{"id":28422,"date":"2022-07-10T09:20:56","date_gmt":"2022-07-10T15:20:56","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28422"},"modified":"2022-07-10T09:20:56","modified_gmt":"2022-07-10T15:20:56","slug":"faulkner-y-la-imposible-redencion-surena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28422","title":{"rendered":"Faulkner y la imposible redenci\u00f3n sure\u00f1a"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">\u00a1Absal\u00f3n, absal\u00f3n! William<\/h1>\n<h1 class=\"ljs-merri\">Faulkner y la imposible redenci\u00f3n sure\u00f1a<\/h1>\n<h1 class=\"ljs-merri\">(a 60 a\u00f1os del fallecimiento del autor)<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Mois\u00e9s El\u00edas Fuentes<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">En este art\u00edculo se recuerda una de las obras m\u00e1s importantes del gran escritor William Faulkner (1897-1962), autor de &#8216;\u00a1Absal\u00f3n, absal\u00f3n!&#8217;, publicada en 1936, cuya cr\u00edtica al \u201cracismo, conservadurismo, fanatismo religioso, rencor al norte vencedor e intolerancia al cambio\u201d en Estados Unidos, como se ha visto en los \u00faltimos a\u00f1os, desafortunadamente sigue vigente.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1936 se publicaron dos novelas dedicadas al sur estadunidense:\u00a0<i>Lo que el viento se llev\u00f3<\/i>, de Margaret Mitchell, y\u00a0<i>\u00a1Absal\u00f3n, Absal\u00f3n!<\/i>, de William Faulkner. Se trata de dos escritores sure\u00f1os con intenciones distintas, porque Mitchell busc\u00f3 romantizar al sur esclavista a trav\u00e9s de Scarlett O\u2019Hara, la impetuosa hija de una rica familia algodonera de Georgia, arruinada por la Guerra de Secesi\u00f3n, que Mitchell no percibe como una transformaci\u00f3n hist\u00f3rica sino como una prueba impuesta por Dios al sur confederado, su nuevo pueblo elegido, que recobrar\u00e1 su gloria, tal como jura Scarlett O\u2019Hara en Tara, la otrora boyante plantaci\u00f3n familiar.<\/p>\n<p>En el otro extremo, en\u00a0<i>\u00a1Absal\u00f3n, Absal\u00f3n!\u00a0<\/i>William Faulkner expuso el ascenso y ca\u00edda de la estirpe fundada por Thomas Sutpen en el irreal condado de Yoknapatawpha, al noroeste de Mississippi, donde confluyen las muy reales contradicciones morales que a\u00fan hoy desgarran la vida colectiva y la individual de los sure\u00f1os estadunidenses: racismo, conservadurismo, fanatismo religioso, rencor al norte vencedor, intolerancia al cambio.<\/p>\n<p>Coincidentes en el a\u00f1o de publicaci\u00f3n, estas novelas revelan dos visiones opuestas de Estados Unidos:\u00a0<i>Lo que el viento se llev\u00f3\u00a0<\/i>romantiza la etapa esclavista hasta elevarla a la categor\u00eda de edad dorada, de para\u00edso perdido que se deber\u00eda recuperar. Por su parte,<i>\u00a0\u00a1Absal\u00f3n, Absal\u00f3n!\u00a0<\/i>muestra las llagas y purulencias de una sociedad que bas\u00f3 su prosperidad en la explotaci\u00f3n inmisericorde de millones de mujeres y hombres africanos en las plantaciones de algod\u00f3n, tabaco o ca\u00f1a de az\u00facar, y que, una vez derrotada, incapaz de reinventarse, se encerr\u00f3 en un inmovilismo intelectual, moral y sentimental que rige la existencia de los hombres y las mujeres que viven y mueren en las p\u00e1ginas de\u00a0<i>\u00a1Absal\u00f3n, Absal\u00f3n!<\/i>:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde las dos, aproximadamente, hasta la puesta del sol, permanecieron sentados, aquella sofocante y pesada tarde de septiembre, en lo que la se\u00f1orita Coldfield segu\u00eda llamando \u201cel despacho\u201d por haberlo as\u00ed llamado su padre: una habitaci\u00f3n c\u00e1lida, oscura, sin ventilaci\u00f3n, cuyas ventanas y celos\u00edas continuaban cerradas desde hac\u00eda cuarenta y tres veranos, porque, all\u00e1 en su ni\u00f1ez, alguien opinaba que el aire en movimiento y la luz producen calor, mientras que la penumbra resulta siempre m\u00e1s fresca.