{"id":28869,"date":"2022-08-08T10:22:33","date_gmt":"2022-08-08T16:22:33","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28869"},"modified":"2022-08-08T10:22:33","modified_gmt":"2022-08-08T16:22:33","slug":"la-obra-fotografica-de-lourdes-grobet-1940-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28869","title":{"rendered":"La obra fotogr\u00e1fica de Lourdes Grobet (1940-2022)"},"content":{"rendered":"<div id=\"portal-columns\" class=\"row\">\n<div id=\"portal-column-content\" class=\"cell width-full position-0\">\n<div class=\"\">\n<div id=\"content\">\n<article id=\"article\" class=\"row\">\n<div class=\"col-md-8\">\n<h1 class=\"ljs-merri\">Lourdes Grobet o la libertad expresiva<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Hermann Bellinghausen<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Este texto documenta y tambi\u00e9n celebra la obra fotogr\u00e1fica de Lourdes Grobet (1940-2022), su versatilidad y toque tan personal; su valent\u00eda y genuinidad en la mirada con que se asomaba al mundo a trav\u00e9s de la c\u00e1mara: \u201cSabe mirar abajo, con empat\u00eda y respeto, pero tambi\u00e9n arriesgando. Aunque a veces llega a parecerlo, nunca es el suyo un arte militante. Ella es demasiado libre para eso.\u201d<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>Con gusto, disgusto o mera extra\u00f1eza, cr\u00edticos y colegas han encontrado inc\u00f3modo el atributo de \u201cfot\u00f3grafa\u201d para Lourdes Grobet. Con toda raz\u00f3n. Tampoco le ajustan los de \u201cartista conceptual\u201d, \u201cperformancera\u201d, \u201cinstaladora\u201d. Cierta ocasi\u00f3n escuch\u00e9 que alguien la reprobaba por improvisada. Y s\u00ed, lo es, pero como lo decimos del jazz. Una tonada segura, una l\u00ednea visual, una idea para cada cosa; a partir de ah\u00ed s\u00f3lo queda improvisar. En realidad, Lourdes Grobet constituye un g\u00e9nero visual en s\u00ed misma, cuyo instrumento fundamental resulta ser la c\u00e1mara fotogr\u00e1fica, pero siempre hay algo m\u00e1s.<\/p>\n<p>Su origen fue art\u00edstico, no period\u00edstico. Desde estudiante estaba en lo nuevo, en experimentar, atreverse. Sus primeros tiempos prefiguraron los postmodernismos, bebi\u00f3 del\u00a0<i>kitsch<\/i>\u00a0sin pena alguna y us\u00f3 su propio cuerpo como galer\u00eda y discurso, llegado el caso. La sensibilidad social ha sido siempre parte de su naturaleza. Sabe mirar abajo, con empat\u00eda y respeto, pero tambi\u00e9n arriesgando. Aunque a veces llega a parecerlo, nunca es el suyo un arte militante. Ella es demasiado libre para eso. Demasiado inconformista.<\/p>\n<p>Nos conocimos a principios de los a\u00f1os ochenta, y enseguida me invit\u00f3 a las luchas. Llevaba a\u00f1os con esa obsesi\u00f3n y hab\u00eda acumulado amistades, archivo, afici\u00f3n y experiencia como para idear un libro sobre el pancracio. Buscaba patrocinadores, algunos se interesaban, pero no le cumpl\u00edan, como la Cervecer\u00eda Modelo. El libro tard\u00f3 treinta a\u00f1os m\u00e1s en salir (<i>Espectacular de lucha libre<\/i>, Oc\u00e9ano y Trilce, M\u00e9xico, 2005). Y result\u00f3 como todo en ella, excesivo, exhaustivo, revelador.