{"id":29529,"date":"2022-10-03T12:45:15","date_gmt":"2022-10-03T18:45:15","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=29529"},"modified":"2022-10-03T12:45:15","modified_gmt":"2022-10-03T18:45:15","slug":"bonnie-and-clyde-de-arthur-penn-refleja-ahora-como-en-su-epoca-el-ejercicio-de-la-violencia-en-usa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=29529","title":{"rendered":"\u00abBonnie and Clyde\u00bb de Arthur Penn refleja ahora, como en su \u00e9poca, el ejercicio de la violencia en USA"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Bonnie and Clyde&#8217;: Arthur Penn y la violencia Como lengua franca<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Mois\u00e9s El\u00edas Fuentes<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item carousel-item-next carousel-item-left\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">El famoso filme &#8216;Bonnie and Clyde&#8217; (1967), de Arthur Penn (1922-2010), refleja ahora, como en su \u00e9poca, el ejercicio de la violencia como rasgo dominante en la sociedad estadunidense, y es esta idea la que conduce la reflexi\u00f3n del siguiente art\u00edculo.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Arthur Penn naci\u00f3 en Estados Unidos el 27 de septiembre de 1922, por lo que contaba siete a\u00f1os al inicio de la Gran Depresi\u00f3n de 1929, y once cuando los asaltantes Bonnie Parker y Clyde Barrow murieron, emboscados por polic\u00edas de Texas y Luisiana, en mayo de 1934. Al llegar a la pubertad, Penn hab\u00eda atestiguado tanto los locos a\u00f1os veinte con la prosperidad financiera artificial y los muy reales excesos, como el estallido del artificio y su secuela de miseria, que tuvo representantes extremos en Parker, Barrow y otros, pues se expresaron a trav\u00e9s del crimen y la violencia. Fue a estas expresiones, que debieron limitarse a ser episodios de una \u00e9poca y que, en cambio, se integraron a la cultura popular estadunidense, a las que dedic\u00f3 Penn algunos de sus mejores trabajos en teatro, televisi\u00f3n y cine, interesado en la violencia como rasgo social identitario; un inter\u00e9s que, como intelectual, lo acompa\u00f1\u00f3 hasta su fallecimiento, el 28 de septiembre de 2010.<\/p>\n<p>Significativo, el primer filme dirigido por Penn,\u00a0<i>El zurdo\u00a0<\/i>(1958), es un\u00a0<i>western<\/i>, g\u00e9nero que, junto con el cine de g\u00e1nsteres, compone la mitolog\u00eda fundacional de Estados Unidos: el\u00a0<i>western<\/i>, surgido de la guerra de exterminio contra los pueblos originarios para despojarlos de sus territorios; el gangsteril, inspirado en los contrabandistas de alcohol que dominaban las ciudades a punta de metralla y contubernios con los poderes pol\u00edticos y financieros.<\/p>\n<p>Mitolog\u00eda de la violencia, con la subsecuente mitificaci\u00f3n de los hombres y mujeres que la ejercen, en la que el ideal de justicia se mezcla con la exaltaci\u00f3n del crimen y la equidad econ\u00f3mica se topa con el acaparamiento de riquezas. Por encima de la historia de Parker y Barrow, lo que atrajo a Penn cuando, despu\u00e9s de varios desencuentros, acept\u00f3 la invitaci\u00f3n del actor y productor Warren Beatty para dirigir\u00a0<i>Bonnie and Clyde,<\/i>\u00a0fue la posibilidad de continuar la revisi\u00f3n de tales contradicciones y sus efectos en la sociedad estadunidense.<\/p>\n<p>Estrenado en 1967,\u00a0<i>Bonnie and Clyde<\/i>\u00a0se bas\u00f3 en un guion de David Newman y Robert Benton, inspirado en la Nueva ola francesa, pero que se uni\u00f3 con la narrativa estadunidense a partir del inter\u00e9s de Beatty en el texto. Tomado por Penn, admirador de la Nueva ola, el discurso de\u00a0<i>Bonnie and Clyde\u00a0<\/i>conserv\u00f3 la impronta francesa, pero vinculada al relato estadunidense; es decir, se relata una historia de modo lineal, pero con las audacias del movimiento franc\u00e9s en cuanto a manejo del montaje y fotograf\u00eda y las libertades del gui\u00f3n.<\/p>\n<p>De hecho, al principio del filme la violencia se exterioriza con la imprudencia casi adolescente con que act\u00faa la pareja delincuente, al modo del\u00a0<i>Sin aliento<\/i>, de Jean Luc Godard. As\u00ed, el encuentro de Clyde (Warren Beatty) y Bonnie (Faye Dunaway) y sus primeros robos, est\u00e1n m\u00e1s cerca del cine de risa loca que del gangsteril, lo que se recalca con los alegres y hasta picarescos acordes de m\u00fasica sure\u00f1a. Sin embargo, la fortuita incorporaci\u00f3n del mec\u00e1nico Moss (Michael J. Pollard) rompe la rebeli\u00f3n l\u00fadica y empuja a la pareja al mundo real, lo que se rubrica con el primer asesinato, instante en que la m\u00fasica desaparece y da paso a una violencia de consecuencias irreversibles, que llega a su\u00a0<i>summum<\/i>\u00a0con la entrada de Buck (Gene Hackman), hermano de Clyde, y su esposa Blanche (Estelle Parsons) a la pandilla.