{"id":29955,"date":"2022-10-31T15:03:42","date_gmt":"2022-10-31T21:03:42","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=29955"},"modified":"2022-10-31T15:03:42","modified_gmt":"2022-10-31T21:03:42","slug":"una-reportera-es-peligrosa-para-la-ignorancia-y-la-mentiramariposa-negra-de-monica-mateos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=29955","title":{"rendered":"Una reportera, es peligrosa, para la ignorancia y la mentira:\u00bbMariposa negra\u00bb\u00a0de M\u00f3nica Mateos"},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">Cuando todo est\u00e1 en tu cabeza<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Hermann Bellinghausen<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">Una buena reportera, o\u00a0reportero, resultan peligrosos hasta cuando se enferman. Peligrosos, quiero decir, para la ignorancia y la mentira. En\u00a0<em>Mariposa negra,\u00a0<\/em>M\u00f3nica Mateos nos conduce, con la claridad y el entusiasmo que la caracterizan, nada menos que al m\u00e1s rec\u00f3ndito lugar de su cabeza: la silla turca. M\u00e1s precisamente, la hip\u00f3fisis. Y desde all\u00ed nos imparte una lecci\u00f3n de resistencia, azoro, curiosidad, agradecimiento y denuncia muy necesaria para estos tiempos de c\u00e1nceres, degeneraciones cerebrales y corporales, pandemias.<\/div>\n<p><em>Mariposa negra: Diagn\u00f3stico: tumor cerebral<\/em>\u00a0(Universidad Aut\u00f3noma de Nuevo Le\u00f3n, 2022) recoge el testimonio de la propia M\u00f3nica, quien durante el recorrido va cruz\u00e1ndose con otras personas enfermas de cosas tan o m\u00e1s espantadoras que la suya. Con enfermeros y bur\u00f3cratas eficientes, y con otros casi dir\u00edase que miserables. Una de las historias que acompa\u00f1an la suya es la del querido t\u00edo M; sufre y muere por un c\u00e1ncer maligno de h\u00edgado p\u00e9simamente atendido, mientras ella participa tanto en las gestiones de su propio adenoma hipofisiario no funcionante como en las desventuras burocr\u00e1ticas y de atenci\u00f3n m\u00e9dica de su t\u00edo.<\/p>\n<p><em>Mariposa negra\u00a0<\/em>cuenta una experiencia personal afortunada. La dedicatoria lo establece sin rodeos:\u00a0<q>Con gratitud, por las decenas de vidas que salvan todos los d\u00edas, a mis cirujanos Gerardo Guinto Balanzar y Ra\u00fal Neri Alonso<\/q>, que en lo sucesivo ser\u00e1n s\u00f3lo doctores G y N. El lugar de los hechos claves ser\u00e1 la Unidad M\u00e9dica de Alta Especializaci\u00f3n del Centro M\u00e9dico Nacional Siglo XXI del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS),\u00a0<q>el mejor hospital de ese nivel en el pa\u00eds<\/q>. Y\u00a0<q>todo gratis<\/q>, celebra la reportera, quien no deja de registrar los abusos de los servicios privados de salud y las criminales carencias que puede tener el sistema p\u00fablico de salud.<\/p>\n<p>Con detalles terribles, interesantes o chuscos, el relato deviene polif\u00f3nico al integrarse la autora a una\u00a0<q>comunidad<\/q>. Cada enfermedad es un mundo, pero la compa\u00f1\u00eda ayuda para la tranquilidad y la recuperaci\u00f3n. Testimonios como este documentan nuestra empat\u00eda, la educan, ponen lo racional por encima del miedo. No busca referencias literarias, filos\u00f3ficas o hist\u00f3ricas, pero viene al caso mencionar el alegato de Susan Sontag en favor del racionalismo cient\u00edfico y la normalizaci\u00f3n de la enfermedad, opuestos a la mitificaci\u00f3n rom\u00e1ntica de la tuberculosis y la satanizaci\u00f3n del c\u00e1ncer.\u00a0<em>La enfermedad y sus met\u00e1foras\u00a0<\/em>(1978) dio pie a una continuaci\u00f3n necesaria 10 a\u00f1os despu\u00e9s al aparecer la pandemia de sida.