{"id":29257,"date":"2022-09-12T12:53:20","date_gmt":"2022-09-12T18:53:20","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=29257"},"modified":"2022-09-12T12:53:20","modified_gmt":"2022-09-12T18:53:20","slug":"la-coleccion-ojo-de-venado-reune-a-los-mejores-fotorreporteros-de-mexico-en-un-abanico-de-imagenes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=29257","title":{"rendered":"La colecci\u00f3n \u00abOjo de Venado\u00bb re\u00fane a los mejores fotorreporteros de M\u00e9xico en un abanico de im\u00e1genes"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">El venado en el ojo. Fotograf\u00eda documental mexicana de entresiglos<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Hermann Bellinghausen<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">La colecci\u00f3n Ojo de Venado re\u00fane a los mejores fotorreporteros de nuestro pa\u00eds en un abanico de im\u00e1genes que nos devuelven tanto la realidad del M\u00e9xico profundo como la del sorprendente cotidiano. Este art\u00edculo comenta y celebra su relanzamiento bajo el impulso de Cecilia Candelaria y Elizabeth Dakkini.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El relanzamiento \u2013que ojal\u00e1 sea tambi\u00e9n un segundo aire\u2013 de la colecci\u00f3n fotogr\u00e1fica Ojo de Venado ofrece una ventana inmejorable para observar la fotograf\u00eda documental de entresiglos en M\u00e9xico, concentrada en autores que radicaban en la capital del pa\u00eds pero, como fotoperiodistas, viajaron y se compenetraron con los diversos territorios del M\u00e9xico real, y muchas veces el profundo. Algunos llegaron m\u00e1s lejos en el mundo.<\/p>\n<p>Ideada y organizada por Omar Meneses, Cecilia Candelaria y Ernesto Ram\u00edrez, se public\u00f3 entre 2011 y 2013. Las dificultades para financiar un proyecto independiente de esta naturaleza impidieron su continuidad y quedaron pendientes m\u00e1s ediciones. La temprana e inesperada muerte de Omar en 2018 pareci\u00f3 cancelar definitivamente la serie y los librillos circularon poco, casi de mano en mano. En este 2022, con el impulso de Cecilia Candelaria y Elizabeth Dakkini, el proyecto retoma su marcha.<\/p>\n<p>Se trata de ensayos individuales, es decir caprichosos, libres y no necesariamente period\u00edsticos de algunos de los mejores fotorreporteros del entresiglo, un momento de quiebre para la creaci\u00f3n y la difusi\u00f3n de la fotograf\u00eda, sobre todo la documental pero no s\u00f3lo \u00e9sta. Al amanecer el milenio la digitalizaci\u00f3n alcanz\u00f3, implacable, a todos los retratistas de la realidad.<\/p>\n<p>Aquel Ojo de Venado alcanz\u00f3 a reunir nueve fot\u00f3grafos de\u00a0<i>La Jornada<\/i>,\u00a0<i>Proceso<\/i>,\u00a0<i>Milenio<\/i>,\u00a0<i>Reforma<\/i>\u00a0y otros medios impresos, activos en un per\u00edodo que, laxamente, va de 1990 a 2012. Todos y todas excelentes, eran ya por entonces los continuadores naturales de una escuela fotogr\u00e1fica determinada por Nacho L\u00f3pez, H\u00e9ctor Garc\u00eda, Mariana Yampolski y L\u00e1zaro Blanco, que se concatenar\u00edan con los grandes trabajos de Elsa Medina, Marco Antonio Cruz, Antonio Turok, Pedro Valtierra, Jos\u00e9 \u00c1ngel Rodr\u00edguez, Fabrizio Le\u00f3n D\u00edez, Eniac Mart\u00ednez, Francisco Mata, Mart\u00edn Salas, Alberto Popoca y los que ustedes gusten agregar.<\/p>\n<p>Desde el coraz\u00f3n de las luchas y desgracias, en ocasiones como corresponsales de guerra, por incre\u00edble que parezca siempre en la estricta l\u00ednea de lo real, Ojo de Venado prodiga una r\u00e1faga de estampas expansivas de los mencionados Omar, Cecilia y Ernesto, m\u00e1s Ra\u00fal Ortega, Alfredo Estrella, Patricia Aridjis, Jes\u00fas Quintanar, Germ\u00e1n Canseco y V\u00edctor Mendiola. Rara vez incluyen sus fotos de primera plana, m\u00e1s bien oscilan entre lo sutil y lo s\u00f3rdido, lo l\u00edrico y lo violento de la vida cotidiana, los espacios del espect\u00e1culo o tras los bastidores de la nota roja.