<\/p>\n<p>Gui\u00f1o de inteligencia, los asaltantes toman conciencia de su condici\u00f3n de asesinos en la oscuridad de un cine donde Ginger Rogers y sus coristas afirman \u201cWe\u2019re in the money\u201d, (en\u00a0<i>Vampiresas de 1933<\/i>, de Mervyn Le Roy)<i>\u00a0<\/i>con j\u00fabilo prematuro, toda vez que la Gran Depresi\u00f3n estaba lejos de disiparse, que por ello la pandilla atraca en ciudades y pueblos depauperados, que el director art\u00edstico Dean Tavoularis represent\u00f3 en toda su ruina, con gran cuidado en los detalles, al tiempo que con mesura, eludiendo tremendismos gratuitos.<\/p>\n<p>Mientras en los cines la oscuridad canta una situaci\u00f3n ilusoria, la solana callejera rese\u00f1a una realidad infeliz en la que los cr\u00edmenes no emergen de la noche, sino de la luz del d\u00eda, seg\u00fan remarc\u00f3 el fot\u00f3grafo Burnett Guffey con sus composiciones de luz natural, discretos filtros y fuentes cotidianas (focos de casas, autom\u00f3viles, reflejos), juego de luces en que movi\u00f3 primeros planos, planos americanos y generales, entre otros, con lo que imprimi\u00f3 enorme agilidad a la trama y se acerc\u00f3 por otros medios a las experimentaciones de la Nueva ola, lo que se aprecia en las persecuciones de autom\u00f3viles, donde los planos\/contraplanos truecan la rapidez en met\u00e1fora de una sociedad que, en lugar de dialogar, se persigue y se destruye.<\/p>\n<p>Met\u00e1fora cruel, complementada por Dede Allen, quien, a partir del montaje narrativo, insert\u00f3 montajes paralelos y expresivos en los que se atisban los opuestos morales que desgarran el tejido social, con los polic\u00edas que pervierten la ley en espect\u00e1culo de lucimiento, y los pobres (despojados de sus pocos bienes por los bancos, apoyados por las autoridades), que quieren ver en Parker y Barrow a bandidos justicieros.<\/p>\n<p>Lo que evidencia el montaje es la presencia de la violencia como \u00fanica lengua franca, emanada tanto del conjunto social como de los individuos, tironeados por cobard\u00edas, fobias, ilusiones y pasiones. Mujeres y hombres inarm\u00f3nicos con su entorno, espl\u00e9ndidamente desarrollados por un grupo de actores, en que coincidieron veteranos curtidos en el oficio y j\u00f3venes procedentes del Actor\u2019s Studio, actores y actrices a quienes Penn otorg\u00f3 gran libertad para la construcci\u00f3n de sus respectivos personajes.<\/p>\n<p>Dicha libertad actoral permiti\u00f3 al cineasta centrarse en la construcci\u00f3n de una atm\u00f3sfera que va de lo realista a lo on\u00edrico, y que obtiene uno de sus momentos m\u00e1s altos en la \u00faltima reuni\u00f3n de Bonnie y su familia, que se desarrolla en un campo seco, de ambiente casi irrespirable, pero tambi\u00e9n de luces crepusculares que confieren a la secuencia una sensaci\u00f3n de intimismo y familiaridad, reuni\u00f3n de elementos contrastantes que recuerda al John Ford de\u00a0<i>La legi\u00f3n invencible<\/i>\u00a0y al Raoul Walsh de\u00a0<i>Juntos hasta la muerte<\/i>.<\/p>\n<p>Como en aquellos\u00a0<i>westerns<\/i>, en\u00a0<i>Bonnie and Clyde<\/i>\u00a0se advierte la t\u00e1cita concordia entre vida cotidiana y violencia, pero tambi\u00e9n su involuci\u00f3n: en Ford la violencia es un sacrificio heroico, que acompa\u00f1a la vida de las familias de pioneros; en Walsh, se inclina hacia el romanticismo tr\u00e1gico. En Penn, s\u00f3lo supone incomunicaci\u00f3n: cada delito de los amantes los aleja de alguna redenci\u00f3n, de ah\u00ed que su desenlace, masacrados a balazos, aun cuando se presenta en c\u00e1mara lenta, es una muerte a secas. En una sociedad despojada de hero\u00edsmo rom\u00e1ntico, devenida en para\u00edso est\u00e9ril, la pareja s\u00f3lo pod\u00eda aspirar a comunicarse a trav\u00e9s de la violencia. Tal fue el drama social de Estados Unidos que percibi\u00f3 y plasm\u00f3 Arthur Penn en\u00a0<i>Bonnie and Clyde<\/i>. Tal es el drama que enfrenta la sociedad estadunidense actual.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bonnie and Clyde&#8217;: Arthur Penn y la violencia Como lengua franca Mois\u00e9s El\u00edas Fuentes El famoso filme &#8216;Bonnie and Clyde&#8217; (1967), de Arthur Penn (1922-2010), refleja ahora, como en su \u00e9poca, el ejercicio de la violencia como rasgo dominante en la sociedad estadunidense, y es esta idea la que conduce la reflexi\u00f3n del siguiente art\u00edculo. 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