{"id":28863,"date":"2022-08-08T10:13:54","date_gmt":"2022-08-08T16:13:54","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28863"},"modified":"2022-08-08T10:13:54","modified_gmt":"2022-08-08T16:13:54","slug":"maria-de-las-mercedes-carreno-nava-1947-2022-adios-meche-carreno-adios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28863","title":{"rendered":"Mar\u00eda de las Mercedes Carre\u00f1o Nava (1947-2022) Adi\u00f3s, Meche Carre\u00f1o, Adi\u00f3s\u2026"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Adi\u00f3s, Meche Carre\u00f1o, Adi\u00f3s\u2026<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Rafael Avi\u00f1a<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">&#8216;La sangre enemiga&#8217;, de Rogelio A. Gonz\u00e1lez, 1969<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">Repaso, en tono de homenaje, de la filmograf\u00eda de una actriz mexicana, Mar\u00eda de las Mercedes Carre\u00f1o Nava (1947-2022), cuya reciente partida ha renovado el recuerdo del gran carisma y sensualidad con que llenaba la pantalla y no pocos sue\u00f1os del p\u00fablico de sus pel\u00edculas en las segunda mitad del siglo pasado.<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En noviembre de 1974, la Direcci\u00f3n General de Cinematograf\u00eda encarg\u00f3 al cineasta Toni Sbert (<i>Sin salida, Cr\u00f3nica de un amor<\/i>) la realizaci\u00f3n de un cortometraje de diez minutos sobre la\u00a0<i>IV Muestra Internacional de Cine<\/i>\u00a0a llevarse a cabo en el desaparecido Cine Roble, debido a las altas expectativas que el evento generaba con t\u00edtulos como\u00a0<i>Amarcord<\/i>,<i>\u00a0<\/i>de Fellini,\u00a0<i>Stavisky<\/i>,<i>\u00a0<\/i>de Resnais,\u00a0<i>La prima Ang\u00e9lica<\/i>,<i>\u00a0<\/i>de Saura,\u00a0<i>El exorcista<\/i>,<i>\u00a0<\/i>de William Friedkin,\u00a0<i>La conversaci\u00f3n<\/i>, de Coppola o<i>\u00a0Ludwig<\/i>,<i>\u00a0<\/i>de Visconti, entre otras. Con el fot\u00f3grafo Jorge Senyal y el entrevistador y actor Pedro Regueiro, Sbert captur\u00f3 el ambiente\u00a0<i>snob\u00a0<\/i>del momento, con todo tipo de cin\u00e9filos, figuras como Sonia Furi\u00f3, Gregorio Casals, Enrique Novi o Pilar Pellicer y espectadores en general, que se apretujan y corren por el<i>\u00a0lobby\u00a0<\/i>del m\u00edtico Roble, para ocupar un mejor lugar en una \u00e9poca carente de butacas numeradas.<\/p>\n<p>En ese\u00a0<i>corto<\/i>, y por unos cuantos segundos, se observa a la perfecci\u00f3n la llegada del cineasta Juan Manuel Torres acompa\u00f1ado de Meche Carre\u00f1o (1947-2022), ataviada con un abrigo de piel color miel y una mascada amarilla, que saluda con su hermosa y franca sonrisa a algunos espectadores que la reconocen. Esos segundos bastan para tener el perfil de una de las mujeres m\u00e1s carism\u00e1ticas, deseadas y pol\u00e9micas, en un pa\u00eds como el nuestro donde impera e imperar\u00e1 siempre la hipocres\u00eda social y la doble moral, incluso hoy, con la tan celebrada correcci\u00f3n pol\u00edtica que no es otra cosa que la llegada de una moral m\u00e1s rancia y una mediocridad cultural que arropa a nuevas e ignorantes generaciones que desconocen y rechazan el pasado\u2026<\/p>\n<p>Pocos meses atr\u00e1s, en junio de ese 1974, Juan Manuel Torres (1938-1980) iniciaba un breve pero apasionado romance con Meche Carre\u00f1o, a la que conoci\u00f3 en el rodaje de<i>\u00a0La otra virginidad<\/i>. De manera curiosa, Meche y \u00e9l eran oriundos de Minatitl\u00e1n, Veracruz. Ella estaba divorciada de su marido y padre de su hijo Jos\u00e9, el empresario y fot\u00f3grafo Jos\u00e9 Lorenzo Zakany Almada, que la lanz\u00f3 al estrellato en los a\u00f1os sesenta. Por su parte, Torres dej\u00f3 a su mujer Jolanta Garbowska, a quien conoci\u00f3 durante su paso por la escuela de cine de Lodz en Polonia; ella regres\u00f3 a su patria con la hija de ambos: Claudia Torres.