<\/p>\n<p>No se hab\u00eda impuesto entonces la visi\u00f3n Televisa de las luchas, con sangre falsa y teatralidad de consumo para la pantalla. Recorriendo con Lourdes en su vochito las noches de funci\u00f3n en la Arena Coliseo, la de Neza, la de Tlaxcala, descubr\u00ed un M\u00e9xico popular, efervescente y conmovedor. Un p\u00fablico encantador, familiar, de barrio. Conoc\u00ed abuelitas tremendas que le rug\u00edan al Perro Aguayo y le mentaban la madre al Hijo del Santo. Ni\u00f1os echando relajo a deshoras. Una bola de exc\u00e9ntricos luchadores poblaban noches de maroma y teatro en vivo, fiel a su canon y a sus reglas. Lo que parec\u00eda absurdo no lo era.<\/p>\n<p>Su sue\u00f1o inclu\u00eda un pr\u00f3logo de Carlos Monsiv\u00e1is y se sali\u00f3 con la suya. Ya ten\u00eda conocimiento y foto de gente en el pancracio de toda laya: llaves, gimnasios, h\u00e9roes, villanos, r\u00e9feris, vestidores, vida cotidiana de esos seres mitol\u00f3gicos, de enmascaradas amamantando, peleando o maquill\u00e1ndose. Pero si algo me transmiti\u00f3 fue su amor por el p\u00fablico. Le gusta la gente.<\/p>\n<h2><strong>Ni \u201clo bonito\u201d ni \u201cla nota\u201d: lo aut\u00e9ntico<\/strong><\/h2>\n<p>Una cosa lleva a otra. Tiempo despu\u00e9s, por ah\u00ed del \u201985, la invit\u00e9 a las peleas de tigres nahuas en Zitlala y Acatl\u00e1n, Guerrero, por aquello de las m\u00e1scaras temibles. Yo andaba acompa\u00f1ando el rodaje de un documental de Alfredo Portilla sobre el ritual violento en la Monta\u00f1a. Diez a\u00f1os despu\u00e9s la llev\u00e9 con otros enmascarados, los zapatistas en la selva Lacandona.<\/p>\n<p>Lourdes no separa lo personal de lo que hace. De su pasi\u00f3n por la lucha responsabilizaba a su padre, un \u201cdeportista\u201d, ciclista si no mal recuerdo. Cuando le dio por pintar los paisajes en los desiertos del norte, intervenidos con pintura o tinciones al procesar el rollo, y cuando m\u00e1s adelante lo hizo escribiendo con luces sobre las noches a cielo abierto, usaba de c\u00f3mplices a sus hijos todav\u00eda chicos; all\u00ed iban los pobres con su madre en las noches, no recuerdo si en Arizona, las Californias o Nuevo M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Al tiempo de nuestro primer encuentro era compa\u00f1era del \u201cne\u00f3logo\u201d mayor, Felipe Ehrenberg. A ella misma se le aplicaba lo de ne\u00f3loga aunque de otra manera. Formaban una pareja divertida, capaz de provocar o sorprender con sus ocurrencias creativas.<\/p>\n<p>Nunca omiti\u00f3 aclarar que las peleas de Zitlala no eran lo mismo que las de los luchadores. Tampoco los encapuchados zapatistas. Pero compart\u00edan un juego radical con las identidades, los nombres, los ocultamientos liberadores. En 1989, el n\u00famero cero de la nueva \u00e9poca de\u00a0<i>M\u00e9xico Ind\u00edgena<\/i>\u00a0(que devendr\u00eda\u00a0<i>Ojarasca<\/i>) llev\u00f3 de portada y reportaje gr\u00e1fico sus tigres de Zitlala. Para entonces ya ten\u00eda retratada a la gente de San Andr\u00e9s Larr\u00e1inzar. Los pueblos originarios le interesan, no por folcl\u00f3ricos, sino por originales y desafiantes. En nuestros primeros a\u00f1os colabor\u00f3 seguido para la revista y el actual suplemento de\u00a0<i>La Jornada<\/i>.