{"id":29618,"date":"2022-10-08T14:16:34","date_gmt":"2022-10-08T20:16:34","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=29618"},"modified":"2022-10-08T14:16:34","modified_gmt":"2022-10-08T20:16:34","slug":"aqui-camina-el-universo-en-todas-direcciones-un-fuelle-hecho-de-vacio-soplando-cenizas-que-reviven","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=29618","title":{"rendered":"Aqu\u00ed camina el universo en todas direcciones: \u00abun fuelle hecho de vac\u00edo soplando cenizas que reviven\u00bb."},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">La lecci\u00f3n del infinito<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Fabrizio Mej\u00eda Madrid<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\"><q>Aqu\u00ed camina el universo<\/q><q>n todas direcciones: un fuelle hecho de vac\u00edo soplando cenizas que reviven<\/q>. Esta frase del siglo sexto antes de nuestra era, atribu\u00edda al fil\u00f3sofo chino Lao-Ts\u00e9, encierra una de nuestras m\u00e1s antiguas certezas: el cosmos no tiene prop\u00f3sito; s\u00f3lo nosotros lo tenemos. La historia de c\u00f3mo nos hemos pensado en la falta de designio y metas del universo proviene de desplazar cada vez un poco m\u00e1s nuestra centralidad: no estamos en el n\u00facleo de los planetas y habitamos un brazo de una galaxia remota de todas las dem\u00e1s. Sin objetivo, el universo se separa m\u00e1s r\u00e1pido mientras m\u00e1s lejos nos queda; est\u00e1 hecho de algo que llamamos\u00a0<q>materia oscura<\/q>\u00a0y que no conocemos; se curva sobre s\u00ed mismo, sin exterior desde el cual mirarlo, como un signo de interrogaci\u00f3n. Y es una pregunta que s\u00f3lo nos hacemos nosotros, mirando un cielo estrellado.<\/div>\n<p>Lo traigo a cuento por el premio Nobel de F\u00edsica de este a\u00f1o para John F. Clauser, en California, Alain Aspect en Par\u00eds y Anton Zeilinger en Viena, todos ya entrados en su s\u00e9ptima d\u00e9cada de edad. Los tres han experimentado durante 50 a\u00f1os para comprobar lo que Einstein llam\u00f3\u00a0<em>spooky<\/em>\u00a0(escalofriante) acci\u00f3n a distancia: dos part\u00edculas de luz pueden permanecer\u00a0<q>enredadas<\/q>\u00a0aunque est\u00e9n separadas. Los experimentos de los tres f\u00edsicos tendr\u00e1n utilidad en algo que se llama\u00a0<q>teleportaci\u00f3n cu\u00e1ntica<\/q>\u00a0y \u2013dicen los medios de comunicaci\u00f3n\u2013 tendr\u00e1 aplicaciones en la transmisi\u00f3n y encriptaci\u00f3n de la inform\u00e1tica. Para m\u00ed, que soy un simple lector, tiene que ver con los descubrimientos, tambi\u00e9n recientes, de la forma en que los hongos sirven de red entre las ra\u00edces de los \u00e1rboles. Si uno es atacado por los insectos, le pasa sus az\u00facares a los dem\u00e1s, v\u00eda la red de micelios debajo de la tierra. Estos relatos de la existencia que se comunica con formas ins\u00f3litas, coinciden con un documental en Netflix,\u00a0<em>Un viaje al infinito.<\/em>\u00a0A trav\u00e9s de las conversaciones con seis f\u00edsicos, el largometraje me dio una sensaci\u00f3n de peque\u00f1ez pero tambi\u00e9n de cierta prudente serenidad. Eso sucede cuando ponderamos nuestro tiempo en un universo que puede o no ser infinito y cuya transformaci\u00f3n no tiene a lo que llamamos\u00a0<q>vida<\/q>\u00a0como paso crucial. Pero, al mismo tiempo, pensar que somos parte de un evento tan poco com\u00fan en el universo como la conciencia, me trajo un sentimiento de entusiasmo sin ning\u00fan sentido pr\u00e1ctico. S\u00f3lo porque s\u00ed.<\/p>\n<p>La tranquilidad me sobrevino cuando escuch\u00e9 al f\u00edsico te\u00f3rico Anthony Aguirre preguntarse:\u00a0<q>\u00bfQu\u00e9 le pasa un cuerpo f\u00edsico si lo sometemos a un tiempo infinito?