{"id":28642,"date":"2022-07-25T09:43:27","date_gmt":"2022-07-25T15:43:27","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28642"},"modified":"2022-07-25T09:43:27","modified_gmt":"2022-07-25T15:43:27","slug":"el-papel-de-la-critica-de-poesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28642","title":{"rendered":"El papel de la cr\u00edtica de poes\u00eda"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">El papel de la cr\u00edtica de poes\u00eda:<\/h1>\n<h1 class=\"ljs-merri\">Eduardo Mil\u00e1n en sus 70 a\u00f1os<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Jos\u00e9 Mar\u00eda Espinasa<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Una obra extensa y bien establecida, tanto en la cr\u00edtica como en la poes\u00eda, con indudables aciertos y no exenta de controversia, son el asunto de este art\u00edculo dedicado a Eduardo Mil\u00e1n (Rivera, Uruguay, 1952) como merecido homenaje a su larga y sostenida labor.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Yo dir\u00eda que el papel de la cr\u00edtica de poes\u00eda es mantenernos alerta. La cr\u00edtica de poes\u00eda y el ensayo sobre ella son hoy un g\u00e9nero poco le\u00eddo porque provoca intranquilidad. Tal vez sea el g\u00e9nero menos le\u00eddo de todos en su conjunto, por debajo de la poes\u00eda misma y \u2013desde luego\u2013 por debajo de los otros g\u00e9neros ensay\u00edsticos. Y sin embargo, tengo la impresi\u00f3n de que a Eduardo Mil\u00e1n mi generaci\u00f3n, que es la suya, lo ley\u00f3 mucho, desde que a fines de los a\u00f1os setenta y sobre todo en los ochenta sus rese\u00f1as y notas aparec\u00edan con frecuencia en las revistas y peri\u00f3dicos de la \u00e9poca, sobre todo en\u00a0<i>Vuelta.\u00a0<\/i>Nos descubri\u00f3 autores, propuso temas, recuper\u00f3 t\u00f3picos y provoc\u00f3 pol\u00e9micas. Hoy d\u00eda pienso que fue, que ha sido, que es el cr\u00edtico de poes\u00eda con m\u00e1s influencia en los lectores de lengua espa\u00f1ola (no s\u00f3lo en M\u00e9xico), pues su presencia en el mundo editorial no se limita a nuestro pa\u00eds y es conocido en Espa\u00f1a, en Argentina, en su natal Uruguay y en otros pa\u00edses de habla<br \/>\nespa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Cuando \u00e9l empez\u00f3 a escribir el libro modelo, en cierta manera el paradigma de la cr\u00edtica, era\u00a0<i>La m\u00e1scara, la transparencia<\/i>, del poeta venezolano Guillermo Sucre. Pero no era el \u00fanico de su generaci\u00f3n. Estaban tambi\u00e9n Sa\u00fal Yurki\u00e9vich, \u00c1ngel Rama, Tom\u00e1s Segovia, Hugo Gola, No\u00e9 Jitrik, Rafael Guti\u00e9rrez Girardot, Emir Rodr\u00edguez Monegal, Jos\u00e9 Miguel Oviedo\u2026 y algunos que se me olvidan. Tres presencias tutelares los recorr\u00edan como norte de su labor: Jorge Luis Borges, Jos\u00e9 Lezama Lima y Octavio Paz. El libro de Sucre llamaba la atenci\u00f3n por ser el primero en proponer un mapa reconocible en la diversidad de tonos y estilos de la l\u00edrica de nuestro idioma. Tendencia que acompa\u00f1aba la narrativa, con libros como\u00a0<i>La nueva novela hispanoamericana<\/i>, de Carlos Fuentes, y unos a\u00f1os despu\u00e9s\u00a0<i>De la barbarie a la imaginaci\u00f3n<\/i>, de R.H. Moreno Dur\u00e1n. Si hay un heredero director del trabajo de Sucre ese es Eduardo Mil\u00e1n, en libros como\u00a0<i>Ensayos por ahora, En suelo incierto<\/i>\u00a0y\u00a0<i>Yo que se apoya en tierra purp\u00farea<\/i>\u00a0(menciono deliberadamente tres publicados en M\u00e9xico y aun disponibles en librer\u00edas).