{"id":29813,"date":"2022-10-22T10:45:41","date_gmt":"2022-10-22T16:45:41","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=29813"},"modified":"2022-10-22T10:45:41","modified_gmt":"2022-10-22T16:45:41","slug":"en-la-acera-opuesta-de-la-calle-unos-musicos-callejeros-forman-una-orquesta-de-cuerdas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=29813","title":{"rendered":"\u00abEn la acera opuesta de la calle, unos m\u00fasicos callejeros forman una orquesta de cuerdas\u00bb."},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">M\u00fasicos callejeros<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Sergio Ram\u00edrez<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">En la amplia\u00a0acera frente a la Real Academia de las Artes de San Fernando, donde pago visita cada vez y cuando a los Goyas que hay all\u00ed, casi solitarios, entre ellos el retrato de\u00a0<em>La Tirana<\/em>, la garbosa actriz que desaf\u00eda con la mirada a quien la contempla, digo, al salir al sol que dora la calle de Alcal\u00e1, est\u00e1n en la acera opuesta de la calle unos m\u00fasicos callejeros que forman una orquesta de cuerdas, y aqu\u00ed tengo conmigo ahora la fotograf\u00eda que les tom\u00e9, mientras escribo de cara a la ventana que da a esta tranquila calle de Princeton, donde el oto\u00f1o empieza a te\u00f1ir el follaje de ocre y roja herrumbre y oro viejo.<\/div>\n<p>Hacia la izquierda, bastante separado de los dem\u00e1s, un violinista de chaqueta oscura, a cuyos pies se halla el estuche del instrumento, que sirve para recoger el dinero que les van dejando. Enseguida, apoyado en la pared, otro violinista, moreno y de barba oscura, de gastados zapatos deportivos, que bien podr\u00eda ser venezolano o dominicano. Luego, sentado en un asiento port\u00e1til est\u00e1 el cellista, quiz\u00e1 de unos 60 a\u00f1os, de pelo blanco, que repasa el arco con aire distra\u00eddo. Sigue el otro cellista, gorro de monta\u00f1a, barba blanca y el aire tambi\u00e9n ausente, se dir\u00eda melanc\u00f3lico, calzado con unos guantes que le dejan desnudos los dedos con que pulsa la encordadura del m\u00e1stil, y maneja el arco. Y, por \u00faltimo, un contrabajista, situado de perfil; el pelo le ralea en la coronilla, lleva anteojos de sol y esboza una media sonrisa.<\/p>\n<p>Mi memoria pesca que lo que tocan es el\u00a0<em>Vals N\u00ba 2<\/em>, de Shostak\u00f3vich, en Espa\u00f1a una canci\u00f3n de estudiantina que, seg\u00fan se alega, fue compuesta m\u00e1s bien por un m\u00fasico gallego, y parte del repertorio de la cantante de variedades de los a\u00f1os 30 Paquita Robles, llamada\u00a0<em>La Pitusilla<\/em>\u00a0por su escasa estatura, hoy olvidada; pero la historia es a\u00fan m\u00e1s larga porque el o\u00eddo tambi\u00e9n me recuerda que el vals est\u00e1 en la banda sonora de\u00a0<em>Ojos bien cerrados<\/em>, de Stanley Kubrick, tal como\u00a0<em>As\u00ed hablaba Zaratustra,\u00a0<\/em>de Ricard Strauss, entr\u00f3 en\u00a0<em>2001:<\/em>\u00a0<em>Odisea del espacio<\/em>.<\/p>\n<p>Pero no es eso a lo que iba, ni que a lo mejor todo esto viene de que anoche he estado leyendo\u00a0<em>Lady Macbeth de Mtsensk<\/em>, el cuento de Nikolai Leskov del que Shostak\u00f3vich compuso una \u00f3pera que no le gust\u00f3 a Stalin. Sino que estos m\u00fasicos de conservatorio han sido arrastrados hasta la calle por alguna suerte adversa, y c\u00f3mo habr\u00e1 llegado hasta ellos el venezolano o dominicano no lo s\u00e9, porque no voy a interrumpir su concierto al aire libre para pregunt\u00e1rselos y hacerles perder as\u00ed los euros que van cayendo en el estuche.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>Orquestas de c\u00e1mara en media calle vi por primera vez a comienzos de la d\u00e9cada de los 90 en la Posdamerplatz de Berl\u00edn, donde los nuevos edificios de la\u00a0<q>reconstrucci\u00f3n cr\u00edtica<\/q>\u00a0comenzaban a alzarse entre centenares de gr\u00faas, y entonces la ciudad estaba llena de polacos que colmaban los supermercados para regresar a tra-v\u00e9s de la frontera con sus compras, y de conjuntos de m\u00fasicos migrados que tocaban vestidos de frac los hombres y de trajes largos de noche las mujeres, aunque fuera a pleno luz del d\u00eda.