<\/q>\u00a0Pone de ejemplo una caja en cuyo interior hay una manzana. Adentro, la manzana se pudre y, eventualmente, se hace polvo. Contiene la misma cantidad de energ\u00eda que cuando era una manzana y comienza a calentarse, sus part\u00edculas atraviesan un proceso de fusi\u00f3n nuclear. En alg\u00fan momento quedar\u00e1n n\u00facleos de hierro y miles de fotones, part\u00edculas de luz. Miles de millones de a\u00f1os despu\u00e9s, las part\u00edculas dar\u00e1n lugar a un n\u00famero enorme de otras posibles cosas, pero ser\u00e1 una cantidad finita. No cualquier cosa se puede formar, s\u00f3lo 10 elevado a la d\u00e9cima potencia elevado a la 24. Impensable, pero limitado. En alg\u00fan momento abrir\u00e1s la caja y ah\u00ed estar\u00e1 la manzana, de nuevo. Cada cosa que puede existir, existir\u00e1 un n\u00famero infinito de veces. Esto significa que hay copias de nosotros en otras partes del universo, lo que es angustiante. Pero, de alguna manera, que haya un patr\u00f3n en su locura me tranquiliza. La cantidad de cosas son enormes pero no impredecibles.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>Lo que llamamos\u00a0<q>vida<\/q>\u00a0es tambi\u00e9n s\u00f3lo un problema nuestro. Puede o no haberse formado un ADN que se copia y combina, pero, en alg\u00fan lugar, existe, aunque no podamos verlo. Cuando miramos al cielo buscamos la vida en la oscuridad. Nos fijamos en lo que se mueve, en lo que transita, como las estrellas fugaces, en lo que parpadea. Aunque sepamos que estamos viendo el pasado, la luz que apenas alcanza nuestros ojos, buscamos signos de actividad. Estamos en persecuci\u00f3n de la vida, aunque sepamos \u2013como dice la te\u00f3rica Janna Levin\u2013 que, en 100 mil millones de a\u00f1os no habr\u00e1 energ\u00eda en nuestra galaxia para sostenerla. Nadie estar\u00e1 ah\u00ed para ver el final.<\/p>\n<p>Alan Lightman, el autor de la extraordinaria novela\u00a0<em>Los sue\u00f1os de Einstein<\/em>\u00a0(2004), dice con una l\u00e1grima:\u00a0<q>De ni\u00f1o pens\u00e9 que el universo exist\u00eda desde hac\u00eda mucho antes de que yo naciera, y que seguir\u00eda existiendo mucho despu\u00e9s de que yo muriera. Y que yo s\u00f3lo era un peque\u00f1o punto, que no importaba. Yo no importaba, mis padres no importaban tampoco. Nada importaba. Todos somos puntitos viviendo en un momento muy breve. Ninguno de nosotros estaba aqu\u00ed hace un mill\u00f3n de a\u00f1os. Ninguno estar\u00e1 aqu\u00ed en un mill\u00f3n de a\u00f1os. Y al universo no le importa. Simplemente sigue y sigue. Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 perdemos el tiempo yendo al colegio, asistiendo a citas para cenar, y cosas as\u00ed? Y luego, me enamor\u00e9 y eso cambi\u00f3 todo. Eso importaba, aunque los dos fu\u00e9ramos puntitos en el cosmos<\/q>.<\/p>\n<p>La idea de que s\u00f3lo nos tenemos entre terr\u00edcolas y que, como los \u00e1rboles o los fotones, podemos comunicarnos, experimentar una conexi\u00f3n que es breve, discreta, fugaz, me pareci\u00f3 dimensionadora. La conciencia de la propia finitud y nimiedad se completa con nuestra suerte de ser cenizas que reviven en el vac\u00edo. Al final de la cinta, Janna Levin nos avisa:\u00a0<q>Habr\u00e1 una \u00faltima criatura inteligente que tendr\u00e1 un \u00faltimo pensamiento<\/q>. Me qued\u00e9 yo mismo pensando cu\u00e1l ser\u00eda esa \u00faltima idea. Supongo que un agradecimiento finito en soledad. Porque s\u00ed.<\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"taboola-below-content-thumbnails\" class=\" trc_related_container trc_spotlight_widget tbl-feed-container tbl-feed-frame-DIVIDER  render-late-effect\" data-feed-container-num=\"1\" data-feed-main-container-id=\"taboola-below-content-thumbnails\" data-parent-placement-name=\"Below Content Thumbnails\" data-pub-lang=\"es\">\n<div class=\" tbl-feed-header tbl-logo-right-position\">\n<div class=\"tbl-feed-header-logo\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La lecci\u00f3n del infinito Fabrizio Mej\u00eda Madrid Aqu\u00ed camina el universon todas direcciones: un fuelle hecho de vac\u00edo soplando cenizas que reviven. 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