{"id":28990,"date":"2022-08-16T16:09:55","date_gmt":"2022-08-16T22:09:55","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28990"},"modified":"2022-08-16T16:09:55","modified_gmt":"2022-08-16T22:09:55","slug":"en-los-sesenta-al-subirme-al-camion-se-subia-un-desmedrado-senor-quien-tocaba-una-guitarra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=28990","title":{"rendered":"En los sesenta, al subirme al cami\u00f3n, se sub\u00eda un desmedrado se\u00f1or quien tocaba una guitarra"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">El cantante guitarrista del cami\u00f3n urbano<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Marco Antonio Campos<\/span><\/p>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">En los a\u00f1os sesenta, a menudo, al subirme en San Pedro de los Pinos, en calle 15 y avenida Revoluci\u00f3n, al cami\u00f3n Colonias Urbanas, que me llevar\u00eda al Centro Deportivo Chapultepec, coincid\u00eda que cuadras m\u00e1s tarde se sub\u00eda un desmedrado se\u00f1or de unos cincuenta a\u00f1os, quien tocaba una guitarra de misericordia y cantaba algo que llamamos canciones mexicanas. Decir una cosa u otra es una fantas\u00eda: tocaba peor la guitarra que un ahogado de borracho, y su voz, en vez de alegrar, incomodaba o pon\u00eda de malas a pasajeros o echaba a funcionar la alarma colectiva. A veces olvidaba la letra y le daba por inventar. Un d\u00eda me anim\u00e9 y le pregunt\u00e9 por qu\u00e9 se atrev\u00eda a esa aventura urbana. Con una sinceridad que me dej\u00f3 inerme, me contest\u00f3 que no ten\u00eda trabajo, que su edad ya no era la propia para dedicarse al robo peatonal o de casa habitaci\u00f3n, que era consciente de tocar y cantar como para hacer huir a un enemigo, y que los pasajeros, cuando le daban una moneda, era m\u00e1s para que se bajara que para seguir cantando. Sin embargo, cuando el chofer no se deten\u00eda en la parada, \u00e9l segu\u00eda tocando y cantando, seg\u00fan sus palabras,\u00a0<i>por pundonor profesional.<\/i>\u00a0\u00c9l apelaba a gentes como yo, quienes sabiendo que la m\u00fasica no le hab\u00eda entrado por ning\u00fan o\u00eddo, le daban los diez o los veinte centavos, para vivir al d\u00eda. Una vez, despu\u00e9s que baj\u00f3, pregunt\u00e9 a un chofer de la ruta por qu\u00e9 lo dejaba subir si sab\u00eda que lo suyo era m\u00e1s un berrido que un canto. Me contest\u00f3: \u201cPorque es un jodido como yo.\u201d Entend\u00ed que era cuesti\u00f3n de piadosa solidaridad de clase.<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>Al bajar del cami\u00f3n urbano, el cantante-guitarrista esperaba en la parada el siguiente transporte, mostraba la guitarra al nuevo chofer pidi\u00e9ndole permiso, quien hac\u00eda una mueca de fastidio o de horror como diciendo: \u201cYa nos partiste la madre, cabr\u00f3n\u201d, y sin verlo, moviendo la mano derecha, le se\u00f1alaba que subiera.<\/p>\n<p>Para evitar una desventura auditiva, me compr\u00e9 un tapa-o\u00eddos, pero quien los haya usado sabe que \u00e9stos s\u00f3lo cubren algo como el 40% del ruido exterior. Sin embargo, trat\u00e9 de regal\u00e1rselo una vez a un energ\u00fameno, para que no bajara a la mala al cantante-guitarrista, que tan justa mala fama hab\u00eda ya conseguido con su perseverancia entre los pasajeros de los camiones urbanos, pero el tiro sali\u00f3 por la culata. El energ\u00fameno a patadas, empellones y golpes nos baj\u00f3 a los dos. Desde entonces sent\u00ed que disminu\u00eda, al menos en un 3 o 4%, mi piedad y altruismo, tan bien reconocidos en sociedad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cantante guitarrista del cami\u00f3n urbano Marco Antonio Campos En los a\u00f1os sesenta, a menudo, al subirme en San Pedro de los Pinos, en calle 15 y avenida Revoluci\u00f3n, al cami\u00f3n Colonias Urbanas, que me llevar\u00eda al Centro Deportivo Chapultepec, coincid\u00eda que cuadras m\u00e1s tarde se sub\u00eda un desmedrado se\u00f1or de unos cincuenta a\u00f1os, quien [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":28992,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-28990","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28990","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=28990"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28990\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28993,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28990\/revisions\/28993"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/28992"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=28990"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=28990"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=28990"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}