{"id":28773,"date":"2022-08-02T09:25:19","date_gmt":"2022-08-02T15:25:19","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28773"},"modified":"2022-08-02T09:25:19","modified_gmt":"2022-08-02T15:25:19","slug":"los-lacandones-con-su-carga-de-cafe-al-finquero-antes-de-que-el-sol-de-ponga-con-sangre-y-sudor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28773","title":{"rendered":"Los Lacandones con su carga de caf\u00e9 al finquero antes de que el sol de ponga, con sangre y sudor."},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">La comuna de la Lacandona, 19 a\u00f1os<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Luis Hern\u00e1ndez Navarro<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">La fotograf\u00eda de\u00a0Fabrizio Le\u00f3n tomada en 1985 habla por s\u00ed misma. Con los pesados bultos de caf\u00e9 a sus espaldas y las huertas del arom\u00e1tico desplegadas hasta las faldas de la monta\u00f1a frente a ellos, tres jornaleros ind\u00edgenas chiapanecos caminan para dejar su carga. Es el \u00faltimo jal\u00f3n del d\u00eda. Tras una interminable faena pizcando las cerezas, se dirigen a dejar su carga al finquero antes de que el sol de ponga. Es un fruto cosechado con sangre y sudor, con despojo y dolor.<\/div>\n<p>La historia que cuenta la imagen dista de ser an\u00e9cdota. Ese pasado sigue presente. Est\u00e1 grabado en la piel y los recuerdos de quienes lo padecieron, pero tambi\u00e9n en sus hijos y nietos. En su formidable libro,\u00a0<em>Justicia aut\u00f3noma zapatista: zona selva tzeltal<\/em>, Paulina Fern\u00e1ndez Christlieb, escribi\u00f3:\u00a0<q>Para quienes nacieron y trabajaron en aquellas fincas, lo que todav\u00eda importa a esos viejitos y viejitas son los tratos de animales que les daban, son los golpes de l\u00e1tigo que recib\u00edan de castigo. Son las jornadas de m\u00e1s de 12 horas sin pago, son los kil\u00f3metros que hay entre la finca y la ciudad hasta donde ten\u00edan que llegar y desde donde ten\u00edan que traer carga sobre sus espaldas<\/q>.<\/p>\n<p>De la amarga experiencia de nacer y trabajar como peones acasillados en fincas y monter\u00edas, del abuso de las mujeres por se\u00f1ores de horca y cuchillo, pero tambi\u00e9n del \u00e9xodo hacia la selva para construir otro futuro, naci\u00f3 la rabia y la obligaci\u00f3n de cambiar la cosas, la voluntad de rebelarse contra un orden no solamente injusto, sino indigno.<\/p>\n<p>A principios de la d\u00e9cada de 1970, cientos de miles de ind\u00edgenas, en su mayor\u00eda tseltales, tsotsiles, choles y tojolabales, dispusieron recuperar sus tierras, cosechas y vidas. Ocuparon latifundios; se asociaron en cooperativas para comercializar al margen de coyotes su caf\u00e9, ganado, ma\u00edz y artesan\u00edas; intentaron formar sindicatos para negociar mejores condiciones laborales; recuperaron su lengua; buscaron darse abasto y salud.<\/p>\n<p>Su osad\u00eda al bordar el tejido asociativo de la resistencia provoc\u00f3 que pagaran una alt\u00edsima cuota de sangre, c\u00e1rcel y persecuci\u00f3n policiaca y militar. Un ejemplo, entre muchos m\u00e1s: en el verano de 1980, en Wolonch\u00e1n, municipio de Sital\u00e1, campesinos desalambraron y ocuparon miles de hect\u00e1reas injustamente apropiadas por terratenientes ganaderos. Era gobernador de la entidad Juan Sabines Guti\u00e9rrez. Buscando poner\u00a0<q>las cosas en su lugar<\/q>, el 30 de mayo de ese a\u00f1o, de las armas largas de las fuerzas del orden sali\u00f3 el fuego que asesin\u00f3 a 50 ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>Con el acoso permanente de las\u00a0<em>guardias blancas<\/em>\u00a0de finqueros y pistoleros con uniforme, tuvieron que emprender un moderno viacrucis para que se reconociera la posesi\u00f3n de sus tierras. Recorrieron in\u00fatilmente oficinas p\u00fablicas y tocaron puertas de funcionarios agrarios. Caminaron la cinta de asfalto que comunica Tux\u00adtla Guti\u00e9rrez con la Ciudad de M\u00e9xico. Con demasiada frecuencia, el transitar por el camino de las leyes les result\u00f3 in\u00fatil. La ruta del derecho sirvi\u00f3 para negarles justicia.