{"id":30065,"date":"2022-11-09T13:37:59","date_gmt":"2022-11-09T19:37:59","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30065"},"modified":"2022-11-09T13:37:59","modified_gmt":"2022-11-09T19:37:59","slug":"las-circunstancias-historicas-que-dieron-origen-al-famoso-diario-de-annelies-marie-frank-hollander","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=30065","title":{"rendered":"Las circunstancias hist\u00f3ricas que dieron origen al famoso \u2018Diario\u2019 de Annelies Marie Frank Hollander"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">A 75 a\u00f1os de su publicaci\u00f3n, &#8216;Diario&#8217; de Ana Frank, el libro de la inminencia tr\u00e1gica<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Marco Antonio Campos<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item carousel-item-next carousel-item-left\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Este art\u00edculo repasa las circunstancias hist\u00f3ricas que dieron origen al famoso \u2018Diario\u2019 de Annelies Marie Frank Hollander (1929-1945), escrito a lo largo de dos a\u00f1os de un encierro atroz en \u2018La casa de atr\u00e1s\u2019 para evitar la captura de su familia por los nazis. Son muchos los aspectos notables del \u2018Diario\u2019 que se convirti\u00f3 en una obra con millones de ejemplares editados en setenta idiomas. Y de ella, la autora escribi\u00f3: \u201cA veces me entran serias dudas sobre si m\u00e1s tarde le interesar\u00e1 a alguien leer mis bobadas.\u201d<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>Hace setenta y cinco a\u00f1os Otto Frank, el padre de Annelies Marie Frank Hollander, conocida en espa\u00f1ol como Ana Frank, public\u00f3 el\u00a0<i>Diario<\/i>\u00a0que su hija escribi\u00f3 en el temeroso y duro encierro de dos a\u00f1os en el cual vivieron los ocho moradores en el escondite de la\u00a0<i>Casa de Atr\u00e1s<\/i>, situada en lo que eran sus oficinas y su almac\u00e9n, donde se elaboraban productos para hacer mermeladas (<i>Opekta<\/i>), en la calle de Prinsengracht n\u00famero 263 de la ciudad de \u00c1msterdam, antes de que fueran aprehendidos el 1 de agosto de 1944. Fue enviada con su padre y su hermana Margot a Auschwitz y luego a Bergen-Belsen, en el norte de Alemania, donde ambas morir\u00edan de tifus. El padre estuvo todo ese tiempo en Auschwitz y fue el \u00fanico de los ocho\u00a0<i>escondidos\u00a0<\/i>que sobrevivi\u00f3. Otto har\u00eda editar el\u00a0<i>Diario\u00a0<\/i>en 1947, con el t\u00edtulo que imagin\u00f3 Ana si llegara alguna vez a publicarlo:\u00a0<i>Het Achterhuis\u00a0<\/i>(<i>La casa de atr\u00e1s<\/i>). Un\u00a0<i>Diario\u00a0<\/i>que se lee como una novela o un documento novelado.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el delito por el que eran se\u00f1alados y perseguidos? Una ocurrencia que se volvi\u00f3 un delito:\u00a0<i>ser jud\u00edos<\/i>. Desde 1938 los jud\u00edos en Europa llevaban como estigma en el pecho la estrella de David, la cual ten\u00eda escrita en el centro la palabra\u00a0<i>jude<\/i>. Es decir, como ha sucedido en la historia, para dictadores y gobernantes demenciales, por poner algunos casos, negros o indios o gitanos o armenios o bosnios o musulmanes son razas o pueblos o etnias degradadas y se empieza entonces una sistem\u00e1tica tarea de aniquilaci\u00f3n para desaparecerlos. A esto habr\u00eda que a\u00f1adir que a los jud\u00edos se les acusaba de toda suerte de culpas o conflictos en los que en la gran mayor\u00eda de los casos no ten\u00edan que ver.