{"id":28984,"date":"2022-08-16T15:55:36","date_gmt":"2022-08-16T21:55:36","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28984"},"modified":"2022-08-16T15:55:36","modified_gmt":"2022-08-16T21:55:36","slug":"tres-obras-los-tres-mosqueteros-veinte-anos-despues-y-el-vizconde-bragelonne-de-alejandro-dumas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28984","title":{"rendered":"Tres obras : &#8216;Los tres mosqueteros&#8217;, &#8216;Veinte a\u00f1os despu\u00e9s&#8217; y &#8216;El vizconde Bragelonne&#8217;, de Alejandro Dumas"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Alejandro Dumas y la melancol\u00eda del tiempo perdido<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Vilma Fuentes<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">Este art\u00edculo repasa los rasgos esenciales de tres grandes obras de la literatura francesa: &#8216;Los tres mosqueteros&#8217;, &#8216;Veinte a\u00f1os despu\u00e9s&#8217; y &#8216;El vizconde Bragelonne&#8217;, de Alejandro Dumas (1802-1870), cuya visi\u00f3n del tiempo y sus efectos en los personajes reales y ficticios seguramente llamaron la atenci\u00f3n de Marcel Proust (1871-1922).<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>Uno de los libros favoritos de Marcel Proust era\u00a0<i>El vizconde Bragelonne<\/i>, tercer volumen de la trilog\u00eda de los Mosqueteros de Alejandro Dumas. Sin duda, el autor de\u00a0<i>En busca del tiempo perdido<\/i>\u00a0se sinti\u00f3 atra\u00eddo por la enorme dimensi\u00f3n que cobra el tiempo sobre los personajes reales y ficticios, as\u00ed como sobre la Historia de Francia, el paso de la nobleza de espada, que representan los mosqueteros, a la nobleza de corte, donde reinan la adulaci\u00f3n y la intriga, m\u00e1s f\u00e1cil de controlar por el joven rey Luis XIV, quien desea reinar como monarca absoluto: \u201cEl Estado soy yo\u201d.<\/p>\n<p>En\u00a0<i>Los tres mosqueteros<\/i>, primero de tres vol\u00famenes, los protagonistas, D\u2019Artagnan, Athos, Porthos y Aram\u00eds, son j\u00f3venes aventureros que se enfrentan al poder del cardenal de Richelieu para defender a Ana de Austria, la joven reina casada con Luis XIII. Los amores de la reina con el duque de Buckingham, ministro de Charles I rey de Inglaterra, son puestos en escena con la maestr\u00eda de la pluma de Dumas. Milady, personaje misterioso y maligno, desaf\u00eda a los mosqueteros en una lucha a muerte que terminar\u00e1 con su decapitaci\u00f3n despu\u00e9s de un juicio sumario encabezado por Athos, quien fue su marido. La novela termina con un velo de melancol\u00eda cuando los h\u00e9roes se separan y D\u2019Artagnan queda solo.<\/p>\n<p>En el segundo volumen,<i>\u00a0Veinte a\u00f1os despu\u00e9s,\u00a0<\/i>t\u00edtulo m\u00e1s que evocador del tiempo que pasa, los tres antiguos mosqueteros son buscados por D\u2019Artagnan para proponerles servir al cardenal Mazarino, primer ministro de la reina Ana de Austria, quien, seg\u00fan el rumor hist\u00f3rico, se habr\u00eda unido al cardenal en un matrimonio morgan\u00e1tico. El lugarteniente de mosqueteros s\u00f3lo consigue convencer a Porthos, pues Aram\u00eds y Athos sirven la causa de los pr\u00edncipes en la guerra civil denominada La Fronda. En esta novela aparece el joven Ra\u00fal de Bragelonne, hijo natural de Athos, conde de la F\u00e8re, y de la duquesa de Chevreuse. Hay un viaje a Inglaterra donde los viejos amigos intentan en vano salvar la vida a Charles I. El odio del hijo de Milady los persigue y Athos se ve obligado a decidir entre su vida y la de su siniestro enemigo.<\/p>\n<p>Entre<i>\u00a0Los tres mosqueteros\u00a0<\/i>y\u00a0<i>Veinte a\u00f1os despu\u00e9s<\/i>, el tiempo ha ido abriendo las brechas por donde avanza la vida hacia la impostergable cita final. Los j\u00f3venes espadachines son ya hombres maduros. Aunque conservan ambiciones de su juventud, el escepticismo ha ido ganando terreno en este segundo volumen que bien podr\u00eda titularse como la novela de Balzac:\u00a0<i>Las ilusiones perdidas<\/i>.