{"id":29464,"date":"2022-09-28T11:59:06","date_gmt":"2022-09-28T17:59:06","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=29464"},"modified":"2022-09-28T11:59:06","modified_gmt":"2022-09-28T17:59:06","slug":"historias-viscerales-por-sergio-ramirez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=29464","title":{"rendered":"\u00abHistorias viscerales\u00bb por  Sergio Ram\u00edrez"},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">Historias viscerales<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Sergio Ram\u00edrez<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">Quienes mor\u00edan en olor de santidad traspasaban la fama de sus poderes milagrosos a sus v\u00edsceras, falanges, miembros y dem\u00e1s partes de su cuerpo, y por eso eran descuartizados y repartidos en santuarios e iglesias, un coraz\u00f3n dentro de una coraza de oro recamado de pedrer\u00eda, un brazo o una pierna dentro de una armadura de plata, un dedo en un dedal de orfebrer\u00eda. Le pasaba hasta al m\u00e1s humilde de los siervos de Dios, como San Juan de la Cruz, o a la m\u00e1s docta, como Santa Teresa.<\/div>\n<p>Pero ocurre tambi\u00e9n con las santas laicas embalsamadas, como Eva Per\u00f3n; o con los presidentes todopoderosos cuando pretenden la eternidad m\u00e1s all\u00e1 de su muerte; o con los emperadores, cuando sus cuerpos, o sus v\u00edsceras, resultan \u00fatiles, aunque sea siglos despu\u00e9s, en t\u00e9rminos electorales. Vamos por partes.<\/p>\n<p>El 6 de agosto de 1875, el presidente de Ecuador Gabriel Garc\u00eda Moreno, del bando conservador, quien empezar\u00eda pronto su tercer periodo en el mando, regresaba a pie al Palacio Nacional, luego de haber comulgado en la iglesia de Santo Domingo, cuando fue asesinado por una partida de conspiradores del bando liberal.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente el cad\u00e1ver presidi\u00f3 sus propias exequias. Vestido en uniforme de gala de comandante supremo, el bicornio emplumado en la cabeza y la banda terciada en el pecho, apareci\u00f3 sentado en el sill\u00f3n presidencial en el altar mayor de la catedral, mientras los deanes cantaban el oficio de difuntos y se cumpl\u00eda el protocolo de funerales de Estado dictado por \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>Esa foto anda por all\u00ed, en prueba de que el novelista no miente. Maquillado para disimular la palidez de la muerte, los ojos entrecerrados y la boca grotescamente abierta, a sus espaldas posa una guardia de granaderos, con sus altos gorros de piel de oso, la bayoneta calada y extra\u00f1amente revestidos con mandiles forenses.<\/p>\n<p>Hubo intentos fallidos de canonizar a Garc\u00eda Moreno. Enterrado en la catedral de Quito, los vaivenes de la pol\u00edtica hicieron que se temiera una profanaci\u00f3n, y el cuerpo fue trasladado en secreto de un escondite a otro, hasta recalar en la iglesia de Santa Catalina de Siena, donde fue descubierto, 100 a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, en una cripta al lado derecho del altar mayor.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n fue escondido por aparte en una columna del claustro del Buen Pastor, junto con el del arzobispo de Quito, monse\u00f1or Jos\u00e9 Ignacio Checa y Barba, muerto al beber el vino envenenado del c\u00e1liz en el oficio del Viernes Santo de 1877. Materia tambi\u00e9n que la realidad obsequia al \u00adnovelista.<\/p>\n<p>Y he aqu\u00ed la otra historia. En la iglesia de la hermandad de Nuestra Se\u00f1ora de Lapa, en Oporto, se guarda bajo cinco llaves el coraz\u00f3n de don Pedro de Alc\u00e1ntara, rey de Portugal, y emperador de Brasil tras la proclamaci\u00f3n en 1822 de la independencia de esta inmensa colonia americana que era por s\u00ed misma un continente, caso \u00fanico en la historia de Am\u00e9rica Latina el de un monarca venerado como pr\u00f3cer.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>Don Pedro muri\u00f3 en 1834 en el Palacio Real de Queluz en Portugal, consumido por la tuberculosis. Pero antes dict\u00f3 su c\u00e9lebre carta abierta a los brasile\u00f1os:\u00a0<q>La esclavitud es un mal, y un ataque contra los derechos y la dignidad de la especie humana, pero sus consecuencias son menos perjudiciales para aquellos que sufren el cautiverio que para la naci\u00f3n cuyas leyes la permiten<\/q>.<\/p>\n<p>Y dej\u00f3 dispuesto que su coraz\u00f3n quedara en la iglesia de Lapa, en tanto su cuerpo fue sepultado en la iglesia de San Vicente de Fora. En 1972, al celebrarse los 150 a\u00f1os de la independencia de Brasil, la dictadura militar, evocando su fama de\u00a0<q>rey soldado<\/q>, y no la de enemigo de la esclavitud, consigui\u00f3 que los huesos del emperador fueran trasladados desde Portugal, paseados con gran pompa por todo el pa\u00eds antes de recibir sepultura en el mausoleo imperial en Ipiranga, en Sao Paulo, paraje donde proclam\u00f3 a Brasil libre del yugo de Portugal. Libraba entonces una campa\u00f1a en la que se ve\u00eda obligado a bajarse del caballo a cada tramo, aquejado de diarrea.<\/p>\n<p>Si la dictadura logr\u00f3 hacerse con los huesos de\u00a0<q>el rey soldado<\/q>, ahora el presidente Jair Bolsonaro, quien para nada disimula su a\u00f1oranza por el r\u00e9gimen castrense, ha conseguido que el ayuntamiento de Porto le d\u00e9 en pr\u00e9stamo el coraz\u00f3n de don Pedro con motivo de las celebraciones del segundo centenario de la independencia.<\/p>\n<p>Bolsonaro, quien busca la relecci\u00f3n, proclama que se siente inmortal, que del poder s\u00f3lo Dios lo echa, y amenaza con un golpe de Estado si pierde. Las elecciones presidenciales, en las que lleva desventaja en las encuestas frente a Lula da Silva son el 2 de octubre, y la celebraci\u00f3n de la independencia el 7 de septiembre.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n ser\u00e1 trasladado en un avi\u00f3n de la Fuerza A\u00e9rea Brasile\u00f1a, y Bolsonaro lo recibir\u00e1 seguramente en el aeropuerto para sacarle provecho electoral, y mostrar triunfalmente la urna en los m\u00edtines.<\/p>\n<p>Estupenda oportunidad para un hombre tan visceral.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.sergioramirez.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">www.sergioramirez.com<\/a><\/p>\n<p>Facebook:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/escritorsergioramirez\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">escritorsergioramirez<\/a><\/p>\n<p>Twitter:\u00a0<a href=\"https:\/\/twitter.com\/sergioramirezm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">sergioramirezm<\/a><\/p>\n<p>Instagram:\u00a0<a href=\"https:\/\/instagram.com\/sergioramirezmercado\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">sergioramirezmercado<\/a><\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Historias viscerales Sergio Ram\u00edrez Quienes mor\u00edan en olor de santidad traspasaban la fama de sus poderes milagrosos a sus v\u00edsceras, falanges, miembros y dem\u00e1s partes de su cuerpo, y por eso eran descuartizados y repartidos en santuarios e iglesias, un coraz\u00f3n dentro de una coraza de oro recamado de pedrer\u00eda, un brazo o una pierna [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":29465,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-29464","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/29464","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=29464"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/29464\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29466,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/29464\/revisions\/29466"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/29465"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=29464"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=29464"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=29464"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}