{"id":30017,"date":"2022-11-06T16:41:23","date_gmt":"2022-11-06T22:41:23","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30017"},"modified":"2022-11-06T16:41:23","modified_gmt":"2022-11-06T22:41:23","slug":"robert-aldrich-dirigio-filmes-como-el-beso-mortal-intimidad-de-una-estrella-y-hojas-de-otono","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30017","title":{"rendered":"Robert Aldrich dirigi\u00f3 filmes como \u2018El beso mortal\u2019, \u2018Intimidad de una estrella\u2019 y \u2018Hojas de oto\u00f1o\u2019"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">A 60 a\u00f1os de su estreno<\/h1>\n<h1 class=\"ljs-merri\">\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con Baby Jane?<\/h1>\n<h1 class=\"ljs-merri\">De Robert Aldrich: la risotada amarga del rencor<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Mois\u00e9s El\u00edas Fuentes<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">En los a\u00f1os cincuenta del siglo pasado, Robert Aldrich dirigi\u00f3 filmes como \u2018El beso mortal\u2019, \u2018Intimidad de una estrella\u2019 y \u2018Hojas de oto\u00f1o\u2019, en los que combin\u00f3 el \u2018thriller\u2019, el drama intimista y la cr\u00edtica social, experiencias creativas que alcanzaron su cenit en \u2018\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con Baby Jane?\u2019, thriller psicol\u00f3gico donde el cineasta llev\u00f3 su caracter\u00edstica econom\u00eda de recursos narrativos a las \u00faltimas consecuencias.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>Con un pr\u00f3logo en dos partes se inicia\u00a0<i>\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con Baby Jane?<\/i>\u00a0(<i>What Ever Happened to Baby Jane?<\/i>), filme en blanco y negro que, desde su estreno en octubre de 1962, se erigi\u00f3 como uno de los m\u00e1s complejos y memorables en la carrera de Robert Aldrich (1918-1983), cineasta poseedor de un sentido privilegiado del ritmo narrativo que le permiti\u00f3 armonizar el relato cinematogr\u00e1fico estadunidense cl\u00e1sico con las tendencias rupturistas en boga en la Europa de aquellos a\u00f1os. De este modo Aldrich, quien debut\u00f3 como director en la d\u00e9cada de 1950, fue uno de los que allan\u00f3 el camino para la camada de directores como Mike Nichols, Arthur Penn, Sidney Lumet o George Roy Hill, que en la d\u00e9cada de 1960 irrumpi\u00f3 con propuestas cr\u00edticas y frescas que hicieron posible el llamado nuevo Hollywood.<\/p>\n<p>De hecho, despu\u00e9s de la secuencia de cr\u00e9ditos, el relato de\u00a0<i>\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con Baby Jane?<\/i>\u00a0abre con un r\u00f3tulo que indica \u201cAyer\u201d, imprecisi\u00f3n temporal que disiente con 1917 y 1935, fechas que ubican de manera puntual a las hermanas Hudson en momentos hist\u00f3ricos del espect\u00e1culo de masas. Gui\u00f1o de ojo cruel, con ese \u201cAyer\u201d Aldrich insinuaba que la existencia de ambas era absurda: antiguallas del viejo Hollywood que ni siquiera merec\u00edan un presente, enclaustradas en una mansi\u00f3n recordada por unos pocos y todav\u00eda menos visitada.<\/p>\n<p>Realizador que se hab\u00eda curtido en el cine en color y en blanco y negro, Aldrich se decidi\u00f3 por estos \u00faltimos para la filmaci\u00f3n de\u00a0<i>\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con Baby Jane?<\/i>, con lo que plante\u00f3, en colaboraci\u00f3n con William Glasgow, una escenograf\u00eda sobria, que concedi\u00f3 al fot\u00f3grafo Ernest Haller el espacio para desarrollar una atm\u00f3sfera claustrof\u00f3bica, en la que los planos medios,\u00a0<i>close-ups<\/i>, en picada y contrapicada y las tomas subjetivas se vuelven equivalentes visuales de la relaci\u00f3n de dependencia y destrucci\u00f3n que retiene y corroe a las hermanas.<\/p>\n<p>Microcosmos opresivo y disparatado al que Michael Luciano, a trav\u00e9s del montaje narrativo, dot\u00f3 de una l\u00f3gica perturbadora, toda vez que cohesion\u00f3 los actos de crueldad, la desconfianza permanente y la sensaci\u00f3n de amenaza, al grado de que, sin apenas percibirlo, el editor nos recluye en la mansi\u00f3n de las Hudson, nos hace sentir el terror y el encono que conviven dentro de aquel espacio que en vez de expandirse se contrae sobre s\u00ed mismo, asfixiante como la secuencia de la rata en el almuerzo, en que los gritos de p\u00e1nico y las carcajadas de burla se confunden y pierden sus singularidades; ruinoso, como el encuentro de Jane con su vejez reflejada en el espejo de la sala del piano.<\/p>\n<p>El montaje narrativo de Luciano encontr\u00f3 su opuesto y su complemento en la m\u00fasica de Frank de Vol, quien enlaz\u00f3 notas jazz\u00edsticas y notas propias de las pel\u00edculas musicales de la d\u00e9cada de los a\u00f1os treinta, y las altern\u00f3 con violentas irrupciones de vientos, cuerdas y sordas percusiones, de modo que a ratos la partitura se opone a la narrativa, la desdice, mientras que en otros momentos la exacerba y la exagera.<\/p>\n<p>Aislamiento social, intelectual y sentimental que obliga a las hermanas Hudson a echar mano de los recursos m\u00e1s insospechados para sobrevivir entre el rencor program\u00e1tico y la locura despendolada; mujeres est\u00e9riles que intercambian los roles de madre maldita e hija sacrificada, y de hija nociva y madre abnegada. Atm\u00f3sfera crispada que estimul\u00f3 a las veteranas Bette Davis y Joan Crawford a recurrir a todo su bagaje interpretativo en la construcci\u00f3n de Jane y Blanche, y que result\u00f3 en uno de los mayores duelos actorales en la historia del cine estadunidense, con secuencias memorables como aquella en que Jane idolatra la mu\u00f1eca de Baby Jane, mientras Blanche la escucha silenciosa en su cuarto, o la secuencia final en la playa, expuestas a las miradas de un p\u00fablico que las mira sin comprenderlas.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de las impresionantes tablas de ambas actrices, este legendario duelo le debe tambi\u00e9n mucho al trabajo del adaptador Lukas Heller, quien supo mantener el horror psicol\u00f3gico de la novela hom\u00f3nima de Henry Farrell, adem\u00e1s de aportar un aire g\u00f3tico casi irrespirable, que a su vez permiti\u00f3 a Aldrich dar una gran libertad a Davis y Crawford para la improvisaci\u00f3n e incluso el virtuosismo.<\/p>\n<p>H\u00e1bil director de actores, narrador \u00e1gil, en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n se le ha reprochado a Aldrich su gusto por la violencia f\u00edsica. Sin embargo, bien vista su obra f\u00edlmica, se comprueba que aqu\u00e9lla se subordina al entorno y a los retorcimientos psicol\u00f3gicos. Las hermanas Hudson son piezas sin importancia para una sociedad que no admite \u00eddolos perdurables sino ef\u00edmeros, sociedad que no conserva el recuerdo de Jane y Blanche, pero que exige atestiguar su ca\u00edda.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A 60 a\u00f1os de su estreno \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con Baby Jane? 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