<\/p>\n<p>De ese amor fulminante nacer\u00eda su hijo Juan Mar\u00eda y una escueta pero notable obra f\u00edlmica que hizo crecer la carrera de la pareja al narrar con sensibilidad las aspiraciones sentimentales de los j\u00f3venes de su generaci\u00f3n, como lo muestran\u00a0<i>La otra virginidad\u00a0<\/i>(1974),\u00a0<i>La vida cambia\u00a0<\/i>(1975),<i>\u00a0El mar<\/i>\u00a0(1976) y\u00a0<i>La mujer perfecta<\/i>\u00a0(1977), todas protagonizadas por Meche: relatos \u00edntimos de gran peso er\u00f3tico que cuestionaban las falsedades de una sociedad mojigata y reprimida.<\/p>\n<p>Meche y Juan Manuel se separar\u00edan en 1979; meses despu\u00e9s, \u00e9l falleci\u00f3 a los cuarenta y dos a\u00f1os en un accidente de tr\u00e1nsito y, en 1988, en un percance similar mor\u00eda el peque\u00f1o hijo de ambos, por lo que Carre\u00f1o decidi\u00f3 renunciar a su exitosa carrera luego de m\u00e1s de veinte pel\u00edculas\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>La inocencia perdida<\/b><\/p>\n<p>En el libro testimonial\u00a0<i>Karentrevistas sin censura\u2026 s\u00f3lo para adultos\u00a0<\/i>(FEM, 1980) de Karen Lara, el cap\u00edtulo dedicado a Meche Carre\u00f1o viene acompa\u00f1ado de varias fotograf\u00edas del archivo de \u00d3rbita. Esc\u00e1ndalo, S.A.; en una de ellas, Meche luce el<i>\u00a0monokini\u00a0<\/i>que la coloc\u00f3 en el ojo del hurac\u00e1n y muestra a una muy joven y vivaz Mar\u00eda de las Mercedes Carre\u00f1o Nava, con cuerpo de adolescente, ojos inquietos, esbeltas piernas e imponente cabellera negra.<\/p>\n<p>De busto m\u00e1s bien peque\u00f1o, Meche carec\u00eda de la voluptuosidad de Isela Vega y de las caderas espectaculares de Lyn May, o de un rostro fino y delicado como el de Helena Rojo, y de la piel blanca y cabellera rubia de Fanny Cano o Claudia Islas. No obstante, \u00bfqu\u00e9 permit\u00eda que esa chica fuera no s\u00f3lo amada por la c\u00e1mara y los espectadores? \u00bfPor qu\u00e9 fascinaba a adultos y adolescentes, como era este autor, en los a\u00f1os setenta? Por la simple raz\u00f3n de que esa joven de labios provocadores parec\u00eda real y cercana. Su sencillez era notoria. Era delgada y morena como cualquier muchachita que uno pod\u00eda encontrarse en cualquier calle; su boca y dentadura, sin ser de anuncio publicitario, mov\u00eda a las emociones; su sonrisa contagiaba, su mirada era limpia e inocente, enmarcada en unas bellas cejas oscuras. No en balde, Meche protagoniz\u00f3 un par de pel\u00edculas donde ese candor desataba el morbo de una sociedad hip\u00f3crita y enfermiza, temas que manej\u00f3 con habilidad un realizador audaz y olvidado: Rogelio A. Gonz\u00e1lez.<\/p>\n<p>Se trata del inquietante filme<i>\u00a0La sangre enemiga<\/i>\u00a0(1969), inspirado en una novela de Luis Spota, relato de promiscuidad en el interior de una peque\u00f1a comunidad de cirqueros ambulantes, con David Reynoso como exalba\u00f1il contrahecho y Carre\u00f1o, hija de una prostituta exmujer de \u00e9l con la que se ha amancebado, que luego se convierte en la amante de un tendero (Eric del Castillo) que la embaraza y se desentiende, al tiempo que hace el amor con su medio hermano (Juan Miranda), con quien consigue por primera vez un