{"id":29070,"date":"2022-08-22T08:55:40","date_gmt":"2022-08-22T14:55:40","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=29070"},"modified":"2022-08-22T08:55:40","modified_gmt":"2022-08-22T14:55:40","slug":"altisima-tristeza-el-suicidio-contemporaneo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=29070","title":{"rendered":"Alt\u00edsima tristeza: el suicidio contempor\u00e1neo"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Alt\u00edsima tristeza: el suicidio contempor\u00e1neo<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Samuel Gonz\u00e1lez Contreras*<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Caso probable de suicidio.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">De acuerdo con Albert Camus, \u201cno hay m\u00e1s que un problema filos\u00f3fico verdaderamente serio, y ese es el suicidio\u201d. En el mundo moderno, la incidencia de este acto radical ha aumentado en gran proporci\u00f3n debido a muchos factores, algunos de los cuales este art\u00edculo revisa y acude a la sociolog\u00eda, la psicolog\u00eda y la literatura en busca de respuestas.<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><i>Ahora creo que todo va a cambiar.\/ Hace una semana compr\u00e9 un libro vital:\/ C\u00f3mo conquistar amigos y disfrutar de la vida.\/ Cada ma\u00f1ana leo un cap\u00edtulo:\/ ayer me toc\u00f3 repetirme, ante cada contratiempo:\/ soy feliz, soy feliz, soy feliz\/ hoy me toca abrirme vitalmente a todas las\/ oportunidades o sea: decir a todo que s\u00ed\/ ma\u00f1ana me tocar\u00e1 pensar un poco en los dem\u00e1s:\/ tratar de adivinar qu\u00e9 quieren, para\/ complacerlos de inmediato.\/ Yo creo que en una semana todo va a ser perfecto\u2026\/ salvo que a\u00fan no he decidido si seguir leyendo\/o de una vez abrir la llave del gas.<\/i><\/p>\n<p align=\"RIGHT\">Elena Jordana<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aquel d\u00eda pretend\u00eda llegar a alg\u00fan punto en la ciudad, no recuerdo cu\u00e1l. Retengo la tarde y cierto brillo del sol pos\u00e1ndose en el and\u00e9n: esperar el Metro para abordarlo y dirigirme as\u00ed a alg\u00fan sitio. Es el prop\u00f3sito de poseer rumbo en medio de un mundo y de s\u00ed mismo. De pronto, la persona delante de m\u00ed despleg\u00f3 algunos pasos err\u00e1ticos y desconfiados; admir\u00e9 a lo lejos el tr\u00e1nsito de esa bestia naranja que hasta entonces siempre me hab\u00eda parecido hermosa. Tras esos trazos, vi su cuerpo lanzarse contra las v\u00edas y sent\u00ed c\u00f3mo su vida transitaba \u2013de un momento a otro y a una velocidad infinita\u2013, entre un inmenso estallido y el silencio absoluto.<\/p>\n<p>Era alguien que se hab\u00eda suicidado frente a mis ojos. La fuerza de la m\u00e1quina hab\u00eda fragmentado su cuerpo, el conductor fren\u00f3 inh\u00f3spitamente y las personas al interior de los vagones se agitaron como cenizas desperdigadas, sin coherencia alguna entre s\u00ed. Luego, volvi\u00f3 a encenderse la m\u00e1quina para dar marcha atr\u00e1s y asomaron los restos despose\u00eddos de una estrella embarrada contras las v\u00edas. La estaci\u00f3n fue desalojada y trabajadores del lugar llegaron con bolsas negras para depositar sus restos. Casi no hab\u00eda nada que recoger\u2026<\/p>\n<p>Quer\u00eda abrazar a mi madre, quer\u00eda abrazar al mundo, quer\u00eda saber su nombre. Busqu\u00e9 al siguiente d\u00eda noticias sobre su muerte, no encontr\u00e9 ninguna, decid\u00ed llamarlo Joaqu\u00edn para poder regresar algo de \u00e9l a la realidad, yo ten\u00eda diecinueve a\u00f1os. Una alt\u00edsima tristeza me colm\u00f3. Ver estallar a alguien hasta su propia extinci\u00f3n es una de las experiencias m\u00e1s violentas de la vida, pero tambi\u00e9n de las m\u00e1s\u00a0<i>naturales<\/i>. Las personas colapsamos<br \/>\ny desistimos de nuestra participaci\u00f3n en el mundo, de forcejear con \u00e9l a costa de convertir nuestro cuerpo en un arma, un mensaje, o sencillamente resguardarnos en el candor de una nada infinita.<\/p>\n<p>Para la modernidad el suicidio agita explosivamente las coordenadas del individuo como pilar del Estado y de la sociedad: \u00bfSe trata del acto m\u00e1s ego\u00edsta y cobarde? \u00bfDel \u00fanico acto que no resulta fallido? \u00bfPuede concebirse como el tr\u00e1nsito m\u00e1s libre y sublime? \u00bfO sencillamente se trata de una patolog\u00eda creciente o\u00a0<i>degenerada\u00a0<\/i>que transitar\u00eda tanto por la gen\u00e9tica como por disposiciones fisiol\u00f3gicas al interior de esa compleja selva de enfermedades y padecimientos mentales alimentados y potenciados por nuestros tiempos?