<\/p>\n<p>Las dos mil seiscientas p\u00e1ginas que forman\u00a0<i>El vizconde de Bragelonne<\/i>\u00a0son un vasto fresco hist\u00f3rico, y un tiempo recobrado como el final de\u00a0<i>En busca del tiempo perdido,\u00a0<\/i>cuando el narrador tarda en identificar a sus amistades tras sus rasgos envejecidos. En la novela de Dumas, los personajes de ficci\u00f3n conviven con personas reales, pero unos y otras se impregnan entre ellos. Los seres ficticios parecen, de pronto, m\u00e1s reales que los reales, mientras estos \u00faltimos toman un cariz imaginario y novelesco. Han pasado diez a\u00f1os desde el \u00faltimo encuentro de los mosqueteros. Una nueva generaci\u00f3n aparece en la corte del joven rey Luis XIV. Las figuras de Mazarino y Ana de Austria han envejecido y comienzan a desmoronarse bajo el peso de los a\u00f1os. Pero la proximidad de la vejez no impide a D\u2019Artagnan lanzarse a nuevas aventuras, como la de ayudar al conde de la F\u00e8re a restituir la monarqu\u00eda de los Estuardo con Charles II en el trono de Inglaterra. Aram\u00eds, ahora obispo de Vannes y general de los jesuitas, intenta suplantar a Luis XIV por su hermano gemelo, encerrado en la Bastilla. Aram\u00eds se hace ayudar por el buen Portos, quien ignora sus planes. Aunque perseguido por los celos del rey, Fouquet libera al verdadero Luis XIV, quien condena a su hermano a llevar de por vida una m\u00e1scara de hierro. Aram\u00eds logra huir, pero Porthos muere en una gruta que se desploma sobre \u00e9l. Athos, por su parte, rompe su espada ante Luis XIV y rompe al mismo tiempo con la monarqu\u00eda y el rey, a quien recuerda su promesa incumplida de casar a Bragelonne con Luisa de La Valli\u00e8re, ahora amante del soberano. De los cuatro amigos, s\u00f3lo sobrevive Aram\u00eds, el \u00fanico de ellos que se adapt\u00f3 al mundo de intrigas de la corte. Athos muere al recibir el cuerpo embalsamado de Ra\u00fal. D\u2019Artagnan recibe una bala al mismo tiempo que su nombramiento de mariscal. \u201cAthos, Porthos, hasta luego. Aram\u00eds, jam\u00e1s adi\u00f3s\u201d, son sus \u00faltimas palabras. Dumas concluye: \u201cDe los cuatro valientes, no queda m\u00e1s que un solo cuerpo: Dios recogi\u00f3 las almas.\u201d Dumas, cont\u00f3 su hija, llor\u00f3 cuando se vio obligado a matar a Porthos.<\/p>\n<p>Los cuatro han desaparecido, el tictac sigue. \u00bfEl tiempo ha pasado? En la respuesta que deja o\u00edrse como un eco resuena la voz de Pierre de Ronsard (1524-1585):\u00a0<i>Le temps s\u2019en va, le temps s\u2019en va, madame\/ Las! Le temps, non, mais nous nous en allons\u2026\u00a0<\/i>(El tiempo se va, el tiempo se va, se\u00f1ora\/ Ay! El tiempo, no, sino nosotros nos vamos\u2026)<b>.<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alejandro Dumas y la melancol\u00eda del tiempo perdido Vilma Fuentes Este art\u00edculo repasa los rasgos esenciales de tres grandes obras de la literatura francesa: &#8216;Los tres mosqueteros&#8217;, &#8216;Veinte a\u00f1os despu\u00e9s&#8217; y &#8216;El vizconde Bragelonne&#8217;, de Alejandro Dumas (1802-1870), cuya visi\u00f3n del tiempo y sus efectos en los personajes reales y ficticios seguramente llamaron la atenci\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":28985,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-28984","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28984","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=28984"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28984\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28986,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28984\/revisions\/28986"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/28985"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=28984"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=28984"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=28984"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}