<sup>*<\/sup><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nacido el 25 de septiembre de 1897 en el estado de Mississippi, donde muri\u00f3 el 6 de julio de 1962, con<i>\u00a0\u00a1Absal\u00f3n, Absal\u00f3n!\u00a0<\/i>Faulkner coron\u00f3 su primer ciclo creativo, en el que redact\u00f3 novelas tan valiosas como\u00a0<i>El ruido y la furia<\/i>\u00a0y\u00a0<i>Luz de agosto<\/i>, en las que consign\u00f3 la perversi\u00f3n moral y sentimental del sur postesclavista, derrotado por el norte unionista en la Guerra de Secesi\u00f3n. Al contrario, en\u00a0<i>\u00a1Absal\u00f3n, Absal\u00f3n!<\/i>\u00a0asistimos al ascenso de la clase alta de hacendados del sur esclavista, con sus presunciones b\u00edblicas; no por nada en la novela abundan las evocaciones a la Biblia, en particular al Antiguo Testamento, que dejan a la vista la ambici\u00f3n de fundar una realidad alterna sustentada en la duplicaci\u00f3n de la palabra religiosa como algo inapelable e inamovible:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Quentin vio c\u00f3mo dominaban silenciosamente las cien millas cuadradas de tierra tranquila y at\u00f3nita, c\u00f3mo extra\u00edan de la Nada silenciosa, con violento esfuerzo, una casa y un parque, y los arrojaban como barajas sobre una mesa bajo la mirada del personaje pontifical de las palmas elevadas, para crear el Ciento de Sutpen, el\u00a0<i>H\u00e1gase el Ciento de Sutpen<\/i>, como antiguamente se dijo\u00a0<i>H\u00e1gase la luz<\/i>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Reproducci\u00f3n que deriva en tergiversaci\u00f3n, por lo que, en lugar de la creaci\u00f3n del mundo y la germinaci\u00f3n del pueblo elegido por Dios, seg\u00fan relata el Pentateuco,<i>\u00a0\u00a1Absal\u00f3n, Absal\u00f3n!\u00a0<\/i>exhibe al sur latifundista, sumergido en el caos, simbolizado por el discurso de los personajes, despendolado entre la raz\u00f3n y la insensatez, el orden y la incoherencia. Para relatar esta indefinici\u00f3n, Faulkner plag\u00f3\u00a0<i>\u00a1Absal\u00f3n, Absal\u00f3n!\u00a0<\/i>de neologismos, giros sint\u00e1cticos y rupturas cronol\u00f3gicas, recursos que a ratos colindan con el atropellado mon\u00f3logo interior del discapacitado intelectual Benjy Compson en\u00a0<i>El ruido y la furia\u00a0<\/i>salvo que, mientras el mon\u00f3logo viene de la mente de un discapacitado, la narraci\u00f3n de<i>\u00a0\u00a1Absal\u00f3n, Absal\u00f3n!<\/i>\u00a0procede de inteligencias sanas, afanadas por convencerse de que su infortunio no emergi\u00f3 de s\u00ed mismos, sino que lleg\u00f3 de un afuera desconocido y amenazante:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta t\u00eda fue quien ense\u00f1\u00f3 a la se\u00f1orita Rosa a considerar a su hermana como a una mujer que hab\u00eda dejado de pertenecer no s\u00f3lo a la casa y al c\u00edrculo familiar, sino a la vida misma, enclaustrada en un castillo como el de Barba Azul y transmutada all\u00ed<br \/>\nen una m\u00e1scara que miraba con pasiva e irremediable desesperaci\u00f3n hacia el pasado de un mundo irrevocable\u2026.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Negaci\u00f3n de pecados que impide al sur, en lo colectivo y lo individual, reconocerse como padre de su derrota moral y social, al igual que le ocurre a Thomas Sutpen, quien engendr\u00f3 a Henry y Judith con su esposa Ellen Coldfield, al tiempo que engendr\u00f3 a Bon con una prostituta negra. Hijos funcionales, no amados, nacidos por requisitos sociales, los primeros, y por desfogue sexual, el tercero, herederos no de los bienes materiales del padre, sino de sus pecados, y que lo precipitar\u00e1n a la derrota.