{"id":29535,"date":"2022-10-03T12:56:37","date_gmt":"2022-10-03T18:56:37","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=29535"},"modified":"2022-10-03T12:56:37","modified_gmt":"2022-10-03T18:56:37","slug":"imagen-y-color-del-virus-de-la-pobreza-el-otro-virus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=29535","title":{"rendered":"Imagen y color del virus de la pobreza \u00abEl otro virus\u00bb"},"content":{"rendered":"<div id=\"portal-columns\" class=\"row\">\n<div id=\"portal-column-content\" class=\"cell width-full position-0\">\n<div class=\"\">\n<div id=\"content\">\n<article id=\"article\" class=\"row\">\n<div class=\"col-sm-8\">\n<div class=\"row\">\n<div class=\"col-md-8\">\n<h1 class=\"ljs-merri\">Imagen y color del virus de la pobreza<\/h1>\n<div class=\"sem-pl-des\">\u2018El otro virus\u2019, Fernando Robles, Elena Poniatowska y Javier Rivas, Instituto Sonorense de Cultura\/Ediciones Tecolote, M\u00e9xico, 2022.<\/div>\n<div class=\"sem-autor\">Evelina Gil<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fernando Robles es un pintor sonorense nacido en el municipio de Etchojoa, el 21 de noviembre de 1948, ganador del Festival International de la Peinture de Cagnes-sur-Mer en 1979. Especialista en dos categor\u00edas casi antag\u00f3nicas, el muralismo y el grabado, va desde la altilocuencia hasta la m\u00e1s conmovedora sobriedad. Es, sin lugar a duda, el artista pl\u00e1stico sonorense con mayor proyecci\u00f3n internacional pese a sus muy modestos or\u00edgenes\u2026 o quiz\u00e1 por lo mismo. Seg\u00fan narra Robles en entrevista con Elena Poniatowska, cont\u00f3 con el apoyo incondicional de su padre que, sin gozar de la educaci\u00f3n y comprensi\u00f3n propicias para impulsar la carrera art\u00edstica de su hijo, contaba con algo mucho mejor: \u201camor\u201d: \u201cMe compr\u00f3 papel y crayolas y me estimul\u00f3 a dibujar. Me tomaba del brazo y me dec\u00eda: \u2018Fernando, vas a ser muy grande.\u2019\u201d<\/p>\n<p>Ejemplos interminables dan cuenta de que las m\u00e1s imaginativas obras se han fraguado en los \u00e1mbitos m\u00e1s insospechados, como ser\u00eda el caso de Robles, llegado de una Casa de Cactus (significado de Etchojoa en lengua mayo), que, no obstante, parece haber tocado muy \u00edntimamente el estilo del pintor, poco dado al colorido, que recurre a una paleta restringida de tintes ocre oscuro. Revisando minuciosamente los tonos predominantes, pudiera afirmarse que ha inventado sus propios colores, rojos, verdes y azules terciarios obtenidos de insospechadas mezclas. Se traslad\u00f3 a la edad de\u00a0quince a Hermosillo, donde permaneci\u00f3 cuatro a\u00f1os, experimentando incansablemente con trazos y colores, hasta matricularse en la Escuela de Artes Pl\u00e1sticas de la Universidad de Guadalajara. Al cabo de cinco a\u00f1os se encontraba exponiendo en Nueva York e Inglaterra, para afincarse, no sin numerosas dificultades econ\u00f3micas, en la so\u00f1ada Par\u00eds. Pero el joven Robles pose\u00eda un dinamismo y unas ganas que le permitieron abrirse paso por donde parec\u00eda demasiado estrecho, y a dos a\u00f1os de llegar a la Ciudad Luz obtuvo el ya citado gran premio que no s\u00f3lo le resolver\u00eda el sustento por un buen tiempo, sino le permiti\u00f3 diversificar su vestuario. Tras esta distinci\u00f3n, su obra empez\u00f3 a recorrer toda Francia e Inglaterra, hasta llegar a El Cairo. En 2010 obtuvo la Medalla Jos\u00e9 Clemente Orozco por su trayectoria art\u00edstica, concedida por el Instituto Nacional de Antropolog\u00eda e Historia. Al momento, su obra ha recorrido pr\u00e1cticamente todo el mundo y se ha expuesto en las m\u00e1s prestigiadas galer\u00edas y museos de M\u00e9xico. Actualmente radica en Ciudad de M\u00e9xico y, muy recientemente, se present\u00f3 su libro\u00a0<i>El otro virus<\/i>, acompa\u00f1ado de una exposici\u00f3n que permanecer\u00e1 en la librer\u00eda Rosario Castellanos hasta el 8 de octubre de 2022.