<\/p>\n<p>\u201cSiempre me he preguntado c\u00f3mo pudo ocurr\u00edrsele esto a Hitler y c\u00f3mo pudo seguirlo una camarilla enloquecida y despiadada, el ej\u00e9rcito y la Gestapo, y c\u00f3mo una amplia mayor\u00eda del pueblo alem\u00e1n, que ha tenido grandes inteligencias, creyera semejante disparate\u201d, coment\u00e9 al profesor Jonathan Fine, experto en el sistema de gobierno israel\u00ed, mientras me guiaba en mayo de 2003 por el Yad Vashem de Jerusal\u00e9n, el estremecedor Museo del Holocausto. Jonathan Fine hizo un gesto reflexivo, y me repuso: \u201cEs algo que he estudiado y me he preguntado mucho, y m\u00e1s all\u00e1 de una largu\u00edsima red tejida con mentiras por los nazis, tejida una y otra vez, s\u00f3lo puedo contestarte lo mismo: \u2018No s\u00e9\u2019.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Vivir en la Casa de Atr\u00e1s<\/b><\/p>\n<p>Ana naci\u00f3 en\u00a0Frankfurt, Alemania, el 12 de junio de 1929, pero vivi\u00f3 en \u00c1msterdam desde los cinco a\u00f1os. Sin embargo, cuando habla en el\u00a0<i>Diario<\/i>\u00a0de los habitantes del pa\u00eds donde naci\u00f3 los llama \u201clos alemanes\u201d, como una manera de distanciarse, y claro, de no sentirse ciudadana de ese pa\u00eds. Ana se sent\u00eda holandesa y escribi\u00f3 su\u00a0<i>Diario<\/i>\u00a0en neerland\u00e9s. El 11 de abril, casi cuatro meses antes de ser aprehendidos, escribe: \u201cAmo a los holandeses, amo a nuestro pa\u00eds, amo la lengua y quiero trabajar aqu\u00ed.\u201d Holanda para ella era\u00a0<i>su pa\u00eds<\/i>. Nada que ver con su natal Alemania, en la cual, por cierto, tambi\u00e9n morir\u00eda. Esperaba hacerse ciudadana holandesa. Es curioso: siempre escribe\u00a0<i>alemanes<\/i>; nunca escribe en m\u00e1s de cuatrocientas p\u00e1ginas\u00a0<i>nazis\u00a0<\/i>y una o dos veces Nacional Socialistas. Y sin embargo, cuando al fin llega el 4 de agosto la polic\u00eda (<i>Gr\u00fcne Polizei<\/i>) para apresarlos, el que dirige la captura es un alem\u00e1n (el sargento de la Gestapo Karl Josef Silberbauer), y los otros tres, armados y vestidos de civil, son holandeses.<\/p>\n<p>Cuando Ana cumpli\u00f3 trece a\u00f1os le regalaron un Diario; trece d\u00edas despu\u00e9s Ana y la familia Frank tendr\u00edan que desentenderse del mundo exterior porque a su hermana Margot le hicieron una citaci\u00f3n porque deb\u00eda trasladarse a Alemania a trabajar. Los Frank ya sab\u00edan lo que suceder\u00eda a la familia si Margot comparec\u00eda. Al d\u00eda siguiente se mudan para esconderse en la\u00a0<i>Casa de Atr\u00e1s<\/i>.<\/p>\n<p>El\u00a0<i>Diario que escribe Ana es el libro de la inminencia<\/i>: a cada paso sabemos, cada vez m\u00e1s desoladamente, que la tragedia est\u00e1 por llegar, que en fin y al fin, llegar\u00e1.