orgasmo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n est\u00e1\u00a0<i>La inocente<\/i>\u00a0(1970), que jugaba con el equ\u00edvoco sexual de la ingenuidad y denunciaba, con cierto morbo, el abuso y el acoso a una menor, con Meche en el papel de una adolescente con retraso mental, violada por unos alba\u00f1iles, protegida en exceso por su madre (Lilia Michel). De nuevo, el cuerpo de Meche se trastocaba en candente objeto sexual de toda clase de abusadores, tal y como suced\u00eda con una de sus pel\u00edculas de esc\u00e1ndalo m\u00e1s afamadas:\u00a0<i>La choca\u00a0<\/i>(1973), de Emilio Fern\u00e1ndez, de quien se dice la insult\u00f3 y abofete\u00f3. Una muy bella Meche Carre\u00f1o altern\u00f3 con Pilar Pellicer en este relato selv\u00e1tico de enorme tensi\u00f3n sexual, con el que ambas obtuvieron el Ariel a mejor coactuaci\u00f3n y actuaci\u00f3n estelar, respectivamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Nace una estrella<\/b><\/p>\n<p>Por supuesto, la fama de Meche Carre\u00f1o empez\u00f3 m\u00e1s atr\u00e1s. Estudia actuaci\u00f3n en la Academia de Andr\u00e9s Soler y trabaja en montajes teatrales bajo las \u00f3rdenes de Alejandro Jodorowski y Carlos Ancira, y su matrimonio con Zakany le cambia la vida. Luego de peque\u00f1os papeles en\u00a0<i>El p\u00edcaro\u00a0<\/i>(1964),\u00a0<i>La Valentina\u00a0<\/i>(1965),\u00a0<i>Especialista en chamacas\u00a0<\/i>(1965) y<i>\u00a0El bar\u00f3n Br\u00e1kola\u00a0<\/i>(1965), protagoniza\u00a0<i>Damiana y los hombres<\/i>\u00a0(1966), de Julio Bracho, producida por Zakany, sobre un argumento de ella misma. Se trata de una suerte de versi\u00f3n actualizada y\u00a0<i>pop<\/i>\u00a0sesentera de\u00a0<i>Mar\u00eda Candelaria<\/i>: Damiana, una joven ingenua y sensual vendedora de flores cultivadas por su abuelo (Andr\u00e9s Soler) en su chinampa de Xochimilco, es descubierta por un fot\u00f3grafo de modas (Enrique Rocha) que la filma<br \/>\ny fotograf\u00eda, y el jefe de \u00e9ste, un millonario (Roberto Ca\u00f1edo), se entusiasma con ella. As\u00ed, empieza la transformaci\u00f3n de Damiana en una chica desprejuiciada, que aprende ballet y baile y conduce un autom\u00f3vil, en un filme id\u00f3neo para mostrar su sensualidad.<\/p>\n<p>El domingo 1 de diciembre de 1968, una nota de\u00a0<i>Cine Mundial<\/i>\u00a0comentaba que Paul Newman recibir\u00eda un reconocimiento en la Rese\u00f1a de Acapulco, en medio del esc\u00e1ndalo de\u00a0<i>Fando y Lis\u00a0<\/i>(1967), de Jodorowski, la presencia de Roman Polanski y su mujer Sharon Tate y los semidesnudos en las playas acapulque\u00f1as de Meche Carre\u00f1o, cuya pel\u00edcula<i>\u00a0Andante. V\u00e9rtigo de amor en la oscuridad\u00a0<\/i>(1967), de Julio Bracho, se exhib\u00eda en esa Rese\u00f1a y narraba la obsesi\u00f3n de un c\u00e9lebre pianista por una joven id\u00e9ntica a su mujer fallecida que encarnaba Carre\u00f1o.<\/p>\n<p>El tema de<i>\u00a0No hay cruces en el mar<\/i>\u00a0(1967), de Juli\u00e1n Soler con argumento de la propia Meche, era el deseo encarnado en la protagonista, deseada por todos los hombres, incluyendo un cura joven (Juan Ferrara). En\u00a0<i>Azul (Eclipse de amor)<\/i>\u00a0(1970), de Jos\u00e9 G\u00e1lvez, Carre\u00f1o es una sensual nativa de una isla tropical violentada por unos rid\u00edculos\u00a0<i>hippies<\/i>, en un filme excesivo que correspond\u00eda a la visi\u00f3n de esa \u00e9poca. Y en\u00a0<i>Novios y amantes\u00a0<\/i>(1971), dos relatos dirigidos por Sergio V\u00e9jar, Valent\u00edn Trujillo es un estudiante que conoce a la bella