<\/p>\n<p>M\u00f3nica se limita, en principio, a registrar su\u00a0<q>mariposa negra<\/q>, como describen los neurocirujanos la imagen de resonancia magn\u00e9tica del tumor no maligno alojado en el centro de su cabeza. Medicamentos, procedimientos, el culminante y magistral momento de la intervenci\u00f3n por v\u00eda supranasal, obra de fin\u00edsima relojer\u00eda quir\u00fargica. No nos ahorra la anestesia, el apag\u00f3n, el alucine y el retorno. Trae a la mente el memorable\u00a0<em>Segundo sue\u00f1o\u00a0<\/em>de Bernando Ortiz de Montellano. En su explicaci\u00f3n, el poeta describe:\u00a0<q>una m\u00e1scara de cloroformo, verde y olorosa a \u00e9ter, cae sobre mi cuerpo angustiado, horizontal sobre la mesa de operaciones erizada de signos como un barco empavesado<\/q>. Entonces el poema:<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p><em>Batas blancas y manos como<\/em><br \/>\n<em>enc\u00edas<\/em><br \/>\n<em>Pasos leves de goma de<\/em><br \/>\n<em>ratones<\/em><br \/>\n<em>Luz hendida, amarilla, luz<\/em><br \/>\n<em>que hiere<\/em><br \/>\n<em>bistur\u00ed del m\u00e1s hondo hueco<\/em><br \/>\n<em>de sombra oculta<\/em><br \/>\n<em>Luz de paredes blancas,<\/em><br \/>\n<em>an\u00e9micas, de m\u00e1rmol<\/em><br \/>\n<em>Nidos de algod\u00f3n para lo<\/em><br \/>\n<em>verde y negro<\/em><br \/>\n<em>de la vida y la muerte<\/em><\/p>\n<p>Como el poeta, M\u00f3nica Mateos resulta la \u00faltima testigo de su cuerpo. Desde el primer momento (<q>el hallazgo<\/q>, o sea la noticia) le gana el instinto de reportera y acude a Internet y a las fuentes posibles para documentar qu\u00e9 chingados le pasa, ante el cr\u00edptico lenguaje de los m\u00e9dicos. En actitudes menos objetivas, tales b\u00fasquedas son fuente de ansiedad, miedo irracional, mala comprensi\u00f3n e hipocondr\u00eda.<\/p>\n<p>Ya nos enterar\u00e1 de su problema, de los medicamentos buenos, los chistosos (aquellos que aumentan la euforia o el deseo sexual) y los da\u00f1inos. Las estad\u00edsticas. Los m\u00e9todos de diagn\u00f3stico, cirug\u00eda y tratamiento. Inquiere para as\u00ed participar en su curaci\u00f3n.\u00a0<q>Est\u00e1 decidido. En mi siguiente vida ser\u00e9 m\u00e9dico<\/q>, revela. Adem\u00e1s de sus admirados cirujanos, M\u00f3nica cuenta a lo largo del viajezote con la cercan\u00eda de un hermano m\u00e9dico, parte del peso que mantiene en tierra sus pies.<\/p>\n<p>Recuerdo otro testimonio reciente de una reportera, mi querida amiga y colega Gloria Mu\u00f1oz Ram\u00edrez, ante los avatares y abismos de la enfermedad, los diagn\u00f3sticos err\u00f3neos, el temor, los recuentos existenciales contra la resignaci\u00f3n mortal, el valor de la sobrevivencia. Su intensa relaci\u00f3n de males no lleg\u00f3 a libro, s\u00ed a las redes sociales y las extendidas derivaciones de\u00a0<em>Desinform\u00e9monos.<\/em><\/p>\n<p>El reportaje \u00edntimo de M\u00f3nica Mateos aspira a ser \u00fatil. Se alimenta de hechos y testimonios. Aporta datos necesarios. Es claro en las exposiciones puntuales. Sirva pues como gu\u00eda de forasteros para quienes arriban a la tierra inc\u00f3gnita de una enfermedad\u00a0<q>seria<\/q>.<\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando todo est\u00e1 en tu cabeza Hermann Bellinghausen Una buena reportera, o\u00a0reportero, resultan peligrosos hasta cuando se enferman. Peligrosos, quiero decir, para la ignorancia y la mentira. En\u00a0Mariposa negra,\u00a0M\u00f3nica Mateos nos conduce, con la claridad y el entusiasmo que la caracterizan, nada menos que al m\u00e1s rec\u00f3ndito lugar de su cabeza: la silla turca. 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