<\/p>\n<p>En una suerte de microcosmos la\u00a0<i>Casa de Atr\u00e1s\u00a0<\/i>la habitaban, adem\u00e1s de Ana, su padre al que llama\u00a0<i>Pim<\/i>\u00a0(<i>Otto<\/i>), su madre (Edith) y su hermana (Margot), el matrimonio Van Haan y su hijo (Hermann, Auguste y Peter Van Pels), y un dentista, Albert Dussel (Fritz Pfeffer). Al principio la pluma de Ana es implacable contra los moradores, salvo su padre, aunque meses antes del fin del confinamiento se acaba entendiendo muy bien con su hermana Margot, mayor que ella tres a\u00f1os, y con Peter, de quien hacia el final acaba enamor\u00e1ndose para pronto distanciarse por indolente. Sin embargo, su madre y la se\u00f1ora Van Pels son todo lo contrario de lo que Ana anhelar\u00eda ser, y Dussel, \u201clento de entendederas\u201d y chapado a la antigua, es su principal cabeza de turco. \u201cViejos latosos\u201d, llama a los adultos en alg\u00fan momento de irritaci\u00f3n. Extraordinariamente<br \/>\nconmovedora es la admirable actitud solidaria de los empleados holandeses que trabajaban en la oficina de Otto Frank, en lo que llamar\u00edamos la\u00a0<i>Casa de Adelante<\/i>, quienes los ayudan y protegen en los dos a\u00f1os sofocantes de la supervivencia: dos mujeres (Bep Voskuijl y Miep Gies) y dos hombres (Victor Kluger y Johanes Kleiman).<\/p>\n<p>No todo es oscuro ego\u00edsmo y denodada sevicia en las peores desgracias. Ante todo debe entenderse que en el\u00a0<i>Diario<\/i>\u00a0los otros siete moradores son vistos o juzgados s\u00f3lo por Ana, y lo que sabemos por boca de ellos son opiniones, buenas o malas, que Ana reproduce en su\u00a0<i>Diario<\/i>, y as\u00ed los juzga. En una convivencia de m\u00e1s de dos a\u00f1os, en un espacio reducido, sin salir nunca a la calle, sin asomarse o apenas por la ventana, comiendo poco y mal, se puede uno imaginar las discusiones, los rega\u00f1os, los insultos, los gritos, y tambi\u00e9n, en ese ahogo claustrof\u00f3bico, la angustia, el tedio, la depresi\u00f3n, el miedo; por el contrario, los sostiene la esperanza de que la guerra acabe, que los Aliados invadan Holanda y todos puedan volver a salir a ver el sol y ser libres. Por eso Ana, al mismo tiempo que sabe que pueden ser arrestados y muertos, tiene la ilusi\u00f3n o la esperanza de una vida normal \u201ccuando acabe la guerra\u201d o escribe de \u201clos hijos que tendr\u00e1\u201d o que deben trat\u00e1rseles como personas y no estigmatizarlos s\u00f3lo por ser jud\u00edos, de lo cual, por lo dem\u00e1s, se siente orgullosa. Es admirable, de cualquier manera, la excelente organizaci\u00f3n de los habitantes para no ser descubiertos, e incluso exist\u00eda una \u201cGu\u00eda de La Casa de Atr\u00e1s\u201d, redactada por Otto Frank, la cual deb\u00eda seguirse disciplinadamente. Aun poco antes de ser arrestados, el optimismo de Ana y el de los moradores crece en muy buena medida ante lo que ven como una etapa conclusiva de la guerra, al enterarse el 6 de junio del D\u00eda-D, la invasi\u00f3n de los Aliados a la costa norte de Francia (ingleses, estadunidenses, franceses y canadienses), y del atentado fallido contra Hitler el 20 de julio de aquel 1944. Parad\u00f3jicamente, quince d\u00edas despu\u00e9s, el 4 de agosto, empezar\u00eda la precipitaci\u00f3n al infierno de los moradores que terminar\u00eda, salvo Otto, en las fosas comunes. Pero \u00bfqui\u00e9n los delat\u00f3? Pese a la cantidad de posibles se\u00f1alados, entre ellos el Consejo Jud\u00edo y un notario jud\u00edo, es un enigma y quiz\u00e1 siempre lo ser\u00e1.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Inteligencia y agudeza de las\u00a0\u201cbobadas\u201d<\/b><\/p>\n<p>Si de algo\u00a0est\u00e1n m\u00e1s atentos los adultos de la casa es o\u00edr lo que dicen, en sus estrategias de informaci\u00f3n, la BBC londinense y la radio alemana. Los adultos del escondite discuten infatigablemente sobre el curso de la guerra y desde luego cada quien cree tener raz\u00f3n. No sin raz\u00f3n Ana dice que deber\u00edan o\u00edr dos o tres veces las noticias al d\u00eda y dedicarse a mejores tareas. \u201cNuestros pensamientos var\u00edan tan poco como nosotros mismos. Se pasa de los jud\u00edos a la comida y de la comida a la pol\u00edtica, como los carruseles de los caballitos de feria.