<\/p>\n<p>Mil\u00e1n, que hab\u00eda llegado de Uruguay a M\u00e9xico, huyendo del enrarecido mundo pol\u00edtico del Cono Sur (Chile, Argentina, el propio Uruguay), estaba atento a lo que se hac\u00eda en otros pa\u00edses de lengua espa\u00f1ola y lo compart\u00eda con sus lectores mexicanos, ten\u00eda los contactos para \u201cestar al d\u00eda\u201d y anunciarnos las buenas (y las malas) nuevas de las m\u00e1s recientes propuestas po\u00e9ticas. A su vez ten\u00eda una s\u00f3lida formaci\u00f3n te\u00f3rica no acad\u00e9mica y pod\u00eda leer en otras lenguas, destacando entre ellas el portugu\u00e9s, que no era tan frecuente como ahora entre nosotros. Eso resultar\u00eda esencial para sus reflexiones, pues abordar\u00eda y nos hablar\u00eda de la poes\u00eda concreta brasile\u00f1a. Era \u2013es\u2013 un cr\u00edtico radical, pero no energ\u00fameno ni impositivo, aunque s\u00ed muy h\u00e1bil ante el lector. Sobre todo no fue excluyente, aunque sus preferencias fueran visibles. En las l\u00edneas siguientes voy a tratar de sintetizar algunas de sus virtudes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>B\u00fasqueda y experimentaci\u00f3n<\/p>\n<p>Eduardo Mil\u00e1n supo leer y vincularse con lo que llamamos poes\u00eda cr\u00edtica, que viv\u00eda su \u00e9poca dorada en aquellos a\u00f1os, en especial a trav\u00e9s de la labor de Octavio Paz en su regreso a M\u00e9xico. Casi todos coinciden en se\u00f1alar lo deslumbrante que fue el Paz de los sesenta y setenta, que alcanza su cenit a principios de los ochenta, cuando Mil\u00e1n empezaba a escribir. Tambi\u00e9n eran los a\u00f1os de la revelaci\u00f3n de\u00a0<i>Paradiso<\/i>\u00a0y la proyecci\u00f3n de Lezama Lima entre los lectores, de manera paralela y m\u00e1s profunda a la consolidaci\u00f3n del\u00a0<i>Boom<\/i>\u00a0latinoamericano. Paz tuvo la inteligencia de darle tribuna en la revista\u00a0<i>Vuelta<\/i>, que prolongaba la aventura ef\u00edmera (apenas cinco a\u00f1os) de\u00a0<i>Plural<\/i>. Eso le permit\u00eda ser el cr\u00edtico de poes\u00eda mejor posicionado para incidir en los lectores, divulgar la obra de otros y alcanzar para sus ideas y propuestas un terreno f\u00e9rtil, lectores con coincidencias y simpat\u00edas, pero tambi\u00e9n con ganas de discutir y disentir. A su vez, ya en un nuevo siglo, el actual, lo situaba como el mejor aprovisionado para afrontar no la biograf\u00eda del poeta sino la lectura de la l\u00edrica del autor de\u00a0<i>Los hijos del limo\u00a0<\/i>(otro libro central de la cr\u00edtica po\u00e9tica).<\/p>\n<p>No lo ha hecho. O mejor dicho: lo ha hecho de una manera peculiar, inteligente y acertada, repartiendo ensayos y juicios sobre ella a trav\u00e9s de los comentarios a otros poetas o, si se ocupa espec\u00edficamente de Paz, repartiendo los textos en diferentes libros. \u00c9l ha seguido una l\u00ednea estrategia que podemos calificar de fragmentaria, alej\u00e1ndose de la monograf\u00eda y el tratado y a veces acerc\u00e1ndose a la s\u00edntesis afor\u00edstica. De Lezama a su vez tom\u00f3 ese aliento m\u00edtico de las eras imaginarias, acerc\u00e1ndolas a trav\u00e9s suyo a los diversos neobarrocos del continente literario en espa\u00f1ol. Desde la trinidad Borges-Lezama-Paz, Mil\u00e1n privilegia autores y textos vinculados a la b\u00fasqueda y experimentaci\u00f3n, no esconde su admiraci\u00f3n y simpat\u00eda por las vanguardias ni oculta sus fuentes te\u00f3ricas \u2013Blanchot, Deleuze, Derrida, Foucault\u2013 ni la necesidad de encontrar originalidad en lo que lee. Curiosamente, tampoco renunci\u00f3 a un posicionamiento pol\u00edtico de izquierda no dogm\u00e1tica, que pod\u00eda criticar abiertamente y con dureza a la ortodoxia marxista, a los socialismos realmente existentes y a hacer lo mismo con la derecha y los capitalismos salvajes posteriores a la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn.<\/p>\n<p>Aquella paradoja, que volvi\u00f3 los cascajos del Muro piezas de museo y objetos para coleccionistas, tambi\u00e9n supo advertirle los peligros de la fragmentaci\u00f3n cr\u00edtica. Sus rese\u00f1as, que le dieron un lugar notable en los ochenta, alimentaron, reescritas y repensadas, sus libros a partir de los a\u00f1os noventa. Supo sumar una inteligente forma de difusi\u00f3n a la vez que, discreta pero firmemente, desarroll\u00f3 una obra notable como poeta (de la que me ocupar\u00e9 en otro lugar). Supo darse cuenta de lo que estaba pasando: M\u00e9xico hab\u00eda vivido desde los a\u00f1os cincuenta una primavera en la publicaci\u00f3n de revistas, pero se acercaba a su fin, vinculada<br \/>\nal reloj vital de Octavio Paz. Adem\u00e1s, la transici\u00f3n espa\u00f1ola hab\u00eda provocado un renacimiento de la industria espa\u00f1ola en los \u00faltimos setenta y primeros ochenta, contrastando con el panorama m\u00e1s negro que gris en los pa\u00edses del sur del continente americano. A eso hay que sumar la amenaza por los cambios que provocaba la aparici\u00f3n de la web. Paz muere en 1998 y con \u00e9l la revista\u00a0<i>Vuelta<\/i>, despu\u00e9s de treinta y cuatro a\u00f1os. Un nuevo siglo se anuncia, pero tal vez su novedad s\u00f3lo fuera cronol\u00f3gica. Mil\u00e1n afront\u00f3 la situaci\u00f3n pasando de ser un autor sin libros a tener una numerosa bibliograf\u00eda.