{"id":29938,"date":"2022-10-30T12:09:44","date_gmt":"2022-10-30T18:09:44","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=29938"},"modified":"2022-10-30T12:09:44","modified_gmt":"2022-10-30T18:09:44","slug":"umberto-eco-alessandria-1932-2016-es-uno-de-los-escritores-italianos-mas-destacados-del-siglo-xx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=29938","title":{"rendered":"Umberto Eco (Alessandria, 1932-2016) es uno de los escritores italianos m\u00e1s destacados del siglo XX"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">C\u00f3mo se escribe una novela?<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Umberto Eco<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">El fil\u00f3sofo, narrador y csemi\u00f3logo Umberto Eco (Alessandria, 1932-2016) es uno de los escritores italianos m\u00e1s destacados del siglo XX, y uno de los m\u00e1s atendidos y le\u00eddos en el mundo, autor, entre otros t\u00edtulos, de las novelas &#8216;El nombre de la rosa&#8217;, &#8216;El p\u00e9ndulo de Foucault&#8217; y &#8216;Baudolino&#8217;, as\u00ed como el ensayo &#8216;Apocal\u00edpticos e integrados&#8217;. En el presente art\u00edculo, el c\u00e9lebre narrador reflexiona sobre c\u00f3mo fueron concebidas y planificadas cada una de las siete novelas que escribi\u00f3.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Me considero un fil\u00f3sofo, aunque he escrito sobre muchos otros temas; y, ciertamente, tambi\u00e9n soy un fil\u00f3sofo que ha escrito siete novelas. Este \u00faltimo hecho, dadas sus dimensiones y el tiempo que me ha llevado desde finales de los a\u00f1os setenta hasta la actualidad, no puede considerarse un incidente secundario.<\/p>\n<p>Sin embargo, en mi autobiograf\u00eda intelectual no inclu\u00ed mis novelas, salvo breves menciones. Soy muy consciente de que algunos de los que escribieron sobre m\u00ed en el libro\u00a0<i>La filosofia di Umberto Eco<\/i>\u00a0tambi\u00e9n tuvieron en cuenta mis novelas, tanto porque encontraron en ellas muchos temas filos\u00f3ficos, como porque vieron en estos escritos otra forma en la que he filosofado.<\/p>\n<p>Debo decir que, cuando comenc\u00e9 a escribir\u00a0<i>El nombre de la rosa<\/i>, aunque utilic\u00e9 muchos textos de filosof\u00eda medieval, no pens\u00e9 que existiera ninguna conexi\u00f3n entre mi escritura literaria y la acad\u00e9mica. De hecho, tom\u00e9 mi aventura narrativa como unas vacaciones.<\/p>\n<p>Pero ciertamente ten\u00eda conciencia de que estaba tratando cuestiones filos\u00f3ficas en la narraci\u00f3n, pero que exist\u00edan preguntas que mi filosof\u00eda no pod\u00eda responder. En la contraportada de la primera edici\u00f3n italiana se le\u00eda al final: \u201cSi el autor ha escrito una novela, es porque ha descubierto, en su madurez, que lo que no se puede teorizar hay que narrarlo.\u201d Parafraseando a Wittgenstein, se podr\u00eda haber escrito: \u201cDe lo que no se puede hablar hay que narrarlo.\u201d<\/p>\n<p>En resumen, no pensaba en mis novelas como la demostraci\u00f3n de ciertas teor\u00edas filos\u00f3ficas. Estaba muy consciente de que a menudo estas obras se inspiraban en debates filos\u00f3ficos, pero que \u00e9stos pod\u00edan ser contradictorios, y en la narraci\u00f3n escenifiqu\u00e9 esas contradicciones. De este modo, sucedi\u00f3 que muchos de mis lectores encontraron diversas posiciones filos\u00f3ficas en mis novelas. Acept\u00e9 estas lecturas, pero sin aprobarlas ni rechazarlas, sino bas\u00e1ndome en el principio de que a veces un texto es m\u00e1s inteligente que su autor y dice cosas que \u00e9ste no hab\u00eda pensado antes.<\/p>\n<p>Lo s\u00e9, admito que en\u00a0<i>El nombre de la rosa\u00a0<\/i>hay un debate sobre el problema de la verdad (pero en la forma en que podr\u00eda haber sido visto en el siglo XIV por un seguidor de Ockham en crisis); en\u00a0<i>El p\u00e9ndulo de Foucault<\/i>\u00a0existe una pol\u00e9mica contra el pensamiento ocultista y los diversos s\u00edntomas conspirativos; en\u00a0<i>El cementerio de Praga<\/i>\u00a0la teor\u00eda de la conspiraci\u00f3n es nuevamente el tema matriz al tratar de mostrar la locura del antisemitismo;\u00a0<i>La misteriosa llama de la reina Loana<\/i>\u00a0aborda problemas sobre la memoria que ahora estudia la ciencia cognitiva;<i>\u00a0La isla del d\u00eda anterior<\/i>\u00a0disfruta de una nueva mirada sobre las distintas filosof\u00edas del Barroco y el caso de un universo ilimitado que nace con los descubrimientos de la nueva astronom\u00eda;\u00a0<i>Baudolino\u00a0<\/i>es una reflexi\u00f3n impl\u00edcita sobre la relaci\u00f3n entre la verdad y la mentira; y, por \u00faltimo,\u00a0<i>N\u00famero cero\u00a0<\/i>es un debate impl\u00edcito sobre el periodismo y la verdad f\u00e1ctica.