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>Pero, muchos de esos ind\u00edgenas miraban m\u00e1s all\u00e1 de sus demandas inmediatas. El tileco Abraham L\u00f3pez Ram\u00edrez fue el dirigente hist\u00f3rico de la Cooperativa Cholom Bol\u00e1. Adem\u00e1s de comercializar su caf\u00e9 so\u00f1aba con instaurar la Rep\u00fablica Chol. En las paredes de su oficina colgaba un cartel en el que se anunciaba la inminencia de que su deseo se cumpliera, impreso a\u00f1os atr\u00e1s, en la \u00e9poca en que los franciscanos trabajaron en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>La mezcla de viejos agravios y lucha sin soluci\u00f3n contra ellos, facilitaron las condiciones para que en buena parte de Chiapas se creara un peculiar\u00a0<q>animal asociativo<\/q>\u00a0de tres patas: organizaciones campesinas productivas, la palabra de Dios y el instrumento para defenderse del mal gobierno y la familia chiapaneca, el Ej\u00e9rcito Zapatista de Liberaci\u00f3n Nacional (EZLN). El 1\u00b0 de enero de 1994, esas comunidades en lucha desde d\u00e9cadas atr\u00e1s, dijeron\u00a0<q>\u00a1Ya Basta!<\/q>, y se levantaron en armas. No estaban solos. La sublevaci\u00f3n conect\u00f3 con un profundo descontento nacional.<\/p>\n<p>A finales de 1995 pareci\u00f3 abrirse una ventana para atender una parte de su larga lista de agravios y reconocer constitucionalmente un nuevo pacto entre el Estado y los pueblos ind\u00edgenas, que admitiera su existencia como tales y su derecho a la libre determinaci\u00f3n y a la autonom\u00eda como parte de \u00e9sta. En esta direcci\u00f3n, el 16 de febrero de 1996 se firmaron los Acuerdos de San Andr\u00e9s sobre Derechos y Cultura ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>El Estado mexicano nunca cumpli\u00f3 su palabra (sigue sin hacerlo). En su lugar aprob\u00f3 una caricatura de reforma constitucional que le reconoci\u00f3 a los pueblos originarios derechos siempre y cuando no pudieran ejercerlos. Sin pedir permiso, en silencio, los zapatistas se dedicaron a llevar a la pr\u00e1ctica lo que debi\u00f3 de aprobarse en la ley: construir la autonom\u00eda. En agosto de 2003 anunciaron la formaci\u00f3n de juntas de buen gobierno y\u00a0<em>caracoles<\/em>, como \u00f3rganos para gobernarse a s\u00ed mismos. Naci\u00f3 as\u00ed, la comuna de la Lacandona.<\/p>\n<p>Hace ya 19 a\u00f1os de eso. Desde entonces, al margen de los funcionarios constitucionales (partidistas, les llaman ellos) y de la acci\u00f3n contrainsurgente en su contra, nombran sus propias autoridades, ejercen justicia, organizan de manera autogestiva la producci\u00f3n agropecuaria, se hacen cargo de la salud y la educaci\u00f3n de sus bases de apoyo, desarrollan arte y deportes, sin aceptar recursos gubernamentales.<\/p>\n<p>Con la memoria puesta en el infierno de lo que fue la vida en las fincas, la Comuna de la Lacandona ha formado a varias generaciones de ind\u00edgenas rebeldes. A pesar del paso de los a\u00f1os, su impulso y vocaci\u00f3n emancipadora se mantienen con un vigor inusual. En sus fronteras flexibles, no hay explotaci\u00f3n como la que muestra la fotograf\u00eda de Fabrizio Le\u00f3n. Muchas cosas han cambiado en el pa\u00eds y en el mundo gracias a ella. M\u00e1s cambiar\u00e1n.<\/p>\n<p>Twitter:\u00a0<a href=\"https:\/\/twitter.com\/@lhan55\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">@lhan55<\/a><\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"taboola-below-content-thumbnails\" class=\" trc_related_container trc_spotlight_widget tbl-feed-container tbl-feed-frame-DIVIDER  render-late-effect\" data-feed-container-num=\"1\" data-feed-main-container-id=\"taboola-below-content-thumbnails\" data-parent-placement-name=\"Below Content Thumbnails\" data-pub-lang=\"es\">\n<div class=\" tbl-feed-header tbl-logo-right-position\">\n<div class=\"tbl-feed-header-logo\"><\/div>\n<\/div>\n<div id=\"taboola-below-content-thumbnails-pl1\" class=\" trc_related_container trc_spotlight_widget trc_elastic trc_elastic_organic-thumbs-feed-02  tbl-feed-card \" data-card-index=\"1\" data-batch-num=\"1\" data-placement-name=\"Below Content Thumbnails | Card 1\">\n<div class=\"trc_rbox_container\">\n<div>\n<div id=\"trc_wrapper_18904\" class=\"trc_rbox organic-thumbs-feed-02 trc-content-organic \">\n<div id=\"outer_18904\" class=\"trc_rbox_outer\">\n<div id=\"rbox-t2v\" class=\"trc_rbox_div trc_rbox_border_elm\">\n<div id=\"internal_trc_18904\">\n<div class=\"videoCube trc_spotlight_item origin-undefined thumbnail_top textItem videoCube_1_child trc-first-recommendation trc-spotlight-first-recommendation  trc_excludable \" data-item-id=\"-935909324506251322\" data-item-title=\"Un Mundo Sin Residuos\" data-item-thumb=\"https:\/\/www.jornada.com.mx\/ultimas\/2022\/07\/19\/un-mundo-sin-residuos-8095.html\/infografia-imcc-julio-ok.jpg-4488.html\/image_large?bc=2022-07-19T13:15:07-05:00\" data-item-syndicated=\"false\">\n<div class=\"thumbBlock_holder\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La comuna de la Lacandona, 19 a\u00f1os Luis Hern\u00e1ndez Navarro La fotograf\u00eda de\u00a0Fabrizio Le\u00f3n tomada en 1985 habla por s\u00ed misma. 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