<\/p>\n<p>O el muchacho de T\u00e1chira, otro cellista graduado de una academia en San Crist\u00f3bal, que tocaba solo en el pasaje peatonal de la Carrera S\u00e9ptima, en Bogot\u00e1, y a \u00e9l s\u00ed me acerqu\u00e9 en uno de sus descansos, y es que hab\u00eda salido huyendo de Venezuela, sin esperanza de nada, pana, a ver si aqu\u00ed hace algo por mi vida la vida. Todo esto para recordar, por fin, a mi abuelo Lisandro Ram\u00edrez y a mis t\u00edos m\u00fasicos en Masatepe, quienes formaban entre todos la orquesta Ram\u00edrez. De ellos tambi\u00e9n tengo una foto, de por all\u00ed de 1953, tomada con una Kodak Brownie a mis 11 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Tocan en el atrio de la iglesia parroquial. Mi t\u00edo Alberto, de traje blanco y corbata negra, el arco en la mano, muy serio en la foto, a pesar de ser un alegre bohemio empedernido, sostiene con la otra mano el m\u00e1stil del instrumento. Enseguida mi t\u00edo Francisco Luz, la mejilla contra la barbada del viol\u00edn, el traje color crema, lleva el sombrero puesto, calvo desde los 30 a\u00f1os. Mi abuelo est\u00e1 al centro, tambi\u00e9n vestido de blanco, los faldones del saco de lino arrugado al aire, mientras pulsa con gravedad el arco. Mi t\u00edo Alejandro, con la flauta en los labios, lee la partichela que uno ni\u00f1o sostiene frente a \u00e9l; es el \u00fanico, los dem\u00e1s usan su memoria. Luego mi t\u00edo Carlos Jos\u00e9, el menor de todos, con el clarinete. El cuadro lo cierra un viejo cuyo nombre no recuerdo, aunque su rostro s\u00ed, que escucha con unci\u00f3n la m\u00fasica, alg\u00fan himno religioso debe ser, el sombrero bajo el brazo.<\/p>\n<p>O\u00a0<em>La Granadera<\/em>, el himno liberal de la anticlerical y ya disuelta Rep\u00fablica Federal Centroamericana, y que mi abuelo hac\u00eda pasar por m\u00fasica sacra.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.sergioramirez.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">www.sergioramirez.com<\/a><\/p>\n<p>Facebook:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/escritorsergioramirez\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">escritorsergioramirez<\/a><\/p>\n<p>Twitter:\u00a0<a href=\"https:\/\/twitter.com\/sergioramirezm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">sergioramirezm<\/a><\/p>\n<p>Instagram:\u00a0<a href=\"https:\/\/instagram.com\/sergioramirezmercado\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">sergioramirezmercado<\/a><\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><a href=\"https:\/\/www.jornada.com.mx\/2022\/10\/22\/opinion\/016a2pol#texto\">Subir al inicio del texto<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"taboola-below-content-thumbnails\" class=\" trc_related_container trc_spotlight_widget tbl-feed-container tbl-feed-frame-DIVIDER  render-late-effect\" data-feed-container-num=\"1\" data-feed-main-container-id=\"taboola-below-content-thumbnails\" data-parent-placement-name=\"Below Content Thumbnails\" data-pub-lang=\"es\">\n<div class=\" tbl-feed-header tbl-logo-right-position\">\n<div class=\"tbl-feed-header-logo\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00fasicos callejeros Sergio Ram\u00edrez En la amplia\u00a0acera frente a la Real Academia de las Artes de San Fernando, donde pago visita cada vez y cuando a los Goyas que hay all\u00ed, casi solitarios, entre ellos el retrato de\u00a0La Tirana, la garbosa actriz que desaf\u00eda con la mirada a quien la contempla, digo, al salir al [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":29816,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-29813","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/29813","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=29813"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/29813\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29817,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/29813\/revisions\/29817"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/29816"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=29813"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=29813"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=29813"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}