<\/p>\n<p>Lo que la lectura de sus rese\u00f1as provocaba, las ganas de leer al autor analizado, tambi\u00e9n est\u00e1 en sus libros. Son una invitaci\u00f3n a conocer y compartir las lecturas y sobre todo no pretende sustituir al autor y su obra por una teor\u00eda; no anula el referente, lo provoca a hacerse presente. As\u00ed es como ha conseguido que autores desconocidos en M\u00e9xico est\u00e9n ahora muy presentes \u2013pienso en H\u00e9ctor Viel Temperley\u2013 y que algunos mexicanos sean le\u00eddos m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras \u2013Gerardo Deniz, David Huerta, Coral Bracho. Por otro lado, la web ha paliado, aunque no resuelto, las dificultades de circulaci\u00f3n de eso autores secretos o semisecretos de los que se ocupa. Pongo el ejemplo de Jorge Medina Vidal: hasta que Mil\u00e1n habl\u00f3 de \u00e9l, para m\u00ed era un absoluto desconocido. Por otro lado, su discurso, ligado a la poes\u00eda cr\u00edtica, ha tenido un arraigo dif\u00edcil en un lector distinto del de los a\u00f1os setenta y ochenta, y su trabajo como fact\u00f3tum o part\u00edcipe en varias antolog\u00edas no ha sido tan acertado como deber\u00eda. Supo distinguir y tuvo el valor de se\u00f1alar el tradicionalismo de la poes\u00eda mexicana, a pesar de Paz y<i>\u00a0Poes\u00eda en movimiento<\/i>, y eso provoc\u00f3 una relaci\u00f3n r\u00edspida, no fluida, con la l\u00edrica del pa\u00eds en que vive, en especial la de sus estrictos contempor\u00e1neos. Lo que me lleva a dudar de que en estos a\u00f1os veinte del nuevo siglo su labor haya echado ra\u00edces en los nuevos lectores, dos ripiosas novedades que dan un resultado m\u00e1s bien conservador.<\/p>\n<p>Hay que tener en cuenta que la relaci\u00f3n entre los lectores y el ensayo, en especial el ensayo que se ocupa de la poes\u00eda, no pasa por un buen momento. El ejercicio hecho p\u00e1rrafos arriba de enumerar los cr\u00edticos presentes en los a\u00f1os sesenta se vuelve m\u00e1s dif\u00edcil en los ochenta: Piglia, Echavarren, Balza, Moreno Dur\u00e1n en Am\u00e9rica Latina, S\u00e1nchez Robayna y Casado en Espa\u00f1a, Ponte en Cuba y no muchos otros. M\u00e1s grave a\u00fan: la conversaci\u00f3n sobre poes\u00eda se ha vuelto muy rala, sin densidad, sin continuidad. \u00bfEn d\u00f3nde est\u00e1n los lectores? La compleja propuesta de Eduardo Mil\u00e1n se enfanga en ese contexto y nos corresponde sacarlo a la luz. Sirvan estas palabras como homenaje y para agradecerle enormemente su labor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El papel de la cr\u00edtica de poes\u00eda: Eduardo Mil\u00e1n en sus 70 a\u00f1os Jos\u00e9 Mar\u00eda Espinasa Una obra extensa y bien establecida, tanto en la cr\u00edtica como en la poes\u00eda, con indudables aciertos y no exenta de controversia, son el asunto de este art\u00edculo dedicado a Eduardo Mil\u00e1n (Rivera, Uruguay, 1952) como merecido homenaje a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":28643,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-28642","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28642","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=28642"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28642\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28644,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28642\/revisions\/28644"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/28643"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=28642"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=28642"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=28642"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}