\u201d<\/p>\n<p>Desde el principio del\u00a0<i>Diario<\/i>\u00a0\u2013como se lee el 9 de octubre de 1942\u2013 los habitantes de la\u00a0<i>Casa de Atr\u00e1s<\/i>\u00a0sab\u00edan que, sin una m\u00ednima consideraci\u00f3n, la Gestapo se llevaban a los jud\u00edos y los enviaban en trenes \u201ccomo ganado\u201d a los campos de concentraci\u00f3n. \u201cDebe ser un sitio horroroso. A la gente no le dan casi de comer o de beber.\u201d Ya saben asimismo, por la radio inglesa, que a la mayor\u00eda los matan en las c\u00e1maras de gas, como tambi\u00e9n que las SS matan a los holandeses que ayudan a los jud\u00edos y a los que cometen sabotajes, y si no encuentran a los culpables, fusilan a cuatro o cinco inocentes.<\/p>\n<p>Otros hechos que Ana detalla de la claustrof\u00f3bica madriguera, son la escueta comida, la sexualidad que se le revela en las pl\u00e1ticas con Peter, e incluso el feminismo, con opiniones que aplaudir\u00eda cualquier feminista de hoy. De la comida, ante todo, de las verduras y patatas, a veces podridas. Es curioso que quien no ve\u00eda antes la naturaleza dijo que era lo que amaba ante todo y que al salir le gustar\u00eda contemplar. M\u00e1s all\u00e1 de abrazos y besos con Peter no hubo tiempo para el amor. La l\u00facida adolescente a quien le obsed\u00eda el desarrollo de la sexualidad, morir\u00eda casta.<\/p>\n<p>El\u00a0<i>Diario\u00a0<\/i>de m\u00e1s de dos a\u00f1os (14 de junio de 1942-1 de agosto de 1944) es en gran medida la vida cotidiana de encierro vista por una ni\u00f1a vital, p\u00edcara, alegre y a la vez vulnerable, que entra a la adolescencia y muchas veces piensa y analiza hondamente los hechos como una adulta. Una adolescente muy cr\u00edtica y a la vez muy autocr\u00edtica, una optimista que conoce ciertamente que la oscuridad total puede estar muy cerca, valerosa pero que en buen n\u00famero de ocasiones \u2013cuando oye tiros o bombardeos o la entrada de ladrones o alguna vez la polic\u00eda a las oficinas y al almac\u00e9n de la casa de adelante\u2013 conoce el miedo paralizador.<\/p>\n<p>Si as\u00ed escrib\u00eda Ana entre los trece y los quince a\u00f1os, nos decimos \u00bfqu\u00e9 no hubiera escrito despu\u00e9s? Con un estilo directo, fluido, en ocasiones ir\u00f3nico, con asombrosos detalles psicol\u00f3gicos sobre s\u00ed misma y sobre los dem\u00e1s, recrea las escenas diarias. Si era una devoradora de libros, si quer\u00eda ser escritora y periodista, si las p\u00e1ginas del\u00a0<i>Diario<\/i>\u00a0unen a menudo muy buen periodismo y literatura, \u00bfno podemos creer que ya hab\u00eda en ella una escritora y pod\u00eda esperarse mucho m\u00e1s? Explicablemente, a esa edad, Ana dudaba sobre el valor de lo que escrib\u00eda. El 14 de marzo de 1944, en un momento de oscuridad de \u00e1nimo de los habitantes del escondite, puede decir que \u201ca veces me entran serias dudas sobre si m\u00e1s tarde le interesar\u00e1 a alguien leer mis bobadas\u201d. Sobre esas \u201cbobadas\u201d \u00bfqu\u00e9 hubiera dicho Ana Frank de haber sobrevivido al saber que ese\u00a0<i>Diario<\/i>\u00a0ha sido traducido a m\u00e1s de setenta idiomas y se han vendido cosa de treinta y cinco millones de<br \/>\nejemplares?