribe al poeta\u00bb La Voltereta m\u00e1s ruda de lo que parece y poco grata para casi cualquier poeta."},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Biblioteca fantasma<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Eve Gil<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Rom\u00e1n Cort\u00e1zar<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">Todopose\u00eddo<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La musa escribe al poeta. Voltereta m\u00e1s ruda de lo que parece y poco grata para el ego de casi cualquier poeta. Se trata de dejarlo de lado y entregarse servilmente a lo que un agente silencioso (no es casual que \u201csilencio\u201d resuena insistente en cada resquicio del poema) tiene que decir sin entregarse al estruendo ni a la pirotecnia que, por lo general, acompa\u00f1an la poes\u00eda hecha para hacerse o\u00edr. Por eso he optado por referirme a Rom\u00e1n Cort\u00e1zar (M\u00e9rida, 1980) como un poeta m\u00e9dium; porque se deja escribir por otros al tiempo que permite que \u00e9stos se manifiesten a trav\u00e9s de su poes\u00eda, poseedora de rara fragilidad y transparencia, lo que, paradigm\u00e1ticamente, la vuelve m\u00e1s asible y visual. Es el poeta que se come las met\u00e1foras y no al rev\u00e9s. \u00c9l est\u00e1 ah\u00ed para que los sentimientos y las emociones lo atraviesen cual figura espectral, dispuesto como un faquir o un santo para clavarse las hip\u00e9rboles. En ese sentido es posible advertir ciertas influencias, algunas de las cuales \u00e9l homenajea en un tono por completo apartado de la superioridad. Tono, en todo momento, de reconocimiento y gratitud que recoge al vuelo un luminoso gir\u00f3n de la memoria, como esta reescritura de Pavese: \u201cPor eso escribo Vienes con la rosa marchita y dices que pulverizar\u00e1 mis ojos.\u201d<\/p>\n<p><i>Las derrotas del silencio<\/i>\u00a0(Vaso Roto, Madrid, 2019) es el segundo libro de un poeta que pareciera tener mucha m\u00e1s tinta recorrida, aunque tambi\u00e9n ha incursionado en el ensayo, cosa que se advierte en varios de sus poemas que se aproximan a ser genuinos ensayos en prosa po\u00e9tica. Ha colaborado m\u00e1s en medios extranjero que de M\u00e9xico, como\u00a0<i>P\u00e1gina 12<\/i>\u00a0de Argentina y\u00a0<i>Marcha<\/i>\u00a0de Venezuela, entre tantos otros. Yucateco de nacimiento y uruguayo por adopci\u00f3n, aunque viene y va (\u201cinfatigable viajero\u201d, se lee en su semblanza) y su acento, que es una orquestal mezcla de acentos, caleidoscopio perfectamente funcional en sus textos, Rom\u00e1n Cort\u00e1zar Aranda es una verdadera rareza en m\u00e1s de un sentido. Vive la poes\u00eda como si formara parte de su organismo. Habla \u201cen poes\u00eda\u201d sin parecer impostado ni \u201cpayaso\u201d y hasta el m\u00e1s modesto recado lo exhibe como poeta nato. Quiz\u00e1 por ello sus poemas tengan algo de dolor animal, como un tenue quejido; como si el poema en s\u00ed mismo fuera una gran bestia herida, domesticada a fuerza de piedad pero tambi\u00e9n de rigor. March\u00f3 a Uruguay por invitaci\u00f3n de Eduardo Galeano, de quien no se presume experto, aunque lo sea, y goz\u00f3 asimismo de la tutela de Juan Gelman y Tom\u00e1s Segovia, cuya influencia palpita en cada l\u00ednea como coraz\u00f3n a punto de romperse\u2026 o como la migra\u00f1a de un fil\u00f3sofo enamorado sin esperanza: \u201ca veces se quema\/ y entonces abre la boca como un trueno\/ pero un d\u00eda\/ el silencio lo encuentra\/ y como a una soberbia campana\/ lo abraza (<i>nietzsche<\/i>).<\/p>\n<p>La letra peque\u00f1a. Veneraci\u00f3n por el silencio previo al alumbre de las palabras, m\u00e1s que por las may\u00fasculas. Este tiento casi sacro para nombrar que no le impide crear y recrear (no abundan los neologismos pero brincan repentinamente, como luci\u00e9rnagas en una oscuridad espesa) me remite un poco a Pessoa. La imagen de los hombres al pie del poema que alzan los ojos hacia un rostro omitido, no por ello menos divino del breve poema\u00a0<i>este \u00faltimo panero<\/i>, combinada con la imagen del universo subiendo (apagadamente) las escaleras, es casi un autorretrato. Una descripci\u00f3n precisa (y veraz) del aliento po\u00e9tico de Cort\u00e1zar. El silencio enunciado en el t\u00edtulo cobra una presencia arrolladora a trav\u00e9s de estos versos tan desnudos de sentimentalismo y cargados de emociones pr\u00f3ximas al llanto. Poes\u00eda a\u00e9rea, bien lo dice Elena Poniatowka en la contraportada: \u201cPellicer dijo que no ten\u00eda aeroplano, Cort\u00e1zar vuela\u201d, en m\u00e1s de un sentido. Primero fue el silencio. La palabra se antepone a un procesamiento consciente y uno sale de este libro experimentando una suerte de conversi\u00f3n a trav\u00e9s de rezos que exponen lo m\u00e1s noble que puede tener un ser humano concreto capaz de proyectarse en sus lectores, \u201cno volver\u00e1\/ la mariposa cargando el poema\/ no volver\u00e1\/ a la voz de la cigarra\/ le crece la tarde\u201d. (<i>soledad<\/i>).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Biblioteca fantasma Eve Gil Rom\u00e1n Cort\u00e1zar Todopose\u00eddo &nbsp; La musa escribe al poeta. Voltereta m\u00e1s ruda de lo que parece y poco grata para el ego de casi cualquier poeta. 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