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Pobreza, desigualdad y suicidio<\/b><\/p>\n<p>Los estragos de la pandemia global por Covid resultan evidentes: aumento radical de las desigualdades sociales. El Atlas de Salud Mental de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS), muestra que los trastornos de ansiedad aumentaron en un 25.4 por ciento y los trastornos de depresi\u00f3n mayor en un 27.6 por ciento. Este panorama ostenta el precedente de una trayectoria en donde la estancia de adolescentes en centros psiqui\u00e1tricos aument\u00f3 de manera estrepitosa. En las \u00faltimas tres d\u00e9cadas, el estado espa\u00f1ol vio cuadruplicar dicho fen\u00f3meno en personas de entre diez y veinticuatro a\u00f1os (Jos\u00e9 Juan Morales y Ana Torres Men\u00e1rgues,\u00a0<i>El Pa\u00eds<\/i>).<\/p>\n<p>El suicidio es definido por la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud como \u201cel acto deliberado de quitarse la vida\u201d. Aunque en t\u00e9rminos fisiol\u00f3gicos pueda resultar certera dicha acepci\u00f3n, su orientaci\u00f3n es una temible penumbra en t\u00e9rminos sensibles. En diversas sociedades \u201cprimitivas\u201d el suicidio constitu\u00eda una pr\u00e1ctica com\u00fan, e incluso honorable, como en el caso de comunidades en Jap\u00f3n o China, mientras que en diversas tribus africanas era \u2013y es\u2013 temiblemente condenado, hasta el punto en que se opta por no convivir con el cuerpo del suicidado e incluso por quemar su casa.<\/p>\n<p>Infelizmente, el suicidio aumentar\u00e1 sustancialmente. Actualmente (y hasta donde los informes alcanzan) setenta y siete por ciento de los 700 mil suicidios anuales acontecidos globalmente trascurren en pa\u00edses perif\u00e9ricos y m\u00e1s de la mitad son realizados por hombres. De acuerdo con el Banco Mundial, cien millones de personas transitaron a la pobreza a causa de la pandemia, mientras que en el mismo per\u00edodo la franja de hambruna se engros\u00f3 en 40 millones de personas. Al mismo tiempo, el gasto p\u00fablico en salud mental sigue rondando la barrera p\u00edrrica del dos por ciento; dicha estimaci\u00f3n puede ser completamente imprecisa en el caso de diversos pa\u00edses. Tal y como denuncia el minucioso informe de Oxfam: \u00a1Las desigualdades matan!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>La pandemia por venir<\/b><\/p>\n<p>En los t\u00e9rminos de diversos organismos nacionales e internacionales se combaten los principales medios a trav\u00e9s de los cuales la gente determina quitarse la vida, intentado que el acceso a ellos no resulte tan sencillo: plaguicidas (sobre todo, y no por nada, en el mundo rural), ahorcamiento y disparo con armas de fuego. Entre j\u00f3venes de quince a veintinueve a\u00f1os ocupa la cuarta causa de muerte, por encima de los accidentes de tr\u00e1fico, la tuberculosis y la violencia interpersonal. Existe un valioso discurso del rector de la Universidad de Atenas, Jristos Kitas, emitido durante los disturbios que se sucedieron tras el asesinato policial de Alexis Grigor\u00f3pulos, un joven anarquista de 15 a\u00f1os, en 2008:<\/p>\n<p>Hace al menos dos a\u00f1os dije a todo el que quisiera o\u00edrme que hay un divorcio absoluto entre la juventud y el sistema, pero nadie me hizo caso. Ahora todos reparan en los j\u00f3venes. Su rabia ha tocado el coraz\u00f3n de la Universidad, y eso es lo grave, porque no s\u00f3lo es un recinto donde se dan clases, sino un s\u00edmbolo de la sociedad [&#8230;] Claro que tienen raz\u00f3n para expresar su malestar, toda la raz\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>Como se\u00f1ala la Organizaci\u00f3n Panamericana de la Salud: \u201cCada a\u00f1o mueren m\u00e1s personas a causa del suicido que por VIH o c\u00e1ncer de mama, la malaria o que por la guerra y los homicidios.