{"id":28754,"date":"2022-08-01T09:36:54","date_gmt":"2022-08-01T15:36:54","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28754"},"modified":"2022-08-01T09:36:54","modified_gmt":"2022-08-01T15:36:54","slug":"la-sonrisa-de-meche-carreno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28754","title":{"rendered":"La sonrisa de Meche Carre\u00f1o"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Cinexcusas<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Luis Tovar <\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">La sonrisa de Meche Carre\u00f1o<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Meche:<\/p>\n<p>Estoy convencido de que esta carta debe parecerse a las incontables que de seguro recibi\u00f3 durante toda su carrera profesional, escritas por un p\u00fablico tan abundante como rendido ante usted: intensamente personales, francamente admirativas e, inclusive, posiblemente confesionales. As\u00ed ser\u00e1 esta, desde luego.<\/p>\n<p>La primera noticia que tuve de usted no proven\u00eda del cine sino del\u00a0<i>Intervi\u00fa<\/i>, esa revista de los a\u00f1os setenta nacida en Espa\u00f1a, que tuvo su correspondiente edici\u00f3n en M\u00e9xico y que, a su manera, replicaba el esquema editorial de\u00a0<i>Playboy<\/i>: numerosas fotograf\u00edas de desnudos femeninos, acompa\u00f1adas por un contenido con pretensiones, a veces logradas, de seriedad y relevancia. En el caso de\u00a0<i>Intervi\u00fa<\/i>\u00a0M\u00e9xico, una de las secciones llevaba un t\u00edtulo muy sugerente: \u201cLas mexicanas sin sost\u00e9n\u201d, que por supuesto se refer\u00eda a la prescindencia del\u00a0<i>brassiere<\/i>, como suele llam\u00e1rsele en nuestro pa\u00eds a esa prenda \u00edntima. Considerando que a usted la celebridad le lleg\u00f3 aparejada con el mote aquel de \u201cla chica del monokini\u201d, desde entonces di por hecho que los editores del\u00a0<i>Intervi\u00fa<\/i>\u00a0sacaron de ah\u00ed el nombre de la secci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si la memoria no me falla ni me enga\u00f1a, fue ah\u00ed donde a usted la vi por vez primera y no s\u00f3lo eso; tambi\u00e9n la escuch\u00e9 al leerla, dig\u00e1moslo as\u00ed, pues la secci\u00f3n consist\u00eda de un set fotogr\u00e1fico y una entrevista en la que se abordaba su carrera de modelo y actriz, en aquellos tiempos en plena c\u00faspide, y aqu\u00ed debo hacerle la primera confesi\u00f3n personal: yo no deb\u00eda tener siquiera diez a\u00f1os de edad y no se me permit\u00eda el acceso a una publicaci\u00f3n\u00a0<i>subida de tono<\/i>, como se les llamaba en aquellos tiempos que hoy \u2013con un sentimiento extra\u00f1o<br \/>\nque combina nostalgia, sorna y ternura\u2013 consideramos pacatos y moralinos sin apercibirnos de, en m\u00e1s de un sentido, estos tiempos lo son m\u00e1s o de peor manera, en virtud de eso que, entre otros nombres, recibe el de \u201ccorrecci\u00f3n pol\u00edtica\u201d.<\/p>\n<p>El caso es que yo sab\u00eda d\u00f3nde guardaba mi padre sus revistas y me daba vuelo; as\u00ed conoc\u00ed, tambi\u00e9n antes que en la pantalla, entre otras a Leticia Perdig\u00f3n y Maritza Olivares, de quienes con seguridad usted siempre guard\u00f3 recuerdos gratos: la primera fue su compa\u00f1era en\u00a0<i>La otra virginidad\u00a0<\/i>y la segunda lo fue en\u00a0<i>La vida cambia<\/i>, dos de sus mejores pel\u00edculas, de modo que cuando finalmente me toc\u00f3 verlas yo ten\u00eda la sensaci\u00f3n de ya saber qui\u00e9n era usted. Desde luego era much\u00edsimo lo que me faltaba, y aqu\u00ed le har\u00e9 otra confesi\u00f3n gozosa: a partir de entonces me apliqu\u00e9 lo mejor que pude y, si no fueron todas, s\u00ed vi la mayor\u00eda de sus pel\u00edculas.<\/p>\n<p>Como a todo mundo, se me qued\u00f3 grabada para siempre su impactante imagen desnuda en\u00a0<i>La Choca<\/i>; empero, si de impactos se trata, le confieso que para m\u00ed es m\u00e1s memorable\u00a0<i>La sangre enemiga<\/i>, pero gracias a la trama, tan cruda y dura, y a su soberbio trabajo como cirquera pobr\u00edsima; es decir, no por los desnudos ni las situaciones er\u00f3ticas que antes y despu\u00e9s de aquel a\u00f1o \u2013era 1971 y usted hab\u00eda debutado en cine dos a\u00f1os antes con\u00a0<i>Damiana y los hombres<\/i>\u2013 la convirtieron en \u201cs\u00edmbolo sexual\u201d (por cierto, una definici\u00f3n que en la actualidad es tan mal vista como podr\u00eda serlo, a causa de esa neomoralina de la que le hablaba antes, gran parte no s\u00f3lo de su filmograf\u00eda sino de su trabajo previo como modelo, todo lo cual me parece un muy desagradable contrasentido sobre todo hoy, que propios y extra\u00f1os piensan y hablan de usted con una admiraci\u00f3n que algo tiene de hipocres\u00eda).<\/p>\n<p>Algo similar me sucede con\u00a0<i>La inocente<\/i>, y explic\u00e1ndoselo me acerco al final de estas l\u00edneas irremediablemente insuficientes para manifestarle mi pleites\u00eda y agradecimiento: su manera de ocupar entera la pantalla, ese modo tan suyo de combinar de modo indisoluble la candidez y el erotismo, generan un vago desasosiego que, felizmente, se trastoca en admiraci\u00f3n art\u00edstica y, a mi parecer, se resume por completo en el rasgo f\u00edsico m\u00e1s hermoso de los muchos en los que usted abund\u00f3: su sonrisa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cinexcusas Luis Tovar La sonrisa de Meche Carre\u00f1o &nbsp; Meche: Estoy convencido de que esta carta debe parecerse a las incontables que de seguro recibi\u00f3 durante toda su carrera profesional, escritas por un p\u00fablico tan abundante como rendido ante usted: intensamente personales, francamente admirativas e, inclusive, posiblemente confesionales. 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