<br \/>\nPero aqu\u00ed prefiero tratar en t\u00e9rminos de est\u00e9tica y teor\u00eda de la narratividad lo que podr\u00eda llamar mi po\u00e9tica como narrador. Cuando los entrevistadores me preguntan \u201c\u00bfc\u00f3mo escribi\u00f3 su novela?\u201d, suelo interrumpirlos y respondo: \u201cDe izquierda a derecha.\u201d Pero es una broma. En realidad, despu\u00e9s de mis ensayos de ficci\u00f3n me di cuenta de que una novela no es s\u00f3lo un fen\u00f3meno ling\u00fc\u00edstico.<\/p>\n<p>Una novela (como cualquier narraci\u00f3n que realizamos cada d\u00eda, explicando, por ejemplo, por qu\u00e9 hemos llegado tarde esta ma\u00f1ana) utiliza las palabras para comunicar los hechos narrados. Ahora bien, en lo que respecta a la ficci\u00f3n, los hechos o la historia son m\u00e1s importantes que las palabras. Las palabras son fundamentales en la poes\u00eda (por eso la poes\u00eda es tan dif\u00edcil de traducir, por los diferentes sonidos entre dos idiomas distintos). En la poes\u00eda, es la elecci\u00f3n expresiva la que determina el contenido.<\/p>\n<p>En prosa ocurre lo contrario: es el mundo que el autor elige, y los acontecimientos que suceden en \u00e9l los dictan el ritmo, el tono e incluso las elecciones verbales. Por eso, en todas mis novelas mi primera tentativa ha sido dise\u00f1ar un mundo y trazarlo con la mayor precisi\u00f3n posible, para poder moverme en \u00e9l con total confianza.<\/p>\n<p>Para<i>\u00a0El nombre de la rosa<\/i>\u00a0dibuj\u00e9 cientos de laberintos y planos de abad\u00edas. Necesitaba saber cu\u00e1nto tiempo tardar\u00edan dos personajes en desplazarse de un lugar a otro mientras conversaban, y esto tambi\u00e9n establec\u00eda la longitud del di\u00e1logo.<\/p>\n<p>Para\u00a0<i>El p\u00e9ndulo de Foucault\u00a0<\/i>pas\u00e9 una noche tras otra, hasta la hora de cierre, en el Conservatorio de Artes y Oficios [en Par\u00eds], donde tuvieron lugar algunos de los principales acontecimientos de la historia. Para hablar de los templarios, fui a visitar el Bosque de Oriente, en Francia, donde hay vestigios de sus comandantes (a los que se alude vagamente en la novela).<\/p>\n<p>Para describir el paseo nocturno de Casaubon por Par\u00eds, desde el Conservatorio hasta la Plaza de los Vosgos y la Torre Eiffel, pas\u00e9 varias noches entre las dos y las tres de la madrugada caminando y dictando todo lo que ve\u00eda a una grabadora que llevaba en el bolsillo, para no equivocarme en los nombres de las calles e intersecciones.<\/p>\n<p>Para\u00a0<i>La isla del d\u00eda anterior<\/i>, naturalmente fui a los Mares del Sur, al lugar exacto en el que se desarrolla el libro, para ver los colores del mar, el cielo, los peces y los corales en distintas horas del d\u00eda. Pero tambi\u00e9n trabaj\u00e9 durante dos o tres a\u00f1os en dibujos y peque\u00f1as maquetas de barcos de la \u00e9poca, para averiguar el tama\u00f1o de un camarote o de una bodega, y c\u00f3mo pod\u00eda pasar una persona de uno a otro espacio.<\/p>\n<p>Probablemente comenc\u00e9 a concebir\u00a0<i>Baudolino<\/i>\u00a0debido a que durante mucho tiempo dese\u00e9 visitar Estambul, y el principio y el final de mi novela est\u00e1n ambientados en esa ciudad.<\/p>\n<p>Una vez dise\u00f1ado este mundo, las palabras lo siguen y son (si las cosas funcionan de forma correcta) lo que requiere ese mundo y todos los acontecimientos que se producen en \u00e9l. Por eso el tono de\u00a0<i>El nombre de la rosa<\/i>\u00a0pertenece \u2013a lo largo de la novela\u2013 a un cronista medieval: preciso, fiel, ingenuo y asombrado, plano cuando es necesario (un humilde monje del siglo XIV no escribe como Joyce).<\/p>\n<p>En cambio, en\u00a0<i>El p\u00e9ndulo de Foucault\u00a0<\/i>tuvo que entrar en juego una pluralidad ling\u00fc\u00edstica debido a las diferentes nacionalidades y culturas de los personajes. En\u00a0<i>La isla del d\u00eda anterior<\/i>, fue la propia naturaleza del mundo en el que comienza la historia la que determin\u00f3 no s\u00f3lo el estilo, sino tambi\u00e9n la propia estructura del di\u00e1logo y el constante conflicto entre narrador y personaje.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00f3mo se escribe una novela? 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