{"id":29839,"date":"2022-10-23T11:44:06","date_gmt":"2022-10-23T17:44:06","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=29839"},"modified":"2022-10-23T11:44:06","modified_gmt":"2022-10-23T17:44:06","slug":"el-proximo-18-de-noviembre-2022-se-cumpliran-cien-anos-de-la-muerte-de-marcel-proust","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=29839","title":{"rendered":"El pr\u00f3ximo 18 de noviembre 2022 se cumplir\u00e1n cien a\u00f1os de la muerte de Marcel Proust"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">A un siglo de la muerte de Proust<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Vilma Fuentes<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">Obras como &#8216;En busca del tiempo perdido&#8217; son, valga el juego de palabras, intemporales, y acercarse a ellas nunca es tiempo perdido. Con motivo del centenario de la muerte de su autor, Marcel Proust (1871-1922), este art\u00edculo retoma algunos de los temas esenciales de la gran novela en siete tomos e invita as\u00ed a su relectura, que es el mejor modo de celebrarla.<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>El pr\u00f3ximo 18 de noviembre se cumplir\u00e1n cien a\u00f1os de la muerte de Marcel Proust. As\u00ed, ya han comenzado los m\u00e1s diversos festejos \u2013exposiciones, ensayos, festivales, lecturas, conciertos e incluso novelas de ficci\u00f3n e historietas de monitos o c\u00f3mics\u2013 para conmemorar su monumental obra. Cabe recordar que Proust muri\u00f3 en realidad de una fatiga extrema, tantos fueron los desvelos de su parte para lograr llevar a cabo la escritura de las dos mil cuatrocientas p\u00e1ginas que forman su novela catedralicia, cumbre de sus escritos anteriores,\u00a0<i>En busca del tiempo perdido<\/i>.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de los festejos por los cuatrocientos a\u00f1os del fallecimiento de Moli\u00e8re, a trav\u00e9s de los cuales pudo redescubrirse el gigantesco fresco de la sociedad de su \u00e9poca, cuyos personajes siguen siendo actuales, los m\u00faltiples eventos a la memoria de la obra de Proust se anuncian como una celebraci\u00f3n de la lengua francesa y una recuperaci\u00f3n de la historia milenaria de Francia.<\/p>\n<p><i>En busca del tiempo perdido<\/i>\u00a0no es s\u00f3lo una novela, es tambi\u00e9n la expresi\u00f3n de una filosof\u00eda que se pregunta por las cuestiones esenciales planteadas desde Parm\u00e9nides y Her\u00e1clito, es decir desde los albores del pensamiento en Occidente por los presocr\u00e1ticos.<\/p>\n<p>El escritor franc\u00e9s Jacques Bellefroid se\u00f1ala acertadamente que la filosof\u00eda en lengua alemana se expresa bajo la forma del ensayo, mientras que, en lengua francesa, el pensamiento se desarrolla m\u00e1s bien en el dominio literario de la novela, la poes\u00eda o el teatro. La obra de Marcel Proust, por ejemplo, no se presenta para nada como una obra de filosof\u00eda, pero el pensamiento que contiene es m\u00e1s rico que muchos textos filos\u00f3ficos publicados en la misma \u00e9poca por los m\u00e1s prestigiosos profesores de la Sorbona, como los poemas de Mallarm\u00e9 dan m\u00e1s a pensar que las tesis de los maestros institucionales.<\/p>\n<p>Preguntarse por el tiempo perdido implica, necesariamente, una reflexi\u00f3n sobre el tiempo, cuesti\u00f3n fundamental de la filosof\u00eda que Martin Heidegger desplegar\u00e1 en\u00a0<i>Sein und Zelt (El ser y el tiempo<\/i>) varios a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1927. Este pensador alem\u00e1n, debe recordarse, se sirvi\u00f3 de la poes\u00eda para profundizar y esclarecer el enigma que representa el tiempo.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de su narraci\u00f3n, Marcel Proust presenta la sociedad de su \u00e9poca. A semejanza de los protagonistas de las novelas de Balzac, personajes prototipos del avaro como son Grandet o Gobseck; del criminal y marginado como Vautrin; del ambicioso como Marsay o Rubempr\u00e9; de la cortesana que se vende abiertamente como Esther o la alta cortesana como las duquesas y marquesas que pueblan los salones mundanos, los personajes de Marcel Proust se vuelven arquetipos que siguen encontr\u00e1ndose en la actualidad. Personajes que viven y envejecen convirti\u00e9ndose en gigantes que atraviesan el tiempo y s\u00f3lo pueden ser vistos, se\u00f1ala el autor en\u00a0<i>El tiempo recobrado,\u00a0<\/i>\u00faltimo volumen de\u00a0<i>En busca del tiempo perdido<\/i>, con un telescopio, muy al contrario de la creencia que supone poder mirar a trav\u00e9s de las lentes de un microscopio a personajes que desbordan su tiempo y vienen desde el lejano pasado que es la Historia. Proust se complace con la poes\u00eda de los nombres de lugares, como Guermantes, Forcheville o Crecy, nombres asimismo de sus personajes, palabras cuyas etimolog\u00eda e historia se discuten en el sal\u00f3n de Madame de Verdurin. Como se discute el caso Dreyfus y se enfrentan dreyfusistas y antidreyfusistas en los salones de Verdurin y de Odette de Crecy.<\/p>\n<p>Cruel descripci\u00f3n del ego\u00edsmo mundano es la escena cuando Swann dice a su gran amiga, la duquesa de Guermantes, que ya no se ver\u00e1n m\u00e1s pues esta desahuciado, y el duque, temiendo llegar tarde a un baile donde se ha citado con su amante, interrumpe alegando que tiene prisa y ya tendr\u00e1n tiempo de discutir m\u00e1s tarde, para luego desdecirse de su prisa cuando ve que la duquesa no se puso las zapatillas rojas que van con el color de su atuendo y es m\u00e1s urgente ir a buscarlas. El tiempo se alarga y se reduce seg\u00fan el capricho, el deseo o el miedo.<\/p>\n<p>El sentido del humor tampoco est\u00e1 ausente de la obra de Proust. La narraci\u00f3n, por ejemplo, de la visita semanal que el bar\u00f3n de Charlus hace a la tumba de su mujer para contarle sus \u00e9xitos mundanos y el respeto con que se le cede el mejor y primer lugar en cualquier recepci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desfilan tambi\u00e9n las peque\u00f1as lavanderas que satisfacen los deseos masculinos o el burdel sadomasoquista de Jupien, donde Charlus se hace dar de latigazos.<\/p>\n<p>Notable tambi\u00e9n es el vaiv\u00e9n entre realidad y ficci\u00f3n, pero realidad ficticia del universo proustiano visto desde la perspectiva de un pastiche donde el narrador lee algunas p\u00e1ginas de los Goncourt sobre el sal\u00f3n de Verdurin. Los Goncourt son reales pero, en esas p\u00e1ginas, se vuelven otros personajes m\u00e1s nacidos de la pluma de Marcel, excelente imitador, capaz de encarnar al otro y de apoderarse de su esencia.<\/p>\n<p>Muchos ensayos se han dedicado y seguir\u00e1n dedic\u00e1ndose a desentra\u00f1ar\u00a0<i>En busca del tiempo perdido<\/i>. Lo mejor es leer esta obra sin perder el tiempo.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A un siglo de la muerte de Proust Vilma Fuentes Obras como &#8216;En busca del tiempo perdido&#8217; son, valga el juego de palabras, intemporales, y acercarse a ellas nunca es tiempo perdido. 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