prostituta a la que Meche daba vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Ep\u00edlogo: Juanga, Morelia\u2026<\/b><\/p>\n<p>Hay una escena \u00edntima entre Meche y Helena Rojo muy bien lograda en\u00a0<i>Los perros de Dios\u00a0<\/i>(1973), de Francisco del Villar, escrita por Josefina Vicens. Asimismo, la explotaci\u00f3n er\u00f3tica fue tema de\u00a0<i>Zona roja<\/i>\u00a0(1975), del<i>\u00a0Indio\u00a0<\/i>Fern\u00e1ndez. No obstante, sus mejores obras fueron aquellas realizadas por Juan Manuel Torres, donde Meche Carre\u00f1o aparec\u00eda en situaciones fuertes y provocadoras, con varios desnudos que segu\u00edan teniendo impacto en el p\u00fablico, con temas como el desamor, el abandono, la virginidad, el aborto, el incesto, el adulterio. Incluso, en\u00a0<i>La mujer perfecta<\/i>\u00a0Meche se autorreferenciaba en el papel de una bailarina y estrella de cine de origen humilde, casada con un millonario celoso y acomplejado. Adem\u00e1s de<i>\u00a0Tres historias de amor, Durazo, la verdadera historia<\/i>\u00a0y\u00a0<i>El d\u00eda de las sirvientas, M<\/i>eche protagoniz\u00f3 junto a Juan Gabriel\u00a0<i>El Noa Noa\u00a0<\/i>y<i>\u00a0Es mi vida<\/i>,<i>\u00a0<\/i>de Gonzalo Mart\u00ednez Ortega.<\/p>\n<p>Queda para la memoria el sensual y bello baile que ejecuta Carre\u00f1o, ataviada en un min\u00fasculo y ce\u00f1ido vestido rojo, agitando su melena y contone\u00e1ndose con mucho estilo bajo los acordes del tema \u201cHe venido a pedirte perd\u00f3n\u201d con un\u00a0<i>Juanga\u00a0<\/i>que con trabajos le sigue el paso en\u00a0<i>El Noa Noa.\u00a0<\/i>Y queda para mis propios recuerdos una tarde en uno de los festivales de cine de Morelia, hace m\u00e1s de diez a\u00f1os. Tomaba caf\u00e9 con colegas como Carlos Bonfil, Luis Tovar y Silvestre L\u00f3pez Portillo, cuando de pronto llegaron los amigos y cineastas Juli\u00e1n Hern\u00e1ndez y Roberto Fiesco acompa\u00f1ados \u00a1por Meche Carre\u00f1o! Nos paramos a saludarla. Yo no cab\u00eda de la emoci\u00f3n, ella incluso se sorprendi\u00f3 de la admiraci\u00f3n que provoc\u00f3. Fue amable, sencilla, sin ning\u00fan aire de diva o de la figura que segu\u00eda siendo. Me guardo esa bell\u00edsima sonrisa, esa mirada limpia e ingenua, su capacidad de asombro, su espectacular color de piel y su trato afable y cordial con el que nos dijo adi\u00f3s. Adi\u00f3s, Meche\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adi\u00f3s, Meche Carre\u00f1o, Adi\u00f3s\u2026 Rafael Avi\u00f1a &#8216;La sangre enemiga&#8217;, de Rogelio A. Gonz\u00e1lez, 1969 Repaso, en tono de homenaje, de la filmograf\u00eda de una actriz mexicana, Mar\u00eda de las Mercedes Carre\u00f1o Nava (1947-2022), cuya reciente partida ha renovado el recuerdo del gran carisma y sensualidad con que llenaba la pantalla y no pocos sue\u00f1os del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":28864,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-28863","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28863","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=28863"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28863\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28865,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28863\/revisions\/28865"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/28864"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=28863"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=28863"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=28863"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}