\u201d En la actualidad, cada cuarenta segundos una persona se suicida a nivel mundial. A esa cifra debemos hacerla dialogar con las muertes acumuladas por el consumo de opioides sint\u00e9ticos (principalmente fentanilo), que s\u00f3lo en el \u00faltimo a\u00f1o acumularon 70 mil (de cien mil relacionadas a las drogas) en Estados Unidos, aunque estas defunciones no resulten sencillamente interpretables en el terreno del suicidio. Estudios recientes en ese pa\u00eds revelaron la profunda soledad y ruptura de lazos de confianza que experimentan actualmente las personas. En un de ellos se expone c\u00f3mo, entre 1985 y 2004, el universo de v\u00ednculos sociales existentes en la poblaci\u00f3n se redujo en un treinta por ciento, mientras que las personas que manifestaron no contar con nadie en quien confiar se triplic\u00f3 (Maia Szalavitz,\u00a0<i>The New York Times<\/i>). Es por ello precisamente que<i>\u00a0The Lancet\u00a0<\/i>ubica en la adicci\u00f3n a los opioides sint\u00e9ticos una pandemia a la que nos aproximamos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>La (imposible) romantizaci\u00f3n literaria<\/b><\/p>\n<p>En t\u00e9rminos po\u00e9ticos y discursivos no son significativas las campa\u00f1as actuales. Quiz\u00e1s congratulen a nuestros funcionarios estatales y empresariales, pero en t\u00e9rminos sensibles operan como un tratamiento superficial para una hemorragia que no pretende ser abordada de manera frontal. La Organizaci\u00f3n Panamericana para la Salud cre\u00f3 un lema que reza: \u201ccrear esperanza a trav\u00e9s de la acci\u00f3n\u201d. La frase es profundamente obtusa e incomprensible para quienes han extraviado las ganas de vivir. Goza de una po\u00e9tica fam\u00e9lica y no incita al di\u00e1logo ni a una sensibilidad para hablar de c\u00f3mo la vida se ha devaluado. Quiz\u00e1s la po\u00e9tica gestada entre escritores suicidas pueda brindar un poco de ayuda, en principio, para intentar comprender o interpretar aquello que ocurre en el terreno del sentido y el valor de la vida. Lejos de la autodestructiva gala literaria que puede hacerse del dolor en torno al suceso, es posible encontrar una larga lista de escritores que han llevado sus vidas hasta sus extremos. En\u00a0<i>Wikipedia<\/i>, por ejemplo, existe una lista compuesta por m\u00e1s de 180 nombres.<\/p>\n<p>El suicidio es un tema instalado en la literatura de los \u00faltimos siglos, y no por casualidad. Existen obras enteras que lo tratan, como la\u00a0<i>Agencia General del Suicidio<\/i>, de Jaques Rigaut, o m\u00e1s recientemente,\u00a0<i>El arte de volar<\/i>, de Antonio Altarriba, donde el autor aborda audazmente el suicidio de su padre: volar, despu\u00e9s de todo, era una pr\u00e1ctica que anteced\u00eda al irreparable brinco al vac\u00edo para renunciar a la vida. Todo ello refleja que el suicidio es todo menos una pr\u00e1ctica uniforme, cuyo sentido pueda ser universalmente equiparable u homologable. Sylvia Plath dej\u00f3 pan con mantequilla en el cuarto de sus hijos antes de meter la cabeza en el horno, por si ellos despertaban con hambre. Por su parte, Ernst Weiss rasg\u00f3 sus venas al contemplar la incursi\u00f3n triunfante del ej\u00e9rcito fascista en Par\u00eds, mientras que Alejandra Pizarnik recurri\u00f3 a una dosis letal de cincuenta pastillas de seconal s\u00f3dico. Ella retrat\u00f3 la presencia de las sombras en nuestras vidas: \u201c\u00bfC\u00f3mo no me suicido frente a un espejo y desaparezco para reaparecer en el mar donde un gran barco me esperar\u00eda con las luces encendidas?\u201d<\/p>\n<p>Hace meses un amigo decidi\u00f3 quitarse la vida. Se trataba de un joven escritor y militante anarquista que particip\u00f3 en las protestas de Guadalajara (M\u00e9xico) en 2004, en el marco de la III Cumbre Am\u00e9rica Latina, el Caribe y la Uni\u00f3n Europea, aquello que el est\u00fapido presidente en turno de M\u00e9xico denomin\u00f3: \u201cglobalif\u00f3bicos\u201d. No tenemos casi nada que reprochar a esa persona, cuya sensibilidad y ternura eran formidables y feroces, y que portaba en la piel la marca de una macana que le parti\u00f3 el cr\u00e1neo. Nada que prevenir, todo por transformar radicalmente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*Escritor, tallerista y promotor cultural.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alt\u00edsima tristeza: el suicidio contempor\u00e1neo Samuel Gonz\u00e1lez Contreras* Caso probable de suicidio. De acuerdo con Albert Camus, \u201cno hay m\u00e1s que un problema filos\u00f3fico verdaderamente serio, y ese es el suicidio\u201d. 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