<\/p>\n<p>No es dato menor que estos autores sean la \u00faltima generaci\u00f3n del siglo XX. Ojo de Venado sirve de bisagra entre la fotograf\u00eda que fue y la actual que se ceba en una proliferaci\u00f3n de c\u00e1maras, manoseos, filtros y filtraciones que hacen de cada ser humano un fot\u00f3grafo en potencia, de dudosas calidad y veracidad. Dicho de otro modo, con ellos termina el siglo de oro de la fotograf\u00eda mexicana (el \u00fanico siglo de hecho, pero de oro).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Memoria reciente pero ya hist\u00f3rica<\/b><\/p>\n<p>Tenemos las sumamente humanas fotos de Omar Meneses, algunas tan memorables como los tojolabales refugiados en la finca La Floresta de la selva Lacandona a principios de 1994, o los insurrectos en la finca Liquid\u00e1mbar bajo unos cuadros de Andy Warhol en el Sierra de Chiapas. Tenemos tambi\u00e9n los delicados registros de Cecilia Candelaria, la contundencia inspirada de Jes\u00fas Quintanar, los retratos de robusta testosterona de V\u00edctor Mendiola, la vida femenina en los m\u00e1rgenes captada por Patricia Aridjis.<\/p>\n<p>De sorpresa en sorpresa, los vol\u00famenes de Ojo de Venado incluyen entre cincuenta y setenta placas por autor que lo dejan a uno girando en los d\u00edas y los sitios del alzamiento zapatista en 1994, la rebeli\u00f3n popular de Oaxaca en 2006, los gimnasios de box, las cat\u00e1strofes, las inundaciones, las intimidades m\u00e1s c\u00f3micas o atrevidas, el circo y el mar, las danzas ind\u00edgenas, los ni\u00f1os en los parques, las refugiadas saharauis, las fiestas del chivo en Tehuac\u00e1n o ante dos cabritas curiosas.<\/p>\n<p>Hay un volumen que es, en s\u00ed, un reportaje unitario, un ensayo, un callado lamento de dolor y angustia:\u00a0<i>Hecho en Ciudad Ju\u00e1rez\u00a0<\/i>(2013) de Germ\u00e1n Canseco, donde se muestra la vida y no vida de los adictos, los tr\u00e1ficos, las acciones polic\u00edacas y las condenas casi b\u00edblicas de los seres subterr\u00e1neos de nuestra frontera norte. En el nudo ciego de los picaderos, reino de las cucharitas y las jeringas en degradados \u201csalones de opio\u201d, encontramos seres humanos casi fuera de circulaci\u00f3n, pasivos, cubiertos de llagas y mugre.<\/p>\n<p>Vicente Le\u00f1ero destaca en su breve pr\u00f3logo \u201cla maravilla art\u00edstica de estas fotos sin sangre\u201d. El viaje de Canseco a la desolaci\u00f3n juarense resulta \u00edntimo: \u201cNo es necesario m\u00e1s\u201d, contin\u00faa Le\u00f1ero. \u201cNo hay por qu\u00e9 asomarse a un infierno de rostros machacados y miembros retorcidos si el verdadero infierno es as\u00ed: oscuro, silencioso, seguramente eterno.\u201d<\/p>\n<p>En su peque\u00f1o formato a media carta, Ojo de Venado nos obsequia una notable galer\u00eda gr\u00e1fica, una baraja de im\u00e1genes y s\u00edmbolos m\u00e1gica y concreta. Con presentaciones de los propios autores o de otros como Javier Perucho, Aurora Nore\u00f1a, Jos\u00e9 Gil Olmos, el que esto escribe y el ya mencionado Vicente Le\u00f1ero, Ojo de Venado pide a gritos su continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 sea obvio decirlo, pero la serie nos enriquece el archivo de la memoria, todav\u00eda reciente pero ya hist\u00f3rica. Esto es lo que hemos sido. Esto vivimos, estos nos contaron, esto fue sufrido por alguien, esto nos maravill\u00f3, esto otro ni siquiera nos dimos cuenta que estaba pasando.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El venado en el ojo. Fotograf\u00eda documental mexicana de entresiglos Hermann Bellinghausen La colecci\u00f3n Ojo de Venado re\u00fane a los mejores fotorreporteros de nuestro pa\u00eds en un abanico de im\u00e1genes que nos devuelven tanto la realidad del M\u00e9xico profundo como la del sorprendente cotidiano. 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