<\/p>\n<p><i>El otro virus<\/i>\u00a0sali\u00f3 de imprenta en noviembre de 2020, editado por la anterior administraci\u00f3n del Instituto Sonorense de Cultura que se caracteriz\u00f3 por un marcado inter\u00e9s en libros de arte y ediciones lujosas de cl\u00e1sicos estatales. No obstante, al interferir la pandemia, le ha tocado a la administraci\u00f3n actual promover dicha publicaci\u00f3n con el bombo que amerita. En la portada de este hermos\u00edsimo libro tipo cartera, con broche que se abre como acorde\u00f3n de doble cara, figuran otros dos nombres: Elena Poniatowska, autora del pr\u00f3logo, muy familiarizada con la obra de Robles, quien ha ilustrado algunos de sus libros, y Javier Rivas, amigo muy cercano de \u00e9ste, quien narra con gran amenidad los pormenores del devenir art\u00edstico y vital de este hijo de agricultores que se arroj\u00f3 a los brazos de una vocaci\u00f3n incierta, resuelto, de ser necesario, a morirse de hambre. Me pregunto si esta aventura lo sensibiliz\u00f3 respecto a la miseria, misma que recorre, entre garbosa y desgarrada, su obra total, encontrando su apoteosis en el libro que nos ocupa. \u201cEl otro virus\u201d al que refiere el t\u00edtulo es la carencia de lo m\u00e1s b\u00e1sico; no la mera pobreza de quien al menos cuenta con un techo donde refugiarse, sino de quien deambula inciertamente por la vida, acarreando hambre en un costal y, si bien le va (y en esto s\u00ed que son afortunados), acompa\u00f1ado por un perro que combina con sus andrajos y reemplaza \u00f3ptimamente al amor. Cuando Poniatowska afirma que Robles, m\u00e1s que pintar, llora, de veras, no pretende poetizar: estas figuras quijotescas, aparentemente inacabadas, en las que es posible advertir un enjambre de moscas en torno a una cabeza mordisqueada; pezu\u00f1as asomando por unas jiras que alguna vez fueron zapatos, parecen surgidos de un pincel doblemente humedecido; de una mano que tiembla ligeramente mientras contempla, a respetuosa distancia para no quebrantar la cotidianidad nocturna de estas tr\u00e9mulas criaturas que se deslizan ante nuestros ojos como sombras proyectadas en la pared ante el crepitar de una fogata y a las que, m\u00e1s que reproducir, captura con todo y la doliente ternura que agita su alma. En estos personajes se transparentan huecos en el est\u00f3mago y el pecho, costillares pegados a una pel\u00edcula cut\u00e1nea, tumoraciones, cicatrices; miradas extraviadas en mundos remotos que ni el pintor alcanza. Perros peque\u00f1os y grandes, pelajes hechos nudos y una sed remota insinuada en las lenguas que uno capta sin que est\u00e9n realmente ah\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"col-sm-4\">\n<div class=\"publicidad\">\n<div><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/article>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"portal-footer-wrapper\" class=\"clMain-footer\">\n<div class=\"container\">\n<div class=\"row\">\n<ul class=\"nav nav-footer flex-column flex-lg-row justify-content-md-around col-sm-12\">\n<li class=\"ljn-footer-logo nav-item\"><\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Imagen y color del virus de la pobreza \u2018El otro virus\u2019, Fernando Robles, Elena Poniatowska y Javier Rivas, Instituto Sonorense de Cultura\/Ediciones Tecolote, M\u00e9xico, 2022. 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