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 un buen tiempo rolando con el Laboratorio de Teatro Campesino con su amiga Mar\u00eda Alicia Mart\u00ednez Medrano. Una experiencia teatral extraordinaria, iniciada y fundamentada en las comunidades chontales de Tabasco, y luego con extensiones a los mayo de Sinaloa y los mayas de Yucat\u00e1n. Era cosa de ver aquellas escenificaciones monumentales en el campo. Los caballos de verdad, las distancias completas para\u00a0<i>Bodas de sangre<\/i>\u00a0de Lorca y las tragedias chontales en Oxolotl\u00e1n o la Arena M\u00e9xico. Y la c\u00e1mara de Lourdes ah\u00ed, bien adentro de la incomparable\u00a0<i>troupe<\/i>\u00a0ind\u00edgena.<\/p>\n<p>A la manera que acostumbran muchos fot\u00f3grafos, se embarca en \u201cproyectos\u201d. Pero no como fot\u00f3grafa a la, digamos, \u00c1lvarez Bravo, ni fotorreportera como sus amigos y colegas. No busca lo bonito, ni \u201cla nota\u201d, m\u00e1s bien lo aut\u00e9ntico que, bien se sabe, puede ser feo. Hacia 2010 le dio por \u201cconocer la materia con la que funciona la tecnolog\u00eda digital\u201d, ya que tanto importa ahora para su propio trabajo, y se puso a retratar chips y circuitos iluminados en una caja, como si de paisajes se tratara.<\/p>\n<p>Entrado el siglo XXI, por razones que no viene al caso mencionar aqu\u00ed, me vi embarcado en planes para recorrer el Estrecho de Bering entre Alaska y Kamchatka. Supe que Lourdes andaba bien metida en esa parte del mundo, ella s\u00ed embarcada literalmente, realizando un trabajoso documental en la \u00faltima frontera del mundo, entre los dos imperios, y descubri\u00f3 cu\u00e1n dif\u00edcil es cruzarla. En el helado Pac\u00edfico del norte, en las islas Diomedes, la l\u00ednea imaginaria del estrecho es inexpugnable. S\u00f3lo desde Mosc\u00fa y a trav\u00e9s de Siberia se puede llegar al lado asi\u00e1tico. En Bering nunca termin\u00f3 la Guerra Fr\u00eda. Hay familias separadas por esa l\u00ednea invisible. Me proporcion\u00f3 algunas orientaciones, pero no llegu\u00e9 tan al norte. Me qued\u00e9 donde viven las orcas en el Estrecho de Juan de Fuca y las islas San Juan, entre el estado de Washington y Vancouver.<\/p>\n<p>Sus referentes visuales son Math\u00edas Goeritz,\u00a0Gilberto Aceves Navarro, Kati Horna, Felipe Ehrenberg, Rowena Morales, su c\u00f3mplice Marcos Kurtycz. Mas con igual soltura les aprendi\u00f3 a Nacho L\u00f3pez, Rafael Doniz o Pedro Meyer. El cr\u00edtico V\u00edctor Mu\u00f1oz ha sugerido que el trabajo de Lourdes Grobet se da no s\u00f3lo en el objetivo de la imagen, sino en el entorno. De ah\u00ed una obra tan \u00fanica, irrepetible y generosamente personal. Como se dice ahora, tan inmersita.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"col-md-4\">\n<div class=\"publicidad\">\n<div><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/article>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"portal-footer-wrapper\" class=\"clMain-footer\">\n<div class=\"container\">\n<div class=\"row\">\n<ul class=\"nav nav-footer flex-column flex-lg-row justify-content-md-around col-sm-12\">\n<li class=\"ljn-footer-logo nav-item\"><\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lourdes Grobet o la libertad expresiva Hermann Bellinghausen Este texto documenta y tambi\u00e9n celebra la obra fotogr\u00e1fica de Lourdes Grobet (1940-2022), su versatilidad y toque tan personal; su valent\u00eda y genuinidad en la mirada con que se asomaba al mundo a trav\u00e9s de la c\u00e1mara: \u201cSabe mirar abajo, con empat\u00eda y respeto, pero tambi\u00e9n arriesgando. 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