<\/p>\n<p>El de Ana es algo m\u00e1s que un Diario, es una pieza literaria muy valiosa, dir\u00edamos incluso, una historia de vidas muchas veces cruel, compleja y profundamente humana. Tambi\u00e9n hay un\u00a0<i>Diario\u00a0<\/i>con un final dram\u00e1tico que no se escribi\u00f3 \u2013<i>que no se pod\u00eda escribir\u2013\u00a0<\/i>entre el 4 de agosto de 1944 y fines de febrero y principios de marzo de 1945, que son los lugares donde estuvieron Ana y Margot. Primero, al ser llevadas a una c\u00e1rcel con los habitantes del\u00a0<i>escondite<\/i>; luego al campo de tr\u00e1nsito holand\u00e9s de Westerbrok; luego, el 2 septiembre, en el \u00faltimo tren al campo de concentraci\u00f3n de Auschwitz-Birkenau, y un mes m\u00e1s tarde, ya s\u00f3lo Margot y Ana, al\u00a0<i>Lager<\/i>\u00a0de Bergen-Belsen, en el norte de Alemania. Puede uno imaginar lo que Ana hubiera contado acerca de lo m\u00ednimo y repugnante que com\u00edan en el campo, del feroz invierno, del hacinamiento en barracas con nula higiene, de la proliferaci\u00f3n de piojos y de pulgas que crear\u00edan la epidemia de tifus y de las guardianas nazis en una batalla intestina a ver qui\u00e9n ejerc\u00eda el maltrato con mayor ferocidad. Al fin, ya sin defensas corporales, se contagiar\u00edan las hermanas de tifus, lo que llevar\u00eda a la muerte a Margot probablemente a finales de febrero y a la propia Ana a principios de marzo de 1945. Su amiga jud\u00eda holandesa Janny Brandes-Brilleslijpers y su hermana Lientje las enterraron en una de las fosas comunes. Triste, ir\u00f3nicamente, ya no sabr\u00edan que los ingleses liberar\u00edan Bergen-Belsen un mes m\u00e1s tarde. Ahora, en una parte de la gran fosa, se alza una visible l\u00e1pida vertical negra donde est\u00e1n escritos conmovedoramente los nombres de las dos hermanas y las fechas de su nacimiento y muerte. De hecho, nos decimos, la totalidad de la atenci\u00f3n se ha centrado desde 1947 en Ana; me parece que el destino de la quieta y seria Margot, transparente de alma, es tan intensamente dram\u00e1tico como el de su hermana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>El siglo de la infamia<\/b><\/p>\n<p>Respecto al padre, ocurri\u00f3 una suerte de milagro. Cuando Otto Frank iba a ser ultimado en Auschwitz, el 27 de enero de 1945 ocurri\u00f3 la llegada de las tropas rusas. Al saberlas cerca, los miembros de la Gestapo huyeron. Otto s\u00f3lo pensaba en volverse a encontrar con su familia. No sab\u00eda nada. El 3 de junio de 1945, luego de cuatro meses, pudo al fin regresar a \u00c1msterdam. Se hab\u00edan apropiado de su casa. Miep Gies y su marido Jan, siempre generosos, le dieron cabida en la suya. En el viaje Otto se hab\u00eda enterado de la muerte de su mujer y en Holanda, en el mes de julio, la sobreviviente Janny Brandes le comunic\u00f3 la muerte de sus hijas. El golpe fue demoledor. Miep le entreg\u00f3 entonces los papeles de Ana, entre ellos, lo que cambiar\u00eda del todo su vida, el cuaderno del\u00a0<i>Diario<\/i>. Al principio Otto no pod\u00eda leerlo porque se pon\u00eda a llorar. Se le ve\u00eda siempre triste, hundido, con la cabeza baja. \u201cMi vida se ha acabado ya. Sin mis hijas no tengo vida\u201d, repet\u00eda.