<\/p>\n<p>Desmesurado, el peso de los yerros paternos es particularmente ominoso para los hijos de matrimonio, de ah\u00ed que no extra\u00f1a la fascinaci\u00f3n que ambos sienten por el medio hermano mulato, bastardo, quien con su sola existencia amenaza con hundir el ciento, ya que Bon s\u00ed conoce la visi\u00f3n del esclavo y la del amo, seg\u00fan devela cuando, atildado y brusco, espeta a Henry un discurso que liga la inhumana realidad de las esclavas con la doble moral de los amos que explican la prostituci\u00f3n de algunas: \u201c[\u2026] y sin nosotros ser\u00eda vendido al primer bruto que pudiera pagar el precio, y no por una noche, como se vende a una prostituta de raza blanca, sino para siempre [\u2026]\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Historias de la ficticia (pero muy real) Yoknapatawpha<\/b><\/p>\n<p>Seg\u00fan el b\u00edblico Segundo libro de Samuel, Amn\u00f3n, hijo del rey David y una concubina, viol\u00f3 a Tamar, hija de matrimonio del rey, por lo que Absal\u00f3n, hermano de la joven, mat\u00f3 al medio hermano ofensor. Enfrentado a la disyuntiva de permitir o no el enlace incestuoso de Bon y Judith, Henry decide ser Absal\u00f3n, pero lejos del b\u00edblico, porque al sure\u00f1o lo sojuzgan la inconfesable atracci\u00f3n homosexual hacia Bon y el horror a la mezcla de la \u201cdegradada\u201d sangre mulata con la sangre \u201climpia\u201d de Judith. El medio hermano trasfigurado en liberador de deseos, y en condena infernal, que seduce con su condici\u00f3n impura.<\/p>\n<p>Maestro del retrato literario, Faulkner consigui\u00f3 en\u00a0<i>\u00a1Absal\u00f3n, Absal\u00f3n!\u00a0<\/i>un intenso mural colectivo del sur estadunidense, al tiempo que una serie de penetrantes \u00f3leos de individuos. La sociedad sure\u00f1a descrita en sus generalidades y en sus particularidades, pero tambi\u00e9n la sociedad estadunidense toda, donde el racismo, el clasismo, la intolerancia religiosa y pol\u00edtica y el individualismo campean en los m\u00e1s diversos espacios sociales.<\/p>\n<p>Publicadas en 1936, est\u00e1 casi por dem\u00e1s decir que<i>\u00a0Lo que el viento se llev\u00f3<\/i>\u00a0fue un \u00e9xito de ventas inmediato, en tanto que\u00a0<i>\u00a1Absal\u00f3n, Absal\u00f3n!<\/i>, si bien tuvo buena recepci\u00f3n de cr\u00edtica y p\u00fablico, nunca ha podido evitar las pullas de aquellos que la han tildado de ofensa a la historia de un pa\u00eds que se consider\u00f3 y se considera elegido por Dios para presidir al mundo; un pa\u00eds tristemente incapaz de volver sobre su historia para reinventarse,\/ inmovilizado en la Atlanta cierta, pero f\u00e1rsica, de Mitchell, en vez de andar por los caminos del ficticio, pero muy verdadero, Yoknapatawpha de William Faulkner.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*<i>\u00a1Absal\u00f3n, Absal\u00f3n!\u00a0<\/i>(T\u00edtulo original:\u00a0<i>Absalom, Absalom!<\/i>), William Faulkner. Traducci\u00f3n del ingl\u00e9s de Beatriz Florencia Nelson. Alianza Editorial, Madrid, 2014. Las citas de la novela provienen de esta edici\u00f3n, que retoma la versi\u00f3n hecha por Nelson para Emec\u00e9 en 1950, a\u00fan hoy de las mejores en espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a1Absal\u00f3n, absal\u00f3n! William Faulkner y la imposible redenci\u00f3n sure\u00f1a (a 60 a\u00f1os del fallecimiento del autor) Mois\u00e9s El\u00edas Fuentes En este art\u00edculo se recuerda una de las obras m\u00e1s importantes del gran escritor William Faulkner (1897-1962), autor de &#8216;\u00a1Absal\u00f3n, absal\u00f3n!&#8217;, publicada en 1936, cuya cr\u00edtica al \u201cracismo, conservadurismo, fanatismo religioso, rencor al norte vencedor e [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":28423,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-28422","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28422","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=28422"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28422\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28424,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28422\/revisions\/28424"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/28423"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=28422"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=28422"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=28422"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}