<\/p>\n<p>Por fin se puso a leer el\u00a0<i>Diario<\/i>. Se sorprendi\u00f3 con la lucidez, el estilo, la iron\u00eda, el relato. No quer\u00eda publicarlo; era \u201calgo \u00edntimo\u201d. Decidi\u00f3 preguntar a un grupo de amigos, y uno lo convenci\u00f3: \u201cEl\u00a0<i>Diario<\/i>\u00a0ya no pertenece a Anna, pertenece al mundo.\u201d<\/p>\n<p>En 1947, de su bolsillo, Otto pag\u00f3 la edici\u00f3n. El costo fue alto: 2 mil 500 florines. Se tiraron mil 500 ejemplares. \u00bfNo se asombrar\u00eda Ana hasta el llanto con la devoci\u00f3n que su padre tuvo por el cuaderno y que en los primeros tiempos lo llevara todo el d\u00eda consigo? \u00bfNo se conmover\u00eda porque, hasta el \u00faltimo de sus d\u00edas, es decir, hasta 1980, treinta y cinco a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, se dedicar\u00eda a proteger el\u00a0<i>Diario<\/i>\u00a0y cuidar su legado, aun a costa de desentenderse de la memoria de su hermana Margot y de su madre Edith? Ana era pr\u00e1cticamente su tema \u00fanico. Le consagr\u00f3 su vida \u201cal cien por cien\u201d, como dijo su hijastra Eva Schloss. Gracias a Otto y con la ayuda fervorosa de su segunda mujer, la vienesa Elfriede Geiringer, con quien se cas\u00f3 en 1952, consigui\u00f3 cosas definitivas: el\u00a0<i>Diario<\/i>\u00a0se sigui\u00f3 editando en todo el mundo; en 1957 se cre\u00f3 la Fundaci\u00f3n Ana Frank; en 1959 George Stevens film\u00f3 la pel\u00edcula, y en 1960 se fund\u00f3 la Casa-Museo en la Casa de Atr\u00e1s, es decir, en el edificio donde estaba el\u00a0<i>escondite<\/i>. Sin embargo Otto no se port\u00f3 honradamente cuando permiti\u00f3 en los\u00a0<i>scripts<\/i>\u00a0de la obra de teatro y de la pel\u00edcula de Stevens que se expusieran hechos falsos contra la imagen de otros del escondite que no estaban escritos en el\u00a0<i>Diario<\/i>.<\/p>\n<p>En el siglo XX, el siglo de la infamia, muchos gobiernos han sido grandes escuelas de odio; ninguno mayor que el nazismo. Hay que pensar en las decenas de millones de muertos, desaparecidos, mutilados, heridos, deportados y familias destruidas que dej\u00f3 la segunda guerra mundial,\u00a0<i>una guerra provocada por ellos<\/i>. Un horror que rebasa todo entendimiento.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A 75 a\u00f1os de su publicaci\u00f3n, &#8216;Diario&#8217; de Ana Frank, el libro de la inminencia tr\u00e1gica Marco Antonio Campos Este art\u00edculo repasa las circunstancias hist\u00f3ricas que dieron origen al famoso \u2018Diario\u2019 de Annelies Marie Frank Hollander (1929-1945), escrito a lo largo de dos a\u00f1os de un encierro atroz en \u2018La casa de atr\u00e1s\u2019 para evitar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":30066,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-30065","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30065","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=30065"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30065\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30067,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/30065\/revisions\/30067"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/30066"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=30065"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=30065"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=30065"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}